ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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24/1/13

EL COLEGIO DE INFANTERÍA DE TOLEDO (1850-1869)






E

n España, uno de los centros más ilustres de formación de Oficiales del Arma de Infantería, fue sin duda el Colegio de Infantería de Toledo. Creado por Real Decreto de 5 de Noviembre de 1850, a base del extinguido, por el mismo decreto, Colegio General Militar, en sus diecinueve años de fecunda existencia, dio a la Patria la pléyade más gloriosa de generales, Jefes y capitanes, así como el más nutrido grupo de escritores y poetas que un día, colegiales de Infantería todos, formaron cabe los muros del vetusto Alcázar, quedando ya para siempre prendida en lo mas profundo de su ser su condición de Infantes españoles.

El Real Decreto de su creación establecía que el Colegio de Infantería tendría su sede en la Imperial ciudad de Toledo, ocupando la dirección del mismo el General Director de Infantería. El Plan de Estudios e Instrucción para los jóvenes colegiales quedó establecido en  tres años y seis meses, de los cuales los dos años y seis meses primeros serían de estudios en el Colegio y el año restante, realizando prácticas de oficial en los Cuerpos. Serían objeto de estudio preferente las Ordenanzas, las materias científicas y las de universal aplicación a todas las Armas: la Táctica, el Régimen Interior de los Cuerpos, la Contabilidad y el Detall, y demás disciplinas peculiares del Arma de Infantería. El profesorado fue objeto igualmente de especial selección, pues desde un principio quedó establecido que “podrán tener cabida para el mando de las compañías de Alumnos y para la instrucción científica y militar de los mismos, los individuos que de la clase de segundo comandante a la de teniente lo apetezcan y reúnan los conocimientos que según el empleo en que se hallen marca la plantilla adjunta y cuya justificación han de hacer a mi presencia por medio del competente examen”.


El día 13 de Junio de 1858, S.M. La Reina Doña Isabel II visita en Toledo el Colegio de Infantería. La Reina hace el viaje por ferrocarril, en el recién inaugurado tramo Aranjuez-Toledo, con lo que la Imperial ciudad quedó unida a través del “camino de hierro” con los más importantes puntos de nuestra geografía peninsular. La Gaceta de Madrid nos relata los detalles de aquella visita : “La inauguración del camino de hierro de Toledo ha dado origen a un acontecimiento notable y altamente satisfactorio para el Colegio de Infantería, establecido en aquella ciudad, que con este motivo ha merecido la honra de ser visitado por S.M. La Reina, por S.M. El Rey y por SS.AA. Reales. El anuncio de este fausto suceso llevó dos días antes a dicha población al General Marqué de Novaliches, Director del Arma, que secundado eficazmente por el inteligente y activo Brigadier Don Ángel Lossada, Subdirector del Establecimiento, y por los demás Sres. Jefes y Oficiales del mismo, dictó las disposiciones necesarias para que estuviera en lo posible al verificarse aquel acto, cual correspondía las Augustas Personas que favorecían con aquella distinción al centro de educación militar que encierra la esperanza y el porvenir de nuestra Infantería. La regia visita se verificó el día 13 de este mes a las cinco y media de la tarde, habiendo sido antes impedida por una fuerte y continuada lluvia, que hizo temer que no se realizara. Sin embargo de ella, SS.MM. se presentaron a dicha hora empezando la inspección de los edificios que dependen del establecimiento por el antiguo y afamado Alcázar, ruina veneranda que como un gigante de piedra domina la ciudad imperial constituyendo hasta cierto punto un resumen de su historia por sus gloriosas tradiciones, orgullo de Toledo como monumento artístico y gloria nacional por el recuerdo de sucesos y épocas notables en la monarquía castellana, que tuvo en él su principal asiento. Desde el Alcázar pasaron SS.MM. al gimnasio, colocado en una explanada contigua a su fachada oriental. Allí vieron varios ejercicios de esgrima que demostraron su buena enseñanza en el Colegio, y enseguida de los gimnastas, que después de muchos ejercicios notables terminaron con un asalto a los elevados torreones del edificio, verificado con destreza y prontitud sorprendentes, llevando como trofeos a los pies de la Reina las cinco banderolas tomadas de sus cimas. Fueron recorridos enseguida varios departamentos del Colegio, visitando el comedor, un dormitorio y la capilla; después se pasó al salón  regio, dispensando la honra de besar las manos de SS.MM. y el Príncipe de Asturias y Princesa Doña Isabel, que habían llegado al Colegio pocos momentos antes, a todos los Oficiales y Cadetes. Por último aceptaron Sus Majestades y Altezas un refresco que se les tenía preparado, terminado la visita a las nueve y media de la noche. La Reina se dignó promover a Subtenientes a los 59 cadetes, que ya examinados, debían serlo en el mes inmediato, y a los cuatro más aventajados y con mejore notas y censuras entre los que deben ascender este año. Al despedirse manifestó al General Pavía, al Brigadier Lossada y a los demás Jefes y Oficiales Profesores, su satisfacción por el estado del establecimiento y por las demostraciones de afecto recibidas en el mismo”.
 

