ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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6/10/12

La Revolución de Octubre 1.934 en España y (II)










LA LUCHA EN OVIEDO
Todo el mundo conocía en Oviedo cómo los directores del movimiento preparaban la revolución. Se podía saber en detalle su gestación, no sólo en la capital y en Gijón, sino en la cuenca minera.
Buen número de revoltosos llegaron ya a Oviedo el mismo día 4. Este primer grupo hizo su aparición por la noche. A la mañana siguiente, se desparramaron por las calles del centro hasta la Catedral. Pero éstas estaban bien enfiladas desde la misma, de modo que les fueron causadas bajas numerosas.
Mientras, a cada hora llegaban del campo y de  los pueblos cercanos a Oviedo nutridos grupos, que eran distribuidos por las calles invadiendo la ciudad, consiguiendo apoderarse del Ayuntamiento en breves horas de asedio. Y en vista de que era imposible ocupar los edificios atacados, los revoltosos cambiaron de táctica: los Incendios... 
Estos comenzaron en la plaza del 27 de Marzo, donde se encontraba el edificio de la Universidad, quemándose la valiosa biblioteca con el edificio. Simultáneamente, los revoltosos incendiaron los Almacenes Simeón, corriéndose el fuego al Banco de Asturias, que no se incendió totalmente, por su especial construcción. Quizá como represalia, los rebeldes incendiaron la manzana de casas formada por la calle de Argüelles, la plaza del 27 de Marzo y la calle Tartiere.
Estado del patio central de la Universidad

Las calles de los alrededores se encontraban ya sembradas de cadáveres.
El asedio al cuartel de la Guardia Civil comenzó en Oviedo el día 6 por la noche. Ya el día anterior los revoltosos habían cortado la luz y el agua, hostilizándolos sañudamente. En la tarde del día 7, el edificio resistió no sólo el fuego de fusil y de ametralladora, sino fuego de cañón; los rebeldes utilizaban entonces piezas de 7 y medio y de 10 y medio.
Diecisiete veces intentaron los rebeldes el asalto a este cuartel, sin conseguir su objeto. Los Guardias Civiles, sin agua, sin víveres y casi sin municiones, organizaron la evacuación del cuartel. Para ello formaron dos columnas, una, al mando del Comandante Bueno, con todo el material, y otra, de protección, al mando del Teniente Estévez.

Las dos columnas emprendieron la marcha hacia el cuartel de Pelayo bajo un fuego mortífero, dejando en el camino los cadáveres del Comandante Bueno y dos Sargentos, cadáveres que no pudieron recuperarse. El total de bajas de la Guardia Civil fueron las tres ya citadas y cinco Guardias muertos. Un Teniente, un Subteniente, un Cabo y siete Guardias heridos.
Los revoltosos, viendo lo inútil de sus esfuerzos para rendir el cuartel de Pelayo, sacaron del Instituto de San Isidro 38 prisioneros, que fueron colocados al frente de los atacantes de dicho cuartel, y aunque el fuego fue muy violento, regresaron 35 de los que habían salido. Tres de ellos, que se cree eran sacerdotes, murieron en aquel terrible encuentro.
Otro de los edificios asaltados por los revolucionarios fue el convento de los PP. Carmelitas, en el que no había defensa alguna. Los PP. Carmelitas huyeron, y sólo cayó en poder de los revoltosos el padre Prior, Eufrasio del Niño Jesús. Allí mismo fue acordada su sentencia de muerte y fusilado.



Cuartel de Pelayo 


LOS REBELDES DESTRUYEN EL PALACIO EPISCOPAL y LA CÁMARA SANTA DE LA CATEDRAL.
El Palacio Episcopal, fue también incendiado. Dos días después de este incendio, los rebeldes intentaron un nuevo ataque a la Catedral, partiendo los grupos, bien organizados, desde la plaza del 27 de Marzo, marchando por las calles al amparo de la humareda de los restos del Palacio Episcopal. Como había en las torres de la Catedral excelentes tiradores, decidieron atacarla por un recodo que da a la Cámara Santa, donde tantas joyas portentosas se guardan; arrojaron gasolina al techo, empleando una bomba a presión; prendieron fuego y arrojaron dinamita. Después del incendio quedaron sepultadas las reliquias y joyas al quedar destruida la Cámara; pero no les fue posible a los rebeldes cruzar la cortina de fuego que protegía la Catedral por los demás sitios. Así, el nuevo ataque quedó también frustrado.

