ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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14/12/12

CLAMAR EN EL DESIERTO


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(Remitido por el Coronel Jesús Flores Thies)
Cuando a partir de la muerte del Generalísimo Franco, primero de una forma más silenciosa y ladina, después más descarada y acelerada, se fue desmontando aquel patrimonio militar que tuviera alguna relación con el llamado “anterior régimen”, no hubo en ningún momento una defensa de lo que se eliminaba, quitaba, destruía o se escondía. No hubo defensa, llamemos, defensa militar oficial.

Como han pasado más de treinta años, a muchos ya les falla la memoria, pero quien se cree que estos ataques a nuestro patrimonio y nuestras tradiciones es cosa del señor Rodríguez Zapatero y de la pútrida memoria histórica, están equivocados, porque empezó mucho antes. Y nuestros enemigos, que nadie dude que eran entonces nuestros enemigos, aunque hemos llegado a una situación de rendición que hoy parece que ya no lo son tanto, al ver la facilidad con la que podían acogotar al mando militar, continuaron con su tarea de humillarnos, culminando esa tarea con la “Memoria Histórica” ordenada por un desequilibrado mental elevado al solio monclovita por las explosiones de un 11 M, y completado con el nombramiento de una ministra de presunta DEFENSA, la señora Chacón, auténtica bofetada en la cara de un Ejército ciego, sordo y mudo.
Seguimos clamando en el desierto cuando hablamos del hecho descorazonador de confundir disciplina con sumisión. Muchos de los máximos mandos elegidos por estos ministros, no importa si el gobierno es de una secta o de otra, han aceptado de una forma sumisa, que en un futuro será calificada de forma muy dura (hoy nadie se atreve,) la condena al régimen en el que ellos sirvieron, cosa que puede tener cierta importancia, pero como también nosotros servimos, y esto sí que la tiene. Porque miles de militares, con entusiasmo y espíritu de servicio, servimos a España en el Ejército en épocas duras y difíciles, precisamente en aquel Ejército que es hoy condenado. Y, sorprendentemente, firma esa maldita ley quien se le denomina “primer soldado de España”, que si es “primer soldado” es porque el Generalísimo Franco así lo quiso.
Han pasado los años, y antes de que el aburrimiento, el encogimiento de hombros, la abulia y el desencanto sea el motor casi parado de aquello que se llamaba antes gran familia militar, hay que ir despertando, hay que levantar la cabeza y hay que mirar a nuestro alrededor para ver la ruina de nuestros ideales, de nuestras tradiciones y de nuestro patrimonio. Y después ponerse en pie para recuperarlo. Que ni un recuerdo, placa, escudo, monumento, cruz, símbolo sea ya destruido y, además, hay que recuperar lo que todavía es recuperable.
Nos imaginamos que si alguien oye este clamor en el desierto dirá que el que grita está loco. Estamos tan acostumbrados al silencio...
Se mira para otro lado, se pasan las indignaciones momentáneas, se deja hacer, se olvida todo… Pero ahí están los trofeos conseguidos por nuestros enemigos (insistimos en que son nuestros enemigos) y no es el menor llegar al borde de la quiebra de España. Hay quien cree que esa quiebra no es posible, que el sistema político actual tiene una monarquía y unos resortes políticos para impedirlo, pero no es tanto que tenga o no resortes, al parecer atascados, sino que esa quiebra está en la propia sociedad española. Sociedad auténticamente sodomizada.
En estos momentos de dura crisis, que recae de forma implacable sobre la parte más numerosa y débil de esa sociedad, pedir que se restituya lo saqueado de nuestro patrimonio histórico produce hasta sonrisas piadosas. “No es el momento”, dirá alguien. En pleno estallido de la crisis esa destrucción de tradiciones militares trabajó a pleno rendimiento, ahora se puede hacer lo mismo.
Si hacemos un repaso de lo que el mando militar ha permitido y ayudado a destruir o eliminar, la rabia nos ahoga. Podemos hacer, desde el punto de vista más o menos limitado del que clama en el desierto, una lista interminable. Sólo citaremos lo más “emblemático”: la desaparición del Museo del Ejército de Madrid, para almacenarlo en el Alcázar y exponerlo sólo en parte, intencionadamente aséptica; la desaparición del Museo Militar de Montjuich, almacenado en seis lugares diferentes, mientras que las valiosas piezas artilleras del Patio de Armas nadie sabe donde están (no hubo apenas información o comentarios sobre la eliminación de este museo en las publicaciones dependientes del Ministerios de Defensa); la eliminación de la estatua del Generalísimo Franco de la Academia General de Zaragoza (años antes ya se le había quitado de la base del monumento el “Victor del Caudillo”); la eliminación de la estatua del general Millán Astray de La Coruña, sin tan siquiera un gesto legionario; la desaparición en el Hacho de Ceuta del pequeño monumento al paso del Estrecho por el Convoy de la Victoria, allí estaba también el mástil del heroico “Cañonero Dato”; la eliminación en Barcelona de los excepcionales escudos de España de Capitanía y Gobierno Militar, y de todos los que había en el cementerio militar de San Andrés; la eliminación de escudos y símbolos del Foso de Santa Elena, en Montjuich, donde fueron fusilados más de 200 patriotas en la guerra de Liberación; la desaparición de casi todos los monumentos a los Caídos erigidos en toda España, sin un solo gesto de disgusto por parte del “mando”; la eliminación de nombres de héroes en calles en los propios acuartelamientos; la eliminación de la estatua del comandante Franco de un acuartelamiento de la Legión; el cambio de denominación de la residencia de estudiantes de Barcelona, para quitar el nombre del general Muñoz Grades (sin una sola queja en las publicaciones militares oficiales)…
Y para no aburrir a las ovejas, pongamos como símbolos de esta triste realidad, dos hechos “intrascendentes” muy separados en el tiempo: uno, allá por los años 80, el otro en el año 2011. Unos treinta años entre ambos casos. En el primero, se arresta (14 días) a un coronel, que se despide de su unidad, por citar en la Orden su respeto al Caudillo que había sido su guía a lo largo de su vida militar. En el otro, se obliga a un oficial destacado en el Líbano a cambiar, al día siguiente de escribirla, lo que había escrito en la Efemérides del día 20 de noviembre, que en ese día muere Francisco Franco, que fue Jefe del Estado durante casi 40 años. No dice nada más, ni una sola palabra más sospechosa de elogio. La nueva efemérides del día 20 se cambia y se publica “sin Franco” el día 21.