En el Colegio de Infantería el horario era rígido por demás. Daba comienzo el día militar a las cinco y media de la mañana en invierno y a las cuatro y media en verano y concluía a las nueve de la noche. Al finalizar los estudios se salía con el empleo de Subteniente de Infantería por promoción, empleo que pronto cambiaría su denominación por el más tradicional y clásico de Alférez. Por las aulas del Colegio de Infantería, establecidas al principio en los antiguos caserones toledanos del Hospital de Expósitos, también llamado de Santa Cruz, y en la Santa Caridad, para ocupar después, merced al alto mecenazgo de la Reina Doña Isabel II, el sólo en parte reconstruido Alcázar, pasaron desde 1850 a 1868: dos mil ochocientos sesenta y cinco Caballeros Alumnos, de los cuales, al finalizar el siglo XIX, uno, el teniente general Don Valeriano Weyler Nicolau, filiado en el Colegio con el número 766, estaba próximo a alcanzar la alta dignidad de Capitán General del Ejército; siete eran tenientes generales, veintiuno ostentaban el grado de general de división y noventa y cuatro el de general de brigada.

Colegiales toledanos ilustres, además del ya citado General Weyler, que tuvo una dilatadísima vida militar y ocupó los más altos cargos de la milicia, fueron entre otros: el teniente general Don Manuel Cassola y Fernández, ministro de la Guerra en 1888, impulsor decidido del más amplio programa de reformas militares del pasado siglo, reformas que por su dimisión y posterior fallecimiento quedaron inéditas en su tiempo. Don Luis Dabán y Ramírez de Arellano, teniente general, Inspector de la Guardia Civil, senador del Reino y conde de Verdú, notable ejecutor de la Restauración Borbónica;  su hermano Don Antonio que fue Capitán General de Valencia; Don Fidel Alonso Santocildes, el héroe de Peralejo, Naranjo y San Quintín en la manigua cubana; El General Don Juan García Margallo, (Bisabuelo de nuestro actual Ministro de Asuntos Exteriores Sr. García-Margallo) jefe de gran prestigio, que dejó huella indeleble en el mando del Batallón de Cazadores de La Habana y en  el Regimiento de “Isabel II” muriendo gloriosamente en Melilla en la campaña de 1893 (1); Don Manuel Macías, Don Adolfo Jiménez Castellanos, Don Joaquín Vara de Rey, que se cubrió de gloria en las “Lomas del Caney”; Don Antonio López de Haro;   el brigadier Don Pedro Mella y Montenegro, director que fue de la Academia General Militar en su 1ª época, durante los años 1887 a 1890, el coronel Don Federico Vázquez Landa, Jefe de Estudios y alma de la citada Academia , Don Benito Fariñas, el Barón de Sacro Lirio, y finalmente ( la lista de distinguidos colegiales de Toledo se nos haría interminable) Don Nicolás Estévanez y Murphi, filiado en el Colegio con el Número 663, combatió primero en la Guerra de África (1859-60), después en Santo Domingo y en Cuba ya con el empleo de Capitán y formulada propuesta para el ascenso a Comandante por méritos de guerra. Estando destinado en La Habana pide la baja del Ejército al mostrar su discrepancia por el fusilamiento de unos estudiantes, de los que había sido nombrado defensor en el Consejo de Guerra, por un turbio asunto, según él no suficientemente aclarado, acaecido entre estos y un grupo de Voluntarios de la Habana. Dedicado a la política, al proclamarse la Primera República en España (Febrero de 1873) es nombrado Ministro de la Guerra, cargo que Estévanez desempeña tan sólo diecisiete días, del 11 al 28 de Junio de 1873.

