ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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25/3/13

FILIPINAS



 

 

 

 

FILIPINAS

1571-1898, 327 años de permanencia española en Filipinas. 1492-1898,  406 años de colonización española en América.

Tengo que decir que siempre me han impresionado sobremanera estas cifras, y también que me entristece la forma que tenemos los españoles de enfrentarnos a nuestra historia. ¿Será por la educación recibida o tendremos algún complejo sin diagnosticar?

Es probable que la forma de estudiar historia en la escuela y particularmente la historia contemporánea española de finales del XIX y principios del XX, con sus grandes turbulencias e inestabilidades políticas de aquellos tiempos, no nos haya permitido visualizar con más recorrido los desastres del período.

Esa fatal característica de nuestra idiosincrasia tan especial, nos distingue de nuestros vecinos ingleses y franceses. En ningún caso se regodean de sus propias derrotas, desastres y desgracias. Con algún punto positivista se tratan y se valoran, puesto que de ellas han aprendido algo. Y si no es el caso, sencillamente las olvidan o las niegan. En cambio sus victorias son proclamadas, publicitadas y alardeadas, a veces en exceso, sin complejos.

La historia, nuestra historia, mal o bien que nos pese, es el bagaje que nos acompaña y es la razón de ser de nuestra existencia, nos da forma a lo que somos y a lo que tenemos y por tanto ha de ser motivo de orgullo y nunca de pesar, sea cual sea el resultado.

En este punto me gustaría reflexionar sobre algo que debería llamar nuestra atención. Por un momento imaginemos cuál sería la magnitud de una organización administrativa, política y militar necesaria para crear, desarrollar y mantener, durante cientos de años, un imperio como fue el español. Perdonen que repita, cientos de  años. 

Militares, ingenieros y científicos diseñaron, mantuvieron, defendieron y perfeccionaron: industrias, fortificaciones, ciudades, infraestructuras y redes de transporte; políticos y administradores redactaron un enorme tinglado de leyes, reglamentos y normas, para dar soporte a la gestión de un imperio.

Fueron invertidas grandes cantidades de recursos económicos, humanos y materiales. Se explotaron los recursos, materias primas y productos manufacturados. Se perfeccionó la ciencia y la técnica en el doble sentido Occidente Oriente; la navegación, la construcción naval, la industria, el arte de la fortificación y el armamento. Se establecieron batallas y guerras, armándose barcos, flotas, ejércitos y pertrechos. 

Se organizó un sistema de transportes y comunicaciones, por primera vez de dimensiones planetarias, espectacular e impecable para mantener unidos y en comunicación el vasto imperio español en todas sus direcciones. 

Todo esto fue posible gracias a la existencia de personas al servicio de la Corona Española, civiles y militares, con una especial preparación e inteligencia, dotadas de valentía, arrojo y espíritu aventurero y, también, con políticos arriesgados y osados; estrategas con pensamiento universal.

Y así se formó un imperio de más de cuatro siglos.
No olvidemos además dos factores importantes que engrandecen aún más la gesta: la época y su tecnología, cuya magnitud se empequeñece con la distancia en el tiempo y su comparación con el actual.

El Descubrimiento de América es comúnmente aceptado como el inicio de la Época Moderna. Las tecnologías de la Época Medieval tardía fueron llevadas a América, y prontamente, y gracias a la explosión tecnológica que supuso la industria y el comercio establecido, regresaron a España como tecnología de vuelta.

Los 21 libros de los Ingenios y la Maquinas. Máquina para moler caña de azúcar. Manuscrito anónimo. Finales Siglo XVI .
 
Nuevos cultivos y mayores cosechas, los retos ingenieriles para la transformación de un nuevo territorio, clima, orografía, etc  desarrollaron el conocimiento tecnológico de los españoles y por ende de España y Europa, mejorando además la calidad de vida de los indígenas, preocupación constante de la Corona Española durante la colonización. Leyendas negras aparte, alimentadas    

Plano de uno de los molinos de pólvora de VillaFeliche (Zaragoza) 

con los relatos escritos por personas interesadas en versiones sesgadas, la legislación española colonial está llena de ejemplos en ese sentido. Las barbaridades relatadas lo son desde la perspectiva actual pero no con el prisma de la época.

