ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
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8/11/12

SE CUESTIONA LA LAUREADA OTORGADA A FRANCISCO FRANCO





(De la Fundación Nacional Francisco Franco)



Esta Fundación ha tenido conocimiento del artículo publicado el pasado 1 de julio en Los Domingos de ABC, en el que el periodista y profesor de la Universidad Complutense don Rafael Moreno Izquierdo, al escribir sobre la concesión de la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería de Alcántara, cuestiona sin necesidad aparente, la legalidad de la concesión de la Gran Cruz Laureada de San Fernando a don Francisco Franco Bahamonde.

Puesta en contacto la Fundación con expertos en el tema para tratar de comprobar la veracidad de lo escrito en el mencionado artículo, uno de ellos, el Coronel de Infantería don José Luis Isabel Sánchez, autor y coautor de nueve libros sobre la Real y Militar Orden de San Fernando, ha expresado su opinión a través de la respuesta que dio al citado artículo con el fin de desmentir cuanto en él se decía al respecto, accediendo a que su contenido aparezca en esta página.              

Días después de aparecer el citado artículo, el Coronel Isabel se dirigió al autor exponiéndole lo siguiente:

Estimado Sr.:            

Habiendo leído con atención lo que ha escrito Vd. en Los Domingos de ABC del pasado día 1, paso a hacerle las siguientes observaciones:      

1.- La cinta de la Orden de San Fernando no es “roja”, sino roja carmesí con los cantos amarillos o amarillo-anaranjados.

2.- Al Regimiento de Alcántara no se le concede la Cruz Laureada de San Fernando sino la Laureada Colectiva de San Fernando; la Cruz Laureada solo se puede conceder a título individual.

3.- El nombre correcto no es Real Orden Militar de San Fernando, sino Real y Militar Orden de San Fernando.

4.- No es la primera Laureda Colectiva en aprobarse en casi 40 años, sino en casi 70.   

5.- El último héroe en ser premiado con la Cruz Laureada no fue el capitán Jaime Galiano, sino Jaime Galiana.            

6.- La afirmación de que la Gran Cruz se le otorgó a Franco sin exigírsele el juicio contradictorio parece llevar implícita cierta sensación de favoritismo por parte de quien la concede y de menosprecio por parte de quien lo escribe, cuando la realidad es que la concesión de la Gran Cruz no exige juicio alguno, pues según el reglamento aplicado no requiere ningún trámite al atenderse tan solo para su concesión a la  importancia de los méritos y servicios, que, dicho sea de paso, no pudieron ser mayores: la victoria en una guerra durísima. Y sobre este asunto se ha publicado hace varios meses un documentado estudio en el último número extraordinario de la Revista de Historia Militar.

7.- El escribir que la Gran Cruz de San Fernando se la concedieron a Franco “sus generales” es otra muestra de maniqueísmo. El reglamento entonces vigente dice bien claro que se concederá a propuesta del Consejo de Ministros, y así se hizo, ya que la decisión partió del Gobierno, firmando el decreto de concesión el Vicepresidente del mismo a propuesta del Ministro de Defensa Nacional. Si bien ambos eran “generales de Franco”, como Vd. escribe, el resto del Gobierno eran civiles, excepto Martínez Anido. ¿A qué viene ocultar esas verdades? ¿Teme que le tachen de franquista por contar lo que es cierto? La verdad tiene que estar por encima de todo cuando se escribe sobre la Historia.

8.- Es muy aventurado dar el número exacto de Cruces Laureadas concedidas desde 1811, cuando todavía ni siquiera quienes se dedican desde hace quince años a la investiga­ción sobre la Orden –entre los cuales me encuentro- no han terminado su trabajo y no están seguros de él. Dice Vd. que son 1.709, número extraído, sin duda, de la obra La Real y Militar Orden de San Fernando, que, por cierto, no cita. No entiendo por qué no escribe que son 1.715, pues le faltan las seis concedidas por los monarcas carlistas, que respetaban el mismo reglamento que los cristinos, y que también se incluyen en dicho libro.

9.- A las unidades republicanas no se les pudo nunca conceder la Cruz Laureada pues su Gobierno rechazó la oportunidad de hacerlo –al contrario que los carlistas en guerras civiles anteriores- y crearon su propia condecoración al valor, la Placa Laureada de Madrid, cuya concesión se atiene a un reglamento que nada tiene que ver con el de la Orden de San Fernando.            

Celebro que un civil escriba sobre temas militares y que demuestre interés por ellos, de aquí mis correcciones, que solamente van dirigidas a aumentar sus conocimientos y a deshacer ciertos “malentendidos”.    

 Un saludo. José Luis Isabel Sánchez. Coronel de Infantería.              

