ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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7/3/12

LA GUARDIA CIVIL.ESPÍRITU DE SERVICIO

Santi Zerolo me envía un correo con enlace de El Mundo, que reproduzco.






Gonzalo,
Aunque seguro que ya lo conoces por si acaso te remito el enlace de una noticia sobre un Guardia Civil de tu pueblo y el manto protector de la Virgen del Pilar (sorprendente que la imagen de la misma siga presente en la Comandancia de Melilla después de casi 8 años de oprobiosa presión laicista)
Un abrazo
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Pilar cumple hoy ocho días de vida y vive en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla junto a su madre, Lydie Vanina Gbamale, costamarfileña de 28 años. Ahora es un bebé preocupado de comer y dormir, pero dentro de unos años le contarán que nació gracias a un acto heroico de la Guardia Civil y que se llama Pilar en honor a la patrona de este cuerpo.

Su suerte pudo cambiar el 10 de noviembre, cuando su madre estaba en avanzado estado de gestación y se subió a una pequeña lancha neumática a motor con su hijo de seis años y otros ocho inmigrantes. La Guardia Civil avistó la pequeña patera, que se acercaba en mitad de la oscuridad en dirección al puerto de Melilla. Mientras se trasladaban al lugar varias patrullas territoriales y una del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), los inmigrantes comenzaron a subir la pequeña escalera de uno de los muelles. Pero Lydie y su hijo cayeron al agua y enseguida se los tragó el mar porque no sabían nadar.
Era de noche y no se veía, pero el cabo Javier Ferrón no se lo pensó: se quitó el arma reglamentaria y las botas y se lanzó al mar para intentar salvar a la mujer y al niño de una muerte segura. Siguiendo el rastro de las burbujas llegó hasta la mujer, que estaba ya en el fango del fondo marino, a ocho metros de profundidad, y la abrazó para subirla a la superficie. Durante el trayecto de subida, se encontró también al niño, al que colocó sobre su espalda para subirlos a los dos a la vez. Ya en tierra firme, les hizo una maniobra de reanimación para devolverlos a la vida antes de que fueran evacuados al Hospital Comarcal en ambulancia.

'Una persona agradecida'

Esto ocurrió hace casi cuatro meses, pero no se ha sabido hasta hoy, cuando la Comandancia de la Guardia Civil ha dado a conocer el nacimiento de Pilar y la gesta del cabo Javier Ferrón, al que reconoce una acción que "sin ningún género de dudas salvó dos vidas y la que estaba por nacer, a pesar de las adversas condiciones del rescate de visibilidad nula, profundidad y zona de hundimiento pegada al muelle".

Gracias a este guardia civil, Lydie Vanina Gbamale "es hoy una mujer feliz que tuvo la dicha de encontrarse con un benemérito vestido de verde, que la sacó de las profundidades del frío mar invernal, y con ella a la hija a la que hoy puede abrazar", continúa la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla. En su comunicado, destaca de esta inmigrante el hecho de ser "una persona agradecida" por llamar a su hija con el nombre de Pilar, patrona del Instituto Armado desde hace 99 años.
El jueves, Lydie y el cabo del GEAS que la rescató junto a su hijo se volverán a encontrar en un acto organizado por la Guardia Civil. En él, Pilar verá por primera vez a la virgen por la que lleva su nombre, ubicada en algunos rincones privilegiados de la Comandancia de Melilla.

                                                                                             Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda


10 comentarios:

José Antonio dijo...

En este comentario no cabe ningún tipo de ironía. Y tengo que decir que no veo nada extraordinario en esa actuación del GAES de la Guardia Civil; repito lo dicho hace dos días, “Ese es el tradicional estilo del soldado español a lo largo de los siglos”.

Estoy seguro de que todos los niñitos que han muerto o han quedado mutilados en los atentados terroristas perpetrados contra casas-cuartel de la Guardia Civil no cesarán de enviarle sus cariñosos besitos al Cabo Javier Ferrón y a su nueva amiguita, Pilar.

Muchas gracias, Gran Jefe Santi Zerolo y Gran Jefe Gonzalo.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Javier de la Uz dijo...

La 1ª Cartilla del Guardia Civil, creada bajo la dirección del DUQUE DE AHUMADA y “Aprobada por S.M. en Real Orden de 20 de Diciembre de 1.845.”

En el Artículo 6º del Capítulo Primero. Prevenciones generales para la obligación del Guardia Civil.
Dispone entre otras: “El Guardia Civil procurará siempre un pronóstico feliz para el afligido; y que a su presentación el que veía a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo vea salvado.”

