ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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27/11/12

LA HISTORIA ES CÍCLICA, Y SE REPITE


 

 

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"En 1934, la Guardia Civil se hizo cargo de la detención y custodia de los Mossos d´Esquadra"


Santiago Ramón y Cajal, en 1934: "No me explico este desafecto a España de vascos y catalanes"

Hace unos días, el consejero de Interior en funciones de la Generalidad catalana, Felip Puig (CiU), exhortó a los policías de los Mossos d’Esquadra a que, en caso de que la Generalidad decida saltarse la ley, en referencia a una hipotética secesión unilateral, este cuerpo apoyara sus demandas y se situara al lado del Gobierno autonómico.
Al hilo de esta noticia, un lector ha realizado un brillante ejercicio de memoria histórica y nos ha enviado la fotografía adjunta con el siguiente comentario: "Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. En 1934, la Generalitat proclamó unilateralmente la República Catalana. Entonces, el presidente de la República era Niceto Alcalá-Zamora y Torres y el presidente de gobierno Alejandro Larroux, proclamaron el Estado de Guerra y ordenaran la detención en pleno del gobierno de Cataluña. La Guardia Civil se hizo cargo de la detención y custodia de los Mossos d´Esquadra". 

En su libro "El Mundo a los Ochenta Años. Parte II", editado en Madrid también en 1934, el Premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal también escribía un artículo sobre esta cuestión que, igualmente, podría haberse firmado hoy. Publicamos íntegramente su texto.

 

"No me explico esta desafección a España de vascos y catalanes"

Santiago Ramón y Cajal
Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.
En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales.

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.
No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!
La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.
A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.

No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía.
La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos. Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común.



Victoria Sánchez de Lara
 
 

4 comentarios:

José Antonio dijo...

Este comentario me va a resultar doloroso llevarlo a cabo. Me veo en la necesidad de devolver a Don Santiago a la realidad. Estoy seguro que desde el más Allá él me lo agradecerá, pues era un gran amante de España y tan sólo puede querer él que resplandezca la verdad de España. Vamos a ello.

Don Santiago fue un español eminente que hizo rayar a gran altura la capacidad científica de nuestros investigadores. Eso le fue reconocido mundialmente cuando le fue justamente concedido el Premio Nobel, en 1906. Pero Don Santiago era humano, como lo somos todos, y al final cayó en la tentación de ser “hombre masa” y publicó su autobiografía en la que nos habla gratuitamente de los separatismos españoles. Por mi parte, queda disculpado él, porque sus errores mundanos no pueden empequeñecer el gran prestigio que ha dado a España y a la Ciencia; sobre todo, queda disculpado si sabemos entenderle y reconocer que en su tiempo no se sabían muchas cosas sobre los hilos que mueven este mundo y, en especial, de los que mueven los separatismos regionales y la corrupción individual, familiar y social con afanes globalizadores masificadores ateos y laicistas, etc., y con fines de dominio imperialista totalitario inane.

Por su parte, Don José Ortega y Gaset definió al “hombre masa” principal, el más abundante y dañino: Aquel que, teniendo un gran conocimiento acerca de una determinada parcela de su especialidad, ya se considera competente para opinar sentencioso sobre todo lo opinable en cualquier ámbito humano. Aunque, luego, el mismo Don José también fue “hombre masa” cuando avaló y apoyó la traída de la llamada II República; de la que acabó separándose pronto y huyendo para salvar su vida.

