ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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10/7/12

Patrimonio Militar


                       HAY QUE RECUPERAR EL PATRIMONIO
 MILITAR
    ¿Qué es lo que se considera como patrimonio militar? Para no liarnos diremos que es la Historia, las Tradiciones, la Cultura, los Monumentos, los Museos, los Archivos…militares, escrito cada concepto con mayúscula para que pese más.
    Y allá va otra pregunta ¿Y quién es el principal responsable de ese Patrimonio? Fácil respuesta: el Ejército. Aunque hemos de decir que no es  sólo el Ejército el dueño de ese patrimonio, porque lo es de todos los  españoles. Pero al decir que el Ejército es el principal responsable hemos de aclarar para que nadie nos coja con el paso cambiado, que hablamos del Ejército como abstracción, el de las generaciones pasadas, las actuales y las futuras.
    La generación actual, sometida al “diktat” de una secta política circunstancialmente en el poder, no puede cambiar ni destruir ese Patrimonio del que “sólo” es su defensor, tal como se lo dice, no ya la lógica y la razón, sino las mismas Reales Ordenanzas. Que es cosa que muchos responsables actuales de uniforme han ignorado, actuando de forma vergonzosa contra nuestro propio Patrimonio Histórico, Monumental, Cultural…, que volvemos a escribir con mayúsculas para que su importancia no decaiga.
  Soy militar y pertenezco a una generación de las denominadas de veteranos, a las que se les sube o baja según conveniencias del que manda, dicho así de forma suave para que nadie se enfade, que ya le llegará el momento en párrafos más adelante. Y somos del Ejército o  pertenecemos a él, tanto como el actual JEME, el Jefe de la Brigada Paracaidista o el cabo encargado del pienso de los caballos. Hace años tuve un intercambio de cartas en un periódico de Barcelona con un conocido periodista catalán. En una de ella,  el plumífero escribió esto: “Éste se ha creído que me va a asustar por firmar como Coronel de Artillería”. La respuesta fue lógica y hasta él la iba a entender: “Usted firma como periodista, porque es periodista, pues yo firmo como coronel, porque lo he sido cuando estaba en activo, los soy ahora cuando estoy retirado y cuando me muera seré coronel muerto, pero siempre coronel”.
   Y vamos a seguir con el firmante como línea argumental de estas consideraciones para poder llegar al final a la razón de estos comentarios: la defensa y recuperación del Patrimonio tan cobardemente destruido o escondido a lo largo de tantos años con la colaboración, no sabemos si entusiasta o dolida, del llamado “Mando”. Y nos elegimos, con el perdón del lector, porque somos el militar que mejor conocemos. Y así entraremos en las entretelas de un veterano que lleva el Ejército en la sangre, en el cerebro y en el corazón, dicho así sin la menor intención de hacer frases sonoras.
    De casta le viene a este galgo. Mi abuelo, que había sentado plaza en un regimiento de Infantería en Málaga como educando de banda, pasaría por Cuba de sargento, y regresaría después de la derrota ya de subteniente. Moriría muchos años después de comandante. Mi padre salta a África en cuanto sale de la Academia de Toledo, después participa en la guerra civil en el bando nacional (¿en cuál iba a ser?) y muere en el frente de Madrid en mayo de 1937. Y ahora el galgo… Antes de saber andar, gateaba por las instalaciones militares del Castillo de Galeras donde estaba destinado mi padre. Algún tiempo después, saltamos a África y allí me entero de quien soy y de donde estoy en un fuerte en el desierto del Sáhara, viviendo el aire y el ambiente que algunos llaman despectivamente cuartelero; luego saltamos a la Península, estalla la guerra y presencio y vivo el ambiente militar de una ciudad, Lugo, que es casi una fiesta. Allí veo desfilar hacia el frente a los soldados gallegos a los acordes de las marchas “Los Voluntarios” y “Las Corsarias”. Después me veo en una ciudad que es como un campamento militar, Talavera, donde tenemos bombardeos de vez en cuando, uno de ellos el día de mi cumpleaños. Allí “fundé” la XII Bandera del Tercio en la que caería mi padre unos meses después. Fin de la guerras, un Colegio de Huérfanos de Militar, preparación para la General, cuatro años de cadete para saltar a África como primer destino…, y así hasta que un día llega el retiro, y otro coronel más pasa de activo a retirado.
