ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

29/1/13

ADIÓS AL PRÍNCIPE DE ASTURIAS


El portaaviones «Príncipe de Asturias» se retira
La Razón.es 29 de Enero de 2013
Luis Mollá/Madrid
Después de casi 25 años de servicio a España a través de la Armada, en la que sirvió ininterrumpidamente como buque insignia de la Flota, en los próximos días el portaaviones Príncipe de Asturias iniciará su última y más triste singladura, la que lo llevará a la piqueta y al soplete para ser desguazado en las mismas aguas de la ría ferrolana que lo vieron nacer.
Aunque no sea cierto del todo, para muchos el conocido en la Armada con el acrónimo de PdA fue el tercer portaaviones de nuestra historia naval, después de los dos que llevaron en sus amuras un mismo nombre: Dédalo.
En realidad el primero de ellos no fue más que un portahidroaviones que ejercía como plataforma a flote, desde la que un par de grúas recogían y arriaban los hidros que utilizaban la superficie del mar para sus despegues y amerizajes.
Como quiera que embarcaba también globos aerostáticos, figuraba en la Armada con un nombre tan indigesto como el de "Estación Transportable de Aeronáutica Naval". En cualquier caso no se trataba de un buque nacido para el fin que se le terminó dando, pues originalmente fue un vapor mercante, último de los seis barcos con que Alemania compensó las pérdidas materiales españolas en la mar durante la Primera Guerra Mundial.
El segundo Dédalo llegó a España en 1967 procedente de los Estados Unidos, en cuya Marina había servido en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, habiendo recibido el impacto de un avión kamikaze que mató a cerca de treinta pilotos, lo que recordaba una luctuosa placa de metal en el pasillo de alojamientos de pilotos.
Cuando llegó ya era un barco viejo y aunque por un absurdo pulso de jurisdicciones con el Ejército del Aire la Armada de entonces no podía tener aviones, como portahelicópteros constituyó una inmejorable plataforma para el adiestramiento de los pilotos de este tipo de aparatos que formaban entonces el Arma Aérea de la Armada.
La llegada en 1973 de los ocho primeros aviones Harrier le otorgó al fin la calificación de portaaeronaves. La plataforma estaba tan ajustada de dimensiones que los pilotos que ocupaban las literas altas de los camarotes dormían separados por menos de dos palmos de los aviones y sus rugientes carreras previas al despegue. Los pilotos del Sea King se sorprendían después de aterrizar y ver que el tren izquierdo quedaba a apenas veinte centímetros del pretil. Se vivía en un mano a mano con Neptuno.
Inicialmente concebido para llevar el nombre de Carrero Blanco, cuestiones políticas condujeron a barajar los de Canarias, Dédalo, España o Lepanto hasta anclarlo en su nombre definitivo de Príncipe de Asturias. Su entrada en servicio en 1988 supuso un enorme salto cualitativo. Por primera vez se trataba de un portaaeronaves concebido y diseñado para nuestras operaciones navales que podía satisfacer, además, las exigentes condiciones de un buque de mando y control y buque hospital.
En sus cubiertas se formaron centenares de pilotos y en sus centros neurálgicos crecieron profesionalmente muchos oficiales, suboficiales y marineros. Como quiera que el barco se encargó en 1977, el proyecto final sufrió numerosas demoras y transformaciones, debido en parte a los conflictos laborales de la entonces Bazán y también a las modernizaciones exigidas por la Armada durante la fase de construcción.
 Alumnos de la Escuela Naval Militar de Marín reciben adiestramiento a bordo del portaaviones "Príncipe de Asturias". Efe
La composición habitual del PdA de los primeros años solía ser una mezcla polivalente de helicópteros Sea King, tanto en su versión antisubmarina como en la de Alerta Temprana, AB-212, fundamentalmente para misión SAR y por supuesto un número cercano a la docena de aviones AV-8 "Harrier". La rampa de 12º a proa "Ski Jump", permitía el despegue de aviones con una carrera mínima. Durante su primer año de vida operativa el buque contó con un tripulante de excepción en la persona de Su Alteza Real Felipe de Borbón.
El adiestramiento a bordo de pilotos y dotaciones era muy riguroso, pero fue precisamente ese detalle el que permitió, tras la entrada de España en la estructura militar de la OTAN, que el buque insignia de nuestra Flota lo fuera también de variadas Task Force multinacionales en los exigentes ejercicios navales en el ámbito de la organización Atlántica.
Este savoir faire permitió al buque estar presente en dos operaciones reales de envergadura, el control del mar Mediterráneo durante el conflicto del golfo Pérsico, en el que el buque se integró en un grupo de combate compuesto, además de por el PdA, por unidades británicas, francesas, italianas y alemanas, y el despliegue en el Adriático con ocasión del recrudecimiento de las acciones armadas contra la coalición multinacional de Naciones Unidas en el conflicto de la antigua Yugoeslavia.
Con semejante background a sus espaldas el prestigio del buque subió como la espuma, y con él el de la Armada, sus tripulaciones y pilotos. La prueba de fuego tuvo lugar en 1996 durante las Northern Light, un ejercicio de la OTAN que llevó al buque a las frías aguas del mar del Norte donde el PdA volvió a desplegar su profesionalidad al lanzar tres strikes seguidos, a cual más exitoso, contra el buque insignia de la fuerza de oposición, ni más ni menos que el veterano portaaviones británico Invencible, que aquel atardecer del mes de septiembre sencillamente dejó de serlo.
Dicen que lo cortés no quita lo valiente y en junio de 2005 el buque asistió a la revista naval organizada en Porstmouth con motivo del bicentenario de la batalla de Trafalgar y el 21 de octubre, coincidiendo con la efeméride, desde su cubierta se lanzaron una serie de coronas de flores con las que los marinos, hoy aliados, honraron a los compañeros de uno y otro bando que doscientos años atrás habían ofrendado la vida por su patria en ese altar sublime que es el cabo de Trafalgar.
El tiempo es una clepsidra implacable y en unos días convertirá en historia a un barco que hasta hace pocas fechas ondeaba orgulloso la enseña que lo distinguía como buque insignia de nuestra flota. España, la Armada, sus marinos y otros muchos admiradores lo despedirán como merece, pero para los que vivimos la historia del PdA desde sus mismas entrañas, no cabe duda de que algo se nos morirá en el alma al ver caer bajo la ignominia del soplete a tan entrañable amigo.
                                                                  Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