Entre las anécdotas más simpáticas y ocurrentes que se cuentan del Colegio de Infantería destaca la de aquel cadete apellidado Araujo –su nombre completo era Rafael Araujo y Prádanos- procedente del extinguido Colegio General Militar, que después de llevar seis años en el colegio por haber repetido todos los cursos y estando a punto de causar baja en el mismo por su “manifiesta desaplicación”, tuvo la feliz ocurrencia de dirigir una instancia en verso al Director General de Infantería – y por su cargo Director del Colegio- el Teniente General Don Fernando Fernández de Córdova, pidiéndole en inspiradas cuartetas que le sacara de una vez del colegio, o lo que era igual, que le concediera el ascenso a Subteniente “por antigüedad”. Pero como quiera que para la promoción a Oficial es preceptivo el Despacho Regio, el general Fernández de Córdova dio a la lírica instancia el “curso reglamentario”, elevándola, con su marginal y favorable informe a la Reina Isabel II que, compadecida de las desventuras que el Caballero Alumno Araujo “perdigón” ( Alumno repetidor) de seis años largos, narraba en sus bien compuestos versos alejandrinos, promovió a éste a Subteniente por Real Orden, asignándole el último puesto de la promoción. Sin embargo, y tengo ante mi su Hoja de Servicios, Araujo fue un magnífico  Oficial y Jefe del Arma, profesor durante muchos años del Colegio de Infantería y combatiente distinguido en la Guerra de África (1859-1860) donde se hace acreedor por su heroísmo a la preciada Cruz de San Fernando, y en la tercera Guerra Carlista, llegando a alcanzar el empleo de Teniente Coronel de Infantería. Dícese que cuando presiente que su vida está llegando a su ocaso fija su residencia en Toledo, a la sombra del Alcázar donde discurrieron sus juveniles pasos en sus casi siete años de cadete y en esta plaza fallece en el año de 1885.

Respecto a la Bandera, y pese a que el Real Decreto de 13 de Octubre de 1843, disponía  los colores rojo y gualda para todas las enseñas de los distintos Regimientos y demás Cuerpos del Ejército, el Colegio de Infantería, por una especial concesión, usó desde sus inicios la Bandera llamada “Universitaria”, pues había tenido su origen cobijando bajo los pliegues de sus gloriosos tafetanes a los jóvenes universitarios de la Real y Pontificia Universidad de Toledo, que ante el peligro de la Patria invadida y ultrajada en su Independencia, acudieron a la “PROCLAMA” de su Rector y formaron el “Batallón de Voluntarios de Honor” de la citada Real Universidad y con su bandera “Universitaria” combatieron con honor durante nuestra Guerra de la Independencia. Posteriormente la bandera pasó a la Academia Militar de Sevilla, cuya solemne inauguración tuvo lugar el 14 de Diciembre de 1809, para heredarla más tarde la Real Academia de la Isla de León y el Colegio General Militar que la usaría hasta su disolución por Real Decreto de 5 de Noviembre de 1850, en que la traspasaría al  recién creado Colegio de Infantería de Toledo. La Bandera es de seda blanca y lleva en sus cuatro ángulos el escudo de las armas reales y de la Universidad de Toledo, con la rueda del martirio de Santa Catalina y  decorada con artísticos trofeos con armas, banderas y cañones. Durante la Guerra de la Independencia fue condecorada con las corbatas de dos Cruces de Distinción del Tercer Ejército y una del Ejército del Duque de Alburquerque.

