ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

1/7/12

PREVARICACIÓN, MANIQUEÍSMO E INDEFINICIÓN



Prevaricaciόn, maniqueίsmo e indefiniciόn: caracteristicas inadmisibles en la polίtica de defensa, y, en la polίtica nacional

AJCM 06/2012

Y naturalmente en cualquier campo de una sociedad sana, lo que desgraciadamente no es el caso de la española. Lo que ocurre es que cuando además se juega con aspectos tan serios como son la defensa nacional y la seguridad de los españoles el resultado alcanza proporciones ya fuera de control.
No sabemos donde está  ni quien es el enemigo pero parece –en ocasiones-, que los lίderes polίticos españoles del momento estuviesen buscando o el suicidio colectivo de la naciόn o un desastre nacional de proporciones incalculables que, sin duda, no tardará en venir ya. Hay ya indicaciones al respecto.
Contrariamente a lo que algunos, con la mejor intenciόn, creen, el Estado español es un Estado fallido ya, que cada día está más deteriorado y se acerca más al fracaso estructural completo.
Ciertamente, el Estado,  en manos de políticos ineptos, corruptos y muchas veces hasta delincuentes, ha mentido, despilfarrado, prevaricado, sojuzgado y cometido tantos errores y abusos, que ha convertido España en una tierra conflictiva, privada de futuro y poblada por personas desilusionadas, cuando no desesperadas, que solo ambicionan el dίa a dίa, no creen en unos valores antes consustanciales a la raza, cada vez más pobres –no solo econόmicamente-, y desde luego no muy felices, mientras el país, conducido por políticos ineptos y arrogantes, está al borde de la quiebra absoluta.
Desde la transiciόn –ya en 1975-, y quizás antes, los políticos españoles han acumulado una hoja de servicios despreciable y descalificadora. Su mayor delito es no haber sabido crear una sociedad justa, unida y sólida y no haber sabido aprovechar  los años de bonanza y prosperidad alcanzados con la dictadura, para forjar una sociedad estable y una economía solvente y competitiva, algo que estaba al alcance de la mano.
Pero el mayor drama de España es un presente en el que los políticos solo sirven a sus propios intereses, donde los corruptos y delincuentes no pagan por sus delitos y se escudan en inmunidades reales, y  donde los que han hundido al país cobran pensiones públicas, pagadas con los impuestos de todos, e incluso son condecorados y elevados a altas instituciones del Estado.

Las consecuencias son devastadoras: el sentimiento de nación se ha debilitado, la solidaridad se ha diluido, y los ciudadanos llegan a declarar en las encuestas que nunca se enrolarían en las Fuerzas Armadas para defender España de una invasión extranjera, con la imagen del país como la de una nación enferma e infecta que, mal gobernado por unos  políticos deplorables e incapaces, se dirige incluso hacia su posible desapariciόn como naciόn.
En este marco recientemente, el ex - ministro de Defensa Eduardo Serra ha advertido, a estas alturas, de que "corremos el riesgo de quedar desguarnecidos" en la conferencia "Las Fuerzas Armadas españolas y su contribución al mantenimiento de la paz", que pronunció en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. El presidente de la Academia, Marcelino Oreja, con un salón abarrotado de público, entre el que se encontraban varios ex-jefes de Estado Mayor del Ejército y autoridades del Ministerio de Defensa, presentó al conferenciante, al que calificó como "hombre de Estado". No puede haber mayor maniqueίsmo.


