ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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12/7/12

LA GUERRA CIVIL 1936-1939 (II)



 

Al terminar la I Guerra Mundial (1914-1918), el poder imperialista totalitario globalizador veía ya muy cercano el logro de su propósito bisecular de dominio totalitario global. En Europa los organismos políticos estatales ya le estaban sometidos de manera clara o, al menos, podía manejarlos él a su antojo; aunque por el contrario los pueblos europeos aún estaban lejos de poder ser considerados como dóciles masas incapaces de oponer resistencia a la desnaturalización y la neutralización a que tal poder los tenía condenados. En Asia, aunque con diferencias sustanciales con respecto a Europa, la situación práctica resultaba similar a la europea indicada. En África y Oceanía, los entes estatales eran insignificantes y sus pueblos respectivos carecían a la sazón de capacidad para plantear resistencia problemática a ese poder. Y en América, si bien los organismos políticos estatales eran los que presentaban un mayor grado de sometimiento y los pueblos de predominio anglosajón pasaban por ser ya “el paraíso de las masas”, los pueblos hispanoamericanos no podían ser considerados, ideológicamente, como entes inermes de fácil manipulación.



En una situación tal, el poder imperialista globalizador aceleró sus planes aniquiladores de aquellas resistencias que se le presentaban. Se potenciaron en el ámbito mundial la proletarización y la politización irracional masiva y la lucha de clases y la desespiritualización y la corrupción individual, familiar y social, a la vez que se organizaban las coaliciones bélicas y las carreras armamentísticas destinadas a llevar a cabo el arrasamiento general, mediante la que sería II Guerra Mundial (1939-1945).

Con respecto a España, si bien sus organismos políticos estatales y gran parte de sus élites rectoras llevaban ya dos siglos de dócil sometimiento a ese poder imperialista mundial, aún se debatían en la sociedad española, irreductibles, considerables sectores e individualidades rectoras en los ámbitos del pensamiento, de la religiosidad, del patriotismo, de la cultura, etc. Con todo ello y aun a pesar de rencillas internas más o menos artificiosas y de trances depresivos más o menos pronunciados, el pueblo español se sentía orgulloso integrante de una unidad nacional sagrada, milenaria e irrenunciable; una unidad nacional, una patria, que era honrada como Madre Patria de la única gran comunidad nacional multiestatal habida en el mundo y denominada Hispanoamérica (Hispanoamérica, desde hace dos siglos está sometida a desintegración por el imperialismo globalizador).

Pues bien, en función de todo ello, el imperialismo globalizador inane estableció sus complementarios planes especiales contra España:

1º. Eliminación de su institución monárquica; la cual se llevó a cabo sin oposición seria, ni siquiera por parte del, resignado, rey Alfonso XIII ni de los más destacados sedicentes monárquicos.

2º. Instauración de una República de tipo partitocrático antinacional; la cual, según decían los intelectuales franceses, era el más sólido de todos los sistemas de gobierno conocidos, ya que la suya había sido capaz de en una semana fusilar a sesenta mil republicanos (de la Comuna, en 1871) y no se había resentido en nada.

3º. Fragmentación de la orgánica estatal de la nación española: Se hicieron aflorar posturas separatistas de oportunistas corpúsculos andalucistas, catalanistas, galleguistas, vasquistas, …, dependientes ellos de logias masónicas francesas o inglesas (serviles instrumentos del poder imperialista globalizador).

4º. Realización de cruentas provocaciones criminales, de todo tipo: Conflicto bélico en Marruecos, rebeliones políticas armadas en Asturias y en Barcelona, intentonas de instrumentalizados grupos de militares en Madrid, Sevilla y Jaca (Huesca), pistolerismo político, fomento de la criminalidad común,…

5º. Entrega de todo el poder a las sociedades secretas masónicas: Para que fraguaran el desgobierno público, el ejercicio arbitrario perverso de la justicia, la corrupción ideológica, espiritual y cultural, la ruina y la miseria selectivas, la destrucción del Ejército y de la Armada, la manipulación sectaria de la función policial y el odio fratricida antiespañol.

6º. Organización y equipamiento bélico equilibrado de los dos bandos antagónicos en lucha (el nacional y el rojo o antinacional).