Pero de vuelta a lo de Don Santiago. No se puede magnificar ni generalizar entre toda la población vascongada o catalana el sentimiento separatista; ello no era ni es real; vayamos por las calles, entremos en los establecimientos de negocio popular, pidamos una ayuda o un favor a alguna persona, y anotemos cuántos separatistas antiespañoles encontramos. Precisamente, basta con que adviertan nuestra procedencia de otra región, para que la inmensa mayoría de nuestros interlocutores regionalparlantes se expresen con toda cortesía y agrado en el lenguaje común español. Eso sí, podremos encontrarnos algún inmaduro estudiante aspirante a hacer carrera en la política antinacional o ingenuo descarriado o tonto útil (generalmente de raíz familiar autóctona de alguna otra región española); o podremos encontrarnos algún decrépito profesor de universidad que o está pillado en la masonería o cobardea y se deja llevar por la corriente, que es lo más cómodo para ganarse el sueldo tranquilo; y también podremos encontrarnos algún militar que esté en cualesquiera de las circunstancias dichas (a alguno que si no le han sacado ya en la tele y los periódicos, en cualquier momento lo sacarán).

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

José Antonio dijo...

En Cataluña, el único separatismo habido ha sido siempre el oligárquico aristocrático feudal (luego, sustituido por el totalitario de los partidos políticos antinacionales al servicio del imperialismo masificador globalizador). Las clases catalanistas competidoras por el poder sobre la sociedad catalana (sobre el pueblo catalán) cayeron fácilmente en las redes de la poco escrupulosa moralmente monarquía francesa (cuya anemia crónica ideológica la llevó a su propia extinción mediante la antifrancesa Revolución Francesa). Las familias feudales catalanistas que competían por alcanzar el poder supremo entre sí, buscaban los apoyos decisorios a cualquier precio; los buscaban aun a riesgo de esclavizarse ante las redes masónicas de la monarquía francesa. Y ello fue lo que dio lugar a que en la Paz se los Pirineos (1659) España hubiese de reconocer la entrega a Francia del Rosellón (que entonces formaba parte de la nación española, a través de Cataluña). Y, desde entonces, ningún independentista catalanista ha osado reclamar la devolución del Rosellón.

Y, en la actualidad, ya sabemos; la programación, organización y control del separatismo regional contra España es cosa que llevan, directamente, las sociedades masónicas francesas, y las inglesas y las estadounidenses. Sus agentes subordinados en España, lo son los partidos políticos antinacionales (tanto los sedicentes de izquierdas, como los sedicentes de derechas). Y sus agentes resolutivos superiores son: El tal OBAMA, la tal MERKEL, el tal CAMERON, el tal HOLLANDE, etc.

Javier de la Uz dijo...

ESCUPIR SOBRE LAS TUMBAS DE LOS PADRES

La declaración de hijo predilecto de Gijón para Santiago Carrillo constituye uno de esos episodios simbólicos que retratan indeleblemente a sus autores, la izquierda y el PP. Una casta capaz de sorprendernos cada día con nuevas vilezas.

¿Qué representa Carrillo en la historia de España? En suma, ha sido el mayor terrorista español del siglo XX. Su ideología fue el totalitarismo staliniano, cuando estaba en el PSOE y cuando pasó al PCE, la práctica del terror desde el poder (la mayor matanza de prisioneros de la guerra) y el intento de volver a la guerra civil con el maquis, que ocasionó miles de muertos en los años 40.

Sus fracasos le llevaron a intentar la infiltración –y contaminación– ideológica, presentada cínicamente como "lucha por la libertad" (la misma libertad del Frente Popular), en universidades y fábricas, a apoyar a la ETA, difundir la falsedad histórica y enmascarar sus intenciones. No ha tenido España mayor enemigo de la democracia.
Se objetará que durante la Transición se portó razonablemente, y hasta cierto punto es verdad; por lo menos más razonablemente que Felipe González, como recuerdo en “La Transición de cristal”. Supo hacer de necesidad virtud, ante el peligro de quedarse en una ilegalidad que beneficiaría al PSOE. Porque, como acertó Torcuato Fernández-Miranda, la oposición solo aceptaría la reforma democrática si se sabía débil, y nadie mejor que Carrillo conocía su debilidad. De haber tenido más fuerza, habría impuesto su rupturismo frentepopulista. Fue Suárez quien desbarató la sabia orientación de Torcuato dilapidando con las izquierdas y los separatistas el capital político heredado. En todo caso, aquella conducta más o menos razonable de Carrillo no contrapesa ni de lejos sus crímenes anteriores; por otra parte mantuvo siempre su ideología, la más totalitaria, insistamos, del siglo XX.