El Sr. Serra llegό a afirmar que hoy, tras una “modernización e internacionalización”, disponemos de unas FAS "pequeñas pero bien dotadas", aunque  alertó del riesgo de que, con  los recortes ya iniciados hace varios años, más los que posiblemente puedan llegar en posteriores presupuestos, "corremos el riesgo de quedar desguarnecidos". No cabe mayor cinismo.
El Sr. Serra, naturalmente, omite decir que él mismo acometiό esos recortes y contribuyό a los mismos, tanto desde su época como Secretario de Estado, con Felipe González y Narcίs Serra, como ya Ministro, con José Marίa Aznar.
Bajo el gobierno de Felipe González, con Narcís Serra como ministro de Defensa –y Eduardo Serra como principal ejecutor-, comenzaron los planes sucesivos para desmantelar unas Fuerzas Armadas que parecían sobredimensionadas, pero que, en realidad, representaban muy poco, y a ello, algunos generales y almirantes se aprestaron con ahínco, para no perder sus humildes prebendas.
Narcís Serra, como ministro de Defensa, fue el encargado de aplicar un enorme número de reformas, y de reducciones drásticas, Todo aquello fue ciertamente no aburrido, pero sí amenazador y fatal para la seguridad nacional que pasó por momentos de vacio casi absoluto, cuando no de plena indefensión. Los generales, ante la reforma demoledora de Serra, envalentonado por su actitud, optaron por rendirse, y cuando menos seguir como estaban, aunque a la postre cedieron en todo aquello que se les indicó. Durante casi toda la década de los 80 y principios de los 90, el panorama de la defensa nacional en España estuvo presidido por Narcís Serra,  con Eduardo Serra al timόn, y sin duda el personaje que más ha durado al frente del Ministerio de Defensa. Al igual que ha sucedido en la segunda legislatura de Zapatero –con Carme Chacón-, Narcís Serra era catalán, profundamente antimilitar, nacionalista hasta donde era posible e iconoclasta, y trató de derribar todo lo que hasta entonces había sido casi sagrado para el estamento militar. Eduardo Serra le ayudό.


Recluta jurando Bandera. CIR de Cáceres, mediados de los ochenta

Las nuevas exigencias de la Defensa Nacional, dictadas por Narcís Serra, se plasmaron en el Plan de Modernización del ET, más conocido como Plan META, que significó el inicio del desmantelamiento del Ejército. En 1990, Narcís Serra nombró una nueva Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM) destinada a dirigir las Fuerzas Armadas durante el periodo que se extendería en principio hasta 1993, una época caracterizada por la incertidumbre y la crisis de identidad de las Fuerzas Armadas, a consecuencia del lastre que venían arrastrando ya desde 1981.
La principal característica de los nuevos jefes de los ejércitos nombrados en 1990, era que eran todavía coroneles cuando Narcís Serra llegó al Ministerio en 1982, pudo conocerlos, y aquellos a los que “seleccionó” –en alguna forma-, le inspiraban una confianza casi absoluta. Serra diseñó una cúpula militar cuya lealtad, y sumisión, estaba  plenamente garantizada, y rechazó a candidatos carismáticos, o generales con cierto prestigio, y que tenían mayor capacidad de liderazgo, precisamente por esa cualidad. Solo le interesaban los más incapaces. Al mismo tiempo se saltó la costumbre según la cual los tres ejércitos debían turnarse al frente de la JUJEM. Nadie protestó naturalmente.
Entre algunas de las medidas que llegó a implantar estaba la denominada Ley Reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, llamada también de la Función Militar, que supuso una profunda reorganización de la carrera militar, y provocó malestar en numerosos sectores de las Fuerzas Armadas, determinando el pase forzoso a la reserva a los 32 años de servicio[1], y la unificación en un sólo cuerpo –Cuerpo General de las Armas-, de las armas tradicionales del Ejército de Tierra, entre otras medidas. Numerosos militares manifestaron su intención de llevar la ley a los tribunales, pero no ocurrió nada y Serra consiguió su propósito.
Las elecciones de 1996 pusieron punto final a un período de casi 14 años de gestión socialista de la defensa, y de predominio del Ministro y Vicepresidente, Narcís Serra, llamado “el pianista” en círculos del Ministerio, por su adquisición de un piano de cola con cargo al presupuesto del Ministerio de Defensa. Se puede decir que la estructura de mando de las Fuerzas Armadas había sido neutralizada –cuando no eliminada-, se había elevado al generalato a una generación de militares dóciles y sumisos, con algunas excepciones que nunca llegarían muy lejos, se había anulado a los estados mayores, y se había premiado el servilismo y la alineación política sobre la formación, la capacidad profesional y la integridad. Los ingredientes estaban listos, y lo peor aún estaba por venir. Eduardo Serra habίa sido fundamental en ese proceso.
Todo ello, sin embargo, no hubiera sido posible sin la colaboración de los mismos militares, especialmente generales y almirantes, como Gutiérrez Mellado, Liberal, Veguillas, Alonso Manglano, Fernández Campo,…etc, pero también hubo una generación de oficiales superiores -coroneles y tenientes coroneles-, oportunistas, y poco escrupulosos que se prepararon para tomar el relevo, que habían ayudado a los anteriores, y que serían ahora los generales dispuestos a seguir diciendo que sí a todo, en su propio beneficio, y en cierto modo, a garantizar que no había vuelta atrás y que la labor de Gutiérrez Mellado permanecía, confundiendo la identidad apolítica de lo militar con el servilismo hacia una clara orientación política que hacía apología de las libertades, de la transparencia, y de la democracia, pero que en el fondo no admitía otra ideología que no fuera la suya. La generación de generales que tomaría el relevo tras la dictadura socialista que finalizó en 1996, no iba a ser leal ni con la institución militar, ni con sus subordinados ni con el poder constituido y solo buscaría su permanencia en los cargos. Claro está que la alternativa de poder que sucedió al PSOE en 1996 –ocho años de gobierno del PP-, tampoco fue leal con las Fuerzas Armadas.


