ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
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14/11/12

EL TENIENTE QUE QUISO INGRESAR EN LA MASONERÍA, 1936



 Siendo sargento (el padre de mi amigo), algunos años después de finalizada la guerra, en cierto día fue llamado él por su jefe inmediato, un teniente; al presentarse el sargento, le fue mostrado un telegrama en el que se le ordenaba al mismo teniente que hiciese entrega inmediata de su cargo, a su segundo en ese cargo, y que se presentase de manera urgente en la jefatura de la Comandancia de la Guardia Civil. Ante la visible extrañeza del sargento, el teniente le manifestó que aquella entrega era definitiva para él, puesto que iba a ser expulsado del Cuerpo. Aquello resultaba inconcebible para el sargento, ya que creía conocer bien el historial de su teniente y no hallaba nada delictivo en su conducta. Aquel teniente había combatido meritoriamente en la guerra civil, en el Ejército nacional; había empezado la guerra con el grado de teniente del Arma de Infantería y al término de la guerra poseía el grado de capitán, al haber obtenido ese ascenso como recompensa por heroicos méritos adquiridos en acción de guerra; posteriormente, ese capitán de Infantería solicitó su pase al Cuerpo de la Guardia Civil, obteniéndolo como era reglamentario, con la pérdida de un grado jerárquico, por cuya razón en aquel entonces seguía siendo teniente, pero en la Guardia Civil.

Según el referido teniente de la Guardia Civil, el motivo de la expulsión que ahora recaía sobre él arrancaba de su época de teniente de Infantería, poco antes del comienzo de la guerra civil y estando destinado en una Unidad de guarnición en el territorio de la Comandancia General de Melilla. El capitán jefe de aquel teniente de Infantería melillense se hallaba ingresado a la sazón en el hospital militar local, aquejado de alguna enfermedad, y diariamente era visitado por el teniente; en una de aquellas visitas el teniente saludó a su capitán con la expresión, ¡a la orden de usted, mi Comandante! El capitán, sorprendido por haber sido saludado con aquel tratamiento jerárquico que no le correspondía, hecho éste que consideraba el capitán debía ser tomado como una irrespetuosa ligereza por parte de su subordinado, miró con cierta severidad al teniente; y ante aquella severa mirada, el teniente se apresuró a mostrar a su capitán un ejemplar del último boletín oficial recibido, en donde se publicaba una disposición administrativa mediante la cual se producía el ascenso del capitán, al grado de comandante y por el sistema de libre elección selectiva. Los gerifaltes republicanos y luego los frentepopulistas ejercían un arbitrario sistema de elección selectiva para acomodar los mandos conforme a sus intereses partidistas.



Aquel ascenso representaba una sorpresa para ambos oficiales; pues, por su situación en el escalafón nominal de la oficialidad y siguiendo el turno normal de ascensos el turno de antigüedad, el capitán aún tardaría bastante tiempo en poder acceder al grado de comandante, antes deberían ascender todos los oficiales de su mismo grado que le precedían en ese escalafón; y sería ello así salvo que el ascenso se produjese por aplicación de un procedimiento excepcional, tal como sorprendentemente le acababa de ocurrir ahora. Y entonces el ya comandante se sinceró con su subordinado y le dio una posible explicación sobre la causa de su inesperado adelanto en el ascenso: Hacía ya tiempo, el capitán se había inscrito y había sido admitido en una sociedad secreta, sociedad masónica obediente a los máximos poderes imperialistas extranjeros y muy renombrada e influyente en todos los ámbitos de la vida pública; era notorio que para poder acceder a los más altos cargos de cualquier entidad pública o de importancia social (o para no ser depuesto del cargo que se ejerciese) había que pertenecer a tal sociedad secreta o de alguna otra manera se debería estar en disposición de ser objeto de plena manipulación por parte de la misma, tanto si se tratase de la misma presidencia de la República (mientras funcionó ésta) o de cualquier otro cargo oficial de carácter estatal o regional o local, como si se tratase de los cargos o posiciones preeminentes de los ámbitos de la política, o de las religiones, o los militares, o los intelectuales, o los artísticos, o los financieros, o los laborales, o los docentes, etc. Así que el ya comandante, a la vista de su éxito personal achacable a su pertenencia a tal sociedad secreta, estimó conveniente dar un consejo a su teniente: «Mira, si quieres hacer carrera, inscríbete en esa sociedad; porque si no, lo vas a tener muy difícil, ya sabes que los ascensos por méritos de guerra fueron suprimidos por la República y, además, ahora ya no hay guerra con los rifeños rebeldes…». El teniente se dejó ganar por aquella sugerencia, pero no obstante preguntó a su superior por las obligaciones que conllevaría aquella inscripción; a lo cual éste contestó que «nada importante» y que «muchos de los componentes de la guarnición melillense ya estaban inscritos en la referida sociedad secreta».

