ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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10/7/12

LA GUERRA CIVIL EN ESPAÑA (1936-1939) I



Dentro de los planes estratégicos globales que el Poder Imperialista Totalitario Globalizador, dominante en el ámbito mundial, venía realizando en el primer tercio del siglo XX, a España se le asignó, con propósito aniquilador de su entidad nacional, el protagonizar una guerra civil revolucionaria y tan genocida como las que tal poder había hecho padecer antes a Inglaterra (siglo XVIII), Francia (Revolución Francesa y guerras napoleónicas), EE. UU. (1861-1865, Guerra de Secesión), Méjico (Revolución), Europa (guerras napoleónicas y I G.M.), Rusia (Revolución bolchevique), etc. El que aquel propósito aniquilador contra España resultase frustrado, se debió a la decidida reacción bélica del pueblo español en defensa de su fidelidad a Dios y de su unidad y su dignidad, y en contra de los criminales propósitos del referido poder imperialista nacido dos siglos, antes.Recordemos que dicho poder imperialista mundial había surgido, hacia mitad del siglo XVIII, cuando la carcomida metrópoli inglesa no sólo perdió su soberanía sobre las colonias del Norte de América, sino que pasó a convertirse en encubierta colonia por la oligarquía que se había encumbrado en aquellas colonias americanas. A continuación, los nuevos poderosos pasaron a crearse una base inexpugnable en los territorios norteamericanos, aniquilaron a los (inmanejables) habitantes autóctonos, y atrajeron riadas de inmigrantes desde Europa y, menos numerosos, de Asia y esclavos de origen africano. Desde su adquirido punto de apoyo en las Islas Británicas, organizaron y dirigieron ellos la antifrancesa Revolución Francesa; tras de la cual, Francia también pasó a ser colonia de los surgentes imperialistas.



                                                              Agustina de Aragón

 Con el instrumentalizado marioneta Napoleón Bonaparte, llevaron la guerra a toda Europa, la minaron de sociedades secretas encargadas de la corrupción, el soborno, el chantaje y el terror; y, a la vez, tales sociedades eran agentes con los cuales promover las falsas revoluciones populares (antipopulares) y los pronunciamientos y las guerras de desgaste que a lo largo del siglo XIX neutralizaron las naciones europeas; y, al mismo tiempo, esos imperialistas con el concurso de los filósofos demagogos fueron instaurando las ideologías inanes creadoras de las luchas de clases, de la desespiritualización y de la politización irracional de las descabezadas poblaciones nacionales europeas. Y, además, mediante la instauración de los serviles sistemas partitocráticos antinacionales gobernantes, tal poder imperialista colonizó toda Europa, de manera encubierta. Pero como los pueblos europeos (y los de otras grandes regiones mundiales), aun desasistidos por las que deberían ser sus élites dirigentes naturales, se resistían a perder sus fundamentos espirituales civilizadores y a aceptar la aberrante ideología de los imperialistas globalizadores, entonces éstos planearon la aniquiladora II G. M.; y como prólogo de esa II G. M. decidieron llevar a cabo la, que querían fuese también aniquiladora, Guerra Civil (1936-1939) en España.

   Caídos por Dios y por España en el Cuartel de la Montaña

El pueblo español acumulaba en su alma los padecimientos ocasionados por la decadencia de su monarquía de los Austrias, por el tradicional acoso demoledor de las monarquías francesa e inglesa, por la decadencia ideológica y orgánica de su monarquía borbónica, por la genocida invasión napoleónica, por sus tres guerras carlistas (apoyadas y alimentadas desde territorio francés, como el terrorismo actual y el de siempre), por la revolucionaria y cruenta fractura de la orgánica estatal de la entidad nacional hispanoamericana y filipina, por el cruento y traicionero conflicto en el protectorado de Marruecos y por el desgobierno, la incultura y la miseria selectiva procuradas por los sucesivos titulados “gobiernos de España”, pero gobiernos sometidos al dictado del referido imperialismo; padecimientos esos que se le venían imponiendo sin descanso al pueblo español. Pero el pueblo español atesoraba en su alma la íntima satisfacción y motivación que le proporcionaban su fidelidad a Dios y sus arraigados fundamentos religiosos y patrióticos; los cuales le habían salvado, en etapas anteriores, de padecer similares rigores de feudalismo a los que se padecieron en el resto de Europa, y los cuales arraigados fundamentos le habían llevado a crear la indestructible (aún en la actualidad) comunidad nacional, ahora multiestatal, Hispanoamérica –la única comunidad nacional multiestatal creada hasta ahora en el llamado mundo occidental–.