El Colegio de Infantería hasta su disolución, honró por Patrona a la Inmaculada Concepción, adelantándose casi en medio siglo a la Real Orden de 12 de Noviembre de 1892, en la que S.M. La Reina Regente Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena declaró en propiedad Patrona de la Infantería Española a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción de María.

Por Real Decreto de 3 de Enero de 1867 quedaron en suspenso las concesiones de aspirantes a ingreso en el Colegio de Infantería. El último Alumno filiado fue Don Antonio Zabaleta Larratiaga, a quien se le asignó el número 2.865 de los de su clase. Poco tiempo después, por Acuerdo del Consejo de Ministros de 13 de Abril de 1869 –destronada ya y en el exilio la Reina Isabel II- se cierra definitivamente el Colegio de Infantería, pero el Libro de la Historia tenía ya reservadas a sus alumnos sus más brillantes páginas.  

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NOTAS

 
1.       Nuestro actual Ministro de Asuntos Exteriores : Excmo. Sr. DON JOSÉ MANUEL GARCIA-MARGALLO Y MARFIL, desciende de una rama de prestigiosos militares, toda vez que su bisabuelo fue el General Don Juan García Margallo, formado en las prestigiosas aulas del Colegio de Infantería de Toledo , fallecido en la campaña de Melilla de 1893, y su tío-abuelo el Capitán de Caballería Don Juan García-Margallo y Cuadrado, que combatió heroicamente en Julio de 1921 mandando su escuadrón ,en las famosas cargas dadas por el Regimiento de Caballería “Cazadores de Alcántara” Nº14, dando protección a la columna de nuestras tropas en la Retirada de Annual.  Regimiento, al que recientemente (Real Decreto de 1 de Junio de 2012) se la ha concedido la Cruz Laureada de San Fernando Colectiva.

                                                  Sevilla, Enero de 2013

                        (Anexo )

COLEGIO DE INFANTERÍA DE TOLEDO  (1850-1869)
                                                                      DIRECTORES

Excmo. Sr. Teniente General DON LEOPOLDO O’DONNEL Y JORIS…………5-Noviembre-1850

Excmo. Sr. Teniente General DON FERNANDO FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA      24-Marzo-1851

Excmo. Sr. teniente General DON MANUEL PAVÍA Y LACY …………………..         16-Mayo-1852 

Excmo. Sr. Teniente General DON FERNANDO FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA.  13-Septbre-1853

Excmo. Sr. Teniente General DON ANTONIO ROS DE OLANO……………….        1-Agosto-1854

Excmo. Sr. Teniente General DON ISIDORO DE HOYOS Y RUBIN DE CELIS…..      4- Junio-1856

Excmo. Sr. Teniente General DON FELIPE RIVERO Y LEMOINE……………..    15-Octubre-1856

Excmo. Sr. Teniente General DON ANTONIO ROS DE OLANO………………..            1-Julio-1858

Excmo. Sr. Teniente General DON MANUEL PAVÍA Y LACY…………………...          8-Enero-1859

Excmo. Sr. Teniente General DON EUSEBIO CALONGE Y FENOLLET………     18-Novbre-1863

Excmo. Sr. Teniente General DON ANTONIO ROS DE OLANO………………..       29-Marzo-1864

Excmo. Sr. Teniente General DON FRANCISCO LERSUNDI HORMAECHEA.      1-Octubre-1864

Excmo. Sr. Teniente General DON ANTONIO ROS DE OLANO………………..          25-Junio-1865

Excmo. Sr. Teniente General DON ANTONIO BLANCO Y CASTAGNOLA…..           12-Julio-1866

Excmo. Sr. Teniente General DON EDUARDO FERNÁNDEZ SAN ROMÁN….    14-Octubre-1866

Excmo. Sr. Teniente General DON FERNANDO FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA.   10-Octubre.1868