Como era vox pópuli que la referida sociedad secreta tenía un semiclandestino o semioficial local social abierto en la ciudad, al teniente no le costó mucho presentarse en dicha dependencia, solicitar su inscripción, rellenar un impreso al efecto y firmarlo, y luego marcharse en espera de que le contestaran. Pero pronto dejó él de esperar, pues a los pocos días de haber presentado tal solicitud, se produjo el Alzamiento nacional liberador (18-07-1936), alzamiento aviesamente provocado, coordinado y luego combatido por el marioneta Gobierno frentepopulista y sus amos extranjeros, a efectos dar paso a la fase de pretendida aniquilación bélica de España; y, claro, seguidamente dio comienzo la, decisiva, fase del enfrentamiento bélico de la guerra civil, de la cual España debería salir arrasada y fragmentada en varios ruinosos pedazos, según los planes establecidos por los poderes imperialistas supranacionales; pero que, gracias al triunfo de las fuerzas nacionales –el pueblo español–, tales planes se frustraron y España, aunque arrasada, salió unida y libre de los partidos políticos serviles al imperialismo supranacional.

Al concluir la guerra civil, hubo un requerimiento ministerial para que los militares que hubiesen pertenecido a la referida omnipotente y delictiva sociedad secreta, masónica, lo declarasen, con la obvia finalidad de investigar la conducta personal de cada uno de ellos, por si hubieran cometido hechos delictivos al servicio de tal sociedad secreta o para investigar si aún estuvieran al servicio de la misma; y nuestro teniente de la Guardia Civil consideró que él no había llegado a pertenecer a esa sociedad, así que confiadamente no declaró el hecho de haber presentado su solicitud de ingreso en la misma. Pero, conforme a su usual manera de proceder en tales casos, los gerifaltes dirigentes de tal sociedad secreta, antes de huir tras la derrota del antinacional bando frentepopulista en la guerra civil, dejaron accesibles las pruebas inculpatorias que les interesaban para crear situaciones conflictivas y difamatorias a las nuevas autoridades de Estado; entre otras pruebas accesibles, dejaron ellos la solicitud firmada en 1.936 por aquel teniente de Infantería melillense para su ingreso en dicha sociedad secreta. Tales hechos dieron lugar a que a la sazón teniente de la Guardia Civil se le abriese un expediente de depuración de responsabilidad y, en consideración a que, su omisión de declaración voluntaria de haber solicitado su inscripción en tal peligrosa y delictiva sociedad, le convertía en persona de dudosa confianza y sospechosa de que secretamente pudiera seguir perteneciendo a esa misma sociedad y estar actuando al servicio de los imperialistas superpoderes supranacionales que la dirigían, al parecer se dispuso su expulsión del Ejército.