6 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Los derroteros de nuestras Fuerzas Armadas pasan por estar mas cerca de las de Costa Rica o Andorra, que de las de Francia, Inglaterra o Alemania.

Javier de la Uz dijo...

Por cierto, el “DÉDALO” fue el buque insignia de la Armada Española hasta la entrada en servicio del “PRÍNCIPE DE ASTURIAS”. Tras su retirada del servicio en 1988, fue entregado a una organización estadounidense de antiguos veteranos del USS Cabot para convertirlo en un museo flotante hasta 1999. Por problemas económicos lo desguazaron en el año 99.

Otro buque de gran tradición en la Armada, fue el “GALATEA”. Cerca de cuatro mil marinos aprendieron el arte de la navegación a bordo de él, el Buque Escuela con sede en Ferrol que prestó servicio a la Armada Española de 1925 a 1969 y fue considerado el antecesor del “JUAN SEBASTIÁN DE ELCANO”, formó a los futuros oficiales de la Armada entre 1925 y 1959, cuando quedó amarrado en el arsenal de Ferrol como pontón escuela de maniobras hasta su baja definitiva en 1967.
Durante la Expo del 92 se habló de adaptarlo como centro de comunicaciones y luego como museo naval. Pero ninguno de estos planes se cumplió y el buque fue víctima del abandono el expolio. Algunas piezas pudieron salvarse y se exhiben en los museos marítimos de Ferrol y Barcelona. Finalmente se decidió su venta en pública subasta y fue adquirido por 8 millones de pesetas precisamente por su ciudad de origen, Glasgow, donde de nuevo recuperó su nombre de “GLENLEE”. Allí permanece, y puede ser visitado por los Turistas que lo deseen.

Como podemos observar, todos los países de nuestro entorno occidental, saben guardar mejor las tradiciones que nosotros. Así nos va.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

El Buque Escuela "GALATEA" tuvo dos sedes: Hasta 1938, el Ferrol. A partir de ese año y hasta su baja definitiva, el Ferrol del Caudillo.

José Antonio dijo...

Triste noticia; aunque ya desde hace largo tiempo anunciada ella, es triste noticia para todo español consciente de serlo. Tenemos que enterrar un símbolo nacional; un símbolo de la capacidad técnica, industrial y laboral de los astilleros españoles que construyeron ese gran buque, y un símbolo de la capacidad moral y militar de nuestra Marina militar –la Armada española– que lo ha tenido a su cargo y con el cual portaaviones ha cumplido debidamente sus misiones propias para contribuir de modo preventivo al mantenimiento de la paz en los ámbitos nacional e internacionales que nos competen. Pero, aparte de la profunda tristeza, no ocurre nada extraordinario; en España llevamos treinta y siete años enterrando símbolos nacionales y cada día nos parecen ellos más vivos y más presentes que nunca. Son cosas de esta vida…

Son cosas de esta vida que nos viene impuesta por causa del agotamiento ideológico al que han llegado las cabezas dirigentes totalitarias globalizadoras de la sociedad mundial. Pero el pueblo español no está agotado ideológicamente ni ha renunciado a su natural destino existencial; podrá no tener barcos, pero cueste lo que cueste no renunciará a tener honra.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

José Antonio dijo...