Seguiremos clamando en el desierto, como un beduino solitario más de los que no admitimos esta situación, y seguiremos diciendo que cuando la estatua del Generalísimo Franco sea restituida a la Academia General en Zaragoza, se habrá empezado a restituir al Ejército la dignidad que le han ido quitando a lo largo de tantos años de sumisión, no lo olvidemos, sumisión al enemigo.
Blas de Lezo

3 comentarios:

José Antonio dijo...

Este comentario va de urgencia; y es que, tras haber leído el artículo que firma Blas de Lezo y que nos remite El Coronel Flores Thies, y que ha “colgado” Gran Jefe, Coronel Gonzalo, me ha quedado la sensación de que lo que predomina en él es el desánimo producido por la posible inhibición o claudicación cómplice del mando militar de nuestros Ejércitos desde que, al fallecer el Caudillo y Jefe del Estado, Francisco Franco, en España fuese puesto en vigor el actual régimen político de gobierno, la llamada democracia partitocrática antinacional globalizada. Aun reconociendo yo lo que de verdad se dice en el artículo, considero que, aunque justamente dolidos nosotros militares, no es momento de desánimo, ya que nos quedan muchas cosas fundamentales que defender y que están siendo defendidas con éxito. Si no quedasen cosas fundamentales que defender y que estuviesen siendo defendidas con éxito, no tendrían sentido los actuales ataques contra el espíritu militar español y su historia y sus héroes y sus símbolos. Por poner un ejemplo evidente, ¿alguien puede admitir que el actual soldado español sea inferior (ni superior) al soldado español de cualquier época grandiosa pasada? ¿Y los suboficiales y los oficiales? El tema necesita de menos urgencia que la que veo yo ahora, así que por mi parte detengo temporalmente aquí mi personal comentario.

Y quisiera aprovechar esta ocasión para comentar la fotografía que recoge el desfile del escuadrón de Caballería, ante el mando que, a pie firme y delante de la estatua ecuestre de Francisco Franco, Director de la Academia durante su Segunda Época (1927-1931), preside en solitario ese desfile. Me da la impresión de que ese desfile era el de regreso del campamento anual de una semana de duración, en San Gregorio (campamento de María Cristina), cercano a Semana Santa. Y me da la impresión también de que ese mando que preside el desfile es el General Director Juan Fernández-Capalleja, que ejerció la dirección académica entre abril de 1950 y julio de 1954. Don Juan tenía una ejemplar y modélica hoja de servicios; a ver si algún poeta tiene tiempo y nos hace un buen resumen de ella. Esa clase de ejemplos militares, son de los que ayudan a levantar los ánimos decaídos.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

José Antonio dijo...

OPERACIONES DE SOLLUBE

El IV Tabor del Grupo de Fuerzas Indígenas de Alhucemas n.º 5 al mando del Comandante D. Juan Fernández-Capalleja y Fernández-Capalleja recibe la orden de ocupar las posiciones de la línea Truende constituida por la cota 496 Sollube, (crestas) que eran la llave de toda la línea enemiga que había logrado detener el avance sobre la ciudad de Bilbao, con su intervención el día 8 de junio de 1937 en un ataque nocturno lleno de dificultades, pero que coronada con éxito gracias a las aptitudes de sus mandos, valor de la tropa y convencimiento en todos de la importancia de la misión que se les confiara. Presentadas nuestras tropas en la retaguardia de las líneas enemigas, con las que sostienen breve, pero rudo combate, ponen en fuga al enemigo apoderándose de numerosos muertos, un centenar de fusiles, un mortero de 81, dos cañones, varias camionetas con milicianos y gran cantidad de municiones de todas clases.

Este éxito permitió el avance del resto de la Brigada por Truende y demás estribaciones del Sollube, restando resistencia al enemigo puesto que éste al darse cuenta de la importancia de la posición perdida, la contraatacó violentamente sin conseguir poner en pie en ella, pese a las precarias condiciones de defensa con que aún se encontraba por falta de tiempo para su organización defensiva.

Los efectivos de este Tabor, ya mermados en luchas anteriores en otros puntos, en este periodo de operaciones, sufrieron la baja de siete oficiales, ocho suboficiales y 130 de tropa.

Por estas acciones se le concede al Tabor la Medalla Militar Colectiva por O.C. de 23 de septiembre de 1937 (B.O. núm. 353) y al Comandante D. Juan Fernández-Capalleja y Fernández-Capalleja la Medalla Militar Individual por O.C. de 24 de septiembre de 1937 (B.O. núm. 345).

Javier de la Uz dijo...

Las personas y las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por la huella que dejan. PROVERBIO ÁRABE

La única satisfacción que nos pude quedar de todo esto, es la huella que han dejado el Generalísimo Franco y su régimen, aunque les pese a los resentidos.