ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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18/7/12

Isla de Perejil











“Al alba, con tiempo duro de Levante…”

Se cumplen diez años del conflicto de Perejil. Fue, sin duda, la etapa más difícil en las relaciones entre ambos países. Mohamed VI no calibró bien la reacción del Ejecutivo.



NO HAY MILITARES Un islote desértico y sin vigilancia

"Al alba y con viento de levante de 35 nudos...:'. Federico Trillo en el Congreso. El comienzo novelesco de la 'operación Romeo Sierra: Una prueba de fuego para el Ejército español y para el propio Ejecutivo de Aznar, que tuvo que lidiar con la ocupación de un peñasco, hasta esa fecha olvidada en una de las puertas del Mediterráneo. Hoy, 10 años después, Perejil sigue deshabitado, ningún militar se encuentra allí destacado y tampoco es objeto de vigilancia especial. Un islote desértico a 200 metros de las costas marroquíes.

Javier Sedano. Madrid. LA GACETA
Días después de la toma de Perejil, el Teniente Coronel al mando del Grupo de Operaciones Especiales resumió de esta manera el inicio de la toma del islote en un informe clasificado secreto: "Al amanecer del día 17 de julio del 2002, la Unidad perteneciente al GOE III, y después de haber sido aprobada por el Gobierno español la primera misión de combate del Ejército de nuestro país en 28 años, se procede al asalto de la isla Perejil".

La operación se concretó en minutos y la bandera española volvió a ondear en el pedregal marino, hasta esa fecha sólo reconocido en la cartografía general. El próximo martes se cumplen 10 años de ese hecho. Una maniobra relámpago que zanjó, seis días después de la toma del islote por 12 gendarmes marroquíes, uno de los más graves conflictos dirimidos entre España y Marruecos. La llamada operación Romeo Sierra reveló no sólo la capacidad de muestras Fuerzas Armadas para acometer acciones combinadas de los dos Ejércitos y de la Armada sino, lo que es más importante, valorar nuestra capacidad disuasoria ante un vecino que, más allá de abonar un obligado marco de buenas relaciones, ha aprovechado en demasiadas ocasiones la reiterada debilidad ajena para agitar el tapete del chantaje.
''Lo que habéis hecho nos parece un acto de fuerza intolerable". "Exijo una explicación y la retirada", espetó el presidente del Gobierno, José María Aznar, a su interlocutor marroquí la tarde del 11 de julio de 2002. Unas horas antes, una embarcación de la Guardia Civil del Mar procedente de Ceuta avistaba poco después de las 14.00 horas dos banderas marroquíes, una tienda de campaña y una docena de individuos que, trepando por la escarpada costa de la ensenada de Levante, se habían instalado en la isla Perejil. Rabat justificaba su estrategia alegando que era una acción "contra la inmigración clandestina y el terrorismo".

Desde ese mismo momento, el Ejecutivo español mueve los necesarios contactos formales y diplomáticos para regresar al statu quo anterior, con la esperanza depositada en que la ocupación terminase por la vía pacífica. No fue así: Marruecos mantenía su decisión de no retirar sus tropas por considerar que la acción se enmarcaba en el ejercicio de su soberanía sobre territorio nacional.

Significó la primera misión de combate en 28 años
El día 16, el Gobierno español consideró agotadas las negociaciones. Según ambas versiones, el acuerdo estuvo al alcance de la mano pero el ultimátum dado por la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, expiró sin remedio. Unas horas más tarde -las 06.27 del 17 de julio-, un comando integrado por miembros del Grupo de Operaciones Especiales e infantes de Marina saltan sobre los elevados peñascos del islote.
No hay enfrentamiento armado ni resistencia alguna. Los seis militares marroquíes son detenidos de inmediato y evacuados a Ceuta. "La isla está bajo bandera española y controlada", concluyeron desde el buque Castilla, donde estaba instalado el mando de operaciones. "Misión cumplida, presidente", informó el ministro de Defensa, Federico Trillo, a Aznar a las 07.59. "En Perejil ondea la bandera española", añadió con solemnidad.
El día 20, España y Marruecos, con la mediación del secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, alcanzaban el acuerdo. Dos días después, la visita de Ana Palacio puso fin a la crisis abierta entre Rabat y Madrid.