En 1996 el Ejército de Tierra español, sobre todo, y en general las Fuerzas Armadas, estaban enfermos y eran incapaces de resolver su propia crisis, remontar y salir de ella, y atender a las misiones que les encomendaba la propia Constitución de 1978. La llegada al poder del Partido Popular –la supuesta Derecha-, supuso un estado de buena esperanza innegable y el sentimiento generalizado de los militares era, que por fin se enderezarían algunas cosas.
No solo nada se enderezó, sino que se continuó –de hecho-, la labor del PSOE y se sentaron las líneas generales de lo que luego, sin mucho problema, habría de continuar Zapatero, y hoy ya Mariano Rajoy. Otra cosa es que la economía mejorase, y la situación social también, e incluso la imagen  internacional de España, pero la defensa se ignoró y se descuidó. Fue la gran decepción y el gran engaño, y muchos fueron los militares de graduación que perdieron definitivamente su fe y creencia en la política –y en los políticos-, cuando no se sintieron definitivamente traicionados.
El Partido Popular ganó las elecciones generales con tan escaso margen que se llegó a pensar que, incluso, podía haber tenido lugar una segunda votación y declararse nula la primera vuelta. Quizás hubiera sido lo mejor, para que hubieran gobernado con plena libertad y confianza. Naturalmente no sucedió tal cosa, y José María Aznar pactó todos los pactos inconfesables, habidos y por haber, con quién hizo falta con tal de llegar a gobernar lo antes posible.
Entre la multitud de pactos, graves cesiones de principios y dejación de sus propias facultades y atribuciones, por parte del PP ganador, estuvo la designación del nuevo ministro de Defensa. José María Aznar designó Ministro de Defensa, nada más y nada menos, que a Eduardo Serra Rexach, quién había sido el número dos de Narcís Serra, y uña y carne con Emilio Alonso Manglano, en la primera legislatura del PSOE!! Incomprensible, y ciertamente, peor no se podía hacer, era como poner al zorro a guardar el gallinero. La presencia de Serra en el Gobierno del PP en 1996 facilitó ir colocando más “submarinos” del PSOE en todos los centros de decisiones, incluido el complejo de La Moncloa[2]. Una vez más hay que pensar que el PP hizo todo lo posible para suicidarse políticamente al contar con esos individuos, y aceptar colocarlos en el propio entorno de la Presidencia del Gobierno.
La caída de efectivos fue dramática y la situación de algunas unidades llegó a ser crítica. La solución no fue otra que ir suprimiendo unidades y cerrando acuartelamientos. Comenzó una época frenética de “rebajas por cierre” que conduciría, en última instancia, a la situación famélica actual de las fuerzas armadas y a la precariedad de la defensa. El desmantelamiento del servicio militar obligatorio tampoco se acompañó de un plan serio de movilización ni de creación de una reserva que pudiera activarse en caso de crisis grave y conflicto de alta intensidad. El sentimiento, imperante hasta el momento presente, parodiando a Don Miguel de
Unamuno, era el de “¡qué nos defiendan la OTAN y los americanos!”.
