ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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26/3/13

"UN LEGIONARIO DE HONOR"



 
 
 
 Finalizados aquellos tristes años de enfrentamientos fratricidas en nuestra nación patria, llegué al mundo en el seno de una familia cristiana, como tantas otras, en las que se respiraban valores definidos y de especial amor a nuestra España, aún rota y dolorida por la guerra, dejando en mí huella indeleble de todo lo acaecido. Con el transcurrir de los años, se haría patente, aún más si cabe, al comprender aquello que fue de todo punto inevitable.
 
Y fueron, en efecto, en aquellos primeros años de mi vida, en los que recibí de mis padres y hermanos mayores el verdadero valor de los significados de mi Patria, construidos a través de su historia. El amor a Dios y a la Eucaristía, el respeto por los ancestros y, cómo no, la comprensión profunda del máximo símbolo y significado de nuestra bandera.
Siempre recordaré, cuando al paso de la enseña, escuchaba aquellas palabras cerca del rostro de aquel niño: <<Hijo mío, permanece firme y baja la cabeza, en señal de respeto>>.
En lo veranos de mi infancia, en aquel pueblo de la sierra de Almería, jugábamos a los cuarteles, representando a nuestros héroes y en la escenificación infante del juego de la “cruda contienda”, las confusiones entre los chiquillos, desencadenaban “feroces discusiones”…
Pasaron los años, y en aquella grata etapa universitaria, en el penúltimo año de carrera, me preparaba para incorporarme a una nueva situación: La Militar. Con ilusión y deseo emocionado, y con la certeza de que iría destinado a artillería, o a otra arma que muy a pesar mío no sería Infantería, decidí con prontitud solicitar por escrito al General Jefe de la Región (Capitanía General, en Granada), mi incorporación a tan querida Arma. Y así fue. Recibí la aceptación de mi petición y en el verano de 1962 me incorporaba como aspirante a la IPS (Instrucción Premilitar Superior), al campamento de Montejaque, en Ronda, Málaga.
Aquel primer verano, duro y a la vez, de imborrables y satisfactorias experiencias, justificaría sobremanera los acertados vaticinios
 proferidos por aquel Comandante a todos aquellos de nosotros, jóvenes aspirantes que sentados ante él, en el campo de deportes del Colegio Emperador Carlos I de Granada, nos impelía: << Tras cumplir con las actividades diarias en el campamento, os puedo asegurar que la colchoneta de paja, será para vosotros colchón de lana mullida (oveja merina o similar) (…)>>. Aquellas palabras se corresponderían con aquella realidad, luego vivida, con total exactitud.
Pasó el verano del 62, y mis galones de sargento lucían en mi guerrera, llevándolos con orgullo, y a la espera del siguiente campamento, anhelando finalizar en el verano del 63´ con la estrella de seis puntas, como Alférez Eventual.
Así fue. Una vez finalizado el campamento, llegó orden ministerial por la cual, solo saldrían como oficiales, alrededor de un 20% de sargentos. Mi sufrimiento moral se hizo patente por dicha noticia, hasta que, una vez publicado el BOE, pude comprobar con grata e inmensa dicha, la inserción de mi nombre en el listado de alféreces.
Posteriormente, para realizar las prácticas, fui destinado al Cuerpo Ejército de Aragón, División de Montaña <<Huesca 52, 1ª Agrupación de Cazadores>>. Una vez finalizado este período de prácticas, en el año 1965, era promovido a Alférez de Complemento, en Marzo del mismo año.
Si la vida campamental fue dura y gratificante, en cuanto a formación militar permanente se refiere, el período en el cuartel fue el colofón final de aquella anhelada experiencia militar, ya consumada.
Recuerdos imborrables de amistad y camaradería vienen a mi memoria: el que fuera el Capitán de mi compañía, D. Antonio Cibrán Martínez; así como los Tenientes Carballo, Cid, Del Agua, entre otros, y, ¡cómo no!, mi querido y entrañable amigo, el ya retirado Comandante D. Francisco Ángel Cañete Páez, entonces, también ascendido a Teniente (Escala de Complemento), con el cual, y en el transcurrir de los años, el reencuentro se hizo posible, prosiguiendo hoy en día la comunicación entre nosotros.
Ejemplar milicio éste, y faro de todos nosotros, de trayectoria militar intachable (cuya querida esposa fallecía tristemente hace unos meses, tras largo período de enfermedad, haciéndole llegar desde aquí nuestro profundo pesar y siempre cercanía).
Asimismo, es de obligado cumplimiento el citar al ya fallecido y el que fuera nuestro querido Coronel, Ilmo. Sr. D. Carlos Alba Navas e, igualmente, al General al mando de la agrupación, el tristemente fallecido, Ilmo. Sr. D. Fernando López Canti y Félez.
De aquel período, todos los Tenientes y Capitanes citados, ya hoy en la reserva como Coroneles y si bien algunos de ellos aún en vida, otros, lamentablemente, ya fallecidos. Por su parte es de destacar al Teniente D. Manuel Alonso del Barrio, hoy General de División, también en la reserva. Aquellos no mencionados, permanecen, igualmente, en mi memoria, empero, ahora fallida.
Todos aquellos valores aprendidos, fueron puestos en práctica por mi parte a lo largo de toda mi trayectoria profesional, en la que el sacro credo legionario supondría, sin duda alguna, un referente principal a tener siempre presente, y en el cual reflejarme a la hora de comportarme en las diversas situaciones por las cuales pasé, aceptando los trabajos de mayor responsabilidad y riesgo, afrontando cualquier tipo de contingencia, fuere la que fuere, sin rehusar las duras y complicadas situaciones que pudieran presentarse. En este sentido, mi vida profesional, desarrollada en la industria del petróleo (Repsol), se convirtió en esa cómplice espectadora del eco fiel de valores y actitudes ejemplarizantes, sin duda alguna, pertenecientes a aquel inmortal ideario con el cual llegué a identificarme plenamente, a apoyarme y lograr proyectar en su aplicación, toda la épica huella de su cosmovisión perfectamente adaptada a una persona tan exigente como la que fui, alcanzando con denodado esfuerzo la categoría laboral de Mando Superior, hasta mi actual jubilación.
Fue entonces cuando comprendí que el honor, como aquella no traición al deber que se nos impone, me permitió descubrir cómo ese sentido del deber se podría traducir en fortaleza ante la adversidad, y que el verdadero honor era entregado por la propia conciencia autopersonal, aquella vieja amiga que cuando ya no es de nadie, ni tan siquiera propia, te habla sin ambages y te presenta ante ti mismo, como lo que realmente eres y, en muchos casos, te hace sangrar y doler como lobo al corazón.
Mi colaboración en estos últimos años con la Hermandad de AA. CC. Legionarios, a cuyo presidente D. Jaime Beceiro del Valle-Inclán, le debo su propuesta de mi investidura como Caballero Legionario de Honor, me ha permitido aportar, con grata y profunda satisfacción, la obra, la palabra hablada y escrita, en aras siempre del mantenimiento vigoroso del recuerdo permanente de tan Glorioso Cuerpo, así como de todos sus caídos.
Desde aquí, hago presente mi profundo agradecimiento a los Coroneles, Ilmos. Sres. D. Miguel Martín Bernardi, y D. Antonio Ruiz Benítez; al Tte. Coronel D. José Manuel Conrado Reguero, haciéndolo extensivo al General Jefe de la Brigada, Excmo. Sr. D. Juan Jesús Leza Benito, (¡gracias, mi General!). Igualmente, mi saludo especial dirigido todos mis compañeros de UNAMU (Málaga), y a todos aquellos que han apoyado la concesión de tan alto honor.
Un abrazo Legionario.
 