     El amor al uniforme hizo que jamás aceptara la recomendación de acudir al destino de paisano, a mi último destino de coronel el Barcelona iba en el metro, y hasta fui a visitar en más de una ocasión al teniente coronel Tejero en Figueras, de uniforme. Y el amor al Ejército me hizo seguir a su sombra hasta que “la muerte nos separe”.
     Pertenezco a una generación que se hicieron cadetes cuando el Ejército estaba todavía en sus horas bajas, falto de medios y  de material, pero con ilusiones muy altas. Hasta el año 1954 (en el segundo período) no vimos actuar a un carro de combate. En el período de Caballería durante el segundo curso, la instrucción era exclusivamente a caballo, en vehículos o en blindados, ni soñarlo. En el período de Infantería manejábamos la ametralladora Hotckins, la misma que había visto por primera vez en el desierto, quince años antes. Para prácticas topográficas, había tortas para poder coger el único goniómetro “Wild” que teníamos para trabajar…
    Algo había cambiado en cuanto a mejora de vida del cadete porque con el general Capalleja tuvimos dos piscinas, un campo de deportes y hasta duchas individuales con agua caliente, además de una notable mejora en la comida, que era excepcional en maniobras o campamentos. 
    Nuestro salto a Melilla nos permitió comprobar otras deficiencias de material en instalaciones, deficiencias que no existían en la Legión o Regulares. Parecía que nosotros, artilleros e infantes de “a pie”, éramos unos advenedizos en una tierra que pertenecía a los otros, a legionarios y regulares. Pero teníamos la boca dura y las ilusiones intactas…, ilusiones que se mantuvieron a lo largo de nuestra vida, pese a los tropezones que dábamos de vez en cuando que para eso éramos hombres y no dioses. Presenciamos mejoras en el Ejército que muchos han pretendido minimizar, como artillero puedo hablar de los antiaéreos 90/50 o del 40/70, y más tarde de los grupos del Missil “Hawk” que hizo que, allá por mediados los años sesenta, centenares de artilleros, desde Jefes hasta Cabos 1º pasaran meses en los Estados Unidos aprendiendo a manejar el material.
    Pero cuando muere el Generalísimo Franco llega la hora de los enanos. Y aquel Ejército de la Victoria, gracias al cual España había alcanzado aquellos niveles de desarrollo y de paz, se empieza a disolver, poco a poco al principio, y a gran velocidad poco después.
   Nunca podremos entender aquella sumisión y aquella abulia que permitieron a nuestros enemigos (nuestros enemigos, lo repetimos) arremeter impunemente contra nuestra Historia y nuestro Patrimonio. No entendemos cómo generales que desfilaron delante de la estatua del generalísimo Franco cuando eran cadetes permitieran, primero, quitar el ”Víctor” de la base de la estatua para después, cuando llegó el tercer canto del gallo, eliminar la estatua, o cambiar el monolito de la entrada, por otro sin gracia.
   Pero esto viene de lejos, no es cosa de la pútrida “Memoria Histórica”,  sino desde los tiempos iniciales de la llamada transición. A un general de la Legión se le arresta por llevar legionarios al Valle de los Caídos; a un coronel que se despide de su unidad, la Maestranza de Artillería de Granada, se le arresta por mencionar a Franco en la “Orden del Día” como guía de su vida militar”; a un capitán general se le arresta por un comentario sobre sus compañeros juzgados por el 23-F; se obliga a cambiar el prólogo de un libro sobre la Historia de las FFAA, para quitar los elogios a Franco como militar; desaparece de la primera página de las Escalillas el nombre del generalísimo Franco, que había sido una iniciativa real, aunque después el soberano firmara la ley de la “Infamia Histórica” sin descomponer el gesto. Y nos referimos sólo al mundo militar, que en lo civil, la ofensiva iconoclasta era todavía más dura.
