ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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16/10/12

Las Razones de España










 

 DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DOS DE MAYO, NACIÓN Y LIBERTAD
14 oct 2012 ABC
 
 A comienzos de octubre de 1930, Thomas Mann se dirigió, en la Sala  Beethoven de Berlín, a quienes esperaban asistir a una velada literaria. Sólo unas semanas atrás, el nacionalsocialismo había  conseguido que seis millones de personas le dieran su voto. La  República de Weimar comenzaba a desmoronarse. Aquel intelectual en la  más alta madurez de su obra quiso expresar los motivos de un patriota  para defender la única idea de Alemania, merecedora de que se hablara en su nombre. Thomas Mann, que había construido su  trayectoria intelectual sobre la pulcritud de las palabras, quiso denunciar la deformación del lenguaje en el que se expresaba la  crisis de una conciencia nacional. Se dirigió al corazón de quienes  le escuchaban, porque no quiso dejar que sus adversarios se  apropiaran de los sentimientos patrióticos. Pero nunca permitió que  las emociones pudieran nublar la claridad de su juicio. Por ello, dio > a su discurso el título con que nos ha llegado, desde lo más profundo  de la historia de Europa. Un llamamiento a la razón.
 En las peores circunstancias sociales y económicas que ha conocido  España en más de medio siglo, quizá debamos exigir que las palabras  vuelvan a revestirse de la esencial lealtad a su significado. Que  nuestro lenguaje aspire a la mayor precisión. Que sepamos adoptar la  gravedad del tono que corresponde a estas condiciones excepcionales, ya que ellas no solo exigen la lucidez del conocimiento, sino también la honestidad de la argumentación.
 
 Convendrá, para empezar, que nos pongamos de acuerdo en definir el  tema de nuestro debate. No estamos ante una discrepancia acerca del  sistema de financiación autonómica, ni ante una propuesta de reforma  constitucional, ni siquiera ante una divergencia sobre el modelo de  Estado. En lo que ya hemos entrado de un modo abierto, ahora que la  crudeza de la crisis ha despejado cualquier cortina de humo verbal,  es en la plenitud del proyecto nacionalista catalán.
 Se ha agotado el tiempo en que la afirmación ideológica del  nacionalismo se expresaba en un presunto compromiso con la construcción permanente de una España plural. En momentos de bonanza,  pudo mantenerse la agotadora ambigüedad de un proyecto que era capaz de cojear sobre la ortopedia de dos soberanías  contrapuestas. En estos tiempos del cólera, que delatan con tanta > rapidez las torpezas de la falsificación, a todos se nos exige tener  los dos pies en el suelo. Y que llamemos las cosas por su nombre.
 
Hace treinta y cinco años, los españoles iniciamos una empresa  nacional. Hicimos algo más que dotarnos de una arquitectura jurídica  que definiera nuestros derechos y obligaciones de acuerdo con lo que  exige una democracia moderna. Aquella serie de preceptos acabó con la  insoportable y prolongada desconfianza en nuestras posibilidades de existir como un pueblo libre. Estableció, de una vez por todas, nuestra voluntad de vivir en la condición irrenunciable de verdaderos  ciudadanos. El proceso no fue solo el de la formulación de una Carta Magna, sino la etapa constituyente de una renovada personalidad colectiva, la reafirmación de una conciencia nacional. La nación es anterior al Estado. España no se engendró como resultado de ese acuerdo político. Lo que hicimos fue  tomarla en nuestras manos como tradición y proyecto, como herencia y  voluntad. Por vez primera desde el comienzo del mundo contemporáneo,  todos los españoles éramos capaces de sumar a un hecho institucional la complicidad de nuestras emociones y el veredicto de nuestra  convicción. Supimos reconocer esos tiempos exigentes en que una  nación quiere ser algo más que un agregado de tierras y de hombres, algo más que una amalgama de lugares y de  fechas. Supimos estar a la altura del momento excepcional en que una nación decide convertirse en una idea. A todos se convocó en torno a un concepto de España. A todos se comprometió en su preservación.
 