La respuesta recibida a los pocos días fue demasiado escueta y como no le satisfizo, el Coronel volvió a insistir:  

Estimado Sr.:                

Ante todo, gracias por su rápida respuesta, pero con el fin de zanjar este asunto y de tratar de sacar algún provecho de él, desearía que me expusiese cuáles son las diferencias de criterio que hay entre nosotros, pues de ello puede resultar alguna utilidad, por una parte, para ayudarme a corregir algún error que yo haya cometido en mis alegaciones, y por otra para tener la tranquilidad de que Vd. está de acuerdo con todas o parte de ellas, y que no volverá a repetir lo que no es correcto si se le presenta otra ocasión. Considero especialmente relevante lo referente a la Gran Cruz de Franco, pues con sus afirmaciones se pone en duda la honorabilidad de la Orden de San Fernando, si fuese cierto que en su momento transigió y permitió ir en contra del reglamento. Si lo que Vd. ha escrito al respecto es cierto, está bien haberlo dado a conocer, pero si no lo es, como yo creo, habría que corregirlo de alguna forma en el futuro.                

Muchas gracias por su atención. Pienso que cuanto se haga por esclarecer nuestra Historia está bien hecho, por eso he vuelto a insistir.

Un saludo. José Luis Isabel              

A esta segunda carta no recibió respuesta alguna, por lo que dejando discurrir un tiempo prudencial decidió dirigirse al Director de ABC, exigiendo una rectificación a lo que se había escrito. Esta fue la carta que escribió y a la que no tuvo acuse de recibo, ni fue publicada:  

Estimado Sr. Director:         

En el artículo “Veredicto final: fueron héroes”, aparecido en Los Domingos de ABC del pasado día 1 se vierten varios errores, a los que no hay que dar mayor importancia pues son fruto del desconocimiento del autor, pero entre todos hay uno que, en mi opinión, atenta contra la honorabilidad de las instituciones militares. Es tendencioso escribir que a Franco se le impuso la Gran Cruz Laureada sin juicio contradictorio, sino por decisión de sus generales, dando con ello a entender que se hizo caso omiso al reglamento, y que en ello transigió entonces la Asamblea de la Orden. Ante la imposibilidad de que este relevante -querámoslo o no- personaje de nuestra historia pueda defenderse, pido que se rectifique tan gratuita afirmación, que no se hubiese hecho si el autor se hubiese molestado en leer el reglamento por el cual se le otorgó, en el que, para la concesión de la Gran Cruz no se exige juicio contradictorio alguno –sí se exige para el de la Cruz Laureada-, sino tan solo que sea a propuesta del Consejo de Ministros previo informe favorable de la Asamblea de la Orden, conforme se recoge en el artículo 11. Que la Asamblea estuvo conforme con la concesión lo avala el que el general Varela, máximo representante de la misma por poseer dos Cruces Laureadas, fuese quien impusiese la Gran Cruz a Franco. Por otra parte, no es cierto que se la concediesen “sus generales”, pues se otorgó a propuesta del Consejo de Ministros, conforme fija el citado artículo, siendo fácil comprobarlo con solo molestarse en leer el decreto de concesión, aparecido en el BOE 140/1939, firmado por el Vicepresidente del Gobierno y el Ministro de Defensa Nacional, que formaban parte del Consejo de Ministros, en unión de dos militares más y de siete civiles.         

En aras de la verdad y del prestigio de ese periódico, le ruego dé publicidad a esta rectificación.            

José Luis Isabel Sánchez. Coronel de Infantería (R)              

A la vista de todo lo anterior, esta Fundación ha decidido dirigirse a la Asamblea de la Orden de San Fernando solicitando un certificado que acredite la legalidad de la concesión de la Gran Cruz al Generalísimo Francisco Franco. La carta enviada ha sido esta:

Madrid, 3 de octubre de 2012    

Estimado Sr. Gran Canciller:              

En repetidas ocasiones se ha puesto en duda la legitimidad de la concesión de la Gran Cruz de San Fernando a don Francisco Franco Bahamonde, la última de ellas el pasado día 1 de julio en un cuadernillo de Los Domingos de ABC, en el que un periodista escribe un artículo sobre la Laureada Colectiva del Regimiento de Caballería de Alcántara.            

A lo largo de una entrevista con V.E., el autor aprovecha para decir que a Franco se le concedió la Gran Cruz sin el preceptivo “juicio contradictorio” y que se la concedieron “sus generales”. No creo que antes de publicarse el artículo les fuese remitido para su corrección, pues en ese caso no se comprende que no se hubiese enmendado tal mentira.            

No cabe duda de que la aparición en la portada del cuadernillo de una fotografía suya en compañía de un oficial parece refrendar de alguna manera cuanto escribe el periodista autor del artículo.              