7º. Guerra civil revolucionaria e internacionalizada, perversamente programada como prólogo europeo a la II Guerra Mundial.

 Cadáver de José Calvo Sotelo. Jefe de la Oposición asesinado por los socialistas ,el 13 de Julio de 1936. Firmó su sentencia de muerte cuando, unos días antes hizo temblar el Congreso, con la valiente defensa de sus ideales. "Mas vale vivir con honra que vivir con vilipendio"

Consecuencia de la aplicación de tales planes fue que el pueblo español que en 1931 no estaba mentalizado para enfrentarse en guerra civil, como lo demostró la pacífica caída de la monarquía y su sustitución por la impuesta y foránea forma republicana, en 1936 manifestaba ya la clara decisión a dirimir de manera cruenta el hundimiento o la salvación de España. El saldo principal de aquellos planes del imperialismo totalitario fue la división radical del pueblo español y la criminalización de partidos y de miles de individuos que, con refuerzo de criminales venidos del extranjero, serían los verdugos fratricidas que, con sus odiosos crímenes, convencerían a la mayoría del pueblo español de la necesidad de capturar y desarmar al potencial combatiente del bando antiespañol, para poder establecer la paz y erradicar las lacras sociales destructivas que le impedían vivir con dignidad. Y el saldo residual de la realización de aquellos planes del imperialismo se manifiesta ahora inequívoco, cuando se advierte cómo ese imperialismo globalizador ha tenido que esperar casi tres cuartos de siglo, a que la inmensa mayoría de la población española estuviese formada ya por no-testigos de lo acontecido en los años treinta, para volver a la carga con falaces elogios a su criminal República y falseando la Historia, con injurias contra los entonces defensores de Dios y de España y con alabanzas a sus entonces embaucados o mercenarios enemigos de Dios y luchadores por la aniquilación de la religión y de España.

Corría el final de la década de los setenta. Inmersos en la llamada transición no se sabe a qué. Santiago Carrillo,el asesino de Paracuellos, es abrazado por una de las grandes instigadoras del asesinato de Calvo Sotelo. La Pasionaria. Aquella que, puño en alto, no paraba de proclamar con sus correligionarias aquello de "Hijos sí, maridos no"

En el transcurso de aquella guerra civil promovida por el imperialismo globalizador inane, al menos medio millón de españoles perdieron su vida y, de éstos, una sobrecogedora cantidad que nadie se atreve a cuantificar con rigor (300.000 ?) murieron cruelmente, vesánicamente asesinados. Y ahora, muchas décadas después y en un mundo angustiado, sin esperanza próxima, en un mundo globalizado en crisis económica, en guerras, en terrorismo, en abortismo, y demás violencias criminales y bajo el imperio de todas las lacras morales inventables, el imperialismo globalizador vuelve a someter al perplejo y cauteloso pueblo español a las provocaciones criminales y a las consignas y a los actos alevosos que culminaron con el estallido de aquella guerra civil.



                                                                       José Antonio Chamorro Manzano
                                                                       XVI Promoción AGM

1 comentario:

José Antonio dijo...

Esta mi particular versión referida a los antecedentes, causas y conclusión de la Guerra Civil 1936-1939, fue elaborada (hace ya bastantes años) para presentársela a algunos prestigiosos historiadores que tienen publicados buen número de obras sobre dicho tema. Aun reconociendo yo la calidad y utilidad de sus divulgaciones, no encontraba ni exacto ni conveniente, para la ya entonces conseguida convivencia solidaria y pacífica de todos los españoles contemporáneos y futuros, el que cargasen todo su peso en rememorar los trágicos hechos revolucionarios o bélicos y atribuirles única responsabilidad personal a aquellos pobres diablos (españoles renegados) que se responsabilizaban de los horrorosos crímenes contra el pueblo y la Nación.

Las ideas que yo les exponía, iban encaminadas a que consideraran ellos la conveniencia de denunciar, expresa y contundentemente, al promotor decisorio de la guerra, el imperialismo totalitario globalizador inane y a sus agentes marioneta: Democracias, URSS y Estados totalitarios. Hice la distribución, y nunca he sabido si encontraron aplicable alguna idea mía. Lamentablemente, ellos no tuvieron tiempo de responderme con algún comentario o consejo, y yo no tengo tiempo de leer sus obras.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M