 Eran tiempos difíciles, pero alumbrados por grandes esperanzas. La  España que surgió de la Transición no se pronunció con la fatuidad de  lo que se regala, sino con el entusiasmo de lo que se conquista.
Todos fuimos los llamados y todos los elegidos. Supimos que aquella  España democrática había adquirido una identidad ajustada a su  realidad histórica. No nos limitábamos a dar consistencia jurídica a  un Estado, sino a dar forma política a una nación. Lo que empezó a construirse entonces nada tenía que ver con un acuerdo coyuntural, un pacto de circunstancias o un convenio  revocable. El inmenso esfuerzo realizado entonces no iba destinado a salvar una situación difícil, sino a fundamentar la totalidad de  nuestro futuro.
 Sin embargo, cometimos una equivocación cuya gravedad no hemos dejado  de padecer. Albert Camus dijo que la tiranía no es un mérito de los  dictadores, sino un error de los liberales. A esa España la dejamos  reducida a una definición jurídica, la despojamos de las emociones  que la constituyeron como nación libre en los años de la Transición.
Temiendo dramatizar nuestro patriotismo, España dejó de ser una  conciencia en tensión, para adquirir la forma de unas instituciones  rutinarias. Dejó de ser sentida como nación, para solo ser  considerada como Estado. La España democrática y plural que con tanto esfuerzo habíamos construido dejó de existir como pasión y solo  sobrevivió como inercia. La dimos por sentada, dejamos de pensarla.
 La obtuvimos como estructura, pero la perdimos como idea y como  emoción.
 Nuestra crisis nacional parte de nuestros errores, no de los méritos de  nuestros adversarios.
 Nos bastaba con haber sido fieles a ese concepto de España. Desde aquella ilusión esforzada y difícil, que partía de la entraña misma  de una realidad endurecida por la historia, podríamos enfrentarnos ahora a lo más sucio del discurso nacionalista.
 Porque no se trata solo del grave incumplimiento de la palabra dada cuando  todo empezó ni de la forma en que sus propuestas actuales pueden mostrar la alarmante escasez de su coherencia. Nosotros nos alzamos sobre una nación concreta, sobre una patria tangible, sobre una  sociedad imperfecta que nos espoleó con sus esperanzas. El  nacionalismo sólo ha podido dar sus frutos en un tiempo de  desesperación. Han tenido que coincidir nuestra renuncia a una idea de España y la devastación de una crisis económica indecible, para  que el proyecto de la independencia de Cataluña haya podido ofrecer sus cómodos paliativos de un orden ilusorio, de una soberanía  imaginaria, de un poder inédito o de una sociedad inexistente. En esa  ficción incorrupta, en esa perfecta irrealidad, puede cobijarse el proyecto gratuito de unos dirigentes sin  escrúpulos.
 Cuando España necesita del esfuerzo de todos nuevamente, los  nacionalistas nos anuncian que convertirán el sufrimiento de una parte de los españoles en la quiebra de una nación con cuya unidad se comprometieron hace poco más de treinta años. No creo que estén saliendo muy airosos de la prueba a la que la historia ha querido someterlos, a pesar de los posibles beneficios electorales de una disolución nacional de la que no son los únicos ni más altos responsables. Sin embargo, provocan nuestro desaliento porque solo  ellos han preferido una fantasía gratuita a una costosa realidad. La  calidad de estos personajes difícilmente atenderá a las razones de  España. Y nunca aceptará un llamamiento a la razón.
 POR FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR
 
Santiago Cabanas
 

6 comentarios:

José Antonio dijo...

Un dicho refranero dice algo así como que “lo cortés no quita lo valiente”. Y yo ahora aprovecho sus mimbres, para decir por mi cuenta “lo cortés debe preceder a lo valiente”.

