ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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16/12/12

DE AUTÉNTICA VERGÜENZA













EXCMO. SR.

Don FRANCISCO ALAMÁN CASTRO, coronel de Infantería retirado, con TMI xxxxx  y domicilio en xxxxx comparece ante VE, y
 EXPONE:
Que este año no ha sido invitado a la celebración de la Patrona de Infantería en el Regimiento Príncipe, nº 3, como todos los años de mi permanencia en Oviedo.
Intrigado llamó al cuartel, por si había sido un olvido, le dijeron que sí, que me mandarían la invitación. A la media hora me llamó un brigada, creo, me comunicó, absolutamente apurado, no podía ser de otra manera en un militar profesional, que no estaba invitado, al preguntarle el motivo, me dijo que era una orden superior que había llegado al cuartel, esa orden supongo que ha salido de su ministerio, no me cabe en la cabeza que ningún militar profesional, que haya mandado algo en su vida, la haya dado.
Antes, hasta hace muy poco, cuando el Ejército era de otra manera, y se llevaba a rajatabla el verso de Calderón que el primer día aprendíamos los cadetes novatos, le recuerdo señor ministro:
Este ejército que ves vago al yelo y al calor, a república mejor y más política es del mundo, en que nadie espere que ser preferido pueda por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere; porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede. Aquí la necesidad no es infamia; y si es honrado, pobre y desnudo un soldado tiene mejor cualidad que el más galán y lucido; porque aquí a lo que sospecho no adorna el vestido el pecho, que el pecho adorna al vestido. Y así, de modestia llenos,  los más viejos verás tratando de ser lo más y de aparentar lo menos. Aquí la más principal hazaña es obedecer y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar. Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la firmeza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna a milicia no es más que una religión de hombres honrados. Valencia, 1650.
Y, como ve, así venía siendo desde siempre, y ya hace cierto tiempo lo cantó el poeta.
Nunca me sentí tan humillado, se me prohibía la entrada en una unidad, a la que, cuando a su actual jefe tomaba biberón, yo ya pertenecía (1-4-53).
No soy ex coronel, soy coronel hasta que muera. Tengo 41 años, 8 meses y 29 días de servicios, una hoja de servicios brillante, he estado destinado en Tropas Nómadas, Paracaidistas, Escaladores esquiadores y otras unidades de gran prestigio, tengo varios cursos importantes, tengo la Gran Cruz a la Constancia Militar, una medalla de sufrimientos por la Patria, y varias cruces más, soy mutilado útil en acto de servicio porque he querido, ni una mancha en mi Hoja de Servicios.
Y alguien se atreve a negarme la celebración de mi Patrona, nunca pude pasar mayor vergüenza.
Se imagina usted, que fue cabo primero en Estella, que su capitán Herrera Altamirano (a) "El Macho" tan amigo mío, hubiese negado el paso al cuartel el día de la Patrona a un coronel, ni siquiera a un soldado que quisiese cantar el Himno de Infantería, a la sombra de su bandera, en honor de la Inmaculada. Yo estuve destinado de teniente en esa bonita compañía inmediatamente antes que Herrera.
¿A que no?
Pues eso se hace ahora, lo ve el señor Calderón de la Barca y se muere de asco.
¿En que va a quedar convertido nuestro Ejército, señor ministro?
Posiblemente la disculpa sea el ahorro. Eso se tiene fácil, en vez de langostinos cada vez más grandes y Rioja cada vez más caro, se ponen, como antes, cacahuetes y Valdepeñas, o no se pone nada, el que quiera vino que se vaya al bar de oficiales y se lo pague. Cuando el Ejército era de otra manera, lo principal no era el guateque, era el himno cantado entre compañeros.
Por curiosidad llame a un concejal amigo esta mañana, le conté muy cabreado lo sucedido, me dijo que a él le sobraban invitaciones, que no pensaba ir, y que, si yo quería, me daba para mi hijo y para mí.
No debí hacerlo, pasé aun más vergüenza que cuando hablé con el azorado brigada.
SOLICITA:
Una explicación a quien corresponda.
                                                                                                
                         
                                                                Oviedo, 5 de diciembre de 2011

EXCMO. SR. MINISTRO DE DEFENSA      



                                                 Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda                                   







1 comentario:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Está adquiriendo un grado de vileza nuestra cúpula militar, y muchos de los que parecen pretender llegar a ella, verdaderamente preocupante. El engranaje, perfectamente engrasado. Y si no se reacciona se convertirá en un enorme rodillo.