ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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28/8/12

CARTA DEL CORONEL THIES AL JEMAD


 “Han convertido al Ejército en una agrupación de ilotas sometidos a los herederos políticos que derrotamos en 1939″

Jesús Flores Thies/Remitido

 Señor Almirante don Fernando García Sánchez: Con la esperanza de que le llegue esta carta, le escribo esta carta. Pido a Dios que no pierda yo el tiempo ni le haga perder el suyo, pero además le pido, esta vez a usted, que la lea, que medite sobre ella y que obre en consecuencia. Y que Dios reparta suerte. Soy coronel de Artillería, retirado, tengo 81 años y cinco meses, pertenezco a la IXª Promoción de la Academia General de Zaragoza y he vivido la Historia de España, pie a tierra, desde que tuve uso de razón, desde los cuatro años.
He vivido, por supuesto, la anteguerra, la guerra que fue de Liberación en la que mi padre murió en el frente de Madrid en una Bandera del Tercio, que por entonces ya se denominaba Legión; he vivido la postguerra y, en definitiva, he sido actor y testigo de cómo España salía de un agujero de siglos gracias al sacrificio de muchos.


Los españoles, y entre ellos los de mi generación, los que estudiamos en la Academia Militar que fundó y dirigió el Generalísimo Franco, hemos sido humillados de forma incalificable con la “Ley de la Memoria Históricas” que, de forma aun más incalificable, las Fuerzas Armadas actuales, herederas de mi Ejército, que era el de mi padre y que en él murió, han cooperado de la forma que el general Alejandre denomina sumisa, más que disciplinada.
Nunca entenderé a aquellos generales que ordenaron quitar, con medios militares, estatuas, placas, monumentos y hasta pasajes de nuestra Historia reciente. Pero lo han hecho y espero que ante Dios tengan que responder de la humillación a la que nos han sometido. Ya no está el peor gobernante que ha tenido España desde los tiempos del abuelo del Hombre de Atapuerca, ahora gobierna un indefinido Partido Popular que, de tener algo de inteligencia, derogaría inmediatamente esa ley infame que ha convertido al Ejército en una agrupación pacifista de ilotas sometidos a los ukases de los herederos políticos que derrotamos en 1939.
Por eso creo, Almirante, que es llegada la hora de levantar la cabeza y tratar de restaurar parte de lo escondido o destruido con la triste connivencia de quienes deberíamos considerar nuestros mandos y compañeros. Usted sabrá cómo y de qué forma tan indigna y vergonzosa se quitó la estatua del generalísimo Franco de la Academia General de Zaragoza. Un ministro, al que no recordará más que el anecdotario de la pequeña Historia, el señor Alonso, el que ponía condecoraciones en mangas de camisa sobre las tumbas de soldados muertos en actos de servicio; y un delegado del Gobierno en Zaragoza, un raro militar con corazón de carbón, decidieron lo que ya estaba programado, quitar la estatua del fundador de la General, cuando no había general director. Creemos que esta situación ha de terminar.
Somos viejos y no queremos morirnos sin ver cómo nuestros compañeros en activo, militares jóvenes que, cuando nacieron, ya empezábamos nosotros a servir a España en el Ejército, restauran la estatua del generalísimo Franco en la Academia General de Zaragoza, como símbolo de que la sumisión ha terminado.
Imaginamos que la petición, en las actuales circunstancias de una oscilante política del PP que no se sabe si sube o baja, es difícil, pero puede tener la seguridad de que no vamos a parar, no nos vamos a rendir hasta que esa estatua no esté en su lugar, lo que indicará que la dignidad perdida se ha recuperado. Tenga la seguridad, Almirante, de que no nos rendiremos.
Cuando veo la última foto de mi padre, hecha seis días antes de caer (por Dios y por España, no tenga duda), con la abierta sonrisa del que ama la vida pero que no teme a la muerte, me pregunto ¿qué pensaría entonces si supiera lo que sus compañeros del futuro iban a hacer con su sacrificio? No creo que pensara algo muy diferente de lo que sentiría uno de los liberadores de Barcelona, el general Bautista Sánchez.

                                  Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

2 comentarios:

Chevi Sr. dijo...

No conozco un solo militar que tomando una cerveza,o en la soledad de una conversación sin testigos falsarios señores del IPEC, no suscriba cada palabra de lo dicho por Gran jefe Thies. Hay que tener muchos cojones para recurrir a la disciplina militar, con su régimen, solo cuando realmente las circunstancias lo exijan, y no para capar y humillar al que nada puede, más que observar la trepa del indigno. Los fugitivos del deber, no tienen más honor que el que perdieron.

José Antonio dijo...

Por inexcusable deber de compañerismo, por inexcusable deber patrio, por inexcusable respeto a la dignidad de la presente y la futura Historia de España, por inexcusable respeto al patrimonio propio del pueblo español, y por inexcusable respeto a la persona del Almirante y a la persona del firmante de la carta, Coronel Flores; por todo ello y, además, con todos los demás debidos respetos posibles, me adhiero a la petición hecha de que la estatua que durante más de medio siglo presidió el acceso principal al recinto de la AGM (desde 1947), por generosa donación del municipio zaragozano, sea devuelta a dicho centro militar, de donde fue sustraída institucionalmente de modo vengativo partidista político y criminalmente delincuente.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción AGM