Palacio Episcopal





La riqueza históricoartístíca de las joyas que encerraba la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, y que fueron, en parte, destruidas y mutiladas por los rebeldes, implica un Incalculable valor. Constituían esas joyas uno de los exponentes más curiosos del desarrollo del arte y de la orfebrería medievales.
La parte de la Catedral que formaba la Cámara Santa era una pieza románica de gran mérito, y a la que han dedicado páginas interesantísimas los principales arqueólogos del mundo. Fue construida por el rey de Asturias Alfonso el Casto, bajo la advocación de San Miguel.




 


La Cámara Santa después de la explosión


LAS CALLES DE OVIEDO, LLENAS DE CADÁVERES Y DESTRUÍDOS MONUMENTOS.

Durante todo el tiempo que fueron dueños de Oviedo los revolucionarios, iban acumulando cajas de dinamita, que extraían de la Unión Española de Explosivos, en La Felguera, y que depositaban en el Instituto de San Isidro, trasladándolas en camiones blindados; guardaban el edificio, formando cordón, más de 200 hombres armados y varios camiones blindados con ametralladoras. Esta dinamita estaba destinada a lograr la voladura de los reductos en los que se defendían las tropas.
Las calles de Oviedo se habían vuelto a llenar de cadáveres, mientras los heridos, en número incontable, eran asistidos en el Hospital. Un servicio de Sanidad de los revolucionarios, recogió de las calles hasta 200 cadáveres, que  fueron enterrados en el cementerio..., ¡dando muerte los revoltosos al enterrador cuando éste hubo terminado su misión!
Ya a las puertas de Oviedo las tropas del Gobierno, los revolucionarios decidieron entonces volar su arsenal, acumulado, como se sabe, en el Instituto. Estallaron más de 2.000 kilos de dinamita, destruyendo hasta los cimientos de todo el edificio y causando grandes daños en los próximos. La terrible explosión conmovió toda la ciudad. Y también sirvió de aviso a los rebeldes, que se resistían, quienes fueron iniciando la huida. En Oviedo quedaban destruidas unas manzanas de calles, plazas, hoteles y varios edificios emblemáticos de la ciudad.  

Instituto de San Isidro, cuartel general de los revolucionarios, destruido por estos al abandonarle

ASALTO A LA CAJA DEL BANCO DE ESPAÑA. 
Uno de los episodios que matiza de manera más elocuente el sentido de la revolución es el del asalto y robo del Banco de España en Oviedo. Desde los primeros días, la preocupación al parecer principal de los Comités revolucionarios que se iban sucediendo en Oviedo fue la Caja del Banco de España. Defendía el edificio del Banco un pequeño destacamento (cuatro hombres), que a los dos días de asedio fue arrollado.
Inmediatamente se lanzaron los revolucionarios sobre la Caja, para abrirla. Como no estaban muy seguros de poder hacerlo con toda tranquilidad, optaron por el empleo de la dinamita. Un minero que manejaba diestramente el explosivo, hizo saltar la puerta acorazada de la Caja. El jefe se incautó de 14 millones de pesetas en billetes de Banco.
Se supo más tarde que los 14 millones fueron repartidos entre varios significados jefes revolucionarios, que, al fracasar la revolución, escondieron el tesoro en fracciones por distintos lugares de las montañas.
Poco antes de comenzar la invasión de Oviedo por los mineros fue detenido por orden gubernativa el director del periódico socialista “Avance”, a quien se consideraba uno de los principales organizadores del movimiento que comenzaba. Javier Bueno permaneció en la cárcel durante los días del angustioso asedio.

CUATRO REVOLUCIONARIOS COMETEN UN REPUGNANTE CRIMEN CON TRES MUJERES.
“El día 11 de octubre, los revolucionarios César Caso, José Suárez Campa, Fernando Fernández y Sindulfo Iglesias se apoderaron de un coche abandonado e Invitaron, con engaños, a dar un paseo a tres mujeres jóvenes, hijas de otros revolucionarios, por lo menos dos de ellas. Llegados a un paraje llamado “El Piperón”, se apearon y resolvieron repartirse las tres muchachas, con arreglo a una monstruosa doctrina. Las muchachas se resistieron tenazmente, y fueron atropelladas por la fuerza. Entonces resolvieron los criminales fusilar allí mismo a sus víctimas, y así lo hicieron de la manera más cobarde. Luego llevaron los cadáveres al cementerio de Oviedo, donde los arrojaron a la fosa común”.
Este relato es el que figura en el atestado de la detención de estos cuatro sujetos, llevada a cabo en el mes de enero de 1935, y según declaración de ellos mismos.

