ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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1/8/12

CAMPAÑAS DE MARRUECOS (IX)



                               Zona Occidental, Yebala (Ceuta-Larache)
                                           (05-08-1907 a mayo de 1912)

Desde el final de la Guerra de África (1859-60), España no había salido de los límites de sus plazas de soberanía. Fue el 05-08-1907 cuando por primera vez, y después de haberlo hecho Francia con la finalidad de defender sus nacionales agredidos en los graves disturbios habidos en Casablanca, España desembarcó un contingente de 40 infantes de marina, para proteger su consulado allí; aquello nos costó un muerto y varios heridos. Francia elevó por encima de 3.000 hombres sus fuerzas; y en 14-08-1907 España elevó las suyas a 300 infantes y 100 jinetes. Francia fue aumentando sus fuerzas y se quedó permanente ya; pero España se mantuvo tan sólo hasta que empezó a organizarse la policía xerifiana (dependiente del Majzén (gobierno) del Sultán) prevista a crear por la Conferencia de Algeciras de 1906. Los instructores de esta policía en zona urbana serían franceses, y los de zona rural serían españoles. El 05-09-1908 fue designado Instructor Jefe el Tte. Col. Manuel Fernández Silvestre, quien en mayo de 1909 se quedó con un solo oficial, un médico y 26 entre suboficiales y clases de tropa españoles.

En 1909 también, la plaza de Ceuta, de acuerdo con los cabileños limítrofes, comenzó las obras para crear una moderna vía de comunicación con Tetuán. Los acuerdos con los cabileños eran muy difíciles, lo que les parecía bien un día, al siguiente les parecía mal; a sus continuas rencillas familiares y vecinales, se unía el polémico hecho de haber sido designado autoridad dependiente del Sultán un personaje muy temido por ellos, Mohamed Raisuni, Bajá de Arcila, y pretendían que España consiguiera la revocación de tal nombramiento, cosa que ésta no podía hacer. A los cabileños les interesaba que España les crease infraestructuras beneficiosas; pero tenían que aparentar que se oponían a España, ante el Sultán, ante el Raisuni y ante las cabilas vecinas. No obstante, en julio de 1912 las obras de la vía de comunicación llegaban ya a una distancia de once kilómetros de Tetuán, protegidas por fuerzas de Ceuta y sin haber ocurrido incidentes bélicos.

                                                  Monte Hacho (Ceuta), Diciembre de 2011

Por otra parte, en la zona de Larache-Alcazarquivir, en donde estaban asentados importantes núcleos de españoles y que Francia pretendía hurtársela de hecho a la acordada zona de protectorado español, se venían sucediendo incidentes cada vez más graves, por un lado los cabileños montaraces siempre atentos al robo y al bandidaje y por otro lado los invasores militares franceses de las mehalas fronterizas, deseosos de crear el desánimo abandonista en el gobierno español. Así las cosas, el gobierno español no pudo mantener por más tiempo su pasividad; y en la noche del 8 al 9 de junio de 1911 hizo desembarcar en Larache una fuerza de Infantería de Marina que llegaría a contar con cuatro compañías; había que sumarles un pequeño tabor mandado por un capitán español y que ya llevaba algún tiempo ejerciendo funciones de policía. Acto seguido, aquella fuerza española, mandada con carácter provisional por el Tte. Col. Fernández Silvestre, se estableció de guarnición en Larache y en Alcazarquivir; pero aunque no había agresiones contra ella, el gobierno fue aumentando sus efectivos, previa designación del mando en jefe, que recayó sobre el citado Tte. Col., que lo desempeñaría sin dejar de ser Instructor Jefe en Casablanca. El estado de fuerza, en 01-12-1911, sumaba ya 135 jefes y oficiales, y 4774 de tropa.

Sin oposición armada de los cabileños, merced a la amistosa actitud mantenida para con los españoles por el Bajá el Raisuni, aquella fuerza fue siendo desplegada para asegurar el ejercicio del protectorado y fueron siendo establecidas guarniciones permanentes en los lugares que lo requerían, incluido Arcila (17-08-1911), residencia oficial del Raisuni; pero los franceses, despechados por la firmeza del gobierno español, pusieron a prueba constantemente la capacidad de mando y de gobierno del Tte. Col. Fernández Silvestre, quien, sin ceder ni un ápice en sus responsabilidades, tan sólo con inagotable paciencia y demostración de dotes de mando y de carácter militar inasequibles para los marrulleros franceses, consiguió defender cumplidamente los derechos de España, sin que aquella conflictiva situación implicase a niveles superiores de autoridad. Pero el gobierno estaba debidamente informado por el Tte. Col., y por los agentes consulares españoles y consideró que aquella actitud personal de Fernández Silvestre era digna de ser recompensada con su ascenso al empleo de Coronel y con la confirmación en su mismo mando. El día 22-02-1912, se produjeron y entraron en vigor ambas disposiciones.