    Sabemos que por una u otra razón, al morir Franco, las cosas en España iban a tener que hacerse de otra manera. La llegada de la democracia de partidos era ya imparable, y se sabía que ya no iba a ser necesario irse a Perpiñán para verles las domingas a la Bardot, que aunque alguien se escandalice, era deseo prioritario de gran parte de la sociedad española que primaba sobre la legalización de los partidos.
    El programado fracaso del 23-F (…de 1981, que hubo otros en el siglo) vino de perlas para acoquinar a una sociedad militar que, a partir de entonces, se dejó manipular y humillar de forma imparable. Dentro de una sociedad española, sin rumbo, y cada vez más corrompida por la peste nacionalista y separatista, el Ejército pasó de forma implacable a ser una baraja en el juego de tahúres de las sectas políticas. Y se dejó manipular domeñado por los “mandos” convenientemente elegidos y en los puestos claves. Y tuvimos que sufrir una caterva de ministros de Defensa cuya principal característica era que el nombrado iba a ser peor que el anterior, pero indudablemente mejor que el que le iba a suceder. Los nombres de los dos Serra, Trillo, Alonso, Bono o Chacón pasarán con todos los deshonores a las antologías del disparate. Ellos y los demás han participado de forma eficaz en la destrucción de nuestro Patrimonio. Luego se han marchado a sus fincas, yates y propiedades dejando tras sí un paisaje de páramo cultural, que quizá era de lo que se trataba.
    Pero es sin embargo responsabilidad de mucho cargo militar el que esta aberración se haya cumplido, y ellos deberían responder de su actitud entre condescendiente o cobarde, en todo caso sumisa de haberse llevado al Ejercito a esta situación de ilotas espartanos. Lo que nos ordenan las Reales Ordenanzas para defender nuestras Tradiciones y nuestra Historia, parecía tener para ellos la misma importancia que la ley de arrendamientos urbanos de la república del Congo. Por eso, parte de nuestro Patrimonio fue eliminado, destruido o almacenado, incluso el que había en acuartelamientos militares que tenía directa relación con su propia Historia Militar. Dos mujeres ministras, la de Defensa y la de Cultura, decían sin tan siquiera alzar la voz: “esto fuera”. y “esto” se iba fuera o se destruía con una grúa, una excavadora o una piqueta manejada por mano militar.
     Insistimos en que, si bien la miserable ley de la “Memoria Histórica” es la responsable de la sublimación del talibanismo rencoroso de una secta llamada socialista, todo venía ya rodando y empujada por otras opciones políticas. La eliminación absurda del Museo del Ejército de Madrid fue cosa de un Aznar que jamás había pisado aquel excepcional museo,  entusiasmado con una idea lanzada por una ministra socialista. Y de la instalación de los restos de ese Museo en el Alcázar de Toledo, mejor es dejarlo para otro día… Citemos, porque es obligado, el asesinato del museo Militar de Montjuich, que se perpetró, al principio de forma lenta, después aceleradamente a lo largo de varias legislaturas de colorines políticos diferentes.
   El terrorífico Rodríguez Zapatero se ha marchado a contar sus medallas y los generosos beneficios económicos de su gestión, lejos del tinglado que ha dejado por detrás, y ahora un partido, el PP, ha de bailar con la más fea: la terrible crisis que, por otra parte, da la impresión de que, al no coger el toro por los cuernos, se ve incapaz de solucionar.  Pero si Rajoy es capaz de andar y de rascarse al mismo tiempo, ha de dar instrucciones, por ejemplo, a su ministro de Exteriores para que solucione lo de Algeciras; al de Interior para que ponga firmes a los mineros del norte y a los de la rama etarra legalizada; y al de Defensa para que, además de cerrar farmacias militares o dejar sin postre a los militares, restaure nuestro Patrimonio.
    La “Ley de Memoria Histórica” de ser anulada para que el Ejército pueda recuperar su propia dignidad.
    Hay que ir pensando en volver a instalar la estatua de Franco en la Academia General, como símbolo o imagen un nuevo talante en el que prime la inteligencia y, por supuesto, una auténtica democracia que dice aquello de que todos los españoles somos iguales ante la ley, sea verdad.
    ¿Cómo se dice en inglés, “perder el tiempo”?
    Blas de Lezo
(Se firma con el habitual “Blas de Lezo” para quitarnos un protagonismo que no buscamos).