LA DETENCIÓN DEL DIPUTADO A CORTES TEODOMIRO MENÉNDEZ
Después de los sucesos, es decir, inmediatamente después de la entrada de las tropas del General López Ochoa, fue detenido en su domicilio el diputado socialista Teodomiro Menéndez. Sobre él pesa una acusación grave: la de haber conducido el movimiento revolucionario en su primera fase, es decir, cuando estuvo controlado por los socialistas. Cuando la dirección del movimiento pasó a manos de los comunistas, Teodomiro Menéndez parece que se recluyó voluntariamente en su domicilio.

QUINCE DIAS DE COMUNISMO EN MIERES
Mieres vivió quince días de comunismo. Fue el pueblo de Asturias quizá donde mejor se organizaron los comunistas.
Estalló el movimiento a las tres de la madrugada del día 11, sorprendiendo a Mieres casi sin fuerzas para reprimirlo, toda vez que entre los puestos de la Guardia Civil de Rebolleda, Murias y Santullano no pasarían de 20 los Guardias.
Unidos a un número aproximado de los de Asalto, que llegaron ocasionalmente, no era de extrañar que apenas amanecido estuviese ya toda la población en manos de los revoltosos. Horas antes se libraron cruentos combates, resultando algunos muertos, entre ellos el Sargento de la Guardia Civil de Murias, un hijo de éste y la mayoría de los Guardias de Asalto con el Teniente, los cuales hicieron una heroica defensa en su cuartel, instalado en el Palacio de la Villa, frente a una muchedumbre muy superior a los 1.000 hombres, armados con toda clase de armamento moderno, así como bombas y dinamita. Los demás Guardias y fuerzas llevados a Mieres se rindieron al fin, siendo desarmados, atados y custodiados por los revolucionarios, convirtiéndose una de las salas de la Casa del Pueblo en prisión, donde fueron encerrados. Varios fueron fusilados.
Una vez ya triunfante la revolución, tomaron todos los polvorines, conduciendo la mayoría de los explosivos a la Casa del Pueblo. Tomaron el Ayuntamiento. Registro civil, Juzgados de Instrucción y Municipal y Archivo.
El día antes de que se posesionaran los revoltosos de la población un grupo asaltó la residencia de los Padres Pasionistas, haciendo estallar en el interior cartuchos de dinamita, que la destruyeron. En sus inmediaciones fueron muertos dos Padres Pasionistas y apresado el Párroco. D. Hermógenes Hernando.
ASALTO A LOS BANCOS
Varios revolucionarios fueron al Banco Asturiano y al Banco Herrero y se llevaron 102.000 pesetas. Los que cogieron el dinero se fugaron inmediatamente.  


EN LA CUENCA DE LANGREO. 
Como si fuera una señal convenida para que secundaran el movimiento todos los pueblos de Langreo, en Sama estalló una bomba de gran potencia a las tres y media de la tarde del viernes 5. Inmediatamente fueron apareciendo grupos armados, que se concentraron rápidamente, distribuyéndose para atacar los cuarteles de la Guardia de Seguridad, de Asalto y de la Guardia Civil.
Al mismo tiempo, los rebeldes emprendieron el ataque al edificio que servía de cuartel a las fuerzas de la Guardia Civil y de Asalto. Mandaba la fuerza alojada en el cuartel el Capitán de la Guardia Civil Sr. Alonso Nart, y formaban aquélla 30 Guardias Civiles y 40 Guardias de Asalto, que protagonizaron una heroica defensa.
No menos de ¡treinta y dos horas! duró el ataque y la defensa de este cuartel, cuya fachada principal y la fachada posterior, estaban asediadas desde todos los huecos hábiles; en que los revoltosos se encontraban parapetados.
Estado en que quedó el Cuartel de la Guardia Civil de Sama de Langreo, donde el Capitán Alonso Nart y sus hombres, resistieron hasta morir heroicamente
 