Por poner ejemplos relacionados con el trasiego tecnológico, la caña de azúcar no existía en América, fue una aportación del Viejo Mundo llevada por Colón en su segundo viaje, pero es en América donde la explosión de sus cosechas produce también una explosión tecnológica en la industria del azúcar que retornó a Europa en forma de tecnología del nuevo mundo. Los estudios desarrollados en Filipinas por ingenieros españoles en relación con la resistencia de los edificios a resistir huracanes y terremotos así como la construcción de campos de espigones para crear playas artificiales para proteger las defensas del puerto del Callao en el Perú, son ejemplos que abundan  en esa afirmación.
Canal del Dique de la Barranca, para transporte fluvial en el río Magdalena, desembocando en Cartagena de Indias. (1794)









Estudio de viabilidad de un paso interoceánico Atlántico-Pacífico. 1781.









Sierra Hidráulica del astillero de la Habana (Cuba) (1752)





El magnífico artículo de Francisco Javier de la Uz Jiménez, dedicado a Filipinas me brinda la ocasión para abundar en ésta no tan recordada página de la historia colonial española y su presencia en aquellos lares.

La primera visita occidental a las islas data de marzo de 1521 con la llegada de Magallanes y su pequeña flota a lo que llamó las islas de San Lorenzo. El Rajá de Cebú, impresionado por las grandes naves consintió en convertirse a la fe cristiana y ponerse bajo la protección del Rey de España. Sin embargo, su vecino el Rajá de Mactán no pareció convencerse por las mismas razones, razón por la cual Magallanes trató de reducirlo de modo temerario con 50 hombres, pereciendo en el combate. El resto de la historia de la vuelta al mundo la completó nuestro Juan Sebastián Elcano a bordo de una de las dos embarcaciones restantes, la Victoria, siendo los primeros en realizar esta gesta. Gómez de Espinosa, al mando del segundo barco,  la Trinidad, trató de regresar a Nueva España (México), constituyendo el primer intento de encontrar el llamado tornaviaje por el Pacífico sin conseguirlo, aunque sí consiguió el descubrimiento de otras islas del inmenso océano. Su navío la Trinidad fue la primera nave occidental en alcanzar los 42º de latitud Norte en el Pacífico.

 Cuadrante y Ballestilla. Siglo XVIII.


Los primeros asentamientos occidentales del archipiélago los constituye Miguel López de Legazpi en 1565, en lucha con nuestros vecinos los portugueses. 
 

La expedición cumplía diversas misiones, descubrimiento y conquista de nuevas islas, comercio de especias en resumen, y sobre todo la búsqueda de la ruta del tornaviaje por el Pacífico, para lo cual contaba con las propuestas de Andrés de Urbaneta, integrante de anteriores expediciones por la zona y enrolado en ésta, como asesor en sus teorías sobre los vientos favorables. El 13 de febrero de 1565, después de pasar entre numerosos islas, tomaron posesión de la de Samar entre otras y se establecieron en Cebú, donde fundaron la villa de San Miguel. Una de las embarcaciones de la expedición, un patache de sólo 40 toneladas, al mando de Alonso

 Regimiento de Navegación de Pedro de Medina 1563.

de Orellana, regresó a Nueva España, tras un durísimo viaje, encontrando la ruta del tornaviaje. Esta derrota para atravesar el Pacífico en sentido oeste este ha servido durante siglos de navegación a vela, incluso la aplicación del vapor en la náutica, a finales del XIX, no interrumpió el uso de dicha derrota. Aun así es la ruta más utilizada, puesto que viento y corriente acompañan a las embarcaciones en esa dirección, con un considerable ahorro de energía. Hace pocos días la prensa ha emitido noticias relacionadas con la aparición de grandes restos flotantes en la costa oeste de los EEUU, pertenecientes al desastroso tsunami que asoló las costas de Japón.
 
Mapa General de las Islas Filipinas. Pedro Murillo Velarde.

Legazpi llega a la entonces ciudad de Maynila y consigue del Rajá Sulayman una parcela para iniciar el asentamiento español en la isla de Luzón. Poco a poco se convirtió en la primera ciudad del país. La capital se convierte entre 1571 y 1898 en el punto de encuentro entre el occidente europeo y la cultura oriental.