Pues sí; las cosas de esta vida que nos está siendo impuesta desde el poder totalitario globalizador carente de rumbo ideológico natural, son cosas que me tienen más que preocupado; constantemente veo confirmarse mis temores sobre el final catastrófico al que irremediablemente vamos siendo conducidos los, pacientes, más de siete mil millones de ciudadanos terráqueos. Siento tener que decir esas cosas, que son mi verdad; pues yo también pienso junto con la mayoría de las personas normales que “la verdad comunicada por otros no nos sirve para nada”, o no la consideramos verdad-de-verdad o consideramos que no nos interesa ella. Pero el caso es que ya llevamos muchos siglos durante los cuales se han oído voces razonables que alertaban sobre la deriva catastrófica que llevaba la humana sociedad, y esas alertas han venido siendo ignoradas por unos y despreciadas por otros de los moralmente responsables de conducir debidamente esta sociedad. ¿Y ahora qué?; pues aquí estamos, miremos a nuestro alrededor –miremos fuera de España–: No hay naciones (no hay pueblos unidos con alma patria), tan sólo hay países (masas pugnaces con afanes crematísticos individuales); no hay afán generalizado de formar familia orgánica afectiva incondicional, se imponen los dispares apaños temporales de conveniencias egoístas; no hay sociabilidad altruista integradora plena, se imponen los partidismos y sectarismos opresivos; no hay búsqueda de auténtica teología, tan sólo selección de modelos estándar que permitan ir al cielo después de haberse pasado la vida trampeando todo lo posible…

Y es por todo ello y por algo más, por lo que yo no me creo lo de que nuestro portaviones Príncipe de Asturias sea destinado a desguace por cuestión económica derivada de su mantenimiento en activo y lógica renovación (que suponen también beneficiosos salarios para el mundo laboral y vitalidad para las empresas concesionarias). Es que estoy seguro de que, si las autoridades que han tenido que tomar tan dolorosa decisión, nos dijesen la verdad, no les creeríamos nadie. Pero, digo yo, es que quienes están al timón de la gobernación del Estado saben los movimientos subacuáticos traidores existentes y las coacciones amenazadoras que reciben, y a veces es preferible enterrar dignamente un símbolo, a tener que soportar un chantaje continuado. (¡Ummm! …No sé por qué me llega ahora un misterioso presentimiento que dice: K-141 KURSK).

Javier de la Uz dijo...

Cuando el "Príncipe de Asturias" relevó al "Dédalo"

Jesús Flores Thies

http://www.revistatenea.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_11943_ESP.asp

En la parada naval que se realizó el 27 de mayo del año 1989 en aguas de Barcelona, con motivo de la baja y entrega del "Dédalo" a los veteranos de la Navy norteamericana, pudimos ver por primera vez al novísimo "Príncipe de Asturias" al frente de aquella inolvidable ocasión.

Tuve la suerte de poder presenciarla desde el mismo "Dédalo", todavía con sus "Harriers" en cubierta. Parece que fue ayer. Ahora, el "Príncipe de Asturias" deja paso a otra unidad, el "Juan Carlos I", mucho más moderna y posiblemente más eficaz, pero que es también indudablemente más fea, porque el perfil del portaviones que hoy desaparece ya no lo volveremos a ver más. Pasó el tiempo en el que conocíamos a qué país pertenecía cada navío de guerra con sólo ver su diferente "arquitectura naval". Hoy, como los coches de Fórmula 1, salvo los gigantescos portaviones "made in USA", todos son iguales.

En aquella parada que iniciaba el "Príncipe de Asturias", participaron navíos de guerra procedentes de Italia, Portugal, Francia, los EEUU, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, Holanda y Grecia ¿Cuántos de aquellos navíos quedarán todavía en servicio?

Un dato al margen: gracias a la generosidad de un amigo marino, la bandera de popa, con el escudo de España que integraba el águila de San Juan, que se arrió en el "Dédalo" cuando se cambió por otra con el nuevo escudo de España, la guardo yo como un tesoro al que no pienso renunciar.