El ataque fue intensísimo, empleando todos los medios: ametralladoras, bombas de mano, dinamita, todo en gran cantidad. Los sitiados abrieron boquetes en las paredes de las casas colindantes, por donde pasaron los familiares de los guardias sitiados.
En estas condiciones, y bajo la dirección del Capitán Nart, las fuerzas abandonaron su cuartel con el Capitán al frente, utilizando las bombas de mano que les quedaban, ya que habían casi agotado las municiones. El Capitán consiguió llegar al puente sobre el Nalón, seguido de algunos Guardias, que fueron cayendo por el camino; los restante, ya sin munición, fueron muertos. El Capitán cogió el fusil de uno de ellos y disparó los dos únicos tiros que tenía, matando a otros tantos revolucionarios. Acto seguido se refugió en una chabola, y una mujer avisó a los revoltosos. Estos le pidieron se rindiese, y al negarse a ello, dispararon, matándole.
Corraleta donde murió asesinado el Capitán ALONSO  NART

Parece que en el cementerio de Sama, después de estos dos asaltos, se encontraban 87 cadáveres, entre ellos los del Capitán Nart y tres Tenientes; el resto, entre Guardias de Asalto, Guardia civil, Guardias de Seguridad y Agentes de Policía. Los que cayeron prisioneros, unos 12 en total - entre ellos un Teniente, gravemente herido -, fueron fusilados en el cementerio de Sama.
Una de las primeras víctimas, si no la primera, fue el Cura Párroco de Sama, D. Venancio Prada Morón. Al estallar una bomba colocada en la Iglesia salió a la calle el Párroco, y en ella fue muerto de un balazo. Esto ocurría el primer día de revuelta, y el cadáver no fue recogido hasta dos días después.
Los robos y asaltos estaban a la orden del día. Detuvieron los revolucionarios a los directores del Banco Herrero y del Crédito Local. Del primer Banco se llevaron 136.000 pesetas, y del segundo, 127.000.También se llevaron los revolucionarios 10.000 pesetas en duros.

CRIMENES DE LA REVOLUCION EN OTROS PUNTOS DE ESPAÑA
En muchos puntos de España ocurrieron desórdenes, como consecuencia de los cuales hubo incendios, asaltos y muertes violentas de ciudadanos pacíficos o de Agentes de la Autoridad que sucumbieron a la furia revolucionaria.
En Medina de Rioseco (Valladolid) fue bárbaramente  aniquilado el puesto de la Guardia Civil completo.
En Mondragón (Guipúzcoa) fue asesinado por un grupo de revolucionarios, cuando estaba prisionero, el ingeniero y Diputado en Cortes señor Oreja Elósegui, primera víctima de la revolución en el País vasco.
En Guardo (Palencia) fue destruida, la Iglesia y atacado por la dinamita el Puesto de la Guardia Civil, que fue materialmente aniquilado. El Ayuntamiento quedó destruido.  Fueron quemadas varias Iglesias con arreglo a la táctica convenida. De Fabero (el Bierzo, León) huyó la población civil horrorizada.
En Crémenes (León) y otros pueblos vecinos se dio asilo a los fugitivos, y sobre este pueblo avanzaba la ola revolucionaria. Los vecinos, a las órdenes del médico, se armaron y formaron, con los de otros pueblos vecinos, una guerrilla de 200 hombres, que, auxiliados por jóvenes ciclistas que les servían de enlace, se opusieron a los revolucionarios y los hicieron huir, no sin hacer prisioneros, que entregaron a las autoridades.
En Bembibre (León) incendiaron los rebeldes el Ayuntamiento y la Iglesia y saquearon muchas casas particulares. Los rebeldes pudieron sorprender a un camión con varios soldados y los asesinaron. Después arrojaron el camión y los cadáveres a un río.
En Barruelo (Palencia), cuenca minera importante, los rebeldes atacaron furiosamente el Cuartel de la Guardia Civil con enormes cargas de dinamita. Una pequeña columna procedente de Palencia llegó a las inmediaciones de Barruelo y les invitó a rendirse. Cuando el jefe de la columna, Teniente Coronel Sr. Sáiz Ezquerra, sólo con un paisano avanzaba a convencer a los rebeldes que depusieran armas y la fuerza quedaba a retaguardia, fue muerto por una descarga de los revolucionarios.
Un muchacho de quince años que defendió heroicamente a su familia de los ataques furiosos de los revolucionarios en Barruelo y Otro héroe: Soldado del Batallón ciclista de Palencia que estableció contacto con los Guardias Civiles de Barruelo, sitiados por los rebeldes. A este Servicio se presentó voluntario y cuando ya estaba licenciado en su casa.