SUBDIRECTORES

excmo. Sr. Brigadier DON ANTONIO SÁNCHEZ OSORIO…………………… 19-Noviembre-1850

Excmo. Sr. Brigadier DON CARLOS BAGER Y ASARAU…………………………..17-Septbre-1854

Excmo. Sr. Brigadier DON ÁNGEL LOSADA Y LITTA……………………………….. 15-Marzo-1858

Ilmo. Sr. Coronel:     DON VICENTE REVEST Y REQUENA…………………………    11-Junio-1862

Ilmo. Sr. Coronel:     DON JOSÉ SANTA PAU Y BAYONA………………………    15-Febrero-1864

Excmo. Sr. Brigadier DON ÁNGEL COS GAYÓN Y PONS………………………   19-Octubre-1864

Excmo. Sr. Brigadier DON JUAN BURRIEL Y LINCH……………………………….       5-Enero-1867

Ilmo. Sr. Coronel:     DON MARIANO SALCEDO Y FERNÁNDEZ………………..   9-Octubre-1868 

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Por Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ

Licenciado en Ciencias Económicas

Comandante de Infantería y Profesor Mercantil



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos ante otro magnifico y documentado articulo de nuestro más preciado columnista y escritor el Cte Cañete Paez(par mi TCol Hºde Infanteria, aunque la justicia, injusta de los hombre no lo quiera reconocer).Maestro termino parafraseando a D. Pedro Calderón Ilustre Soldado que fué " Y así, de modestia llenos a los más viejos veras, tratando de ser los más y de parecer lo menos ". Un fuerte abrazo y más sincera enhorabuena. JOSÉ ANTONIO.

Anónimo dijo...

Mi querido amigo, Comandante Francisco Ángel Cañete:

Sinceramente. Después de proceder a la lectura de tu exhaustivo artículo, documentado y con la fidelidad indeleble al recuerdo de aquellos orígenes del Colegio de Infantería de Toledo (1850-1868, poco puedo aportar, escudriñando, si algo hubieses omitido, (¡imposible!) en algún detalle de tu exposición escrita.

Amigo Paco, el relatar tanto acontecimiento en el devenir de los años, solo tu interés, dedicación y sobre todo, esfuerzo de investigador, puede dar como resultado final, el sobresaliente trabajo.

Quisiera pues aprovechar la ocasión, si me lo permites, para reiterar el recuerdo de aquellos Voluntarios del Batallón de Honor...,aquellos primeros Milicios Universitarios que poniéndose a las órdenes de la autoridad vigente en ese momento, lucharon contra el enemigo francés.

Desde aquí, una vez más, siempre mi afecto y respeto.

Un abrazo.

Salvador Soria.
Alférez de Infantería,(IPS).
Legionario de Honor.

José Antonio dijo...

¡Bonita lección de Historia militar para todos los infantes y sus muchos admiradores! Mi Teniente Coronel, Gran Jefe, Francisco Ángel, de nuevo he tenido ocasión de aprender contigo cosas que no sabía y de recordar otras cosas que “las nieves del tiempo” van cubriendo con su bello pero opaco manto. Has hecho desfilar ante nosotros las nobles siluetas de determinados emblemáticos edificios de entre los muchos que arquitectónicamente adornan el cuerpo y el alma de la eterna imperial Toledo; has hecho desfilar ante nosotros las ya venerables figuras de tantos nombres que un día nos aparecían como nuevos cadetes alumnos del Colegio de Infantería y que en las escenas siguientes eran ya figuras históricas que dejaron su huella en la deontología militar que constituye el presente cauce moral necesario para que los militares estemos siempre en disposición de cumplir nuestro deber patrio y subordinar a éste cualesquiera miras personales.

Como todos tus demás trabajos que nos vas presentando, este que ahora comentamos conlleva una importante carga de componente filosófica; al menos yo –no sé si por ser ya tan añejo– valoro cada vez en mayor medida la enjundia filosófica subyacente en las viejas páginas históricas. “Es un soplo la vida”, y querámoslo o no todos dejamos alguna huella de nuestro paso por ella. ¿A quién no le gustaría ser recordado como causante de una importante huella? Pero esto no depende tanto de la voluntad individual, como de circunstancias extraordinarias que para el bien común sería preferible que no se diesen. En todo caso y como dice en su comentario precedente el Teniente José Antonio Blanco, el secreto está en “tratar de ser lo más, pareciendo ser lo menos”.