El acto del Cabo de la Benemérita Javier Ferrón, según mi punto de vista, a demás de ser humana y profesionalmente encomiable, es heroico.

Chevi Sr. dijo...

Que pena que este tipo de acciones no sean noticia. Cabo Ferrón, para mi, valor y corazón reconocidos, ya sé que no soy nadie, pero puedo representar a todos los anónimos que llevamos la admiración en silencio.

Coronel263ART dijo...

¿TODAVIA SE PONE EN LA HOJA DE SERVICIOS "VALOR: SE LE SUPONE?
PUES, COMO DIJO TRILLO : MANDA HUE..

Anónimo dijo...

Me dirijo a quien se hace llamar José Antonio, parece mentira que tu tengas que criticar la labor de la Guardia Civil, es más de un grupo de rescate como son los GEAS, encima nombras a las víctimas de ETA, Tu has sufrido algunas un atentado? creo que a los que los hemos sufrido, nos verguenza tus palabras, lavate la boca antes de hablar de la Guardia Civil

José Antonio dijo...

Nací en una casa cuartel de la Guardia Civil y me crié de modo sucesivo en otras varias; ocurría que mi padre era guardia civil en aquellos lejanos tiempos en los que los guardias civiles estaban de servicio permanente, las 24 horas del día y casi todos los días del año. Cuántas escenas reales como la vida misma, de heroísmo y abnegación de nuestros padres y sus compañeros, entraban por los ojos de aquellos pequeños grupitos de niños que convivíamos en aquellas reducidas comunidades, templos de respeto por el uniforme y el prestigio que ellos sabían ganarse entre todos los vecinos del pueblo (los papás de nuestros compañeros del cole). Si estábamos nosotros jugando por las inmediaciones de la puerta principal, les veíamos salir en silenciosa pareja; no sabíamos a dónde iban ni cuándo volverían; quizá ni pudiésemos valorar el peligro que ocasionalmente pudieran correr. Pero nuestras madres sí lo sabían, puesto que las esposas de los respectivos agentes que formaban cada pareja procuraban acompañarse y darse esperanzado ánimo hasta que ellas les oían regresar, incluso en altas horas de la madrugada o del amanecer del día siguiente. Eran los tiempos (1943-195-) de los bandoleros o maquis comunistas que desde Francia mandaron para que en España las cosas volviesen a ser como cuando la guerra civil.

No ha mucho, he relatado una de tales escenas captadas por mis infantiles ojos; pero fue una escena de las más habituales y nada cruentas. Pudiéramos calificarla hasta de ingenua, pero fue cierta. Escenas cruentas, también se grabaron en mi alma; pero hoy no me encuentro con ánimo para entristecer a los queridos lectores. Así que vamos a la ya relatada; pues además en este momento no dispongo de tiempo para evocar cualquier otra:

- A la hora del mediodía, de un invernal día, se presentó en el puesto de la Guardia civil de aquella localidad, un paisano que presentaba denuncia de haberle sido sustraído todo lo valioso que mantenía en su chalet serrano. Una vez recopilados todos los datos que aportaba el denunciante, el jefe del puesto llamó al único agente disponible en aquel momento (era Ambrosio, recién casado con una encantadora menorquina), Ambrosio estaba a medio comer y su esposa estaba secándole con una plancha el uniforme y la capa que había traído empapados hacía menos de una hora. Debidamente uniformados ambos y en compañía del denunciante se encaminaron a pie, de nuevo bajo la lluvia, al lugar de los delictivos hechos denunciados. La inspección ocular se extendió hasta la posible ruta de huida de los delincuentes, y a aquellos ojos expertos era difícil que se les escapase algún ni siquiera mínimo detalle útil, aun por mucha lluvia helada que cayera. Así, en medio de un denso zarzal y ya oscurecido, advirtieron la presencia de un fardo, lo sacaron como pudieron y comprobaron que en él se contenían parte de los objetos sustraídos. La decisión del Sargento hubo de ser la única posible en el momento; –“Ambrosio, métete ahí, porque estos tíos van a volver a recogerlo. Yo regreso al cuartel, le digo a tu esposa que te prepare un bocadillo y al primero que esté libre le mando que te lo traiga, por si la cosa va para largo”.

