ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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9/2/13

EL SACERDOTE DE LAS VÍCTIMAS

JAVIER BRENES
SANZ-ORRIO

"Nos cuenta esto"

EL SACERDOTE DE LAS VÍCTIMAS
(Bárbara Barón)


 

Corrían los años 80, los asesinados por ETA se contaban por decenas al mes y la mayor parte de la sociedad vasca no se inmutaba al ver el cuerpo de un policía con un tiro en la nuca.
Los obispos de entonces no hicieron mucho por aliviar el sufrimiento de las víctimas. Mujeres, padres e hijos tenían que enterrar a sus seres queridos de forma clandestina. En las misas jamás se nombraba la causa de la muerte y solo se pronunciaban las iniciales del fallecido. Para muchos, el asesinato iba incluido en el sueldo.
En medio de esta situación vivió Javier Mendizabal. Era sacerdote en la iglesia bilbaína de San Nicolás. Fue el único párroco que dio a las víctimas lo que hasta entonces se les había negado: la dignidad que merecían.
Celebró los funerales de todos a los que los terroristas arrebataron su vida. Pronunció sus nombres completos y afirmó sin miedo que eran héroes. Y como tales los trató.
Esto fue más de lo que el obispo de Bilbao pudo soportar. Le apartó de su parroquia y le recluyó en su casa. Las víctimas reaccionaron pronto. La Policía, la Guardia Civil y el Ejército le acogieron y se convirtió así en el Pater. En el que oficiaba todas las misas para estos Cuerpos.
Se le veía por los pasillos de las comisarías, con sotana, txapela y las condecoraciones al valor que se había ganado a pulso, siempre con una palabra de aliento y consuelo para los que no se atrevían a tender su uniforme por miedo a una muerte por la espalda.
Javier Mendizabal murió el viernes en Bilbao. La parroquia de San José se llenó de gente que no ha olvidado que él fue el sacerdote de las víctimas. El que alzó la voz para denunciar lo que estaba pasando, para desenmascarar a los que asesinaban a inocentes, para ofrecer su hombro al que sufría por culpa del terrorismo.
 
ETA se ha acabado. Pero no debe hacerlo a cualquier precio. Muchos están intentando pervertir la palabra “víctima”. Igualar al que muere asesinado con el que lo hace porque la bomba que iba a poner debajo del coche de un inocente estalló antes de tiempo.
 
Quizá la historia de este sacerdote sirva para no olvidar que no todos los muertos son iguales, nunca lo fueron.  Para recordar a cada hombre que dio la vida por defender la libertad. Para entregar a las víctimas lo que nunca les debió ser arrebatado: dignidad y justicia.
 
Chevi Sr.
 

5 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Hay que reconocer que los Sacerdotes y Religiosos, como hombres y mujeres que son, tienen sus defectos. Ciertamente unos más que otros, pero siempre queda el que está más cerca de Dios, al menos a la vista de nuestras entendederas humanas, y se erige como héroe defendiendo a una parte de la sociedad de otra fracción putrefacta que hemos tenido que soportar en nuestra querida España.

Gracias D. Javier Mendizábal, descanse en paz.

José Antonio dijo...

La noticia es luctuosa, en cuanto que hay personas que lamentan su pérdida como la de alguien querido y para quienes él, el Pater Javier Mendizábal, les resultaba ejemplar guía espiritual y caritativo acompañante en especial de las más dolientes víctimas del crimen homicida y del desprecio público orquestados por los miserables poderosos (corruptos políticos y corruptas jerarquías clericales) encargados de corromper el alma popular de los tradicionalmente honrados, sociables y laboriosos habitantes de las provincias Vascongadas.

Pero la noticia, pasados los primeros dolorosos momentos de sorpresa, nos ofrece la posibilidad de considerar otros sentimientos de necesaria meditación. El Pater Javier ha agotado sus días terrenales cumpliendo honestamente su vocacional dedicación al servicio espiritual del pueblo de Dios; ahí está su recuerdo y ahí está su alcance aleccionador hasta para muchos que no llegamos a conocerle en vida. El morir es un acto natural y consecuente al hecho de vivir; ello forma parte de la previsión creadora de Dios. El vivir terrenal supone la ocasión, para todo ser viviente, de dar contenido individual a su alma, para toda la eternidad venidera en el seno de Dios Padre. Todos los sentimientos e interesados propósitos que vamos acumulando en nuestra vida, todos ellos junto con todas nuestras decisiones de conducta, van quedando impresos en nuestra alma, en el alma en la que radicará nuestra persona por toda la eternidad venidera en la universal convivencia en el seno de Dios Padre. Y Allí no habrá posibilidad de falsas excusas ni de falsos pretextos ni de atribuirse falsos méritos.

Hasta que nos reunamos Allí, Pater Javier, vaya mi agradecimiento; y tengo la seguridad de que Dios y todas las víctimas a quienes tú dispensaste tu caridad fraterna te recompensarán debidamente por tus desvelos y por los perjuicios fruto de la maldad que otros te hicieron padecer.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Tiene ya el padre Mendizábal un lugar preferente en el Cielo. Al lado de las víctimas de los asesinos etarras y para reconfortar a sus familiares.
Como también el asqueroso Setién,cómplice de los asesinos, tiene reservado su sitio en lo mas hondo del infierno.

José Antonio dijo...

Impelido por el sentencioso pensamiento popular que dice que “la cara es el espejo del alma”, he examinado con todo el afecto y el respeto que él se merece por sus antecedentes que comentamos y por su status actual de hallarse ya bajo la paternal jurisdicción divina, he revisado detenidamente el rostro que muestra la fotografía del Páter Javier y he llegado a la firme conclusión de que tal fotografía “no es la del rostro del Páter, sino la del alma de él”. Me ha emocionado, pues he podido ver en su mirada una sincera humanidad fraterna consecuente con su dolorosa experiencia de haber celebrado tantos oficios funerales de cuerpo presente de aquellas menospreciadas víctimas de la ya dicha maldad orquestada, y en presencia de los anonadados familiares, amigos y compañeros de esas víctimas. Creo que no puede haber mejor pasaporte, para presentarse Allí Arriba, que una mirada tan limpia y sincera como la que muestra esa fotografía.

Pero aún hay más; ese alma revestida con la característica sotana de los sacerdotes que en mi época infantil llevaban las mayores esperanzas y consuelos allá a donde se diesen los mayores sufrimientos y abatimientos, y ese alma y esa sotana sosteniendo tan honrosamente esa preciada condecoración al mérito militar…, me han hecho recordar ese magistral verso que con cierta frecuencia nos han refrescado en páginas anteriores del blog algunos de nuestros compañeros poetas, y que dice:

“… porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido (y la condecoración) el pecho
que el pecho adorna al vestido (y a la condecoración).

Ramón Muñoz dijo...

Con la absoluta seguridad que da la fe, el Pater ya está en el cielo al lado de Dios Padre. Gracias y descanse en paz eternamente.