Lo cortés, en este momento es que le demos la más afectuosa bienvenida al señor, compañero y amigo Santiago Cabanas, quien, con su honrosa presencia en esta página, viene a engrandecer aún más nuestra todavía no acabada celebración del día de la Hispanidad y de la Fiesta Nacional de España del año 2012. Así pues, Santiago, ¡Bienvenido seas; muchas gracias, por tu siempre grata compañía y por ese valioso presente que nos has traído en forma de escrito titulado: Las razones de España! Supongo que tus fundadas razones para traer ese presente son, ni más ni menos, que tu preocupación por el actual amenazado futuro histórico que hemos de legar los españoles a nuestras herederas, las generaciones venideras que han de continuar llevando a nuestra Patria y Nación, España, por los caminos más convenientes a los universales destinos que Dios encomienda a todas y cada una de Sus criaturas.

Por otra parte, lo valiente sería que yo analizase dicho escrito que ha sido publicado en un periódico de renombre. Pero no lo voy a analizar a fondo; me lo he leído y releído (por venir él de la mano de Santiago): ni su lenguaje me parece el que más le gusta al español de “a pie”; ni el que más me gusta a mí –acostumbrado yo al lenguaje de la Auténtica Teología y al lenguaje de trinchera en defensa sin concesiones equívocas de la verdad de España–. Me ha parecido encontrar en ese escrito una nueva magnificación propagandista de la falsa autenticidad del separatismo regional contra España; si a eso le añado el que, en la respectiva descripción que se hace en el mismo escrito, ni reconozco la España real de incalculables siglos de existencia, ni reconozco la llamada transición que al pueblo español se le impuso (con terrorismo incluido) y transición que éste sufrió y sufre cada vez más penosamente, pues debe quedar claro el por qué de no comentar yo el escrito.

Como podrás ver, Santiago; tu aportado escrito merece ser calificado de valioso; pues de no haber sido por él, yo no habría tenido ocasión de decir lo que he dicho, en especial para los foráneos promotores del separatismo regional contra España.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

scabanas dijo...

Apreciado y siempre ponderado amigo José Antonio Chamorro, poniéndome respetuosamente a tus ordenes como hijo de un compañero de la XVIII, paso a hacer unos comentarios a los tuyos; en primer lugar te agradezco la bienvenida aunque hace años que sigo el blog y ,aunque de forma esporádica, ya he participado antes en el. En segundo lugar te confirmo mi preocupación por la amenazada unidad de España que los recientes acontecimientos no hacen mas que agravar. Y por último te aclaro que a mi lo que mas me interesa de la tesis del señor García de Cortázar es su explicación de que la responsabilidad de esta amenaza a la unidad de España no es solo de los partidos políticos nacionalistas sino que procede de la renuncia a la idea de Patria española que se hizo en la transición y por tanto creo que pone el dedo en la llaga del verdadero problema de España. Recibe un cordial saludo. Santiago Cabanas Jr.

José Antonio dijo...

Santiago: ¡Qué bonita esta ocasión de poder dialogarnos directamente! Tu nombre (y el de tu padre) me resulta conocido de antiguo, puesto que aparecéis con cierta frecuencia en el blog. Lo que me era desconocido es que tu padre y yo estuviésemos tan próximos en promociones; claro, que al ser ambas alternas y consecutivas no pudimos coincidir en la academia, y luego tampoco hemos coincidido en algún destino.