Hacia el amanecer del día siguiente, llamaron a la puerta del cuartel, que aún estaba cerrada, acudió el agente de servicio y comprobó que era su compañero Ambrosio, con dos detenidos cargados con un pesado fardo. Pues había pasado que los delincuentes, venidos de la capital, Madrid, habían vuelto en busca del fardo y cuando en tinieblas metían sus manos entra las zarzas una de aquellas manos quedó presa mientras se oía un imperioso ¡Alto, a la Guardia Civil! Después ocurriría lo lógico: el trío camino del cuartel, los detenidos a disposición del jefe del puesto, Ambrosio a ver si aún estaba comestible lo que le quedaba de la comida del día anterior, y su esposa a secar otra vez con la plancha la capa y el uniforme; pues no se sabía si en pocos minutos tendrían que ser usados de nuevo para el desempeño de otro acto de servicio.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Chevi Sr. dijo...

Un mal entendido sin duda. Espero que el Anónimo haya podido comprobar su error. Hay que conocer a las personas, y conocer a nuestro entrañable Gran Jefe Chamorro (Jose Antonio)lleva un tiempo, pero merece la pena.

Anónimo dijo...

José Antonio, ante todo me disculpo por mis palabras, un GEAS tiene esas misiones y da igual quien sea, pero bajar a ocho metros de profundidad a oscuras y sacar del agua a tres personas en esas condiciones, para mi que soy buceador es muy difícil, yo también se que es una casa cuartel, he vivido en ellas y sé que es un atentado desgraciadamente e incluso he visto morir en brazos a un compañero. Así que reitero mis discupas

José Antonio dijo...

Verdaderamente, hay circunstancias favorables en la vida que compensan otras desfavorables, y que contribuyen a que el resultado final pretendido sea el mejor posible. Para mí, ha sido una circunstancia muy favorable el hecho de que un lector amigo haya reabierto este tan importante tema de elogio a un ejemplar agente de la Guardia Civil, el cabo Vicente Terrón; quien como todos sus compañeros es consciente de lo, vitalmente decisivo y moralmente obligado por su propio sentido del deber, que puedan llegar a ser sus actuaciones en el rescate de personas incapacitadas para valerse por ellas mismas o por otras también incapaces de prestar la ayuda necesaria.

De no haber sido por esta reapertura, quedaría yo para siempre “colgado” con un comentario mío que, repasándolo ahora, lo encuentro incomprensible y, sin quererlo, hasta algo displicente para con la persona del cabo Terrón. Luego esta circunstancia favorable demuestra, una vez más, que a Cajón de Sastre lo sustenta un gran equipo, que dirige magistralmente su Presidente Gran Jefe Chevi, y que sus progresivas aportaciones ideológicas a la tarea de que España sea acertada guía de referencia para quienes quieran realizar lo mismo en su respectivo país, para poder llegar a hacerlo nación como lo es España y para dar cumplimiento a los designios de Dios, que en definitiva es el destino de la existencia humana.

He de suponer ahora que el hacer yo entonces el referido comentario, daba por hecho que el heroico y exitoso servicio del compañero cabo Terrón había quedado suficientemente reconocido, y de manera clara y pública, en todos sus extraordinarios méritos, tanto por el hecho en sí como por la entrañable acogida que le había dado Gran Jefe Santi Zerolo. Así, entendí que no procedía que yo abundase más. Y entonces pasó lo que pasó, sentí la necesidad anímica de elogiar a todos aquellos otros que vistiendo su respectivo uniforme de Grupo, Arma o Cuerpo se esfuerzan día a día en estar técnica y físicamente y en todo momento en disposición de “jugársela” para evitar daños irreparables a cualesquiera personas. Y, también, sentí la necesidad de recordar a tantos niñitos víctimas de atentados terroristas y que no dispusieron de la compañía de alguien como Terrón que pudiera haberles salvado en su desgracia.

Por lo demás, nada que perdonar. Todos sabemos que, en nuestro trabajo de instrucción o de servicios o ejercicios, hay veces que el hablar rotundo y hasta un zarandeo son el más eficaz remedio para que reaccione quien esté pasando por un indeseable estado de aturdimiento que le indisponga para contribuir a conseguir el objetivo final. Como el aturdimiento que me “pilló” a mí cuando hice dicho comentario.

Muchas gracias Gran Jefe Chevi y muchas gracias estimado lector amigo.

Anónimo dijo...

De todas maneras deciros que hacéis un buen trabajo y sobre todo hace falta más España y menos de lo otro, vosotros como siempre dais lo máximo. Muchas por todo ello