Y yo también conocí a un perdigón de ocho años –repetidor de los dos cursos de la General y de los dos cursos de Toledo–. Buena persona y nada tonto, pero perseguido por un fantasmal gafe sin que nadie se pudiese explicar la causa. En su octavo año, cuando ya se acercaban los exámenes de junio, toda la cadetada temerosa cantaba por los pasillos: “pasó un día y otro día, un año y otro pasó; pero Claudio no salía teniente de Infantería, la madre que lo…”. Pues no sé si fue por esa canción, pero el caso fue que el gafe desapareció y Claudio aprobó todas en junio y salió teniente sin ser el último de su promoción.

Te felicito junto con tus demás fans. Y un cordial saludo,

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Mi querido Coronel y amigo: He de confesarte que me tienes mal acostumbrado, pues a la publicación de mis modestos artículos espero con ilusión tus siempre magníficos "Comentarios", sin los cuales, mis artículos, se quedarían huérfanos de toda orfandad. Gracias por ellos , mi Coronel, y de verdad, te digo, que para mi, tienen mucho más valor tus entrañables comentarios, que las pobres líneas que plasmo con cariño, acogido a la hospitalidad que me proporciona esta entrañable sección del "Cajón de Sastre", en este prestigioso "Club de los Poetas Muertos". Gracias de nuevo,mi coronel, y quedo a tus órdenes con un fuerte abrazo, Francisco Ángel.
Pd/ José Antonio: Creo saber quien es el "perdigón" que reflejas en tu Comentario, y si es, quien creo que es, estuvimos destinados juntos de Tenientes, mediada la década de los sesenta, en un histórico Regimiento de Infantería de guarnición en una de nuestras Plazas de Soberanía en el Norte de África. Creo que ha fallecido hace unos años. Muy bueno el "cuarteto" , siguiendo la línea de Don José Zorrilla, en su "A buen Juez Mejor Testigo", basado en la sagrada imágen del "Cristo de la Vega" con su mano desclavada, y a buen seguro, que ante sus divinas plantas te habrás postrado muchas veces, durante tus años de Caballeró Alférez Cadete de la Academia de Infantería.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Mi querido Coronel y amigo: He de confesarte que me tienes mal acostumbrado, pues a la publicación de mis modestos artículos espero con ilusión tus siempre magníficos "Comentarios", sin los cuales, mis artículos, se quedarían huérfanos de toda orfandad. Gracias por ellos , mi Coronel, y de verdad, te digo, que para mi, tienen mucho más valor tus entrañables comentarios, que las pobres líneas que plasmo con cariño, acogido a la hospitalidad que me proporciona esta entrañable sección del "Cajón de Sastre", en este prestigioso "Club de los Poetas Muertos". Gracias de nuevo,mi coronel, y quedo a tus órdenes con un fuerte abrazo, Francisco Ángel.
Pd/ José Antonio: Creo saber quien es el "perdigón" que reflejas en tu Comentario, y si es, quien creo que es, estuvimos destinados juntos de Tenientes, mediada la década de los sesenta, en un histórico Regimiento de Infantería de guarnición en una de nuestras Plazas de Soberanía en el Norte de África. Creo que ha fallecido hace unos años. Muy bueno el "cuarteto" , siguiendo la línea de Don José Zorrilla, en su "A buen Juez Mejor Testigo", basado en la sagrada imágen del "Cristo de la Vega" con su mano desclavada, y a buen seguro, que ante sus divinas plantas te habrás postrado muchas veces, durante tus años de Caballeró Alférez Cadete de la Academia de Infantería.

Francisco Ángel Cañete dijo...

Por estrañas circunstancias ajenas a mi voluntad, veo con sorpresa que mi anterior "Comentario" de gratitud hacia el Coronel Chamorro Manzano, ha salido publicado "Por Partida Doble". Pido disculpas. Francisco Ángel

Anónimo dijo...

Moles are generally harmless but can be bewildered with some forms of skin cancers.
Most moles are benign, that means they are harmless.


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