La realidad es que, según escribe el coronel don José Luis Isabel en un escrito de rectificación enviado al periódico ABC, para la concesión de la Gran Cruz no se exige juicio contradictorio alguno, sino tan solo que sea a propuesta del Consejo de Ministros previo informe favorable de la Asamblea de la Orden, conforme se recoge en el artículo 11 del Reglamento de 1920. Que la Asamblea estuvo conforme con la concesión lo avala el que el general Varela, máximo representante de la misma por poseer dos Cruces Laureadas, fuese quien impusiese la Gran Cruz a Franco. Por otra parte, no es cierto que se la concediesen “sus generales”, pues se otorgó a propuesta del Consejo de Ministros, conforme fija el citado artículo, siendo fácil comprobarlo con solo molestarse en leer el decreto de concesión, aparecido en el BOE 140/1939, firmado por el Vicepresidente del Gobierno y el Ministro de Defensa Nacional, que formaban parte del Consejo de Ministros, en unión de dos militares más y de siete civiles.              

A la vista de todo lo anterior y con el fin de poder responder a cualquier afirmación semejante, ruego a V.E. que tenga a bien remitir a esta Fundación un certificado en el que conste la legalidad de la concesión de la Gran Cruz de San Fernando al Generalísimo don Francisco Franco Bahamonde.      


Fdo. Jaime Alonso García
Vicepresidente de la Fundación Nacional Francisco Franco  


                                                          Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda                          

5 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Pues a mí se me va permitir que cuestione la honradez de don Rafael Moreno Izquierdo, por no atreverse a rectificar su error, o lo que es peor, escribirlo a sabiendas de que es falso; tanto cómo lo puede ser el mismo.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Mi querido teniente coronel y amigo: Coincidí con José Luis Isabel en la Academia de Infantería, anbos de profesores ( ël Comandante y yo Capitán) y con cuya amistad me honro, y puedo asegurarte que, hoy por hoy, es uno de los más preclaros historiadores que más a fondo ha investigado en cientos de Archivos sobre la REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO. Sus impresionantes cinco tomos sobre los Laureados del Arma de infantería, son motivo de estudio en distintas tesis doctorales. En suma: Una Autoridad en la materia. Quedo a tus órdenes conUn fuerte abrazo. Francisco Ángel.

José Antonio dijo...

Después de la profesoral intervención del Coronel José Luis Isabel, no tengo nada que añadir de carácter técnico normativo; mantengo mi firme y permanente convencimiento de que en todos sus actos Franco era fiel cumplidor de toda norma vigente, y que de no haberse cumplido todos los requisitos morales y legales necesarios él no habría aceptado la Gran Cruz Laureada de San Fernando que se le concedió. Una concesión, aquélla, totalmente justa, unánimemente aplaudida por la opinión pública española y que honraba por igual a quien le era concedida, como a la entidad concesora, la Real y Militar Orden de San Fernando.

Pero quiero aprovechar esta oportunidad para poner aquí de manifiesto lo que no ha dejado nunca de ser universalmente evidente y manifiesto: FRANCO CONSTITUYE EL PERMANENTE REFERENTE MORAL Y ESTADISTA PARA TODOS, españoles o extranjeros, creyentes o ateos, intelectuales o analfabetos, decentes o canalla política, historiadores o demagogos. Unos, por admirativo reconocimiento a los principios morales y patrióticos que encauzaron la vida pública y la vida privada de Francisco Franco, y otros, para, mediante el insulto y la mentira contra él, trepar por los puestos laborales o profesionales dedicados al encanallamiento de la sociedad nacional, el caso es que no pasa un solo día en el que en España no aparezca pronunciado o publicado por escrito y de manera masiva dicho nombre. Algo significativamente grandioso con respecto al personaje citado es que, pasado ya un tercio de siglo desde su fallecimiento, la mayoritaria opinión pública española mantenga vigente el grito de ¡Con Franco vivíamos mejor!, y que, a la vez, la oponente minoritaria opinión pública española mantenga vigente el grito de ¡Contra Franco vivíamos mejor! Y, para enmarcar solemnemente tales gritos, se oyen inextinguibles los ecos de las palabras del Primer Ministro británico Winston Churchill:

¡Por qué no dejarán vivir a Inglaterra tan tranquila tras el Canal, como a España con Franco tras los Pirineos!

(Palabras recogidas en la biografía escrita por Roy Jenkins, exministro del partido Laborista inglés, afiliado a la Internacional Socialista)

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

Anónimo dijo...

Excelentes argumentaciones.
Lástima que cada 4 años se pierdan con un voto al PP, en lugar de los pocos falangistas que inasequibles al desaliento siguen manteniendo por sus propios medios a FE-JONS, la única organización que ama España tanto o más que los Ejércitos, y la única organización que en la vida civil conserva estructura y modus vivendi al uso militar, aunque sus "soldados" lejos de percibir un sueldo se dediquen a pagar cuotas voluntarias.
Creo que ya va siendo hora de confiar el voto a quienes entienden el servicio a España como algo superior a un "partido" politicucho.
Arriba España.
Viva España.

José Antonio dijo...

¡¡A R R I B A!!

¡¡V I V A!!