EL BALANCE TRAGICO
Al cabo de diez días de revolución, después de durísimas jornadas en Asturias, Madrid, León, etc., el balance ha sido trágico.
Resumen de los muertos y heridos ocasionados por los revolucionarios a la Fuerza Pública, según las primeras estadísticas:
MUERTOS: Ejército…129. Carabineros…11. Fuerzas de Seguridad...70.  Guardia civil…111.    Total321                           
HERIDOS: Ejército…550. Carabineros…16. Fuerzas de Seguridad...136.     Guardia civil…168.   Total870     
DESAPARECIDOS: Ejército…5. Fuerzas de Seguridad…2.  Total7
Total general............1.198

COMO ESTABA ARMADA LA REVOLUCION
No se concibe, sin la complicidad del Poder Público durante los años de participación socialista en el Poder, que los rebeldes hubieran acopiado tal cantidad de armamento.
Sin el espíritu admirable del Ejército; sin la habilidad táctica y política de sus jefes; sin el auxilio heroico de las fuerzas de Guardia Civil, Seguridad y Asalto, no hubiera sido posible el triunfo del Estado.
Si se repasa la formación de las columnas que liberaron Asturias de la pesadilla trágica de la revolución, se podrá medir exactamente el heroísmo, la capacidad táctica y el espíritu de las Fuerzas del Estado.
Recuérdese, en fin, que los revolucionarios poseían cantidades fabulosas de dinamita, que manejaban con audacia y destreza...
El objetivo más codiciado de los revolucionarios fue desde el primer momento la Fábrica de fusiles y ametralladoras de La Vega, en Oviedo, y por oleadas de miles de combatientes, se apoderaron de ella en lucha con una exigua fuerza que la defendía, llevándose numeroso armamento. En esa fábrica había 80.000 fusiles máuser.
Los revolucionarios se habían apoderado, además, de la Fábrica de Trubia, apenas guarnecida por un piquete de hombres. En la Fábrica de Trubia, los revolucionarios tuvieron cañones a su antojo y pudieron fabricar bombas tranquilamente.
Una idea de hasta qué punto la revolución había sido armada. Lo demuestra la siguiente estadística, obtenida de la Oficina de Información y Enlace de la Dirección de Seguridad, sobre el Armamento y Explosivos cogidos a los rebeldes hasta el 3 de Enero de 1.935.
ARMAS:
Armas largas: 89.354. Pistolas: 33.211. Fusiles ametralladora: 149. Pistolas ametralladora: 98. Otras armas: 711. Cañones: 41  Total: 123.564       
En Asturias prosigue la recogida de armamento. Total: 16.477.  Quedando numeroso armamento por recuperar. 
En Barcelona, prosigue igualmente, la recogida de armamento, Total: 1.479. Fueron arrojadas al mar 26 toneladas de armamento, que no figuran en la estadística.      
           
 
 


Cañones recogidos a los rebeldes en Oviedo









Recogida de armas en Jaén       








EXPLOSIVOS: 
Dinamita en cajas: 10.820,70 Kilos. Bombas: 31.345 Kilos. Petardos: 3.507 Kilos. Cartuchos de dinamita: 50.585 Kilos.
MUNICIONES:
De fusil, escopeta, de pistola y de cañón. Total: 335.874
      
