ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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2/9/12

CAMPAÑAS DE MARRUECOS (XI)




                     Tte. General José Marina de Vega,
Segundo Alto Comisario de España en Marruecos,
23-08-1913 hasta 19-07-1915

La figura de Alto Comisario de España en Marruecos fue creada en el marco del acuerdo firmado por España y Francia, en 27-11-1912. Ese cargo no fue cubierto hasta el 03-04-1913, en que fue designado como titular el Tte. Gral. Alfau. El Gobierno le concedía al Alto Comisario las atribuciones de Inspector de las fuerzas militares presentes en el Protectorado, y así los Comandantes Generales conservaban sus anteriores competencias operativas, pero debiendo estos informar de ellas con anticipación al Alto Comisario. El General Alfau consideró apropiado el que el Alto Comisario, siendo militar de mayor empleo que los comandantes generales, fuese el general en Jefe (no sólo Inspector) de aquellas fuerzas, y a propuesta suya el Gobierno lo hizo firme por R. D. de 24-04-1913. Pero las disposiciones de ese R. D., eran bastante ambiguas y ello fue lo que motivó el ya relatado “encontronazo” entre el General Alfau y el Comandante General de Ceuta, General García Menacho. El problema tan sólo existía entre el Alto Comisario y el Comandante General de Ceuta, ya que ambos tenían su residencia en ciudades de la misma zona y, por ello, aquél disponía de medios para poder actuar como general en jefe de las tropas de esa zona; pero con los comandantes generales de Melilla y de Larache no había problema, por su alejamiento geográfico y por los tan limitados medios de intercomunicación habidos en la época, el Alto Comisario no podía ejercer de jefe operativo de aquellas –también sus tropas–, desde Tetuán.

Cesado que fue el primer Alto Comisario, General Alfau Mendoza, el 15-08-1913; fue designado para sustituirle en dicho cargo el Tte. General Marina de Vega. Éste hubo de presentarse ante quienes serían sus mandos gubernativos del Estado y recibir sus ideas y directrices generales sobre lo que habrían de constituir sus márgenes de actuación. En carta del Presidente del Gobierno, Conde de Romanones, al Ministro de Estado, Antonio Maura, le decía: …“Por eso, al nombrar a Marina, éste ha escuchado de mis labios no sólo las condiciones en que va a realizar la misión que se le confía, sino la extensión y límites de la misma. Dada la actual situación de las zonas del Garb y de Tetuán, no se puede llegar a la paz mientras que los indígenas no sean castigados suficientemente, en tanto no hayan sentido el rigor de nuestras fuerzas; pero este período combativo que ahora se le confía al General Marina, sólo será el indispensable para llegar a la paz”.



El General Marina llegó a Ceuta en el día 23-08-1913 y tomó posesión de su cargo, que le entregaba el interino General García Menacho. El día 26, emprendió marcha hacia Tetuán, pernoctó en el Medik y a la mañana siguiente llegó a Tetuán; a dos kilómetros de la ciudad, le esperaban el Comandante General de Ceuta, el Gran Visir y los Ministros del Majzen, que le acompañaron hasta la Residencia. El día 28 cumplimentó al Jalifa en la suya, y el día 3 de septiembre, invitó al Jalifa a visitar el Campamento Principal de Tetuán, en donde éste recibió los debidos honores que le rendían las tropas formadas en orden de parada para ser revistadas.

Desde su primer instante de mando, el nuevo Alto Comisario pudo conocer que la agresividad cabileña seguía siendo de la misma intensidad que en los dos meses precedentes, con su respectivo goteo de bajas y algunos combates de mayor importancia relativa, pero que no producían un alto número de bajas. Las bajas más sensibles se producen durante el mes de noviembre, en la zona de Ceuta; en una descubierta realizada por un pelotón éste cae en emboscada y es totalmente aniquilado; en otra, pocos días después, realizada por 18 hombres, 5 son muertos y 7 heridos; y el suceso de mayor gravedad se produce a los pocos días también, en que una sección de 33 hombres, al realizar un reconocimiento rutinario cae en otra emboscada y resultan 31 muertos y dos heridos. En la zona de Larache, la agresividad de los del Raisuni también es constante pero menos incisiva que la de Ceuta, el cabileño del llano es menos guerrero que el de la impenetrable montaña. En ambas zonas la táctica empleada como respuesta contra las agresiones es similar, son contestadas éstas con fuerte represión contra los aduares que las produjeron, con el fin de disuadir a los agresores.

