ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

27/6/12

ENSEÑANZA



Discurso de graduación de 2º de Bachillerato.
(Leído ante la indignación de los asistentes el 1 de junio de 2012, en el IES  "Los Cantos"  de Bullas.)

Mi hijo Rafa, en primer plano con sudadera blanca, en Blessington (Irlanda) donde acaba de terminar primero de ESO, guardando un inmejorable recuerdo tanto del trato como de las enseñanzas recibidas.


Habéis querido que diga unas palabras en vuestro acto de graduación. A pesar de que me siento muy honrado de que hayáis pensado en mí, creo que no ha sido muy buena idea, porque seguro que os voy a fastidiar el acto, seguro que os lo echo todo a perder. 

Yo debería aquí ser optimista, tendría esta tarde que insuflaros ese ánimo tan propio de veladas como la presente. Os debería decir que la vida es maravillosa, que podréis con todo si os lo proponéis, que el futuro es prometedor, que el futuro pertenece a los jóvenes como vosotros. Pero no. No puedo hacer eso. Os estaría mintiendo otra vez, y hoy quiero ser inoportunamente sincero con vosotros. Así que escuchad lo que tengo que deciros. Luego, si queréis me abucheáis o sencillamente pasáis de mí. Lo que prefiráis. 

Veréis, ex alumnos de 2º de Bachillerato. Vuestros padres y vuestros profesores os hemos tomado el pelo. Así, como suena. Si alguna vez oísteis que sois la generación más preparada de la historia, empezad a desechar esa idea, porque en lo sucesivo no tendréis nada que hacer cuando debáis competir con un alemán, un coreano, un inglés, un chino o un indio por un puesto de trabajo. Es lo que tiene haber estudiado en uno de los sistemas educativos más desastrosos del mundo. Si consideráis que con lo que os han exigido en el instituto o con lo que os pedirán en la Universidad tenéis suficiente, estáis apañados. 

Por otro lado, pensad que el país que os dejamos, esta España que a don Miguel de Unamuno le dolía infinitamente y que a mí me aburre más allá de lo soportable, es un país en ruinas, donde sólo podréis triunfar si os metéis en un partido político, os hacéis jugadores de fútbol o dais un braguetazo como dios manda con algún-barra-alguna potentado-barra-potentada que os permita además ser estrellas rutilantes de la prensa del corazón. De los Pirineos hacia abajo no hay más salida. Vuestros padres y vuestros profesores os hemos dejado la piel de toro más seca que el ojo de un tuerto, así que preparaos, si os da miedo cruzar sus fronteras, para la mediocridad, la estupidez y el bizantinismo más desesperante. 

Y ahora me dirijo a quienes han sido mis alumnos de Humanidades. No es nuevo lo que estáis a punto de oír, pero, puesto a ser un cenizo, creo que no estará de más que os lo repita. Las Humanidades han muerto, hace ya más de un siglo que están bien muertas y enterradas. Lo que habéis estudiado y lo que estudiaréis son los restos de un cadáver. Y no sólo porque Occidente se haya lanzado como un desesperado a vanagloriarse del avance tecnológico desde que un franchute del siglo XIX -¡fijaos, menuda antigualla!-, un tal Augusto Comte, dijera que sólo el método científico nos proporciona la verdad del mundo, sino porque sé que la mayoría de vosotros iréis a una Universidad, la española, y a unas facultades, las de Murcia, llenas de enchufismo y medianía, donde sólo valorarán vuestra capacidad para adaptaros y para hacerle la pelota al tonto de turno. Además, tened presente que aquí somos muy catetos, y que siempre os considerarán medio idiotas por ser humanistas, ya que por todos es sabido que una bata blanca o una fórmula matemática inextricable nos pone a los españolitos más que un calendario solidario con chicas en paños menores. 

Y ahora es cuando todos me decís: ¿entonces?, ¿qué salida nos queda, pedazo de gafe, grandísimo pesimista del tres al cuarto? Y ahora es cuando yo os doy dos o tres apuntes de algo que nadie me dijo nunca y que he tenido que descubrir por mi cuenta y riesgo, a golpe de cabezazos contra molinos de viento, otrora gigantes. Atentos. 

Ahí va el primer consejo que os doy: no os conforméis con lo poco que habéis aprendido ni con lo poquísimo que aprenderéis a partir de ahora. Estad siempre hambrientos. Estad siempre ansiosos. Procurad saber siempre más que vuestros profesores. Estudiad por vuestra cuenta. Cultivaos en soledad. Sólo así podréis conseguir ese puesto de trabajo por el que compiten, además de vosotros, el alemán, el coreano, el inglés, el chino o el indio. 

El segundo consejo que os doy es que, en cuanto tengáis oportunidad, pongáis pies en polvorosa y abandonéis este país de chichinabo llamado España. Cruzad los Pirineos, cruzad el Atlántico, volad bien lejos de aquí. Ahora la palabra futuro es un antónimo en toda regla de la palabra España. 

El tercer consejo se lo dedico a los humanistas. Preparaos por vuestra cuenta lo mejor que podáis y, si tenéis la oportunidad, poned una contundente carga de goma 2 en los cimientos de la Universidad. Destruid, volad por los aires todo aquello que huela a mediocridad, a nepotismo, a enchufismo, a vagancia, a lavado de cerebro y a cosa políticamente correcta. Seguid con el Latín y con el Griego: ambas lenguas, por muy muertas que estén, son el seguro pasaporte para la sabiduría y el éxito. Un momento: ¿éxito?, ¿con el latín y con el griego? Aquí en España no, aquí seguro que os coméis los mocos. Pero sabed que en el mundo civilizado las empresas importantes se disputan a los humanistas; y esto que digo soy capaz de probarlo ante quien sea. 