-Tal sociedad secreta era considerada, por los más fiables sectores de opinión y por las nuevas autoridades del Estado, como uno de los más antiguos y eficaces instrumentos al servicio del máximo poder imperialista supranacional que desde hacía dos siglos estaba empeñado en lograr el dominio mundial; a través de esa sociedad se fueron corrompiendo los individuos que luego como marionetas o mercenarios ejercieron de gerifaltes en todas las situaciones engañosamente revolucionarias, o posrevolucionarias, programadas contra las naciones europeas (incluyendo los provocativos crímenes revolucionarios o los provocativos crímenes de guerra o de terrorismo que daban lugar a la inacabable espiral de violencia homicida fratricida que desnaturalizaba los pueblos y los dejaba inermes, a merced del alevoso poder imperialista); e igualmente a través de esa referida sociedad secreta delictiva se fueron corrompiendo los diversos personajes menores que minaban todos los sectores sociales nacionales, para neutralizar así la capacidad creativa de cada una de las entidades nacionales existentes en el ámbito mundial, para corromper así los signos de identidad y los vínculos de unión de los integrantes de cada una de tales entidades nacionales y para finalmente hacer imposible a los pueblos y a las correspondientes naciones el emprender cualquier proyecto común de futuro digno. Imposible desarrollar cualquier proyecto común de futuro digno desde el momento en el que la corrupción alcanzase a una parte significativa de los individuos, de las familias y de los demás grupos sociales básicos, incluidas las instituciones y las élites naturales.-

                                                                     José Antonio Chamorro Manzano
                                                                             XVI Promoción AGM

9 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Hablando de la masonería en España, en los años 20 y 30, muchos Oficiales del Ejército se hicieron masones por el mero hecho de prosperar unos, y por su convencimiento retorcido, otros.

Mi padre me ha llegado a contar, que en esos años anteriores a la Guerra, no se podía ir destinado a las Unidades de Regulares sino se tenía un extraordinario prestigio profesional. De no tenerlo, para poder ir destinado a esas Unidades, había que ser masón o hacerse de dicha secta. (Según le contaron Oficiales antiguos que tuvo de superiores en el 6º Tabor de Regulares de Melilla en la Guerra Civil).

Eduardo Gortázar dijo...

El 15 de mayo de 1924 el Cap. de Caballería D. Adolfo Botín Polanco fue destinado al Grupo de Fuerzas Regulares de Ceuta 3. Desde ese momento hasta su muerte (desaparecido el 7 de diciembre del mismo año 1924)su Escuadrón se cubrió de gloria en innumerables cargas que realizó contra el moro. Dudo mucho que los ideales que arrastraron al malogrado Botín a la llamada de ,África así como a otros muchos Regulares que cayeron en esos años, se asemejen en algo a los ideales "filantrópicos" que persigue un masón pues como bien se sabe, sólo buscaban el enriquecinmiento "moral" y "espiritual" del propio masón.
Sinceramente no creo que entre las prioridades masónicas estuviera el batirse a sablazos contra los seguidores de Abd el-Krim

Eduardo Gortázar

Chevi Sr. dijo...

Yo pensaba lo mismo.

José Antonio dijo...

Yo opino de “oídas”. Creo que, efectivamente, la masonería tuvo un gran protagonismo entre las guarniciones de Ceuta y Melilla, pues el secretismo de la organización daba lugar a que mucho ingenuo aventurero se metiera “a ver de qué iba la cosa”, pensando en que “si no me gusta me salgo”. Luego, se irían enterando de que “de la masonería sólo se sale muerto” y que “el masón no puede tener más lealtad que la que le exige la masonería”.

Los masones militares, “por obediencia debida” contribuyeron muy eficazmente a restar capacidad organizativa y combativa a las unidades y servicios del ejército del protectorado. Y desde el año 1928, cuando ya no había guerra, supongo que se debió acrecentar el ardor guerrero de “los masones del montón” y, por ello, hubo tantos aspirantes a entrar en Regulares, como dice el padre de Javier.

Javier de la Uz dijo...

En mi anterior comentario sobre el testimonio de unos Jefes y Oficiales destinados en una Unidad de Regulares en la Guerra Civil española. Quiero resaltar que ya tenían muchos tiros pegados en África y años de destino en Unidades de Regulares y que su prestigio Militar y Hoja de Servicios lo acreditaban con Medallas Militares Individuales y Colectivas, entre otras. A estos, les impusieron otros Jefes y Oficiales (como dice el artículo), “los gerifaltes republicanos y luego los frentepopulistas que ejercieron un arbitrario sistema de elección selectiva para acomodar los mandos conforme a sus intereses partidistas”.

Esto no quiere decir, que todos los Jefes y Oficiales destinados en África o en Unidades de Regulares, pertenecieran a la Masonería.