El sistema de profesionalización de las Fuerzas Armadas, concebido por Serra y el gobierno del PP concebía a los soldados profesionales casi como trabajadores temporales. En un país donde la aspiración era un contrato permanente para poder hipotecarse y pagar las letras del coche, las Fuerzas Armadas ofrecían contratos de tres años renovables a un máximo de seis. Ello, unido a la bonanza económica innegable que supuso el giro completo hacia una economía de mercado, provocaría, en última instancia, que no se cubrieran las plazas de tropa y marinería, y llevó a la disolución de unidades, al amarre de fragatas, al comienzo de la incorporación de extranjeros, y a la bajada del listón en los requisitos tanto físicos como  intelectuales requeridos para la tropa.
La profesionalización de una fuerza armada es un proceso mucho más complejo de lo que fue, y de cómo se entendió. Para Serra[3], y el PP, se trataba de demostrar que se cumplía un compromiso electoral –como para Zapatero lo sería la retirada de Irak en el futuro-, y se debía haber empezado por examinar y responder varias preguntas como: ¿Qué es lo que España espera y necesita de sus fuerzas armadas?, y en consonancia con lo anterior ¿Qué fuerzas armadas se necesitan para responder a esa necesidad? A continuación habría que haber definido una organización, tipo de unidades, equipo y material,..etc. y calcular que presupuesto mínimo se iba a requerir, teniendo en cuenta, naturalmente, los nuevos sueldos de los soldados profesionales, y si no era posible tal presupuesto, modificar, limitar el alcance del proyecto, o incluso abandonarlo, y explicárselo a la nación. Claro que ello hubiera implicado tener clara una política de defensa, una estrategia nacional –todavía hoy  más de 10 años después, por definir-, una política militar, y un horizonte presupuestario capaz. Elementos todos ellos ausentes, incluso hoy día, en el planeamiento del Ministerio de Defensa, como demuestran los hechos. A todo eso no se opuso la cúpula militar, ni se oyó ninguna voz pidiendo sensatez. El ministro Serra, cual perfecto esquirol o capitán araña, montó el circo, acometió lo que, en verdad, había venido a hacer, y se fugó con sensacionales “ganancias”, políticas y de todo tipo, dejando en su puesto a quién demostraría ser el peor ministro de defensa de España en toda su historia –Federico Trillo, hoy embajador en Londres! -, aunque  Carme Chacón ha intentado superarle.
Por todo lo expuesto resultan asombrosas las manifestaciones que el Sr. Serra hace ahora. Pero seguimos leyendo y entre las “joyas” expuestas por este mago de la indefiniciόn en la Real Academia de Ciencias Polίticas y Morales, nada menos, el pasado dίa 21 de junio encontramos que afirmó que los ejércitos españoles constituyen "una excelente herramienta de la política exterior, aunque se haya querido olvidar en algunos casos",…??? para concluir que nuestra intervención en operaciones en los últimos años se encuentra "por encima de la que nos corresponde por nuestra situación en el mundo"…???. Ahί es nada, seguro que después de estas “perlas literarias” el Sr. Serra descansό ante el papanatismo entregado del auditorio.


