ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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7/8/12

CAMPAÑAS DE MARRUECOS (X)



           Zona Occidental, Yebala (Ceuta-Larache)
              (Mayo de 1913 a 23-08-1913)

La llegada del resentido Raisuni a su refugio de guerra del Zinat (mayo de 1912), supone la puesta en marcha de los preparativos para su plan de guerra contra las fuerzas y los intereses españoles y contra los de los marroquíes que colaboraban con los españoles en la acción del protectorado amparada por la autoridad del Sultán y la de su representante el Jalifa de Tetuán. Aparte de su resentimiento contra los españoles, debido a las reticencias del Gobierno a la hora de concederle ayudas económicas y armamentísticas, y a sus fricciones con el Tte. Col. Fernández Silvestre; el Bajá de Arcila se hallaba resentido también con el Sultán, por causa de no haberle designado a él Jalifa en el protectorado español. Y los cabileños de la montaña, que tan justicieramente había pretendido defender Fernández Silvestre de las crueldades y los abusos del Raisuni, se convierten en los más fanáticos guerreros a las órdenes de éste y contra los españoles. Quedaba claro que el bien intencionado Fernández Silvestre no había sabido entender el ordenamiento social motivador de las conductas de los aún en estado medieval cabileños de las impenetrables montañas marroquíes, un ordenamiento tan incomprensible para la mentalidad europea como inquebrantable para esos cabileños.

                                                                   el Raisuni

Ya en la segunda mitad de mayo de 1913, comenzaron los tiroteos contra posiciones y convoyes, y las agresiones aisladas contra militares y civiles de nuestra zona ocupada; el lamentable goteo de dolorosas bajas había comenzado. Tetuán era una ciudad temerosa y recluida en sus murallas, ni siquiera se cultivaban los huertos; y el recién nombrado Alto Comisario, General Alfau, decide alejar de allí el peligro, decide ocupar Laucien, un promontorio situado a pocos kilómetros junto al camino de Tánger. Sin información suficiente de los preparativos en el campo enemigo y sin previa preparación política entre los cabileños, el día 11-06-1913, se juega todo al factor sorpresa y ordena esa ocupación por fuerzas de la Brigada de Cazadores que mandaba el General Miguel Primo de Rivera. La ocupación se realiza sin resistencia; se hace llegar un convoy de suministros y se inician los trabajos para su organización defensiva; pero poco a poco se va reuniendo una numerosa cantidad de hombres armados que comienzan a hostilizar la incipiente posición; se hace necesario realizar un amplio despliegue que aleje a los agresores y permita la realización de los trabajos defensivos. A media tarde, deben retirarse a sus campamentos tetuaníes las fuerzas que no formaban parte de la designada guarnición de la nueva posición; esa retirada da lugar a cruentos combates contra los envalentonados atacantes harqueños; luego queda sola la guarnición de la posición, con el añadido de unas fuerzas muy mermadas y que no pudieron retirarse con las demás fuerzas; ya al atardecer y ante la avalancha de la harka que se le viene encima, el jefe de la posición pide por heliógrafo un batallón de refuerzo, pero la noche impide enviar cualquier ayuda; no obstante la guarnición consigue rechazar victoriosa a los asaltantes.

Al amanecer del siguiente día (12-06-13), una fuerte columna conduce un convoy de suministros; surge violenta oposición, pero es rechazada ésta, aunque con pérdida de acémilas y sus cargas; luego, el convoy regresa desde Laucien a Tetuán evacuando bajas y las fuerzas de protección se retiran escalonadamente. En esa retirada participa una compañía de Regulares de Melilla, recién llegada y que constituyó el escalón más retrasado del despliegue, el lugar más peligroso, puesto que era el encargado de ir conteniendo los asaltos contra la fuerza en retirada. Con toda urgencia y por orden del Alto Comisario, el Coronel Dámaso Berenguer había llegado a Ceuta con cinco compañías de infantería y tres escuadrones, de dichos regulares melillenses, que reforzaron la fuerza disponible en Tetuán; y la primera compañía que llegó a Tetuán fue la que con toda urgencia recibió tan honrosa misión de combate. Las bajas habidas en los combates de los días 11 y 12, ascendieron a 1 jefe, 3 oficiales y 42 de tropa, muertos; 2 jefes, 12 oficiales y 132 de tropa, heridos; 1 jefe y 2 oficiales, contusos; y 15 desaparecidos. En una de dichas cinco compañías de infantería de regulares, iba encuadrado el Teniente Francisco Franco Bahamonde.