INCENDIOS, VOLADURAS Y DETERIOROS PRODUCIDOS POR LOS REBELDES
Es imposible valorar de una manera exacta el importe de los destrozos producidos por la dinamita y el fuego de los rebeldes. En Asturias se ha dado una valoración aproximada de 200 millones de pesetas, cifra muy probablemente, baja, y en la que no se incluyen los robos de mercancías ni dinero. (Estos robos, sin incluir el del Banco de España, importan, pesetas 26.379.389, según comunicación Oficial de 23-1-935).
Para dar una idea de la importancia de los destrozos en Asturias, baste citar el hecho de que el primer Consejo de Ministros que se celebró después de la liberación de Oviedo se vio obligado a votar, con toda urgencia, un crédito de SETENTA MILLONES de pesetas para los primeros gastos de la reconstrucción de la vida en Asturias.
Tampoco se incluye el Incalculable valor de las joyas de arte destruidas, y cuya pérdida no se puede humanamente reparar.
La estadística de los edificios destruidos y destrozos en las Comunicaciones, según consta en las Cámaras de Propiedad de España, tal como la resume la Oficina de Información y Enlace de la Dirección General de Seguridad, es:
Edificios particulares: 63. Iglesias: 58.  Fábricas: 26. Puentes: 58. Edificios públicos: 730.
Total: 935
Ferrocarriles cortados en 66 puntos. Carreteras cortadas en 31 puntos.                                                                                        
Los fines de la revolución, los medios empleados por los revolucionarios, su designio demostrado de destruir hasta su raíz las bases de una civilización y de una sociedad, se deducen de la contemplación de los hechos que se acaban de exponer con un implacable rigor histórico.
Los espíritus liberales de todo el mundo habrán de reconocer que, gracias al Gobierno español, asistido heroicamente por el Ejército y la Fuerza Pública, se han salvado en Occidente las esencias democráticas y la civilización Latina.


                         General López Ochoa                                                General Franco Bahamonde
 
El Ministro de la Guerra señor D. Diego Hidalgo, cree ciegamente que en el joven General Franco, Comandante de Baleares, está la clave del éxito. Si bien fue nombrado el General López Ochoa, Jefe de las operaciones militares en Asturias durante la revolución de octubre. El General Franco, quedó en el Palacio de Buenavista como asesor y técnico del propio Ministro señor Hidalgo.
En los archivos Oficiales españoles quedan, a disposición del historiador, los documentos demostrativos de cuanto aquí se narra. (Del libro: “La Revolución de Octubre en España”), editado por el mismo Gobierno de la República.

Francisco Javier de la Uz Jiménez

5 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Carta del abuelo de Zapatero a "El Socialista"

La carta que se transcribe a continuación -con faltas de ortografía incluidas- se la envió el famoso abuelo de Zapatero, capitán del ejército, a Julián Zugazagoitia Mendieta, radical director del diario "El Socialista", que era el periódico del PSOE, para ofrecerse como colaborador y como algo muy próximo a espía, ya que por aquella época había un gobierno conservador.

Debido a su extensión como comentario, agrego enlace donde se puede leer entera:
http://www.vianetworks.es/personal/angelberto/cartabuelozapatero.htm

Juan Rodríguez Lozano perteneció a la LOGIA MASÓNICA Emilio Menéndez Pallarés, número 15 de los Valles de León y en su expediente hay dos títulos, uno que lo acredita como aprendiz y otro como compañero de la citada logia. Su nombre en la masonería era el de Rouseau (sic).

Tras la dictadura de Primo de Rivera, el 23 de abril de 1931, Rodríguez Lozano “Promete por su honor servir bien y fielmente a la República”. Y lo firma.

Tenemos ya claro que el abuelo era masón y republicano.

Por el contenido de la carta anteriormente citada, el abuelo prestó declaración en el Aeródromo de León el 17 de noviembre de 1934. Rodríguez Lozano reconoció su autoría y añadió, a regañadientes, que tenía “grado” en la logia masónica de León.

Y, en la causa seguida contra él, tras el registro de la sede de El Socialista, se concluye que el abuelo era “informante”, es decir, espía.

El 22 de abril de 1935 el Capitán fue sancionado con ocho meses de suspensión de empleo y sueldo por falta grave tipificada en el Código de Justicia Militar.

El abuelo fue masón y espía.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...



José Alfredo García Fernández del Viso

Muchos dicen, y cuando digo “muchos” me refiero a nuestros compatriotas, conciudadanos, es decir, españoles, que hablar de pasado sólo trae malos recuerdos y no aporta nada. Sin duda estos se encuentran equivocados, porque recordar es un acto no ya de memoria sino de justicia. No evocamos a nuestros muertos, no recordamos batallas de hace más de 70 años porque sí, por capricho, sino que lo hacemos bajo la mirada puesta en el Altísimo, con el acicate de elevar unos hechos a la categoría que se merecen y con el convencimiento de que aquellos fueron ineludibles para el desarrollo de nuestra nación.

