ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

7/9/12

ESTATUA ECUESTRE DE FRANCO EN LA AGM


A QUIEN CORRESPONDA

Hace muy pocas fechas, ha sido promovida, por el Coronel Flores Thies, en Cajón de Sastre una reparadora iniciativa de elemental justicia para con el patrimonio moral y material de la Academia General Militar: La devolución a ese tan representativo centro de enseñanza militar, de la durante ya largo tiempo secuestrada, por orden gubernativa, Estatua ecuestre de quien fue su primer Director. Y hoy deseo que tal reclamación no caiga en el olvido de quienes corresponda su favorable resolución, entre los titulares de los organismos responsables de la protección de dicho irrenunciable patrimonio.

Así que, con los debidos respetos ese respecto, pero con toda la razonable energía  compatible con ellos, hago pública por segunda vez en este nuestro blog una carta de mi autoría que tuvo a bien publicarme el diario A B C, edición de Madrid, en el número de 3 de noviembre de 2006, en su sección de cartas de los lectores.



FRANCO: ZARAGOZA

En torno al conocido hecho de la reciente retirada de la estatua representativa del Capitán General, Excmo., Señor D. Francisco Franco Bahamonde, del recinto de la Academia General Militar, de Zaragoza, a causa ello de ignota exigencia cursada a través del Ministerio de Defensa, opino que, si la estatua fue una donación de la municipalidad zaragozana, la estatua debería quedar en propiedad de la Academia, para su instalación en alguna sala museo o lugar equivalente, toda vez que el citado personaje histórico fue el más sobresaliente de cuantos ilustres Directores ha tenido aquella academia y, además, existen innumerables testimonios escritos, fotográficos, etc., (que no pueden ser borrados) de que la artística estatua estuvo instalada –sin pedir ni rehusar– a la entrada del militar centro académico, durante más de medio siglo.

La estatua presenció durante más de veinte mil días las ceremonias reglamentarias de izar y de arriar la bandera nacional. A una treintena de metros de aquélla se encontraba la garita de guardia que señalaba la localización de uno de los puestos de centinela del perímetro del recinto y que se cubría por turnos de dos horas; luego la estatua presenció más de 250.000 (más de un cuarto de millón) de relevos de centinelas, que se realizaban por cadetes alumnos o por soldados de la Unidad de Tropa. El más destacado de entre todos los centinelas allí habidos lo fue el entonces caballero cadete y ahora, y desde hace treinta y un años, Rey de España, S. M. D. Juan Carlos I.

Suponiendo un promedio de diez servicios por cada uno de quienes allí hicimos guardia, resulta que, al menos, 25.000 españoles estaremos –y de por vida, puesto que fueron muchas las horas en las que nosotros a su vera permanecimos– en disposición de poder percatarnos sobremanera del llamativo hueco que ahora existe en el lugar que ocupaba la estatua, ya que para poder retirar ésta fue necesario llevar a cabo la creación e instalación del usurpador hueco que, por enigmática necesidad, había de sustituirla.

Noviembre de 2006,  José Antonio Ch. M.  Retirado, del Arma de Infantería.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

21 de Noviembre de 1975. Patio de Armas de la Academia General Militar. Funeral por el Generalísimo. En posición de "Rindan" ante el Santísimo, los Caballeros Cadetes de las promociones XXXIII y XXXIV y los Caballeros Aspirantes de la XXXV.

2 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

“Tiempos pasados, fueron mejores”, dicen los nostálgicos y los que no lo somos tanto, estamos hartos de tanta patraña y mezquindad política de los unos y de los otros.
En Francia, al Ejército le llaman “el mudito”. No habla, pero le basta su autoridad moral para que aquellos políticos del tres al cuarto, no se metan donde nadie les llama.
En España, vemos que ocurre lo mismo, pero por los c......

José Antonio dijo...

La fotografía del patio académico durante el Funeral que allí se celebró por el alma del fundador de la Academia e inspirador constante y modélico para quienes tuvimos la fortuna de poder ingresar en ella y en ella aprender los rudimentos y las técnicas propias del oficio militar español hasta el empleo de teniente; esa fotografía es aportación de Gran Jefe Coronel Gonzalo.

Esa fotografía, que muestra la airosa elegancia arquitectónica, sin adorno o decorado alguno; esa fotografía no sugiere más que lo que la alta ocasión aquella requería: Austeridad y recuerdo agradecido para con el difunto. En este momento y para mí, reconozco que ella es la más valiosa fotografía que yo haya contemplado de nuestra “General”.