Como se puede decir que nuestros ejércitos constituyen una excelente herramienta de la polίtica exterior? De qué polίtica exterior habla? Serra vive en España? Sabe el Sr. Serra que, por citar un ejemplo, cuando nuestra polίtica exterior se negaba a reconocer a Kosovo, precisamente un general español lideraba la fuerza militar europea que, en Kosovo, se ocupaba de garantizar lo contrario?
Serra comentó también la impecable actuación de los más de 100.000 soldados españoles que han participado en 52 operaciones en el mundo, con 160 bajas mortales y sin una sola queja internacional y señaló, comparando con situaciones anteriores, sin posibilidad de actuación exterior, que las FAS españolas "se dieron la vuelta como un calcetín sin perder sus esencias". Pero, qué dice? Las FAS, con una precariedad inadmissible, han cumplido con una disciplina rigurosa las όrdenes emanadas desde el poder polίtico como no podίan dejar de hacer. Pero, recuerda el Sr. Serra las numerosas bajas producidas por seguir utilizando unos vehίculos obsoletos –los BMR-, con más de 30 años de antigüedad? Recuerda el Sr. Serra el estúpido en innecesario accidente del Yak-42, producido precisamente por la cicaterίa de su propio ministerio, ya entonces bajo su successor inmediato? Recuerda el Sr. Serra la retirada vergonzosa de Irak, abandonando a los aliados, pero especialmente al contingente sudamericano?
Entre sus conclusiones, el Sr. Serra destacó que las FAS españolas son hoy "un instrumento útil para la paz",  y "que dan visibilidad de España en el mundo contemporáneo, mejorando nuestro prestigio internacional". De verdad cree eso el Sr. Serra? Pero, con un presupuesto de defensa inferior al de Luxemburgo se puede dar visibilidad de algo?
Igualmente valoró la importancia que la participación en este tipo de operaciones de paz  ha tenido para nuestros ejércitos, facilitando su puesta a punto operativa y logística, su estandarización y homologación y mejorando su capacidad de interlocución con otros ejércitos y con elementos civiles, por lo que son prestigiadas por el pueblo español que, sin embargo, destacó, no consiguen que el español dé el prestigio social que debiera corresponder al oficio militar, pero diciendo a continuacion que "sigue sin gustarnos que nuestros hijos sean militares",  Entonces? Si realmente la profesiόn militar no esta prestigiada en España como es posible que los españoles valoren las instituciones militares en la forma que se anuncia a bombo y platillo en algunas ocasiones? Falacias y más falacias, e indefiniciόn al más alto nivel.
Para terminar, hizo hincapié en que “resulta lamentable que esta labor en el exterior de nuestras FAS no sea aprovechada por nuestras empresas”. Y agregó: "no por responsabilidad de nuestros militares". Solo faltarίa que los militares además, tuvieran que ser vendedores de armamento,….pero, abundando en el problema industrial,..De que empresas habla el Sr. Serra? Sabe el Sr. Serra que el fusil de asalto actual de las FAS, el HK G-36, es alemán, aunque producido en La Coruña, por General Dynamics-SBS? Sabe el Sr. Serra que nada de lo que utilizan las FAS exceptuando las prendas de vestuario, las raciones de previsiόn, y quizás algún elemento menor adicional más, es de fabricaciόn y propiedad intelectual extranjera?
El Sr. Serra finalizó su conferencia citando la conocida comparación de Ortega y Gasset entre la calidad de los ejércitos y la de la sociedad a la que sirven y concluyó afirmando que "si nuestras FAS tienen ese buen nivel, y si Ortega tenía razón, nos digan lo que nos digan, España no está tan mal". Y se quedό tan ancho, y además fue aplaudido, sin duda.
Si como dijo Ortega, las FAS son el reflejo de la sociedad a la que sirven, la situacion no es tan buena, sino todo lo contrario. No puede serlo, y no lo es, de otra manera serίa un contrasentido. Pero, claro, ese no es el objetivo del Sr. Serra, lo suyo es, como siempre, la ambigüedad, las palabras vacίas, y la indefiniciόn. Qué buenos vasallos si hubiera buenos señores!!