Las buenas relaciones iniciales entre Fernández Silvestre y el Raisuni, iban modificando lentamente ese carácter; el Raisuni era despótico y cruel en el ejercicio de su autoridad sobre sus súbditos cabileños; el Tte. Col., medía las reglas sociales del medieval Marruecos con mentalidad europea actualizada y pretendía contener los abusos y las crueldades del Bajá, en la creencia de que así hacía justicia y aumentaría el prestigio de España entre los cabileños. En apoyo de esa postura suya, el Tte. Col., aducía que en la zona francesa bajo autoridad del Raisuni no tenía él tan abusivo comportamiento con los cabileños de allí; pero no consideraba que la situación era muy distinta entre ambas zonas; a la, alejada, zona francesa no podían llegar las mehalas coercitivas raisunianas sin permiso de las fuerzas francesas, mientras que en la zona española tales mehalas circulaban libremente, puesto que el Raisuni tenía su residencia oficial en esta zona. Además, Francia (sus ejércitos) tenía el respaldo total de su parlamento (Asamblea Nacional, con un influyente partido colonialista) y el de la prensa y demás sectores influyentes en la opinión pública; y en España todo lo contrario, desde los similares sectores españoles se atacaban irracionalmente al gobierno y al Ejército español en su acción de protectorado. Por otra parte, el Raisuni era una notable y respetada autoridad religiosa (era descendiente en línea directa del Profeta), y, por mucho temor y odio que le tuviesen sus súbditos, en las contiendas de él contra los cristianos se ponían incondicionalmente de su parte.

Aun cuando el Raisuni, en su relación con las fuerzas españolas era favorecedor de las acciones de éstas y las ocupaciones y los despliegues se hacían sin oposición armada alguna, Fernández Silvestre era cada vez más intransigente, hasta que forzó la huida del Raisuni a Tánger (25-01-1912). El gobierno pretendió tender puentes entre ambos contendientes, pero no lo consiguió; el Tte. Col., presentó su dimisión (05-02-1912), el gobierno no la aceptó, y ahí estuvo el origen de las campañas bélicas contra los cabileños obedientes al Raisuni. Éste se refugió en su nido de águila, el Zinat, en mayo de 1912 y desde allí (ya apoyado y manejado por las potencias europeas) predicó y dirigió las tan cruentas campañas (guerra santa) sostenidas desde junio de 1913 por nuestras tropas de la Comandancia General de Ceuta y de la C. G., de Larache. En honor a la verdad, hay que decir que, aunque no hubiese existido ese motivo, campañas bélicas habría habido (como las había en el territorio de Melilla), ya que ello formaba parte de los planes de las potencias europeas contra la España que no acababa de morirse después del Desastre del 98.


La Comandancia General de Ceuta había sido creada con fecha de 25-12-1912. La Comandancia General de Larache había sido creada con fecha de 15-03-1913 y su mando, con carácter interino, fue asignado al Coronel Fernández Silvestre, hasta su ascenso (por méritos de guerra) a General de Brigada, en 19-04-1913, en que se le asignó ese mando en propiedad. Conforme a lo convenido por España y Francia, en el convenio de 27-11-1912, Tetuán fue ocupado por fuerzas de la C. G. de Ceuta, en 19-02-1913, sin oposición y para que el Jalifa estableciese su residencia oficial allí; acto de toma de posesión, por Muley el Mehdi, que tuvo lugar con toda solemnidad y entusiasmo de la población en 27-04-1913. Con fecha de 03-04-1913, había sido nombrado Alto Comisario de España en Marruecos el Tte. General Felipe Alfau Mendoza (fue el primero de los Altos Comisarios habidos), veterano de las campañas de Melilla y a la sazón Comandante General de Ceuta.

                                                     José Antonio Chamorro Manzano
                                                          XVI Promoción A G M

3 comentarios:

José Antonio dijo...

El Raisuni era una mezcla de santón con respetada autoridad religiosa, hombre culto, Bajá de Arcila que extendía su dominio desde el límite con Ceuta hasta internarse por un buen espacio del protectorado francés, a veces razonable pero siempre con complejo de superioridad y gritón, y a veces mezcla de cruel bandolero y secuestrador de extranjeros para cobrar suculentos rescates. Ejercía su autoridad religioso-administrativa sobre sus súbditos mediante mehalas coercitivas que se iban presentando en los aduares para hacer efectivos el cobro de arbitrarios impuestos u otros mandatos del Bajá (como hacen en nuestros días con nosotros, aunque de manera más fina, la ONU, el FMI, el BCE, la UE, la señora MERKEL, el señor CAMERON, el señor OBAMA, etc.). Y, si el sujeto pasivo del impuesto o del mandato no pagaba u obedecía, pues los de la mehala le quemaban el aduar y las cosechas, le robaban el ganado y las gallinas y, si el sujeto no había podido esconderse, pues se lo llevaban preso para ser encerrado mientras el cuerpo aguantase en las mazmorras del Raisuni. Contra esos procedimientos pretendía luchar el Tte. Col. de Caballería Fernández Silvestre (¡Quien lo pillara ahora para defendernos a nosotros de lo que nos está pasando!).