Con algo más de siete mil islas el archipiélago conocido como Filipinas se sitúa como uno menor entre el gran archipiélago formado por Borneo, Sumatra, Java y las Molucas en el sur y China continental en el norte y se constituye como un lugar de contacto entre pueblos y religiones antiguas, hasta que en él surgieron otras dos que surgen casi simultáneamente: el islamismo desde la gran isla de Borneo creó estructuras políticas y militares que emprendieron la ocupación de las islas del norte, estableciéndose en Mindanao y prosiguiendo su ocupación hasta las islas Bisayas y Luzón, hacia los siglos XV y XVI del calendario occidental.


Entonces una decisión política tomada desde el lejano reino de Castilla, ya presente en América, determinó, a partir de 1560 la ocupación de las Bisayas y de Luzón, por parte de los españoles, a lo que siguió el dominio, pero apenas ocupación, dela islamizada isla de Mindanao, que permaneció ocupada por los llamados moros, malayos mahometanos. Hoy en día existe esa denominación y se reconocen fácilmente por su tez morena y rasgos orientales.

El total del espacio controlado por los castellanos cristianos desde Manila recibió el nombre de Filipinas, denominación que permanece hasta hoy.



Rutas del Pacífico según Morales Padrón

Bahía de Manila. Rafael Cerero.1888.

En Sevilla se iniciaba el viaje, que durante siglos, llevaba de Occidente a Oriente, por la ruta del Atlántico, de América, del Pacífico. Sevilla la puerta y puerto del Nuevo Mundo, se convirtió durante los siglos XVI y XVII en el centro del comercio europeo y monopolio español de la comunicación interoceánica, difusora del arte, la técnica y la cultura occidental, y como puerta de entrada receptora de los mismos términos orientales.

En el siglo XVII toma el relevo Cádiz. La difícil navegación por el Guadalquivir nunca perdono, arrebatando el protagonismo a Sevilla y otorgándosela a la Tacita de Plata.

La red de comunicaciones establecida por España se conoce como la Carrera de Indias, la cual permitía recorrer cada año las decenas de miles de millas que separaban las Filipinas de Europa. De Sevilla a Cartagena de Indias (actual Colombia) o Portobello (actual Panamá), navegación por el Atlántico. De Veracruz a Acapulco por el Camino de los Virreyes o por los diversos pasos interoceánicos del Istmo de Panamá, prolegómenos del Canal actual y anticipado por algunos proyectos coloniales españoles de construcción de tal canal. Desde Acapulco a Manila mediante el galeón del mismo nombre por la ruta sur de los alisios. Regreso por la ruta descubierta por Urbaneta y retorno a Sevilla por el norte del anticiclón de las Azores hasta Sevilla.

La carrera de Indias y la carrera de Filipinas.
             


  



Corrientes y vientos.

Hasta las primeras décadas del siglo XVI la navegación entre Sevilla y América se realiza en buques aislados. A partir de 1526 la Casa de Contratación regula que los navíos deben hacer el viaje agrupados en flotas. La Flota, con un recorrido único hasta las Antillas, se dividía más tarde en dos convoyes: las Antillas y las costas del Caribe y Veracruz. A la vuelta los galeones se reunían en la Habana para volver a Sevilla. Hacia 1576 se establece la ruta del Pacífico que unirá Acapulco con Manila. Se cierra así un ciclo de 30.000 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, dos años por término medio. En 1789 desaparece el sistema de flotas y se crea la estructura de los consulados y las compañías marítimas incluida la de Filipinas. En 1815 se suprime el Galeón de Manila y en 1869 se abre el Canal de Suez iniciándose otras rutas hacia el Oriente, uniéndose los mundos a través de otros caminos.

Plano geográfico del reino de Nueva España, con los caminos terrestres al final del  Virreinato. Gonzalo Lopez de Haro.1810.

Los barcos se encargaban de la defensa de la mar y las fortificaciones de la defensa de la tierra.

