ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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27/7/12

CAMPAÑAS DE MARRUECOS (VIII).




El Protectorado español en Marruecos, 1904-1956

Los capítulos anteriores de esta serie han sido dedicados a considerar los primeros acontecimientos relativos a los comienzos de la misión de protectorado español en la zona oriental, Melilla, una de las dos grandes zonas, ésa, en que militar y administrativamente estuvo subdividido el Protectorado español en Marruecos. Dado que tales acontecimientos melillenses tuvieron un comienzo bélico tan extensamente recordado por la opinión pública aún hasta en nuestros días, pudimos entrar en su consideración directamente, sin tener que recurrir a exponer sus antecedentes en el marco de la política mundial ni el de la regional. Pero ahora, en que por razones de simultaneidad hemos de dedicarnos a considerar los acontecimientos relativos a la zona occidental, Ceuta-Tetuán-Larache, ahora parece ya conveniente el que demos aquí nuestra versión sobre las causas y motivos que implicaron a España en una acción concertada internacional para dotar al entonces ingobernable, autárquico y aislado Marruecos de un Estado capacitado para relacionarse con el mundo exterior.


 Debemos hacer constar que España no estaba interesada en esa cuestión marroquí, recelaba de las acciones internacionales, que a ella misma tan recientemente entonces le habían ocasionado el desastre del 98, en sus flecos de Hispanoamérica y de Filipinas; se temía España que, en el fondo, la cuestión marroquí se reducía a una partida entre las potencias europeas, para ver cuál de ellas conseguía tutelar y colonizar Marruecos. Pero la debilidad de los gobernantes españoles les obligó a seguir la corriente dominante, en especial de la mano de la egoísta Francia.



Capitán Enrique de las Morenas y Fossi, héroe de Baler, Filipinas 1898.

El marco político global en aquel comienzo del siglo XX estaba ya dominado, absoluta e incontestablemente, por ese poder imperialista totalitario globalizador al que constantemente hacemos referencia en nuestros escritos y que es el que marca la marcha de la sociedad mundial desde hace tres siglos. En aquellos comienzos de siglo, no era ello de dominio público, se sabría a posteriori, que la gran partida estratégica de alcance mundial que se estaba preparando era la Gran Guerra europea (I G. M. 1914-1918). Las potencias europeas, Alemania, Francia e Inglaterra, se consideraban “grandes potencias” y jugaban insensatamente el papel brabucón que desde la sombra les marcaba dicho poder imperialista. Por lo que concernía a Marruecos, ya se vio finalmente que de lo que se trataba era de meterle en el redil de la globalización, mediante la confrontación de dichas tres naciones (que deberían hacerse enemigas mortales capaces de causar más de 28 millones de víctimas mortales en la I G. M.), y el implicar a España, para terminar de aniquilarla y acabar con el alma mater y la cabeza de la comunidad Hispanoamericana.

                               
                                                 I Guerra Mundial, la llamada Guerra de trincheras

La dolorida, arruinada y enlutada España, ya se vio tanteada por la marrullera Francia, en 1902, para implicarla en los proyectos coloniales de ésta con respecto a Marruecos. Luego, en 1904, Francia arregla un convenio con Inglaterra para no estorbarse ambas en sus negocios norteafricanos; Egipto para Inglaterra y Marruecos para Francia. España era un comodín para ambas negociantes; pues Inglaterra no quería ver franceses frente a Gibraltar, luego a España se la debía asignar allí un territorio para su dominio; y Francia no tenía más remedio que aceptar el mandato inglés, pero ya procuraría ella que ese territorio asignado a España fuese lo más reducido posible.

Alemania quería parte en el negocio, y defraudada por el convenio franco-inglés envía una fuerza de desembarco a Agadir, pero que no llegó a desembarcar. Al año siguiente, 1905, el Kaiser se presenta en Tánger, que era residencia oficial consular multinacional, y fuerza la celebración de una conferencia internacional, la de Algeciras 1906; en ésta, se le asigna a España una misión de protectorado en el Norte de Marruecos, de acuerdo con Francia.

España muy recelosa con los internacionales, acepta pero no inicia nada. Melilla seguía sin salir de sus antiguos límites convenidos con Marruecos, y Ceuta seguía sin salir de los respectivos suyos. Luego alguien debería encargarse de hacer que España saliese de sus límites y se implicara en el avispero marroquí. La encargada fue Francia; en sus turbios manejos de los asuntos internos marroquíes, consiguió que una compañía minera francesa fuese autorizada a establecerse en las mismas puertas de Melilla; el mineral sería exportado por el puerto melillense, y España estaría obligada a proteger la mina y el ferrocarril necesario. Francia amenazó que si no lo hacía España, lo haría Francia ocupando el territorio que hiciese falta.

La trampa contra España estaba montada; ya tan sólo faltaba que el día 9 de julio de 1909 los cabileños atacaran el ferrocarril minero y tropas de la guarnición de Melilla hubieran de salir a defender los trabajadores de éste. ¡Acababa de comenzar la cruenta Campaña de 1909-1910! Acababa de comenzar España su misión de protectorado que alcanzaría hasta 1956. Los partidos políticos antinacionales españoles y la prensa libre y los tontos útiles, todos ellos, ya tenían una buena excusa para atacar los gobiernos españoles y al Ejército español…

                                                                    José Antonio Chamorro Manzano
                                                                        XVI Promoción A G M


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