LOS DIEZ DÍAS DE LA CRISIS
Octubre de 2001. Aumenta la tensión diplomática entre España y Marruecos. Mohamed VI retira a su embajador en España.
11 de Julio de 2002. Una docena de gendarmes marroquíes desembarcan en el islote de Perejil e izan la bandera de Marruecos. El Gobierno de Rabat afirma que el islote forma parte de su país y que no va a abandonarlo.
12 de julio. España responde a la invasión con el aumento de tropas en la zona. La ministra de Asuntos Exteriores habla con su homólogo marroquí.
14 de julio. La UE exige al Gobierno de Rabat la retirada inmediata de la isla.
15 de julio. Marruecos afirma que no se irá del islote. La OTAN insta a restaurar el statu quo anterior.
16 de julio. Marruecos releva a los doce gendarmes por doce infantes de Marina. El Gobierno español anuncia la retirada indefinida de su embajador.
17 de julio. 28 soldados del Ejército español desalojan a los ocupantes marroquíes del islote, que no oponen resistencia. La Guardia Civil repatría a los militares a su país.
20 de julio. España y Marruecos acuerdan volver al statu quo sobre el islote. Las tropas españolas abandonan la isla.
 

Francisco Javier de la Uz Jiménez

2 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

En esas fechas era Comandante General de Melilla, el GD Ortega. Hoy desde Atenea Digital es partidario de vender o alquilar los Leopardo.
En ese escenario de Peregil no tendrían cabida los CC,s. Pero ¿ Y en otra Zona de Operaciones?
Jesús, Jesús...

José Antonio dijo...

Hubo tiempos en los que se decía convencidamente: “España y Marruecos, o Marruecos y España, son dos vecinos condenados a entenderse bien”. Era una afirmación perfectamente lógica y sensata; en un mundo internacional sombrío, amenazador, sin proyectos naturales humanistas, sin cabida para las expansiones trascendentes del alma, la creación de conflictos entre ambos pueblos sería la peor locura y la peor desgracia que podrían recaer contra ellos. En su fuero interno, todos los particulares, de uno u otro de ambos pueblos, que a lo largo de la historia se han relacionado con ánimo constructivo: vecindad mutuamente beneficiosa entre plazas de soberanía española y territorio marroquí circundante, relaciones comerciales o laborales, etc., todos esos particulares acababan reconociendo que, aparte las exigencias religiosas respectivas, en su manera de ser espiritual y en sus usos y costumbres y en sus más civilizadas tradiciones y en sus afectos personales, existían fundamentos comunes que les permitían a ellos el no considerarse incompatibles y que les permitían cambiar con rapidez, de los iniciales e instintivos rechazos, a la sentida amistad.

La máxima muestra generalizada de esa sentimentalidad entre españoles y marroquíes adquirió estado de naturaleza durante la época del Protectorado, en la primera mitad del siglo XX. De no haber sido por la criminal conducta de las llamadas potencias europeas, en especial de Francia, el establecimiento del Protectorado español en el Rif y Yebala no habría costado ni la décima parte de sangre, ni de dinero que en la realidad nos costaron.

“Los moros que trajo Franco” (expresión que demuestra una vez más la irracionalidad, la pobreza intelectual y cultural y las miserias del alma democrática de nuestra canalla antinacional), esos voluntarios marroquíes que nutrían las filas de la unidades militares de regulares que (con grave riesgo para sus vidas) acudieron a defender España de la canalla mundial, en el abominable período republicano 1931-1939; esos voluntarios venían a defender al Dios único (que estaba siendo masacrado en España) y a sus “hermanos españoles” que estaban siendo genocidamente exterminados.

Luego habrá que investigar minuciosamente sobre: ¿Quién planificó, organizó y ordenó el conflicto de la Isla de Perejil?

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M