Él hablaba por entonces de su deseo de firmar la condena a muerte de Franco. Del hombre que había salvado a España de la revolución querida por Carrillo, que había evitado a España la guerra mundial, derrotado su maquis guerracivilista, presidido una era de prosperidad sin precedentes, diluido los odios fratricidas de la república e inaugurado la paz –que continúa– más larga y fructífera vivida por España en varios siglos. No son opiniones, sino hechos constatables, y alguien tiene que recordarlos frente a la mentira rampante. Hechos que han permitido el paso a la democracia a pesar de la mediocridad, las demagogias y ligerezas de quienes dirigieron el tránsito, como creo haber mostrado en el libro citado. El hombre, en fin, a quien ahora retiran los honores los mismos políticos que los conceden a Carrillo.

Resulta que esos políticos, muchos de izquierda y casi todos los del PP, provienen, familiar o directamente, del régimen anterior, son hijos y nietos de quienes, con grandes sacrificios, impidieron a Carrillo y los suyos imponer sus ideas y prácticas en España. Esos políticos escupen sobre las tumbas de sus padres. Es un aspecto más de su insondable desvergüenza: las gentes de la triple corrupción –intelectual, económica y sexual– que extienden como una peste sobre el país. La náusea.

http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/escupir-sobre-tumbas-los-padres-fracaso-familiar-sabater-y-saavedra-20130121

Isidoro Orozco de Oca dijo...

Yo también creo que la mayoría de mis compatriotas catalanes son acogedores y no marginadores de los demás, lo cual no quite que abunden los energúmenos sectarios. Soy malagueño y solamente he estado tres breves veces en Cataluña. En 1991, mi cuñadillo, de 13 años, sufrió un terrible dolor y lo llevé al hospital público de Lloret de Mar. Me puse en la cola de urgencias, y cuando me tocó el turno expuse, en castellano (lógicamente, pues lamento no saber hablar la bellísima y españolísima lengua catalana) lo que le ocurría al chaval. Entonces, el del mostrador me contestó con unas cuantas frases en catalán, de las que no comprendí ni papa (algunas expresiones y palabras las entiendo, pero aquello no). Cortésmente le dije "Perdone, ¿me puede hablar en castellano? Es que no hablo catalán". Y entonces el tiparraco volvió otra vez a hablarme en catalán y además haciendo gestos. Por segunda vez le dije que no le entendía, que por favor me contestara en castellano. Y entonces ya sí, en castellano, pero con muy mala uva, me indicó lo que tenía que hacer. Hasta aquí puede pensarse que era algo puntual, un acto de verdadera poca vergüenza y poca educación de un tipo aislado. Pero no, pues la gente de la cola que estaba detrás de mí, también en catalán, hacía comentarios despectivos mirándome enfadados y haciendo aspavientos con los brazos, e incluso un hombre y una mujer, en castellano, dijeron cosas del estilo "Pues si no sabe catalán, que aprenda" y "Ya ha tenido tiempo de aprenderlo". Toda esa gente se enfadó mucho conmigo porque por mi culpa se estaba retrasando que los atendieran a ellos. Y quienes no se enfadaban, estaban completamente callados, sumisos y mirando para abajo o para otro lado. No hubo ni una sola persona que defendiera mi derecho a expresarme en castellano, incluso diciendo yo que es que no sabía catalán. Por supuesto yo fui muy cobarde por varias razones: porque por mi forma de ser nunca me he metido en discusiones ni peleas, y porque estaba nervioso y preocupado por el estado en que se encontraba mi cuñadillo, que no podía aguantar el dolor, y no quería prolongar más la situación o que lo hicieran esperar más de la cuenta. En honor a la verdad diré que lo atendieron pronto al ver su estado.