José Antonio dijo...

Que, cómo forzó el Tte. Col., la huida del Raisuni a Tánger en enero del año 12. Pues ocurrió aproximadamente así: El Tte. Col., hubo de trasladarse a Madrid a despachar presencialmente asuntos de su cargo. Nada más llegar a la capital, recibió una información urgente de su E. M., en Larache, sobre la detención por el Raisuni de un grupo de unos 90 notables marroquíes de los que trabajaban a favor del protectorado en colaboración con él. Fernández Silvestre envió una comunicación urgente al Bajá, pidiéndole la puesta en libertad inmediata de los detenidos. Y en cuanto regresó a Larache, fue informado de que los notables seguían detenidos; presa de gran indignación, ordenó que aprestaran una mehala de policía y con ella se presentó en el palacio del Bajá. Nada más traspasar el umbral de la puerta principal de acceso, el Tte. Col., a grandes voces comenzó a llamar al Raisuni; iba recorriendo todas las estancias en su búsqueda, los funcionarios y servidores palaciegos temblaban, pues se temían que ocurriese una tragedia. Pero no ocurrió la temida tragedia; el Raisuni se había achantado (por primera vez en su vida); cuando fue encontrado medio escondido, el Tte. Col., le cogió de la chilaba y de manera imperiosa le exigió que la enseñara las mazmorras. Llegaron a aquel lúgubre antro, sin iluminación y sin respiraderos para la entrada del aire; cuando los ojos se acostumbraron a aquella oscuridad, se empezaron a entrever figuras inermes fijadas con cadenas a las paredes; de inmediato, el Tte. Col., ordenó a los carceleros que los pusieran en libertad.

En aquel desorden reinante, el Raisuni se escabulló, llegó al patio principal, pidió su caballo y que le siguiesen cuantos hombres a caballo pudiesen, pudieron unos cincuenta; y al galope se perdieron camino de Tánger.

Antes de retirarse del palacio, Fernández Silvestre ordenó a la policía que decomisasen todas las armas que hubiese en él y que se montase una guardia de protección de la familia del Raisuni. Se fue él a su despacho y envió el correspondiente informe a todas las autoridades de las que dependía.

José Antonio dijo...

El palacio del Bajá Raisuni era de reciente construcción; es de suponer que los arquitectos procurarían que fuese una obra llamativa y que hablase de la grandeza de su dueño y señor. El dueño y señor se sentiría alagado al escuchar las propuestas de los arquitectos y pronto diría “que no se reparase en gastos”; seguidamente el dueño y señor mandaría a sus mehalas “que a cobrar impuestos y a confiscar bienes y a secuestrar extranjeros”; y luego sólo faltaba la mano de obra.

Pero, la mano de obra, en el bajalato de Arcila no era problema para el Bajá. Cada día laborable, al amanecer salían unos servidores de palacio, se repartían por unos determinados lugares que cubrían todo el ámbito acústico de la población y hacían sonar unas potentes trompetas. Al conjuro de aquellos trompetazos, todo arcileño capacitado para el trabajo, tiraba lo que tuviera en la mano y a la carrera se iba “voluntario” a trabajar hasta la puesta del sol en las palaciegas obras. Como ninguno de tales trabajadores pedía pago de jornal ni algo que comer, pues ese capítulo de gastos quedaba reducido cero. Después del sonido de las trompetas, una mehala recorría las calles y lugares públicos, y a todo aquel que sorprendiese trabajando en lo suyo o dando una cabezada a la sombra de alguna chumbera, pues le daban de palos en las costillas y se lo llevaban “voluntario” a la obra del palacio.

Creo que no debiera haber dado esa pista a los “bajas” españoles de ahora; cualquier día me veo currando en las obras de un megapalacio que se quiera construir democráticamente el o la “baja” de mi autonomía nacional histórica. Aunque me parece que “estos listos” han perfeccionado el sistema: Ahora (para disimular) te pagan un salario de crisis y luego te lo confiscan por vía de los impuestos que mandan cobrar los del FMI, el BCE, la UE, el tal OBAMA, la tal MERKEL, el tal CAMERON, etc.