La ingeniería española de ultramar ordenó el territorio, cuyo significado incluye, además de las labores urbanísticas, de las que hay claros ejemplos de la cuadrícula española, la construcción de redes de transporte; carreteras, puentes, ferrocarriles, faros y señales marítimas. Contribuyó a la mejora de la calidad de vida y el bienestar mediante la construcción de una notable estructura; saneamiento y canalización del agua, mercados, fábricas e industria, sin olvidar la cultura y la religión; la catedral de Manila, colegios y Universidad.

Navío de 74 cañones de bandera española



En Filipinas los grandes edificios civiles, como el Palacio de Gobierno, el Ayuntamiento y la Aduana representaban a las instituciones de Gobierno de la administración española, formando parte del sistema administrativo adoptado por la Corona para sus territorios de ultramar. 

Desde el siglo XVI estas islas se constituyen como un enclave dependiente del virreinato de Nueva España. A su frente estaba un Gobernador que era además capitán General de Archipiélago. Manila fue la sede del Gobierno Central y los municipios se organizaron de acuerdo con el modelo peninsular.

Y con este bagaje se desarrolló esta historia, brevísima y modestamente planteada en estas líneas y que supuso un acercamiento cultural entre dos orillas, una historia común de más de tres siglos y de un viaje a través de los océanos del espacio y del tiempo.

Fragata de 52 cañones construida y aparejada a la inglesa. Diccionario demostrativo... del Marqués de la Victoria. Cádiz, 1719-1756












 Dibujo de un navío de finales del siglo XVII, realizado sobre pergamino.

 Navío español de 112 cañones. Siglo XVIII


 Ciudad de Manila. Tomas Sanz. 1784.
 Obras de encauzamiento contra los sedimentos que aterraban la desembocadura del río Pasig. 1757.


 Proyecto faro metálico, bajo de San Nicolás, Bahía de Manila. 1876
        Puerto y Arsenal de Cavite.1832.
 Puente de España sobre el río Pasig.1876
 Puente de la Convalecencia en Manila. 1876


 Fachada principal de la catedral de Manila.

  
 

 Reconstruida hasta siete veces a causa de los terremotos, incendios y tifones. 1581-1592-1614-1654-1750-1870-1940.

Dicen los que conocen la Filipinas actual que hay pocos recuerdos culturales de España y casi ninguno de nuestra lengua. Viajemos nosotros de modo virtual aunque sea mediante la lectura de la historia de aquella España Colonial, con un cargamento de acercamiento cultural, que sirva para conocerse y

 reconocerse.

 Manila y sus cercanías en 1802.





Los días del futuro se alzan ante nosotros
Como una hilera de velas encendidas, doradas, vivaces, cálidas velas.
Los días del pasado quedaron tan atrás, fúnebre hilera consumida
Donde las más cercanas aún humean, velas frías, torcidas y deshechas.
Miro ante mí las velas encendidas.
Konstantinos Kavafis

Que el Galeón hinche sus velas encendidas y vuelva a navegar.
De Sevilla salió el Azahar, en forma de esencia dulce… y amarga, de Manila volvió la canela, en forma de sabor oriental.

Ángel González

6 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Ángel, gracias por la ocasión que me das para que no me olvide de esta página de la historia colonial española y su presencia en aquellos lares, con tu espléndido artículo, enhorabuena.
Un abrazo

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Excepcional entrada. Para guardarla y recordarla.

G. uillermo dijo...

Amigo Ángel,
Mira, yo tengo una teoría, los imperios siempre han sido criticados, y la intensidad de esa crítica siempre ha ido en función de la duración del imperio correspondiente.

Por ejemplo:
Imperio Persa a.C. (duración aprox.200 años), criticadísimo.....hasta hoy en día, fíjate la que tienen liada los americanos con Irán, o viceversa.
Imperio Macedonio a.C. (duración aprox.300 años), se les ha llamado de todo, más criticado que el persa, incluso hoy Europa...no termina de rescatarlos (a los griegos, digo).
Imperio Romano (duración aprox. 500 años), a otros que se les ha llamado de todo, superan ampliamente, en críticas, a los anteriores....solo se salvan sus leyes, y eso para los que son aficionados a cumplir con las leyes... fíjate en España...ni eso.
Imperio de Bizancio (duración aprox. 1000 años), aquí quiebra un poco mi teoría, si no se le critica más.... es porque casi nadie se acuerda de ellos.....fíjate, según la consejera madrileña los profesores interinos optantes a plaza fija son unos borriquillos ¡como para saber lo de Bizancio!.