Algunos de los reposteros expuestos en la fundación GASELEC (Melilla) con motivo del Centenario de la creación de Regulares

En el siguiente día 15, marcha un nuevo convoy; hay fuerte oposición harqueña, los regulares de Melilla forman parte del flanqueo y una de sus compañías advierte que el fuego más mortífero y nutrido procede de la falda de una tupida loma situada al otro lado del río; la compañía rodea la loma, sube por la pendiente opuesta y en sigilo inicia el descenso de la agresiva ladera, buscando los cogotes de los apostados tiradores harqueños; cuando la compañía llega al río, el capitán recibe las novedades de los jefes de sección: en la falda de esa loma han quedado 120 cadáveres de enemigos y se les han recogido 95 fusiles. Dos días después, el día 17, fuerzas que realizaban un reconocimiento ofensivo recorren la famosa loma y su detallado recuento hace ascender a 200 el número de los cadáveres enemigos hallados y se recoge tanta cantidad de armamento como en el día 15. En los primeros días del siguiente mes de julio-13 y por méritos de guerra, el Coronel D. Berenguer fue ascendido al empleo de General de Brigada, continuando a las órdenes del Comandante en Jefe del Ejército operativo.

El tiempo pasa y los harqueños no ceden; diariamente producen agresiones, en especial contra paisanos o pequeños grupos de militares; el goteo de bajas es diario. Pero el día 24-06-13 se produce un verdadero combate, fue el día en el que el reconocimiento ofensivo llegó hasta Ben Karrich; las bajas vuelven a ser elevadas: 3 oficiales y 39 de topa, muertos; 1 jefe, 6 oficiales y 65 de tropa, heridos; y 1 oficial contuso.

En la zona de la Comandancia G. de Larache, ante los indicios e informes de los confidentes sobre inminentes ataques de las diferentes harkas formadas, se fueron realizando los planes establecidos para la defensa; entre ellos la constitución de una columna volante en Alcazarquivir y otra en Arcila. El primer ataque lo recibió un destacamento de ingenieros que construía un fortín para protección de la línea telegráfica, 2 oficiales y 56 clases y tropa, en cudia Fraicatz, en el camino entre dichas poblaciones; el ataque fue rechazado pero nos dejó 5 soldados muertos y 12 heridos. Seguidamente, fue atacada la cercana posición de Zoco el Tenín; que también rechazó el ataque antes de la llegada en su refuerzo de la columna volante de Arcila. Esta columna realizaba su recorrido sin novedad, pero en un punto intermedió vio cortado el camino por un numeroso enemigo atrincherado; el jefe de la columna Tte. Col. Luis Bermúdez de Castro, del batallón de Las Navas, ordenó la intervención de las piezas artilleras de acompañamiento, el asalto de los infantes y un amago de carga por parte de la sección de caballería. El enemigo huyó en desorden, tuvimos tres muertos y una media docena de heridos; pero se dio la circunstancia de que uno de los muertos era el Tte., de Caballería Luis Bermúdez de Castro, hijo del jefe de la columna y que con carácter voluntario había solicitado el ir agregado a dicha sección.

La situación general de la zona de Larache se mantenía constante, agresiones de las harkas, siempre rechazadas, y constante actividad combinada de las columnas volantes de Alcazarquivir (mandada por el propio Comandante General, Fernández Silvestre) y de Arcila. Las bajas propias eran poco numerosas; mientras que las de los arqueños eran muy numerosas aunque fáciles de reponer. El día 07-07-1913, se dispuso un reconocimiento ofensivo sobre la harka (unos 6.000 hombres) reunida para atacar Alcazarquivir; el grupo de escuadrones mandado por el Comandante Queipo de Llano salió antes de amanecer y en un lugar de difícil maniobra fue tiroteado por un fuerte contingente harqueño. Aunque casi a ciegas, los jinetes hicieron huir a los atacantes, pero a costa de 17 muertos propios y proporcional número de heridos. En el resto del día y reunida toda la columna dispuesta para el reconocimiento, la harka fue diezmada y dispersada. Y Alcazarquivir se vio libre del amenazador ataque anunciado.

Y la tónica del goteo de bajas continuó en las dos zonas (Ceuta y Larache) hasta el día 11-08-13 y prosiguió en los posteriores días; pero es que en ese 11, el Alto Comisario, Tte. Gral. Alfau, fue autorizado para hacer acto de presencia en Madrid; allí presentó su solicitud de baja en el cargo que desempeñaba; solicitud que le fue aceptada por el Gobierno (15-08-1913) y para sustituirle fue designado el Tte. Gral. José Marina de Vega, el prestigioso General en Jefe de la Campaña de Melilla de 1909-10.

Con la brevedad a la que hemos de atenernos en estos relatos, exponemos las causas de dichas baja como Alto Comisario y su sustitución:

- La arriesgada decisión del General Alfau, de ocupar por sorpresa Laucien (11-06-13), con sus gravísimas consecuencias en forma de numerosas bajas de personal y un generalizado y continuado estado de guerra, había cogido por sorpresa también al Gobierno, que decía desconocer los planes para una operación de tanta envergadura y, además, que no le había sido pedida la preceptiva autorización. Los jefes superiores de las fuerzas tenían delegadas facultades para ordenar pequeñas operaciones dentro del ámbito policial o de mejora de la defensa de las posiciones ya establecidas; pero para la ocupación de nuevas posiciones, deberían remitir sus planes operativos y recibir la autorización del Gobierno.

