ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
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12/6/12

CAMPAÑAS DE MARRUECOS (VII)








 Comandancia General de Melilla, 13-7-1915 a 28-1-1920

Por R. D. de 13-7-1915, fue ascendido a General de División Luis Aizpuru y Mondéjar, y en esa misma fecha fue designado él para cubrir la vacante de Comandante General de Melilla, que había ocupado hasta el inmediato día 9 el General Gómez Jordana.

          Foto del Gral Aizpuru cedida por su bisnieto D. Luis de Aizpuru Rosado

 El General Aizpuru era un veterano melillense; cuando comenzó la campaña de 1909 y en el empleo de Teniente Coronel, era él el Jefe de la Brigada Disciplinaria; desde el primer día de combates, 9-7, formó parte de la guarnición de una de las tres posiciones ocupadas aquel mismo día, la de Sidi Ahmed el Hach; el día 18-7 fue designado Jefe de otra nueva posición defensiva, la de Sidi Alí; y con posterioridad, siempre fue Jefe de alguna de las columnas operativas habidas. Así, fue el Jefe de la columna que el 29-9-1909 coronó el pico Basbel, del  Gurugú.

El teniente del Batallón Disciplinario y seis soldados de la columna Aizpuru, acompañados de dos indígenas, colocaron la bandera española en las cumbres del Gurugú el 29 de septiembre de 1909. 

 El 24-8-1910 y ya con el empleo de Coronel Jefe del Regimiento África 68, mandó la columna que ocupó la posición de Yazanen, al Oeste de la península de Tres Forcas y sucesivamente las posiciones de Ras Medua y Harcha. En la misma situación, participó activamente en la Campaña del Kert, hasta enero de 1912, en que fue ascendido a General de Brigada, por méritos de guerra, y se le nombró Jefe de la Segunda Brigada de la División Orgánica de Melilla. 

Vista del Cabo Tres Forcas, en Marruecos, desde el baluarte de la Concepción (Melilla) 

Tras de su urgente toma de posesión del mando de la Capitanía G. de Melilla, el General Aizpuru había de proseguir la política desarrollada por su antecesor, de preponderancia de la actuación pacífica de atracción de los cabileños, en evitación de cruentos combates a efectos de ir ampliando la zona de protectorado dependiente del Jalifa con sede en Tetuán desde ese mismo año, 1913. Durante su mandato de la Capitanía (hasta 28-01-1920) y con carácter general, corrieron parejas la normalidad y la labor fructífera de ampliación de la zona; aunque la normalidad consistiera en frecuentes avisos de amenazas de ataque de las harkas enemigas acampadas en torno a la zona ya protegida y el doloroso goteo de bajas en agresiones aisladas. La gran guerra que se desarrollaba en Europa, conllevaba un incremento de la permanente confrontación entre las potencias en Marruecos, y ello resultaba en perjuicio de la española acción de protectorado; pues los cabileños, que veían la reducción del ritmo de la acción española, a la vez estaban trabajados por los agentes extranjeros sobre cuál sería su suerte, en función de su conducta presente y de la consiguiente actitud para con ellos de la potencia que resultase vencedora, y además estaba la prodigalidad de tales agentes en el reparto de dineros para el pago de muchos de aquellos agresores que nos ocasionaban el goteo de bajas; y así, los ya amigos cabileños procuraban no implicarse demasiado en nuestra causa y los dudosos daban tiempo al tiempo y procuraban hacer méritos para con el que fuera futuro vencedor en la gran guerra (I G. M.).
                                  Plano de Melilla y alrededores de la época

El primer combate con importante número de bajas habido en la referida etapa de mando del General Aizpuru, tuvo lugar el 29-04-1916, cuando la ocupación de nuevas posiciones –pactadas con lo cabileños locales– en Kandusi y Al-la Hariga; pues, seguidamente y para intentar aniquilar esas incipientes posiciones, actuaron numerosos contingentes foráneos pagados con dinero francés, y, aunque sufrieron estos gran número de bajas y fueron rechazados, nos ocasionaron la muerte de 2 soldados y 10 policías indígenas, y 7 soldados y 30 policías heridos.

En el siguiente mes, junio, días 21 y 22, se produjo una acción similar a esa relatada, en la meseta del Draa y, en ésta, las bajas fueron 1 Oficial y 19 de Tropa, muertos, y 2 Oficiales y 57 de Tropa heridos.

