ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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2/3/12

EJÉRCITO DE ESPAÑA EN ÁFRICA


Orden General del día 10 de julio de 1927.

              Al Ejército y a las Fuerzas navales de Marruecos:

Con los movimientos efectuados en el día de hoy, se han batido los últimos restos de la rebeldía, se ha ocupado la totalidad de nuestra Zona de Protectorado y se ha dado fin a la Campaña de Marruecos, que durante dieciocho años ha constituido un grave problema para los Gobiernos, llegando en momentos críticos a producir serias inquietudes a la Nación, que, pródiga, aquí vertió su sangre y sus energías morales y económicas para mantener el legado de altivez y gallardía que nos dejaron nuestros antepasados, conquistadores de un Mundo.


El desembarco de Alhucemas, en septiembre de 1925, con el que por primera vez se afrontó resuelta y valientemente la solución de este problema, yendo a atacar la rebeldía en su corazón, fue la base que ha permitido desarrollar la rápida y decisiva campaña que, comenzada en 8 de mayo de 1926 y continuada con perseverante método aun durante el invierno, nos ha permitido dar fin a la rebeldía en quince meses de continuas y fatigosas operaciones, pudiendo hoy este Ejército, que es el de España, decir con orgullo que ha puesto «FIN» a un problema, quizás el más grave que ha conmovido la vida de la Nación en estos años.



Se atacó la rebeldía cuando más potente parecía, cuando contaba con numerosos elementos de guerra modernos, con la cohesión de todas las cabilas bajo un mando único, con la fuerza moral de haber puesto en jaque a dos naciones europeas (España y Francia). En poco más de un año habéis destruido esa organización rebelde, habéis ocupado y recorrido en todos sentidos la totalidad de la Zona de nuestro Protectorado, dominándola totalmente, sin tratos ni convenios de ninguna clase con los rebeldes, apoyándose sólo en vuestra voluntad de vencer y en la acción política de los leales musulmanes puestos al lado de la nación protectora, por convencimiento de los beneficios que ello ha de traer a su país y a su raza.


Las dificultades y las fatigas de esta larga campaña de un año han sido grandes; la dureza del terreno, todo él extremadamente montañoso, el valor militar del enemigo que, por su sobriedad, resistencia y costumbre a la guerra, constituye una de las infanterías mejores del mundo; las inclemencias del tiempo en un clima duro e irregular que, agravadas en los tremendos temporales de Senhaya y Ketama, desencadenados en esta primavera con violencia inusitada y nunca conocida, os pusieron en duro trance de sufrimiento y peligro; todo lo habéis vencido y soportado con entereza y valor que recuerdan el de nuestro audaces conquistadores y que hacen resplandecer las virtudes de todos: generales, jefes, oficiales, suboficiales y tropa del Ejército de tierra, que con su talento coraje y sufrimiento todo lo dominaron y nada entibió su entereza y espíritu por la fe en la victoria; las leales tropas indígenas, que ni un momento vacilaron; los aviadores, que con constancia y valor enorme no han cesado ni un momento en su acción de apoyo a las tropas y quebranto del enemigo, aun en aquellos días de furioso temporal, en que rotos los lazos de comunicación de las columnas fueron los primeros que con riesgo inminente de su vida, volando en medio de la tempestad de nieve, llevaron al soldado el consuelo de verse atendido y socorrido con alimentos, medicamentos y municiones; Las Fuerzas navales, que constantemente vigilantes prestaron al Ejército el auxilio de sus barcos, el apoyo de su artillería, hermanadas con él en el pensamiento y en la acción, como en el raid de Gomara, y en el peligro, en el que dieron también generosos sus vidas, como en los temporales de Villa Sanjurjo. Todos, soldados de tierra, de mar y del aire, merecéis el agradecimiento de la Patria y el de vuestro General, que sabe que todos los laureles, toda la gloria, a vosotros sólo corresponde, pues con vuestro valor vuestra fatiga y vuestras vidas los habéis conquistado.
Todas las fatigas y todos los peligros tienen hoy su recompensa, con la satisfacción que ha de produciros el saber que en quince meses de campaña, al derrotar la rebeldía, habéis ocupado y dominado veintinueve cabilas y las fracciones que faltaban por ocupar de otras doce, habéis cogido al enemigo 42.000 fusiles, 130 cañones, 236 ametralladoras, ocho morteros, cinco fusiles ametralladores y abundante material de guerra y municiones, y habéis pacificado y organizado un país hasta hoy indomable, anárquico y rebelde a toda organización y mando. Merecéis bien de la Patria, y vuestro General en su representación os lo dice; los que en breve plazo regreséis a vuestros hogares podréis recibir con la frente alta el beso de vuestras madres, que en él pondrán no solo el cariño de madre sino el orgullo de española, al abrazar a un hijo que cumplió con su deber.

Al terminar la Campaña de Marruecos, dirijamos un saludo al Ejército de Francia, la Nación hermana, que en la íntima cooperación militar vivió con nosotros esta guerra; dediquemos todos un recuerdo a nuestros hermanos que en ella dieron la vida.
                                                       El General en Jefe
                                                           José Sanjurjo
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                                                                        José Antonio Chamorro Manzano
                                                                                   XVI Promoción A G M

2 comentarios:

Chevi Sr. dijo...

Hagamos que no sea inutil la sangre derramada con tanto altruismo, valor, y honor.

Javier de la Uz dijo...

Esta Campaña se cerró con éxito, en parte, gracias al General Primo de Rivera. Como Presidente del Gobierno de España, no se amilanó en mandar tropas suficientes para acabar con la insurrección de las cabilas capitaneadas por Abd- el- Krim. Y así, terminar de una vez con el chorreo de sangre derramada por nuestros Soldados, que enviaban con cuenta gotas los pusilánimes Gobiernos anteriores.