Hace un par de días, yo (por mi cuenta y riesgo) me creí en la situación de tener que “volver a la realidad” a tu tocayo Ramón y Cajal, y, hoy, tú me devuelves similar favor, al permitirme ver tan acertada consideración del autor del artículo, sobre “la renuncia a la idea de Patria española que se hizo en la transición”. El hecho de escribir mis comentarios, con toda urgencia e improvisación, me hace correr el riesgo de hacer “víctima de fuego amigo” a alguien que no tenga culpa. Muchas veces, siento verdadero vértigo cuando voy a hacer clik para enviar el comentario, me temo que pueda ir algún fallo gordo; aunque tengo la seguridad de que el buen juicio vuestro, el de los lectores amigos, se fijará más en la bondad de mi intención que en la forma errónea. Además, has dejado claro y meridiano que cuantas más opiniones se expresen, mayor posibilidad de acercarnos a la verdad tendremos.

Valla para tu padre y para ti mi más cordial saludo

José Antonio dijo...

Santiago: ¡Qué bonita esta ocasión de poder dialogarnos directamente! Tu nombre (y el de tu padre) me resulta conocido de antiguo, puesto que aparecéis con cierta frecuencia en el blog. Lo que me era desconocido es que tu padre y yo estuviésemos tan próximos en promociones; claro, que al ser ambas alternas y consecutivas no pudimos coincidir en la academia, y luego tampoco hemos coincidido en algún destino.

Hace un par de días, yo (por mi cuenta y riesgo) me creí en la situación de tener que “volver a la realidad” a tu tocayo Ramón y Cajal, y, hoy, tú me devuelves similar favor, al permitirme ver tan acertada consideración del autor del artículo, sobre “la renuncia a la idea de Patria española que se hizo en la transición”. El hecho de escribir mis comentarios, con toda urgencia e improvisación, me hace correr el riesgo de hacer “víctima de fuego amigo” a alguien que no tenga culpa. Muchas veces, siento verdadero vértigo cuando voy a hacer clik para enviar el comentario, me temo que pueda ir algún fallo gordo; aunque tengo la seguridad de que el buen juicio vuestro, el de los lectores amigos, se fijará más en la bondad de mi intención que en la forma errónea. Además, has dejado claro y meridiano que cuantas más opiniones se expresen, mayor posibilidad de acercarnos a la verdad tendremos.

Valla para tu padre y para ti mi más cordial saludo

José Antonio dijo...

Vaya lo que sigue, como ampliación a lo dicho en mis dos comentarios anteriores y como fijación de mi indiscutida postura respecto al tema del separatismo regional en España:

En Cataluña, el único separatismo habido ha sido siempre el oligárquico aristocrático feudal (luego, sustituido por el totalitario de los partidos políticos antinacionales al servicio del imperialismo masificador globalizador). Las clases catalanistas competidoras por el poder sobre la sociedad catalana (sobre el pueblo catalán) cayeron fácilmente en las redes de la poco escrupulosa moralmente monarquía francesa (cuya anemia crónica ideológica la llevó a su propia extinción mediante la antifrancesa Revolución Francesa). Las familias feudales catalanistas que competían por alcanzar el poder supremo entre sí, buscaban los apoyos decisorios a cualquier precio; los buscaban aun a riesgo de esclavizarse ante las redes masónicas de la monarquía francesa. Y ello fue lo que dio lugar a que en la Paz se los Pirineos (1659) España hubiese de reconocer la entrega a Francia del Rosellón (que entonces formaba parte de la nación española, a través de Cataluña). Y, desde entonces, ningún independentista catalanista ha osado reclamar la devolución del Rosellón.

Y, en la actualidad, ya sabemos; la programación, organización y control del separatismo regional contra España es cosa que llevan, directamente, las sociedades masónicas francesas, y las inglesas y las estadounidenses. Sus agentes subordinados en España, lo son los partidos políticos antinacionales (tanto los sedicentes de izquierdas, como los sedicentes de derechas).