Uno de estos hechos a los que me refiero es la Revolución de Octubre del año 1934, es decir, han transcurrido 78 años desde entonces. Sin embargo 78 años después, más que la vida terrenal de muchas personas, los hechos lamentables de entonces vuelven a producirse, más a bien a reproducirse. Entonces un gobierno legítimo, con una mayoría holgadísima, se vio atacado desde las huestes izquierdistas de todo tipo por el mero hecho de gobernar, si, parece increíble, pero el gobernar otros que no sean ellos a las izquierdas nunca gustó y a las pruebas me remito.

En aquella década de los años 30, España se había convertido debido a la huída inexplicable del monarca Alfonso XIII en un auténtico polvorín. Unas masas que no habían ganado realmente las elecciones proclaman a su antojo una nueva República, pero no como la primera que España soportó, sino una cosa nueva, una utopía dónde los principios y los valores eran pisoteados y vilipendiados.

Así es como a partir del día 14 de abril de 1931, empezó a ser una tónica la visión de iglesias incendiadas por todo el territorio patrio, insultos, agresiones y hasta asesinatos en cierto modo justificados por los que se llaman “demócratas”, y no estoy inventando nada, sólo hay que ir al diario de sesiones para ver como una mujer amenaza desde su escaño a su señoría Calvo Sotelo, y a los pocos días es asesinado por un policía de la llamada II República.

Este clima se enardeció aún más si cabe con el triunfo de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), llegando este partido a renunciar al gobierno por el bien de España, cosa que no sirvió para nada, ya que tras un período gubernamental radical centrista, la CEDA, vuelvo a recordar, virtual ganadora de las elecciones de 1933, solicita tres carteras ministeriales que no la presidencia del gobierno. Craso error, habían cometido las derechas poco menos que un crimen de lesa patria. Este hecho desencadena a partir del 4 de octubre de 1934 bajo pretexto de una huelga general convocada por el sindicato socialista UGT un período revolucionario dónde poco importaba la República y la legalidad vigente, sólo tenían dos obsesiones, acabar con sus enemigos católicos y derechistas por un lado, a la vez que implantar la dictadura del proletariado bajo un régimen de soviets.

Su pretensión no constituía en aquel entonces una novedad, sino que desde tiempo atrás ya lo tenían decidido. No les bastó el destierro de la familia real, no se contentaron con la renuncia de un partido ganador a su gobierno legítimo, sino que sólo querían destruir el orden vigente con las personas que se opusieran a ello. Dato esclarecedor en Asturias fue el decomiso de cientos de armas en el puerto de San Esteban de Pravia a la embarcación denominada “Turquesa”, hecho acaecido el 11 de Septiembre de 1934.

A partir del día 9 de octubre de 1934 el clima entre los asturianos se vuelve violento y confuso. Las turbas izquierdistas se lanzan como hienas hacia todo lo que para ellos huele a “rancio”, es decir, lo que para nosotros significan principios, valores y deberes. Es así como comienza una escalada de disparates colosal, destacando el terreno religioso dónde torturan y asesinan a varios religiosos y religiosas, simplemente por una circunstancia; creer en Cristo, pensar en que “el Señor es el camino, la verdad y la vida”.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

EMILIO MARTÍNEZ MARTÍNEZ
(Jesuita)



El 5 de octubre llegan en tren a Ujo de impartir unos ejercicios espirituales a jesuitas en Carrión de los Condes. Los rojos detuvieron el tren y cachearon a todos los viajeros. Después del tormento de 12 horas se refugiaron en caso de Don Dionisio Muñiz, donde fueron acogidos. Allí permanecieron hasta el 7. Cuando seis revolucionarios registraban el sótano de la casa, el hermano Emilio y otro llamado Arconada, para no comprometer a la familia, decidieron huir rumbo a Oviedo por el monte. Pero, pronto las fuerzas fallaron y se resignaron a ir a Santullano, a cuya entrada del puente los detuvieron a las 11.30 horas del día 7. Una camioneta los traslado al Ayuntamiento de Mieres. Como ya no había cabida para más presos, dijeron los jefes:

Llevadlos y haced con ellos lo que os dé la gana

Entonces, emprendieron la vuelta con ellos a pie de nuevo a Santullano. La chusma los seguía y a sabiendas de que eran religiosos, gritaban a los armados:

Matadlos ahora mismo. ¡que no digan más misas!