Salvador Soria Soria

9 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

D. Salvador Soria Soria, no sólo es un Legionario de Honor, es también un ciudadano español de Honor, por su gran amor a la “Patria” y sus Símbolos institucionales. Además de ser un hombre de bien, por su alcanzada categoría profesional, debido a su esfuerzo personal.
Mis felicitaciones y gracias por su constancia.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Querido Salvador: ¡Mi Alférez! Hubiese querido que mi Comentario fuese el primero y el más emocionado, pero veo que se me ha adelantado, otro poeta y compañero de singular valía: Javier de la Uz, a quien aprovecho para mandarle un abrazo. Y ahora ya si que empiezo. Cuán acertado estuve, amigo Salvador, al conceptuarte de "MUCHO" en "Espíritu Militar" y "Disciplina" en las calificaciones finales para tu promoción a Alférez Efectivo de Complemento. Calificaciones inéditas para un Alférez eventual, pero el tiempo me ha dado la razón, y pese al mucho transcurrido desde aquel ya tan lejano 1964, en que ambos formábamos en los "Cazadores de Montaña" de Huesca, "MUCHO" sigue siendo tu amor a España y a nuestras Fuerzas Armadas. Bienvenido Salvador a esta "Fortaleza del Cajón de Sastre" como la define nuestro ya común amigo a la par que respetado Coronel: José Antonio Chamorro. Mi Felicitación más sincera y entusiasta, por la belleza de tu artículo y por la cita tan cariñosa y entrañable que me haces en el mismo, y como no, gracias de corazón por acordarte de Paqui (qepd) a la que conociste en Huesca y cuya pérdida sigue embargando de tristeza mi corazón. Finalmente, una segunda bienvenida, como es tu reciente ingreso en este Club de "Legionarios de Honor", con el que La Legión nos honra en forma y manera más que generosa, a todos aquellos que la amamos y llevamos , como grabado a fuego en nuestros corazones, cual indeleble tatuaje, el emblema heroico de la ballesta, el arcabuz y la espingarda. Un fortísimo abrazo de tu antiguo teniente, hoy entrañable amigo y compañero. Francisco Ángel Cañete (XVII Promoción de la Milicia Universitaria)

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Estas historias, plenas de patriotismo y amor a nuestro Ejército, tenemos que enseñárselas a nuestros hijos. Nos jugamos mucho.

Geppetto dijo...