El plan de acción del General Marina no descarta la aproximación política, y así en el mes de octubre tiene lugar un canje de prisioneros, en el que se incluyen un sargento, dos soldados y 6 civiles, añadiendo 12 caballos que asustados por un tiroteo contra una posición habían escapado. En el mes de noviembre empieza a actuar el arma aérea, en misiones de reconocimiento y algún incipiente bombardeo manual que al afectar al campamento del Raisuni le obligan a éste a un constante cambio de lugar del mismo. En una de esas misiones, hostilizada por fuego de fusilería, resultaron heridos el piloto y el observador, que no obstante pudieron hacer un aterrizaje de emergencia en el campamento principal de Tetuán, sin causar daños.

El empeño principal del General Marina consistía en asegurar el tránsito pacífico por las vías terrestres entre Ceuta y Tetuán, y entre Tánger, con Larache, Alcazarquivir y Fez. Para ello, estableció una red de posiciones fijas y blocaos que en diciembre sumaban ya 115 en la zona de la Comandancia General de Ceuta y 38 en la zona de la Comandancia General de Larache, aunque estos 38 estaban situados en el marco de los planes operativos facultativos del General Fernández Silvestre y que incluían la protección de los aduares ya pacificados y obedientes a la autoridad jalifiana. A causa de lo numeroso de la tropa necesaria para la guarnición de tales puestos fijos, el Gobierno aceptó ordenar el envío de tres batallones y otras fuerzas complementarias a Ceuta, y de dos batallones a Larache, con el fin de que pudiera disponerse de las adecuadas fuerzas móviles de respuesta.


                                                 Maqueta de blocao tipo

Desde el comienzo del año 1914, algo empieza a cambiar en el protectorado, los tambores de la gran guerra venidera sobre Europa y en la que se combatirán las grandes potencias interesadas en Marruecos, hacen que el Gobierno español y el Raisuni se contengan en previsión de que según cuál fuere la potencia vencedora el resultado final de la gran guerra ello incidiese de un modo o el contrario sobre Marruecos; todo ello lleva a una reducción importante, aunque no total, de las agresiones y las ofensivas bélicas; se dan grandes períodos de tiempo de tregua, aunque interrumpidos por ocasionales acciones de notable importancia por el volumen de las fuerzas enfrentadas; luego había que seguir padeciendo el doloroso goteo de bajas. En la zona de Ceuta, los mayores combates se desarrollaron ya en febrero, para proceder a limpiar de harqueños las inmediaciones de la carretera entre Tetuán y Malalien; en esas acciones tuvimos 1 jefe, dos oficiales y 16 de tropa, muertos, y 1 jefe, 4 oficiales y 25 de tropa heridos; y en una de esas acciones fue recompensado con la Cruz Laureada de San Fernado, de Segunda clase, el Comandante José Sanjurjo Sacanell. En la zona de Larache, el General Fernández Silvestre llevaba la iniciativa ofensiva; su intención inflexible era la de derrotar al Raisuni, mientras que la del General Marina, por su parte, era la de llegar a un acuerdo de paz con él. El Raisuni pasaba por horas bajas; a los contundentes golpes que le daba Fernández Silvestre, se unían los rivales que le surgían con apoyo de las mismas potencias que le apoyaban a él.