Y por último, permitidme un consejo más y ya me callo. Luchad, combatid, descerrajad vientres, devorad corazones si hace falta, para ser, antes que nada, individuos. Vuestro camino estará lleno de cantos de sirena, de tentaciones para que os convirtáis en masa. Pasad. Mandad todo eso a tomar viento. Tened presente siempre que los individuos escriben poemas conmovedores, descubren medicinas capaces de hacernos eternos o inventan aparatos para viajar a las estrellas… Y sin embargo, la masa…, la masa, ¿qué hace? A lo máximo que puede aspirar es a quemar parlamentos o a cortar cabezas de reyes. 

Y ya, de verdad, el ultimísimo consejo… Quizá, ahora mismo, el más importante de todos: disfrutad, pasadlo lo mejor posible en este día. Porque este día es vuestro y sólo vuestro. Y lo demás, en realidad, importa un bledo. 

Gracias.
David López Sandoval.

Chevi Sr.

3 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

ROMANCE DE LA E. S. O.

Dicen que va en retroceso
la enseñanza de la E.S.O.

Comprobarlo un padre quiso
y asaltó, sin previo aviso,
a su hija de quince años,
que, con modales huraños,
con evidente impaciencia,
con tono de displicencia
y prostibulario atuendo,
así le fue respondiendo:

-¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?
-No está en mi libro de texto.
-¿Y está Felipe Segundo?
-A ese siempre lo confundo...
-¿Y doña Juana la Loca?
-En este curso no toca.
-Di algún monarca absoluto.
-No se da eso en mi instituto.

-¿Y cuándo se perdió Cuba?
-Esta... ¡tiene mala uva!
-Pues di un pintor español.
-Eso no entra en el control.
-¿No sabes quién fue Picasso?
-No. De esas cosas, yo paso.

-¿Cuándo acabó la Edad Media?
-Pues vendrá en la Enciclopedia.
-¿Y las Navas de Tolosa?
-¡Me preguntas cada cosa...!
-¿Y qué fue la Reconquista?
-Si me dieras una pista...

-¿A qué equivalen mil gramos?
-¡Pero si eso no lo damos!
-¿Qué son los números primos?
-Eso tampoco lo dimos.
-¿La ecuación de primer grado?
-Pues tampoco la hemos dado.
-¿Y sabes mucho Latín?
-¡Lo dices con retintín...!
-Y tampoco darás Griego
-Se escribe raro, me niego.
-¿Quién fue Ortega y Gasset?
-Lo miraré en internet.

-¿No estudias Filosofía?
-¿Para qué me serviría?
-¿Y has dado Literatura?
-No sé... No estoy segura.
-¿Quién compuso 'la Odisea'?
-No tengo ni zorra idea.
-¿En qué obra sale Calixto?
-No, papá, eso no lo he visto.

-¿Y Gonzalo de Berceo?
-No viene en el libro, creo.
-¿Y Calderón de la Barca?
-¡Huy, papi, no me seas carca!
-¿Clarín, Baroja, Unamuno...?
-Pues no me suena ninguno.
-¿Algún autor del Barroco?
-De eso sé bastante poco.
-¿Quién fue el "Manco de Lepanto"?
-Papá, no preguntes tanto.
-Pero, ¿no leéis a Cervantes?
-¡A ese lo leeríais antes...!
-Lo tuyo, hija, es deplorable...
-Pues he sacado notable
-Y de Ciencias, ¿sabes algo?.

-Me voy, que esta noche salgo.
-Pero, entonces, tú ¿qué sabes?
-¡No me esperéis; tengo llaves!
Y el padre quedó perplejo:
al mirarse en el espejo
se notó cara de idiota.
Musitó una palabrota
y fue a meterse en la cama.
Así acaba este epigrama.


NOTA.
Y es que se trata de eso,
que cuando acaba el proceso,
con la excusa del progreso,
se les ha sorbido el seso.

G. uillermo dijo...

¡Como nos tiene Usía Chevi!, con tantas interesantes y apropiadas entradas ¡no paramos de leer y de pensar!.
En esta que nos ocupa, tal parece que el profesor de Lengua que la escribe.. leyera Cajón de Sastre.
Defiende cosas interesantísimas, al igual que en nuestro blog.
En cuanto a consejos como:
Los jóvenes deben formarse y leer y leer y leer, deben ser individuos y no adocenarse, prestar mucha atención a las Humanidades, etc, ¿Qué vamos a decir?, pues de acuerdo, lo venimos defendiendo diariamente.
Por discrepar en algo, no creo que los jóvenes formados deban salir corriendo de España, primero porque no sería propio de hombres que aman su cuna, y segundo...¡Joder!, si todos están bien formados, esta sería una nación estupenda...y no habría necesidad de irse.
Por otro lado...Javier, siempre oportunísimo.
Un saludo.

Javier de la Uz dijo...

Otro de la ESO….

“La inabarcable ignorancia de ZP: confunde a Don Quijote con Sancho Panza”

En el debate entre el Cardenal Cañizares y el ex presidente J.L. Rodríguez Zapatero, en la Universidad Católica de Ávila, (ZParo) demostró una vez más su inabarcable incultura, que no da ni para memorizar los libros de citas.
Así, afirmó: COMO DIJO SANCHO PANZA, LA LIBERTAD ES EL BIEN MÁS PRECIADO.

La cita correcta es: ….. don Quijote volviéndose a Sancho, le dijo:
"LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS;……

http://www.periodistadigital.com/politica/partidos-politicos/2012/06/29/la-inabarcable-ignorancia-de-zp-confunde-a-don-quijote-con-sancho-panza.shtml