PD: Es importante tener muy presente que fue, precisamente, Eduardo Serra, quien impulsó y decidió la venta de la Empresa Nacional Santa Bárbara (ENSB) a General Dynamics. Una de las sociedades financieras que intervino en la venta fue UBS (Union de Banque Suisse), y curiosamente, pasado un cierto tiempo, se hizo público que Eduardo Serra era el president de UBS en España. De la otra sociedad –Winterthur-, el presidente era el Duque de Lugo.

 [1] Ello conllevaba en algunos casos –aquellos que habían ingresado los más jovenes en las academias militares-, su casi jubilación a edades en torno a los 55 años.
[2] En el propio gabinete de Francisco Alvarez-Cascos –Vicepresidente del Gobierno-, estaba el coronel Francisco Parra Cuadro, uno de los hombres de confianza del general Alonso Manglano, y como responsable del Centro de Situación de Crisis, en el mismo complejo de La Moncloa, estaba el tambien coronel Manuel Durbán Romero, personaje clave igualmente en los servicios del general Manglano. Jorge Dezcallar, posteriormente nombrado, por Zapatero, embajador en Washington y todavίa en ese puesto, fue director general del CNI, nada menos.
[3] Sorprendentemente este personaje declaró a la Revista Atenea (Abel Hernández, 2/07/2009) que: “A mí nunca me gustó suprimir el servicio militar obligatorio. Se debió a la circunstancia social de entonces, en la que el número de objetores había crecido muchísimo más que en ningún otro país del mundo. Cualquier país medianamente serio exigía para ser objetor el cumplimiento de unas condiciones; aquí bastaba la mera declaración. …No había más remedio que suprimirlo. Personalmente sigo creyendo que el servicio militar tenía muchas virtudes. Pensadores orientales han dicho que el suicidio de Occidente consiste en pensar sólo en derechos y no en deberes”. No puede haber mayor maniqueísmo.

                                                               Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

3 comentarios:

José Antonio dijo...

Este comentario debería habérmelo fumado; el tema está dedicado a lo que yo al menos encasillo en lo de “política de los políticos”, es decir “pequeña política”, y ello aun por muy grande que sea su repercusión en la marcha de los asuntos importantes de España. Quienes estén un poco al tanto de lo que yo he venido afirmando en mis diversos comentarios precedentes, sabrán que sobre los políticos admitidos y ejercientes en el contubernio nacional y mundial desde hace más de dos siglos –excepción sea hecha de la España del Régimen nacional español, 1936-1975–, son políticos a los que considero simples ingenuos o malignos delincuentes marionetas serviles para con el imperialismo totalitario globalizador inane, y a los que escritores decentes franceses hubo un tiempo en que les decían ser “pobres diablos imbéciles y dementes”; pues sobre tales ingenuos o malignos delincuentes no quiero opinar, si puedo ayudarles a hacer algo de provecho para España, les ayudo en la mayor medida en que yo pueda; pero me niego a emitir juicios ni a favor ni en contra de su gestión, siempre servil antinacional. En el artículo comentado son señalados nominalmente varios políticos, a los cuales en su respectivo momento les enfrenté con los principios fundamentales de la Auténtica Teología; la mitad de ellos me acusaron recibo con correspondiente cortesía y, luego, allá cada uno con su conciencia.