2 comentarios:

José Antonio dijo...

¡El día de hoy, marca un hito histórico en la biografía de Cajón de Sastre!

Y por poco no ha coincidido con el día 18 de julio; casi me alegro de ello, pues sino la canalla cipaya garrula dominante bajo las serviles órdenes de su amo, el imperialismo totalitario globalizador inane, habría murmurado vergonzante y cobardeando, pues sabe que con Cajón de Sastre ha topado y que en defensa de él tienen puesto un cartel de “vedado” quienes personifican dicho máximo imperialismo mundial; habría murmurado la canalla cipaya garrula que “estos fascistas están ya consiguiendo que en este país empiece a amanecer otra vez”. Estoy seguro de que a muchos les parecerá “una boutade” eso de que estamos defendidos por quienes personifican dicho imperialismo máximo; pero es que es cierto, han observado ustedes, vosotros, que desde el día 30-07-2012 el terrorismo cruento en España ha desaparecido, y que desde final junio de 2011 nuestros soldados en misión en el extranjero no han vuelta sufrir algún ataque terrorista, de aquellos tan frecuentes con artefactos explosivos que nos causaban tan dolorosas y desmoralizadoras bajas. Pues tal ausencia de terrorismo se debe a que alguien, español y militar, enfrentó a dichos poderosos personajes con los principios universales que conforman la Auténtica Teología y la Auténtica Filosofía, y tomaron conciencia ellos de que, por un lado, está su conciencia del bien y del mal (que, como la pone Dios en toda alma, no hay quien se libre de ella aunque se pase la vida ignorándola), y, por otro lado, está el Tribunal Eterno de Dios (del que no puede librarse nadie). Y que nuestro único afán es proporcionarles altruistamente, a esos poderosos, los principios universales de inspiración divina, para que puedan guiar la Humanidad conforme a los designios universales de Dios, y también para que puedan contener a la canalla cipaya garrula mundial masiva que actúa criminalmente bajo el falso pretexto de que lo hace porque se lo imponen dichos poderosos máximos.

Dicho lo que antecede, digo ahora que, en posición de firme y en primer tiempo de saludo, recibo entusiasmado la presencia del compañero Coronel de la IX Promoción A G M, que nos da su santo y seña mediante ese Blas de Lezo; pero que me disculpe si me permito discrepar de su decisión personal de no buscar protagonismo personal. España está necesitada de protagonistas de mérito, y él con su finísima pluma, su honrosa y sincera exposición de sus ideas altruistas hacia el respeto para con la Historia Patria y la debida convivencia con todos y conforme a los designios de Dios, él está capacitado para poder ejercer un máximo protagonismo, como acto de servicio para con España y sus Ejércitos. Aunque indigno yo, hube de asumir un papel protagonista que no se decidían asumir otros muchos más capacitados que yo; pues, con nombre y apellidos y mi condición de militar, era la única manera posible de poder acceder a los más altos despachos de los poderosos que ostentan la máxima autoridad en todos los ámbitos del poder político, institucional religioso, etc., incluido el despacho del Presidente Bush, el día que ordenó bombardear Irak para eliminar un marioneta Sadam Hussein que había sido creado y mantenido de modo decisivo por los gobiernos de EE UU., causando criminalmente la ruina y el luto masivo a todo un pueblo noble.

No hay espacio para más; a tus órdenes mi Coronel, para lo que gustes mandar y con el ruego de que vuelvas de nuevo, pues me ha emocionado tu relato, en mucho de cuyos pasajes me veo retratado yo mismo.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Jose Antonio dijo...

Corrección de errata:

En el primer párrafo,en donde pone que desde el 30-07-2012 el terrorismo cruento en España ha desaparecido; debe decir que desde el 30-07-2009 el terrorismo cruento de en España ha desaparecido. Y van a cumplirse tres años ya.