Como el Capitán de Caballería D. Adolfo Botín Polanco y otros muchos héroes, no sólo del Arma, sino del Ejército español; fueron Impulsados a combatir y a morir por su amor a la Patria, no por intereses de enriquecimiento “moral” y “espiritual” propio de los masones.

Quizás debido a esos Mandos, equivocadamente o no, que se alistaron al Ejército de África y Unidades de prestigio como los Regulares, pensando que podrían MEDRAR, “al ver las orejas al lobo, en este caso al moro”, se arrugaron y fueron causa de muchos desastres militares vendiendo a sus propios Mandos y Tropa, solo defendidos por héroes conocidos y anónimos.


jorge bonal dijo...

Mi coronel me ha sorprendido mucho eso que mencionas en el articulo de que solicito el pase a la GC y perdio un empleo.
Que yo sepa hasta la 9 ó 10 promocion de la AGM no salieron los primeros oficiles de la GC, hasta entonces los destinos de la GC eran cubiertos por oficiales de infanteria/caballeria, en su caso, y solo eran oficiales de la GC los procedentes del Cuerpo.
Te agradeceria algo de luz al respecto.

José Antonio dijo...

Mi estimado amigo y compañero, Jorge: Tengo que agradecerte tu interés en el tema suscitado por mí y que hayas abierto esa tan interesante ventana a la cuestión del sistema de constitución histórica del cuadro de oficiales de la Guardia Civil.

Para tratar debidamente esa cuestión constitutiva, necesitaremos la participación de algún especialista en la materia –estoy seguro de que entre nuestros lectores los hay y acudirán pronto a ilustrarnos al respecto–. Por mi parte, diré lo que por mi experiencia práctica conozco:

- Como hijo de guardia civil y haber convivido en casas-cuartel, desde mi infancia sabía yo que los oficiales del Cuerpo tenían dos procedencias. Unos procedían de promoción interna; tras haber hecho el recorrido desde su inicial clase de tropa y luego por el cuadro de suboficiales, los que reunían las condiciones exigidas eran convocados a un curso de formación que se realizaba en el Centro de Instrucción situado en el recinto de la Dirección General del Cuerpo, en Madrid; de allí salían con el grado de teniente. Y los otros procedían con carácter voluntario de las Armas de Infantería y Caballería, los cuales perdían un grado al pasar definitivamente al Cuerpo. Recuerdo haber conocido personalmente a dos, uno teniente jefe de la línea con cabecera en Zarzalejo (Madrid) y otro capitán, que tras haber vuelto a ascender a capitán ya en el Cuerpo, estaba destinado en el cuartel de Travesera de Gracia, en Barcelona, y sabiendo él que yo me preparaba para el ingreso en la AGM me tomó un cariño especial y siempre que me veía se interesaba por mis estudios y me contaba sus experiencias como oficial de Infantería.

Con la XVI Promoción de la AGM, salió la VII de la Guardia Civil; luego la primera del Cuerpo saldría con la IX de la AGM.

Siento no poder aportar más luz. Esperemos la necesaria ayuda.

Un cordial saludo y a tus órdenes,

José Antonio dijo...

Lo estoy leyendo en una muy resumida biografía del Capitán Santiago Cortés González, el defensor del Santuario de la Virgen de la Cabeza:

- Ingresó en la Academia de Infantería en 1917.
- En 1925, con 28 años de edad, se le concedió el ingreso en la Guardia Civil. Por aquellos días iba a ascender a capitán de Infantería, y el ingreso en el Cuerpo le suponía el colocarse en el último puesto de la escala de tenientes del mismo.
- Tras un período de “prácticas del servicio”, a las inmediatas órdenes de un capitán, en Andújar, mandó sucesivamente las Líneas de Alcaudete, …
- Ascendió a capitán en 1934.

José Antonio dijo...

Una reseña histórica sobre la formación del cuadro de oficiales de la Guardia Civil puede ser vista en,

http://www.aranjuez.es/index.php/aciudadano/82-presidencia/protocolo/226-historia-y-eventos

Por otra parte, en otro comentario, anterior, he situado por error una cabecera de Línea en Zarzalejo, cuando lo cierto es que estaba situada en Robledo de Chavela.