Pero es que se nombra también a varios militares participantes, con carácter voluntario o forzoso, en eso del contubernio antinacional contra España; de entre los nombrados, hay dos, Gutiérrez Mellado y González Veguillas, que murieron traumáticamente; uno en oscuro accidente de tráfico y el otro en claro atentado terrorista. Pues es, precisamente, sobre las causas promotoras de ambas muertes sobre lo que se ha creado un enigma permanente e irresoluble en mi indagatoria curiosidad. De ambos, no conozco nada de fuera de los bulos o informaciones periodísticas circulantes en su época; con diferente relevancia a veces, ambos tuvieron mala opinión entre el elemento militar. Y, al producirse sus anormales muertes, algo creó en mí dicha indagatoria curiosidad; más que nada, por si las causas promotoras de esas muertes tuviesen algo que ver con su posible arrepentimiento y el deseo de reparar el daño causado por ellos. Tengo para mí que ello es un enigma a resolver en el otro mundo; al que todos habremos de llegar.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

José Antonio dijo...

Hay cosas que no se enseñan en los centros de enseñanza militar y que son cosas fundamentales para el porvenir de la acertada conducta personal y para la consiguiente salvaguarda de la Institución y de la leal dedicación de ésta a los intereses sagrados de la Patria y de la Nación. El Generalísimo, Francisco Franco, en su testamento y en muchas ocasiones anteriores decía “los enemigos de España y de la civilización están alerta…, deponed, frente a los intereses de la Patria y del pueblo español, toda mira personal”. Bien sabía él lo que decía; a cuántos militares o paisanos o clérigos habría visto él corromperse “vender su alma al diablo” por motivo de lo de las “miras personales” (dinerillo por chapuzas o pluriempleo o complementos, negocios de ganar ciento por uno, amistades todopoderosas que te solucionaban todos tus líos, etc.).

Aunque ello es una cuestión universal, a mí me llamó pronto la atención el manejo que los socialistas alemanes (encabezados por el marioneta Hitler) hacían de los aparentemente insuperables modelos profesionales militares (mariscales, almirantes, coroneles generales, etc.); y, en último extremo, si no podían manejarlos les mandaban suicidarse o los suicidaban. En algún momento surgió en mi mente la curiosidad por la razón causante de todo ello; y deduje que aquellas impresionantes figuras militares eran tan sólo personajes que podían ser eliminados y no pasaba nada, no dejaban huella modélica imborrable. Aquellos altos mandos no tenían peso específico personal bastante como para hacerse intangibles a la prepotencia de la criminalizada política. Aquí, en cajón de Sastre, lo hemos dicho muchas veces, “quien carezca de los principios universales que conforman la Auténtica Teología y la Auténtica Filosofía, está condenado a ser una simple marioneta”. Y Franco fue intangible a la prepotencia de la criminalidad política mundial; pero, lástima que tantos otros militares españoles hayan llegado a los más altos cargos institucionales por causa de resultar plenamente tangibles y manejables por parte de la criminalidad política vigente.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

En Junio de 2001 tuve la oportunidad de asistir a Cerro Muriano ,base de la BRIMZ XI, a la presentación del sistema de aire acondicionado MKK3 para el CC Leopard. Estaba yo entonces destinado en la Sección de Materiales de la DIDOM del MADOC (Granada).
Consistió esa jornada en una exposición, en aula, de aproximadamente una hora. Posteriormente fuimos a la explanada de carros para comprobar la bondad, o no, de la compra de ese sistema . Un CC con el sistema en marcha y escotillas cerradas, otro con escotillas abiertas, otro sin el sistema…en fin todas las combinaciones posibles.
Después del preceptivo café o bocata o ambos, otra vez al aula. Para exponer ideas, impresiones y sensaciones.
A esa jornada asistió el General de la BRIMZ, gran parte del personal del EM de la Brigada y los Jefes de Compañía. Y personal de Santa Bárbara, de General Dinamics, de Krauss Maffei y del programa Leopardo.
Y en el largo debate final me llamó poderosamente la atención las intervenciones del que escribe este artículo entonces Jefe del programa. Por las caras, y miradas al infinito, de muchos de los de SB, GD y KM. Y sobre todo, porque los silencios, eran atronadores.