El general Marina pretendía aprovechar dicha situación problemática  para poder llegar a la paz por mutuo acuerdo entre ambas partes, pero llevaba las gestiones tan en secreto que no se lo comunicaba a Fernández Silvestre, aunque algo sospechase éste y le alarmase. El Raisuni designó un hombre de su absoluta confianza, para llevar a cabo las negociaciones que le encomendase él; el negociador se llamaba Alcalay, y aquél pidió al Alto Comisario un salvoconducto para que su representante pudiese trasladarse libremente entre Tánger y Tazarut. Con el salvoconducto en su poder, Alcalay fue asesinado a su paso por la posición de Cuesta Colorada, de la zona de Larache. Se nombró una comisión investigadora que llegó a la conclusión de que el instigador del asesinato era el Bajá de Arcila, Dris el Rifi, enemigo mortal del Raisuni; pero también aparecía implicado personal militar español de la Oficina de Asuntos Indígenas, que fueron procesados y encarcelados; aunque un tiempo después fueron amnistiados por el Gobierno. Opiniones más o menos gratuitas al respecto surgirían varias, pero la más plausible parecía ser la de que el crimen se realizó por instigación de los agentes franceses capaces de involucrar a personal español; Francia pugnaba por arrebatar a España un corredor terrestre costero marítimo que uniese Tánger con su zona de protectorado y en el que estarían incluidas Arcila, Larache y Alcazarquivir.

Ante ese hecho, que ponía en evidencia la completa autoridad del Alto Comisario para que fuesen cumplidas sus disposiciones oficiales por personal subordinado suyo, el General Marina presentó su dimisión y solicitó el cese del General Fernández Silvestre, como Comandante General de Larache. A Marina le aceptaron la dimisión y le recompensaron con la Cruz Laureada de Primera clase; entregó su cargo de modo interino el día 19-07-1915, al General Miláns del Bosch Carrió. Y a Fernández Silvestre le cesaron, le recompensaron con la Cruz de María Cristina y le destinaron de Ayudante de S. M. el Rey.

Para cubrir la vacante producida, de Alto Comisario, fue designado en 15-07-1915 el recién ascendido a Teniente General, Francisco Gómez Jordana, a la sazón Comandante General de Melilla y que cronológicamente sería el tercer Alto Comisario habido.

                                                                   José Antonio Chamorro Manzano
                                                                          XVI Promoción A G M

4 comentarios:

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Querido y respetado compañero: Me emocionó mucho tu amable comentario a mi artículo sobre el Capitán de Complemento Maroto y Pérez del Pulgar, y así te lo hice saber en un comentario mio de agradecimiento que escribí a continuación del tuyo. Hoy volvemos a coincidir en este histórico "Blog" y soy yo quien te felicita por tu brillante artículo sobre el General Marina Vega. La verdad es que me ha gustado mucho. Quedo a tus órdenes con un fuerte abrazo. Francisco Ángel.
Pd/ Por mi antigüedad de teniente de Complemento yo hacía las guardias intercalado entre la 16ª y la 17ª Promociones de la AGM, de ahi mi gran afecto a queridos compañeros de nuestros jóvenes años de tenientes: tales como: Alberto Quintana, Ramón Moya, Carlos Armada, de la Puente Samaniego, Fernando Vicente Guillén, y un largo etcétera.Si tienes contacto con alguno de ellos te ruego le des un abrazo de mi parte.

José Antonio dijo...

Francisco Ángel: Me conmueve emotivamente tu tan impagable y generosa atención elogiosa hacia mí. Permíteme que la atribuya más a tu arraigada nuestra común vocación militar, que a mis propios méritos que pudieras encontrarme. E intento corresponderte de la misma manera, pero con la seguridad de que tú si eres merecedor de ello.

Me citas a compañeros de promoción de nuestra época de ingreso en la AGM; de todos ellos tengo imperecedero afectivo recuerdo y los tengo en la más alta estima. Pero, la vida es así, tan sólo con Ramón Moya Ruiz (Presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios) y con Carlos Armada Sarriá he podido compartir algunos momentos recientes. Cumpliré gustoso tu encargo en cuanto tenga oportunidad de encontrarlos de nuevo.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

José Antonio dijo...