Vaya, de momento, esa breve precisión; por hoy, no tengo tiempo para más.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

La Cataluña independiente de Mas no tendría Ejército, lo 'subcontrataría'
EL PRESIDENTE DE LA GENERALITAT RECONOCE EN 'SALVADOS' (LA SEXTA') QUE EN CASO DE LOGRAR EL ESTADO PROPIO "NO TODO SERÍA DE COLOR DE ROSA"

Madrid.- El programa ‘Salvados’ (La Sexta) emitió este domingo una amplia entrevista al presidente de la Generalitat, Artur Mas, que fue grabada el pasado 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, en Vilasar de Mar (Barcelona), la residencia familiar del 'president'. Durante la larga conversación con Jordi Évole por las calles de esta localidad, en un bar o sentados en el sofá de su casa, Mas habló largo y tendido de su objetivo de lograr la secesión de Cataluña.
Ese nuevo Estado catalán que se imagina el presidente de la Generalitat no tendría Ejército. Así lo aseguró Mas, que explicó que se garantizaría la defensa de Cataluña llegando a acuerdos puntuales en caso de que fuera necesario con España o Europa, es decir, como una especie de subcontrata. Además, la bandera seguiría siendo la actual y el castellano se mantendría como idioma oficial junto al catalán.
Mas señaló que no quiere un divorcio con España, sino una “emancipación”. “Ha llegado un momento en que Cataluña quiere emanciparse, y tener su piso, porque la libertad es muy importante. Llevamos 30 años intentando reconciliarnos”, indicó Mas, que no obstante aseguró que “si Cataluña llega a tener Estado propio, no todo sería de color de rosa”. “La gente lo sabe, no es ingenua”, remachó.

"EL REFERÉNDUM SE HARÁ CUANDO MÁS ME CONVENGA"
En cuanto al referéndum para decidir si Cataluña se separa de España que pretende realizar en la próxima legislatura, Mas expuso su hoja de ruta. “Espero que en la próxima legislatura haya referéndum. Si tengo la mayoría, lo haré. Pero hay que ajustarse al marco legal, por lo que habrá que pedir autorización al Gobierno o cambiar el marco legal. Si nos dicen que ‘no’, intentaremos que se apruebe una ley, y con ella organizaremos, no un referéndum, sino una consulta, que no tendrá el mismo valor jurídico, pero sí la misma legitimidad”, comentó.
No obstante, Mas, que desveló que la pregunta en esa consulta sería “¿Quiere usted que Cataluña sea un nuevo estado de la Unión Europea?”, considera que hay “muchas cosas que hacer antes que el referéndum”, como conseguir la mayor mayoría posible a favor del ‘sí’, por lo que concluye que “el referéndum se hará cuando más me convenga”.

"CATALUÑA TIENE MÁS PROYECTO QUE ESPAÑA"
El jefe del Ejecutivo catalán también afirmó que “en estos momentos Cataluña tiene más proyecto que España” y, preguntado por qué la independencia es una palabra tabú para él, dijo que no lo utiliza porque, en cualquier caso, Cataluña seguiría “dependiendo del contexto europeo”. “Yo me identifico con la palabra independencia, pero yo soy el presidente de un país y debo explicar las cosas distinto de como se habla en la calle”, subrayó.
En un momento de la entrevista, Jordi Évole y Artur Mas siguen el desfile de las Fuerzas Armadas en una televisión de un bar y, tras ver a Rajoy y al Rey hablando entre ellos, el líder catalán asegura que no estarán hablando de él porque si fuera así “no sonreirían”. “Es un tipo de fiesta que no me pone, no me siento identificado con ella”, comentó sobre el día de la Fiesta Nacional, indicando que hizo la mili y juró bandera.
Mas también afirmó “no habría convocado elecciones si Rajoy hubiese aceptado el pacto fiscal”. Y es que, según dijo, la reacción del presidente del Gobierno a su propuesta soberanista fue toda una sorpresa: “Conociendo al presidente Rajoy, no me esperaba esa respuesta porque es un hombre dialogante”, explicó Mas, que pidió al líder del ejecutivo que “escuche a los catalanes”, y se fije en lo que “los británicos han hecho con los escoceses”.