Con la dicha fidelidad a Dios y con los dichos fundamentos espirituales, y asistido, además, por las individualidades no corrompidas o asesinadas de sus élites rectoras, y aun a costa de tener que padecer una guerra civil, de tres años, internacionalizada y tutelada (en el bando rojo) por el poder imperialista mundial mediante sus marionetas más poderosas (URSS y democracias), el pueblo español logró salvar su unidad y su entidad nacional. Pero luego, desde más de cuarenta años después de acabada la referida guerra civil y cuando prácticamente habían desaparecido o perdido su capacidad de autodefensa ya todos sus actores y testigos, el vigente e inane imperialismo mundial (ahora llamado globalizador) viene actualizando entre el perplejo pueblo español las consignas, las provocaciones criminales y los actos alevosos previos a tal guerra civil.
(continuará)

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

1 comentario:

José Antonio dijo...

Como comentario de urgencia, destinado a los amables lectores, para que vosotros podáis entender mejor el por qué de mi previa vuelta al horizonte mundial, para luego entrar en el desarrollo de esa calamitosa guerra que, sin embargo, constituyó un acto redentor de todos los pecados imputables históricamente al pueblo español en general; pues, al hacer resurgir la adormecida filosofía de vida tradicional de todo este pueblo, el ¡Por Dios y por España!, con la sangre y el sacrificio de los elegidos por Dios, ¡los mejores, nuestros Héroes!, y después, en la paz, vencedores y vencidos honrados que aquí se quedaron para hacer frente a sus responsabilidades penales, con el meritorio esfuerzo cooperador de todo este gran pueblo (pueblo sin par en el mundo entero), España consiguió alcanzar por sí misma su mayor estado de prosperidad y respeto en el concierto mundial, el mayor de toda su Historia. Y España aportó a la Historia mundial el único Estadista genuino habido en el mundo entero desde hace cuatro siglos, “la Espada más limpia de Europa”, dicho por un europeo. Ese Estadista: Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España y Generalísimo de sus Ejércitos nacionales.

Y que tengamos en cuenta que esa España dejo un sentimiento de respeto y de prestigio tan alto en el mundo, que de él seguimos disfrutando aún todos los españoles que nos mostramos merecedores de ellos. Como muestra, un particular, tan insignificante como yo mismo, conseguía le fueran abiertas todas las puertas, oficiales o particulares, desde Mar del Plata (Argentina) hasta Erkner (al Oeste de Berlín), con mi primera frase presentadora: –Yo soy un soldado español–. Pero también sé que hay pobres criaturas españolas embrutecidas, principalmente pobres diablos imbéciles y dementes (políticos antinacionales), que van pidiendo perdón por ser españoles; que no se quejen si luego les pisotean como se merecen ellos.

Pues, para acabar y como comentario de urgencia, transcribo un párrafo que en otro comentario precedente, del día de hoy, he hecho:

“Mi versión sobre la guerra civil en España, 1931-1939, reconozco que es algo diferente a cuantas, muchas, versiones populares he visto publicadas en todos los medios posibles, incluidos los historiadores más afamados. El motivo de tal diferencia estriba en que la mía está estudiada en el marco de la política mundial globalizada; mientras que las otras versiones que he leído están estudiadas en el estrecho marco de las fronteras nacionales españolas. Y, así, parece que dicha guerra fue llevada a cabo por libre iniciativa los cipayos políticos gobernantes a la sazón y por una sublevación de un grupo de militares apoyados por falangistas, carlistas-requetés, etc.; mientras que, en realidad, la guerra fue planificada, organizada, alimentada y en parte (bando rojo) tutelada y dirigida por los agentes marioneta del Imperialismo Totalitario Globalizador Inane (URSS y democracias).

No os fatigo más, tiempo habrá para añadir cosas importantes.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M