                                                                  General Alfau

- Agravó el malestar del Gobierno el hecho de que el Alto Comisario, sin comprobaciones previas y en la misma noche del día 11-06, cursara al Gobierno la alarmante petición de socorro del jefe de la posición de Laucien, añadiendo una petición propia de refuerzo de los efectivos de la Comandancia General de Ceuta, con cuatro batallones de Infantería y proporcionales fuerzas de las otras Armas. Ello había dado lugar a un fuerte encontronazo, en conferencia telegráfica, entre el Ministro de la Guerra y el Alto Comisario; pero los refuerzos pedidos le fueron enviados, aunque con orden de limitar su empleo a acciones puramente defensivas.

- El General Alfau tuvo otro fuerte encontronazo también con el Comandante General de Ceuta, General Ramón García Menacho, por cuestión de la diferente interpretación que daban ambos al R. D. de 24-04-13, en cuestión de competencias respectivas. Ambos tenían razón; la cuestión surgió a causa de la ambigua redacción del R. D., y a la rigurosa imposición de su superior autoridad por parte del General Alfau y al consiguiente informe del General García Menacho, al Ministro de la Guerra.

- Y, además, estaba el hecho manifiesto de que tras dos meses de operaciones con fuerzas reforzadas, los planes operativos del Alto Comisario no habían conseguido ningún resultado apaciguador del oneroso estado de guerra abierto.

Por el conjunto de dichas causas, más alguna otra que no había tenido la trascendencia de aquéllas (ya se sabe “a perro flaco, todo son pulgas”), el pundonoroso y competente General Alfau comprendió que le había llegado la hora de prestar su último leal servicio a España y al Ejército: presentar su dimisión. No fue él el único mando que quemó hasta sus últimas fuerzas personales en el debido servicio y que acabó decepcionado por la forma en que le puso fin. Pero el transcurso del tiempo serena los ánimos, se recapacita desapasionadamente y allí en donde puede surge justiciera “la íntima satisfacción por el deber cumplido”.

Y el Gobierno, deseoso de cambiar la política guerrera que se venía siguiendo, buscó a un prestigioso General a quien consideraba capaz de emprender una nueva política pacificadora. No sé si el Gobierno habría empezado a temerse ya que desde el “nido de intrigas de Tánger” a España le harían imposible la paz… El nuevo Alto Comisario, Tte. Gral. José Marina de Vega, tomó posesión de ese cargo el 23-08-1913.

                                                          José Antonio Chamorro Manzano
                                                               XVI Promoción A G M

1 comentario:

José Antonio dijo...

Para llevar a cabo la Campaña de Melilla de 1909, con fecha de 15-08-1909, el Ejército de Operaciones quedó constituido así:
- Cuartel General: Comandante en Jefe, Tte. Gral. José Marina de Vega
- Tropas afectas al Cuartel General: Tercera Brigada de Cazadores
- Primera División. Con una Primera Brigada y una Segunda Brigada.
- División de Cazadores. Con una Primera Brigada (mandada por el General Felipe Alfau Mendoza) y una Segunda Brigada.
- Fuerzas de la Guarnición.

En la segunda quincena de septiembre, se procede a aislar la parte norte de la Península de Tres Forcas; ello da lugar importantes combates (Taxdirt, Hidum, Zoco el Had…) en los que interviene también la Brigada del Gral. Alfau. Seguidamente, el propio general, que poseía el idioma árabe, lleva a cabo personalmente una labor política de atracción de los notables cabileños para dejar pacificada aquella zona.

El 25-09-1909, la Brigada Alfau recibe orden de trasladarse a Nador, para el día 27 formar parte de la fuerza que ocupó la Alcazaba de Zeluán. Y en el día 30, participa en el reconocimiento ofensivo sobre el Zoco de Beni Bu Ifrur, en el cual llegaron a reunirse más de 18.000 harqueños y cuya retirada nos costó 40 muertos y más de 300 heridos o contusos. Con posterioridad y mientras el grueso de las fuerzas se trasladaban a la península de Tres Forcas, la Brigada Alfau quedó de guarnición en la amplia zona de Zeluán. En telegrama de 27-11-1909, el General en Jefe elogiaba la labor realizada por el General Alfau en dicha zona.

Por Real Decreto de 25-08-1910, el General Marina cesaba de Capitán General de Melilla; por otro R. D., de la misma fecha, era nombrado nuevo Capitán General el Tte. Gral. José García Aldave, y por otro R. D., era ascendido a General de División y nombrado Gobernador Militar de Ceuta el General Alfau. El General Marina había dimitido, por considerar que el Gobierno no había defendido en el parlamento al Ejército insultado en el mismo y en la prensa; el General García Aldave se negaba a sustituirle en esas condiciones (alegaba problemas de salud), pero recibió muchas presiones y hubo de aceptar.

Por R. D., de 25-12-1912, el Gobierno Militar de Ceuta fue reorganizado y tomó la denominación de Comandancia General. Por R. D., de 03-04-1913, el General Alfau fue nombrado Alto Comisario de España en Marruecos, y por R. D., del día 9 del mismo mes fue ascendido a Teniente General. Vacante el cargo de Comandante General de Ceuta, fue designado para ocuparlo el General Larrea, quien falleció en 03-05-1913. Y para ocupar esa vacante fue designado el General Ramón García Menacho.