De los más modernos, Germánico, Español, Británico, Yanqui .....¡Para que contarte!, recuerda que ya hemos hablado sobre ello.

Mi opinión es que el nuestro no es el más criticado, es que nosotros hacemos demasiado caso, en general, a las críticas, y los demás...siempre se las han pasado (las criticas) por los cojones, envidiable manera de tomarse las criticas....

En cuanto a tu artículo, vas a decir que me repito, pero no tengo más remedio.... ¡excelente artículo!.

"Dicen los que conocen la Filipinas actual que hay pocos recuerdos culturales de España y casi ninguno de nuestra lengua".... seguro que tienen razón, pero me gustaría precisar que entre esos pocos recuerdos hay varios muy importantes:

La religión católica, el 90% de la población es cristiana y de ellos el 80% son católicos, es decir más de 70 mm. de personas, gracias a los españoles.

Los nombres españoles, muchísimos, incluido el del país, en honor del posiblemente más grande rey que ha tenido España, por cierto y lógicamente...muy criticado, por eso, por su grandeza.

Iglesias, palacios, edificios públicos...si no hay más es porque otros dos imperios se dieron de leches allí y los destruyeron.

En cuanto al idioma, no voy a opinar...casi terminan hablando japonés.

Recuerdos a Barney

Chevi Sr. dijo...

Hasta los Americanos tienen como un héroe a Custer y su 7º de Caballería, a pesar del grave error cometido en "Little Big Horn". Damos pena, por no decir otra cosa.

José Antonio dijo...

Ángel, Gran Jefe, mi querido amigo compañero poeta centinela defensor de esta nuestra Fortaleza Cajón de Sastre: Como propio del tu tan apreciado característico estilo de redacción y del lenguaje genuinamente hispánico que empleas –simpático, claro y al alcance de todas las fortunas intelectuales–, este tu actual artículo ha colmado mi interés en hacerme con él desde que lo he visto adornando el blog. Debo reconocer que he necesitado leerlo dos veces; en la primera vez, como iba yo con mucha prisa, no me enteré a mi gusto de tus reflexiones filosóficas iniciales y del tema histórico de fondo. Considero que ambas cuestiones dichas son muy interesantes y aleccionadoras; para mí, han supuesto ellas una importante fuente inspiradora para poder ampliar los argumentos de mis propias reflexiones y para poder enterarme de cosas históricas que, dicho con toda sinceridad, las ignoraba y, aunque las presintiera, no alcanzaba a darme buena cuenta de su importancia.

Además, has hecho justicia a aquellos millones de compatriotas antecesores nuestros que, en su gran mayoría, se embarcaban para su gran aventura de servir a Dios y engrandecer España, propiciando la civilizada convivencia entre los pueblos del ancho mundo; que se embarcaban sabiendo, en su gran mayoría, que con casi absoluta seguridad sus ojos no volverían a ver los horizontes patrios que los vieron nacer, ni volverían a ver ni a tener noticias de sus familiares y amigos que aquí dejaban. En algún lugar, leí que más de treinta millones de españoles (incluidos los portugueses) se habían embarcado para aquella empresa civilizadora durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Y no puede caber duda de que aquella sangría humana, laboral e intelectual, fue una causa muy importante del retraso habido en el desarrollo social del pueblo español en sus aspectos industriales, económicos, etc.

Te felicito ya, y eso que todavía quiero leerme al menos una vez más tu meritorio artículo…

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Javier de la Uz dijo...

El combate de Cavite: un hito decisivo en la pérdida de Filipinas en 1898.

El combate de Cavite fue decisivo para el destino de las Filipinas en 1898. A las tan erróneas como repetidas versiones que atribuyen la derrota española a lo anticuado de sus buques, se contraponen otras, que explican el triunfo de la escuadra norteamericana por el decisivo apoyo logístico británico, que hizo posible el ataque desde Hong Kong, por el desgaste material y moral causado por la anterior insurrección filipina y la tensa situación del archipiélago, y por los graves errores de planificación y el derrotismo de los mandos españoles.

Agustín R. Rodríguez González
(Revista de Indias)