Dichos contratiempos y la reducción de fuerzas ordenada por el Gobierno ante las graves acciones revolucionarias producidas en la península por nuestros partidos políticos antiespañoles y servidores del imperialismo totalitario globalizador, y con el añadido de la peligrosa perturbación creada en el seno de los cuadros de mando, de generales, jefes, oficiales y suboficiales, por las llamadas Juntas de Defensa, creadas por militares afiliados a la masonería o manipulados por ésta, (entonces, pocos podrían asociar las actividades de dichos partidos políticos y de las juntas de defensa con la preparación de la mayor guerra civil que se hubiese conocido nunca en España, la de 1931-1939; pero ya eran muchos los que sí advertían el debilitamiento al que se estaba llevando a nuestras fuerzas operativas y que podría llevarlas a una severa derrota en aquellas campañas del protectorado); todas esas causas, paralelas con otras similares ocurridas en la zona occidental, Ceuta-Tetuán-Larache, impusieron un período estacionario en la acción de protectorado, en cuyo período no hubo establecimiento de nuevas posiciones melillenses, hasta el mes de abril de 1919; y todas las nuevas posiciones establecidas durante ese año lo fueron de modo  prácticamente incruento.

Con respecto al debilitamiento de las fuerzas militares asignadas a la acción de protectorado en ambas zonas, oriental (Melilla) y occidental (Ceuta-Tetuán-Larache), el pundonoroso General Gómez Jordana, Alto Comisario y General en Jefe del Ejército de Operaciones, en el informe personal de 18-11-1918 y que elaboró a petición del Ministro de Estado, Conde  de Romanones, decía “que hasta marzo de 1917 había llevado a cabo (por exigencias del Gobierno) la repatriación de 20.563 hombres y 3.900 caballos y mulos”. Pero, además, existía una permanente falta de personal y de ganado en las unidades, por bajas naturales acumuladas, que en aquel momento superaba la cifra de 5.000 hombres y 1.700 caballos y mulos, y que tales faltas no se llegaban a cubrir aun a pesar de sus razonadas frecuentes peticiones. Por otra parte, estaba el hecho de los licenciamientos de tropa a comienzos de cada año y que, hasta la incorporación del nuevo reemplazo ya instruido, durante tres meses situaban a muchas unidades en la mitad de sus plantillas. Sobre los medios automóviles, informaba que de los 28 camiones en plantilla solamente había 16 en estado de uso. Y sobre aviación, informaba que de una testimonial plantilla de 6 aparatos solamente funcionaban 2.

El referido informe, muy extenso y minucioso, fue redactado durante dos días sin descanso por el Alto Comisario, General Gómez Jordana. La salud de éste se hallaba muy quebrantada, por causa del agotador esfuerzo y la pareja responsabilidad que llevaban recayendo sobre su persona desde el año 1909, además de por los inocultables presagios de fracaso del ejército empleado en la acción de protectorado, que tan deficientemente era atendido por el Gobierno español. Y nada más acabar de estampar su firma en el original de dicho informe, que le había sido presentado por el Jefe de su Gabinete, Coronel Gómez Sousa (hijo del General Gómez Jordana), El General cayó muerto sobre su mesa de despacho.

                          El monte Gurugú, posición dominante sobre Melilla 

Por R. D. de 28-01-1920, fue ascendido a Teniente General el General Aizpuru, y cesó él en el mando de la Capitanía General de Melilla. Y por R. D. de 30-01-1920, fue designado para nuevo Comandante General de Melilla, el General Manuel Fernández Silvestre, quien habiendo sido cesado en el mando de la Comandancia General de Larache en 21-07-1915, había pasado a ser destinado de Ayudante de Campo de S. M., el Rey; y por R. D. de 23-07-1919 había cesado de Ayudante y ejercía el mando de la Comandancia General de Ceuta.

                                                                             José Antonio Chamorro Manzano
                                                                                  XVI Promoción A G M

2 comentarios:

José Antonio dijo...

La fotografía del General Aizpuru, ha salido del álbum familiar merced a la buena gestión de nuestro poeta Coronel Gran Jefe Gonzalo. No sé si la misma obrará en otros lugares públicos; pero yo la he saboreado como si fuese exclusiva nuestra. Muchas gracias a ambos, Luis Aizpuru y Gonzalo.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

La foto ha sido escaneada del marco, con cristal y todo (mas sabor) por Luis su bisnieto.