Vieron venir la muerte cuando les apuntaron con los fusiles. Pero la mujer de la casa número 8 lo impidió, protestando de que lo hicieran allí

Presos en la casa del pueblo, entre blasfemias e insultos les dicen repetidas veces la sentencia de muerte por su condición de jesuitas

De nada sirvió la intercesión de don José Iglesias, capataz de minas con gran ascendiente en el pueblo, diciendo que el padre Emilio se dedicaba a enseñar a los obreros de Revillagigedo y también a los hijos de los obreros

Contestaron que no eran maestros, sino embaucadores del pueblo y que por eso, había que matarlos. Eran obreros y niños, hijos de obreros, quienes más gritaban ¡matadlos!

Les cercenaron la nariz y a ambos les deshacían los pies a golpes de culata de fusil. A las 10 de la noche salen para el martirio. Una camioneta les conduce hacia Mieres, y a medio camino, en la bocamina “Coca”, abrazados y gritando ¡Viva Cristo Rey! cayó la descarga de odio sobre ellos, mientras sus almas volaban al cielo. Les remataron hundiéndoles el cráneo a culatazos. Eran las 11 de la noche del 7 de octubre de 1934

Estremecedor suceso pero al mismo tiempo esclarecedor de lo que fue ese episodio revolucionario que algunos tratan de minimizar culpando del mismo a las derechas, a los católicos y al incipiente fascismo español del momento

Sin duda la Revolución de Octubre de 1934 es conocida por sus episodios bélicos, pero no por sus trágicas consecuencias encaminadas hacia el asesinato de religiosos y religiosas. La proclamación de un estado independiente en Cataluña, huelgas por doquier por las principales ciudades españolas, enfrentamientos primero con las fuerzas de orden público y posteriormente con el ejército hicieron de la misma un momento histórico con retórica incluida y con aires de prosopopeya también

En aquellos tristes momentos se volvieron a evocar aires de catacumbas, aquellos cristianos los cuales durante tres siglos se vieron obligados a mal vivir bajo el suelo siendo perseguidos hasta la muerte. Esos mártires, nuestros primeros mártires fueron los predecesores de los que durante 1934 al grito de ¡Viva Cristo Rey!, perdonaron a sus verdugos como Jesucristo hizo en la crucifixión con su noble frase “Padre perdónales, porque no saben lo que hacen”
Sin embargo 78 años después se recrudecen los mismos fantasmas, esos viejos espíritus que pensábamos ya estaban desterrados vuelven a hacer acto de aparición en todos los órganos de un estado el cual da muestras de fallo multiorgánico sin posibilidad de remisión. Crisis de valores, económica, social, religiosa (llegando muchos sacerdotes a renunciar de sus mártires), judicial, bancaria, política y territorial

Ojalá no se repitan sucesos tan lamentables como antaño, pero él que “juega con fuego se acaba quemando”. Si hace la friolera de 78 años se puso coto a aquel intento revolucionario jalonado por una crisis también brutal, ahora debemos poner la pertinente cerrazón a lo que desde la izquierda y el sistema intentan imponernos de nuevo

José Heredia dijo...

Enhorabuena por el artículo sobre los sucesos del 34 en Oviedo y que por los documentos que conservo en mi casa, son fiel reflejo de lo que sucedió.
El cabo herido en la evacuación del cuartel de la Guardia Civil de Oviedo era mi abuelo. Se llamaba Juan Heredia Fernández. Una bala de cañón lo hirió gravemente en una pierna. Tengo fotos de él en el hospital de Carabanchel donde fue evacuado con otros guardias y en la foto posan con Alejandro Lerroux, presidente del gobierno de la II República.
La Guardia Civil cumplió con honor la defensa del gobierno republicano frente al golpe de estado promovido por el PSOE. Es la otra memoria histórica de la que muchos no quieren ni oir.

Anónimo dijo...

Que se enteren de una puñetera vez y publiquen los múltiples asesinatos,de los milicianos republicanos los que tanto alardean de la Memoria histórica.Memoria histórica para todos,ya que fué una etapa de venganzas y muertes por ambos bandos.Aquí no hubo santos que deban ser santificados,hubo eso sí muchos asesinos sin piedad y muchos malhechores que cometieron crímenes horrendos.