Como han cambiado las cosas
Antes ser legionario de honor era un orgullo , era la culminacion de toda una vida consagrada a ser un buen español.
Ayer le dieron este honor a Antonio Banderas
NO tengo nada mas que decir
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

Javier de la Uz dijo...

No soy un FANS de Antonio Banderas, pero no lo he visto mal. Tengo que decir en su favor, que no conozco a ninguno de los de “LA CEJA”, que pertenezca alguna hermandad o cofradía como lo hace Antonio Banderas y menos que sea costalero, como lo es él y ahora Hermano Martillo. Sé que se posiciona más hacia el progresismo Anglosajón, que a la derecha, pero dentro de un orden moderado.

Por otro lado, tampoco he visto ponerse el Chapiri de la Legión, saludar correctamente con él y cantar a todo pulmón el Himno de la Legión con tanta ilusión a ningún progre, actor o político como se lo he visto hacer a él.

Hablando de políticos, me gustaría ver como se comportarían algunos de los que están actualmente en el Gobierno de España. Uno de ellos, dijo que asistir al desfile de las Fuerzas Armadas, era un coñazo….

Chevi Sr. dijo...

De acuerdo en todo Javier.
Banderas creo que es un buen español, no es Millán Astray, pero es un buen embajador de lo español, representado, en este caso, por su amada Andalucía.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

No hace falta decir que fue Rajoy el de "coñazo de desfile".
En cuanto a Banderas me cuesta ensalzar a la caterva cineasta española, pero éste es otro cantar. De siempre le he visto entonar orgulloso, a pleno pulmón y sabedor del enfoque de las cámaras, y desde hace unos cuantos años, el Himno de la Legión y el Novio de la Muerte. Y si bien no ha consagrado toda una vida a la Legión, eso tiene un gran mérito y además trasciende. Entre la sociedad y entre sus no correligionarios compañeros, rabiosos, de profesión.

José Antonio dijo...

Salvador, mi Alférez y Caballero Legionario de Honor, y, además, mi querido compañero amigo incorporado a la centinela defensora de esta nuestra Fortaleza Cajón de Sastre –fortaleza defensora de la verdad de la Historia –pasada, presente y futura– de España y de sus Instituciones fundamentales, fortaleza defensora del alma patria del pueblo español–, sobre ese tu relato autobiográfico que tan emotivamente nos presentas digo que, pensando a la ligera y adaptándonos al decir conforme al habla coloquial, podríamos calificarlo como de “valer su peso en oro”; pero no, no puede ser calificado él con ligereza ni podemos amoldarlo a patrones generalistas: tu relato merece ser calificado de “valer su peso en sublimes compañerismo, hombría de bien, filosofía de vida trascendente eterna y magisterio impagable”.

Tu relato autobiográfico me ha devuelto al recuerdo en mis orígenes, y de tal manera es así que él me embarga y me resulta dificilísimo de seguirlo con toda la atención que yo deseo; y es que en la medida en que avanzo en su lectura él hace aflorar mis propias vivencias similares a las tuyas, vivencias mías que se interponen impertinentes a toda la atención exclusiva que yo quiero poner en las tuyas. No puede caber duda alguna, tenemos un componente genético común bien conocido; se trata del Código Genético Divino que Dios Creador infunde por igual en cada una de todas Sus almas que Él destina a dar el ser a Sus criaturas vivientes, y cuando ese componente genético es cultivado adecuadamente –general y principalmente en el ámbito familiar, desde la cuna– ocurre lo que ahora me ocurre a mí y lo que da motivado fundamento civilizado al patriotismo y al compañerismo interpersonal.

Esa clase de relatos no puede serme novedosa; cuántas veces, en acciones de instrucción o de servicio realizadas en pequeños grupos y en sus tiempos de descanso, hemos abierto nuestra alma a los compañeros y les hemos hecho partícipes de aquellos valores universales de inspiración divina que en ella guardábamos de modo consciente; quién no ha estado en prácticas de “guerrillas” y ya metido en su saco de dormir, junto a los de sus poco numerosos compañeros, no ha sentido esa necesidad de comunicarles los sentimientos existenciales que le habían encaminado a la ciudadanía digna y luego al servicio en la milicia. Lo que ahora ocurre es que tú has tenido el valor legionario necesario para hacerlo público “urbi et orbi”, a todos nosotros poetas y demás lectores.

Te felicito y envío mi agradecimiento por tu encomiable disposición y por la confianza que en nosotros muestras…

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Salvador Soria dijo...

Mi querido amigo, Comandante Cañete:

Eres el "responsable" de mi aparición en estas españolísimas, páginas de CAJÓN DE SASTRE...sé lo mucho que me aprecias y de nuestra sincera amistad, por un tiempo interrumpida por causas muy ajenas a nuestros sentidos deseos.
Quiero desde aquí, agradecer y responder de igual modo al afecto y calor recibido a todos los que me habéis dedicado palabras de afecto demostrándome el verdadero sentido del compañerismo, más palmario y sincero.
Como no podría ser de otro modo, dar las gracias al director de la publicación, por autorizar su inserción.
Con un fuerte abrazo a todos, en especial a mi querido Paco.

Salvador Soria.
Alférez (IPS).
Legionario de Honor.