En una interpelación en el Congreso de los Diputados, el dimitido General Marina explicó que, cuando propuso el cese del General Fernández Silvestre como Comandante General de Larache, estaba seguro de que éste, por su lealtad y disciplina, no había participado en el asesinato del representante del Raisuni, pero que consideró que, con sus posibles comentarios ante subordinados suyos sobre la peligrosidad de hacer acuerdos con él, alguno de tales subordinados sí decidió participar.

Luego vendría un período oscuro de la vida de Fernández Silvestre, durante su desempeño del cargo de Ayudante del Rey Alfonso XIII; por aquellas altas estancias pasaban con frecuencia, en su función diplomática, los altos representantes de las potencias enemigas de España y ¿no aprovecharían estos representantes tales ocasiones para tratar de ganarse la confianza del ayudante real, y así intentar hacerlo manipulable por ellos? ¿Nos sería lícito moralmente el pensar que el Fernández Silvestre del desastre de Annual se hallara “reblandecido” en sus criterios estratégicos que le pudieran llevar a prevenir tal desastre? Habremos de estudiarlo en sus respectivos momentos venideros.

Por ahora y por deber de compañerismo para con él, digo a la ligera que Fernández Silvestre no fue ni único ni principal culpable del desastre. Fue un gran militar al que la suerte le impuso su trágico sino. ¿Qué habría pasado si, en 1936, éste (con 66 de edad) hubiera sido Teniente General prestigioso, mucho más antiguo que los nacionales Franco, Sanjurjo, Mola y que los rojos Miaja, Burguete, etc.? Lo digo tan sólo para incordiaros un poco en este sensacional comienzo de curso de Cajón de Sastre. Y, de paso, por ver si podéis averiguar algo que me pueda ayudar

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM

José Antonio dijo...

Y ahora nos ocupamos de la gran interrogante. ¿Resultaba lógico que el Alto Comisario, General Marina, presentase su dimisión al Gobierno; cuando había elaborado él un plan de acción de protectorado, lo llevaba desarrollando durante dos años, España llevaba gastada muchas sangre y vidas, y muchos recursos económicos en ello, y el porvenir del Ejército y aun el de España dependían del resultado de tal plan? Opino que no resultaba lógico.

Con toda brevedad, del conocimiento de los antecedentes generales, se puede afirmar con seguridad todo cuanto con anterioridad he ido relatando sobre el empeño de las llamadas potencias europeas, para que España fracasara y abandonara el protectorado. Alemania soñaba con asentarse frente al Peñón de Gibraltar, para neutralizarlo. Francia soñaba con quedarse con el entero Marruecos y suponer una posible amenaza contra el Gibraltar inglés. E Inglaterra soñaba con dañar lo más posible a los otros cuatro citados y, sobre todo, con que ni Alemania ni Francia pudieran neutralizarle “su” Gibraltar.

Con la misma seguridad, se puede afirmar que los gobiernos de España eran débiles, estaban infiltrados y dominados por los representantes (masónicos) de las potencias y ponían cuantas dificultades se les exigían a la acción de protectorado, junto con los partidos políticos antinacionales, la prensa “libre”, los tontos útiles y los militares tontos útiles o “pillados por la masonería”. –Más o menos como en estos actuales días, en los que los medios a sueldo de los partidos marionetas antinacionales acaban de montar una ridícula escandalera para captar militares ingenuos o tontos útiles o pillados por la masonería, a fin de desprestigiar y desmoralizar el Ejército español y de distraer al pueblo español del aniquilamiento al que le llevan sometiendo desde hace años.

Luego concluyo que el General Marina dimitió por no poder sostenerse en una situación tal, y que a su sucesor le costó morir abrumado y abatido en su despacho, después de redactar un dramático informe sobre la debilidad y abandono en que se hallaba el ejército de Marruecos, en vísperas del desastre de Annual.