ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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11/3/12

CAMPAÑAS DE MARRUECOS 1893-1927 (II)


El siglo XIX corría ya su última década; había sido un siglo catastrófico para los españoles: Guerra de la Independencia 1808-14, implantación de los partidos políticos antinacionales, implantación extensiva de las sectas masónicas, revoluciones burguesas, comienzo de la proletarización popular extensiva, tres guerras carlistas, asfixia de la monarquía borbónica, intento de instaurar una república partitocrática… y para cierre del siglo nos estaban preparando el comienzo de las campañas de Marruecos y el rompimiento estatal con las últimas comunidades hispanas en América y Filipinas.

Podríamos decir que todos aquellos desastres eran lógicos; ya que en España no existía política de Estado desde el fallecimiento de Felipe II, en los finales del siglo XVI. Las sucesivas personas titulares de la monarquía, estaban incapacitadas personalmente y eran manejadas por camarillas al servicio de los intereses extranjeros o de los suyos feudales; y el pueblo español se mantenía como podía siguiendo sus arraigados impulsos patrióticos y religiosos, y medio orientado por individualidades voluntariosas que no cesaban de surgir en todos los ámbitos públicos.



En tales condiciones, los enclaves norteafricanos languidecían y sobrevivían gracias a la heroicidad de sus mínimas y desatendidas guarniciones. En Melilla y después de cuatro siglos, aún no se habían fijado los límites territoriales; primero fueron las murallas de la plaza, y luego una línea en un radio de unos tres kilómetros defendida por fuertes avanzados (San Lorenzo, Camellos, Cabrerizas Bajas, Cabrerizas Altas y Rostrogordo). Entre la desgana de los gobernantes españoles y la eterna enemiga mutua entre los Sultanes y los cabileños, no había sido posible el concertar los límites territoriales. Pero estábamos en 1893 y los planes globalizadores del imperialismo no admitían demora; así que ingleses y franceses empezaron a agitar y armar a los cabileños fronterizos, al tiempo que desde nuestro ministerio de la guerra se autorizaba a construir un nuevo fuerte (Sidi Aguariach), en las cercanías de un morbito y un cementerio indígena. El conflicto estaba servido; los viernes eran días reservados a las mujeres para sus rezos en el morabito y sus visitas al cementerio, de tal manera que ningún hombre podía acercarse allí, estando penado que al que lo hiciera se le sacarían los ojos. Los cabileños anunciaron que se opondrían a la construcción allí del fuerte. Los trabajos de construcción comenzaron el día 29 de septiembre; por dos noches seguidas las obras realizadas fueron destruidas; el 2 de octubre, de nuevo a construir, pero nutridos contingentes moros (más de tres mil de ellos armados con fusilería) atacaron a los obreros y a la sección de protección, que de milagro pudieron replegarse pero dejando nueve muertos y cuatro desaparecidos.

    Fuerte Purísima, antiguo de Sidi Guariach

El total de la guarnición lo componían 1560 hombres, con 37 caballos. Guarnecidos los fuertes y la plaza, apenas quedaban unos centenares de tropa como fuerza de maniobra; y los vitales servicios logísticos prendidos en el aire. El Gobernador, General García Margallo, pedía refuerzos pero no muchos, pues tenía el problema de acuartelamientos inexistentes y de los insuficientes medios logísticos de suministros de vida y combate; pero en el ministerio calcularon bien los medios que necesitaría y empezaron a llegarle hombres y material. El día 27 de octubre, ya contaba el Gobernador con 3670 hombres para el combate; pero enfrente tenía no menos de 30.000 cabileños, con unos 9.000 armas de fusilería (un buen número eran Remington fabricados en Éibar y suministrados por el contrabando anglo-francés). Y se procedió a fortificar algunos espacios intermedios entre los fuertes; aquello fue el infierno, de inmediato la harka ataca toda la línea exterior de fuertes y no podía considerarse que los defensores tuvieran superioridad de fuego; el general Margallo queda cercado en Cabrerizas Altas.



El día 28, la situación para los cercados era crítica; se sacan dos cañones al exterior del fuerte, se ordena a una sección de infantería que salga a despejar una trinchera cercana ocupada por los arqueños: resultado, en apenas unos metros el teniente y el sargento muertos con un cabo y cuatro soldados, y el resto han de retirarse heridos. Se repite la salida con otra sección: resultado similar al anterior. Los dos cañones, con bastantes bajas entre sus sirvientes, deben replegarse al interior del fuerte, pero uno queda fuera abandonado por falta de brazos; el General Margallo, que había salido al exterior, recibe tres balazos y muere; el Teniente Miguel Primo de Rivera con su sección sale y recupera el cañón que ya se llevaban los moros (sería recompensado con la Cruz Laureada de San Fernando).

Los harqueños se retiran con sus numerosas bajas; a la plaza llegan refuerzos en mayor cantidad; a mitad de noviembre ya se disponía de más de 8.000 hombres. El General Macías, fue nombrado nuevo Gobernador y Comandante en Jefe; había sido durante seis años gobernador y tenía buenas relaciones diplomáticas con los Jefes de cabila, así que, mientras organizaba para el combate la masa de tropas de que disponía y los servicios necesarios, emprendió la acción disuasoria verbal. Pero la prensa “libre” quería guerra y que se escarmentara a las cabilas sin dilación; como eso no podía ser sin exponerse a la protesta internacional y a un alto número de bajas, pues la prensa la emprendió a ataques demagógicos contra la pasividad del ejército. El Gobierno nombró Comandante en Jefe al Capitán General Arsenio Martínez Campos, para impulsar la acción armada; pero éste, cuando tomo el mando, coincidió con el parecer técnico del General Macías y aprovechando la buena disposición del Sultán y el castigo que ya llevaban los cabileños, propuso intentar la solución diplomática; el Gobierno aceptó y le designó Embajador plenipotenciario. Se llegó a un acuerdo satisfactorio y aquella campaña finalizó y se disolvió el ejército de operaciones. Pero España no tuvo paz; ya estaba en marcha lo de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, etc., (con la servil colaboración de indignos gobernantes españoles y grupos parlamentarios y partidos políticos y prensa “libre” y sectas masónicas y tontos útiles).

(Continuará)

                                                         José Antonio Chamorro Manzano
                                                                 XVI Promoción A G M

3 comentarios:

José Antonio dijo...

El parte de bajas habidas entre los días 2 de octubre y 21 de noviembre entre las fuerzas de la plaza, detallaba 44 muertos, cuatro desaparecidos y 206 heridos. Los tenientes muertos en Cabrerizas Altas, el día 2-10, fueron Teodoro Valverde y Vicente García Cabrelles, ambos del Regimiento de Infantería Extremadura 15, y el teniente José Valero, de Administración Militar, al terminar de hacer entrar en el fuerte un convoy de suministros.

José Antonio dijo...

El morabito de Sidi Aguariach había recibido impactos de cañón en los combates de los días 27 y 28 de octubre, para disolver las concentraciones de harqueños que allí se observaban; prácticamente quedó en ruina. En el acuerdo de paz con el Sultán, se convino en que el morabito y el cementerio serían rodeados por un alto muro con una puerta de acceso, a fin de que pudieran realizarse los rezos tradicionales, pero ya no se harían nuevos enterramientos.

De lo que ocurriese después, no tengo ninguna seguridad; no sé si se cumplió lo acordado, ni tampoco lo habido respecto al fuerte a construir. Sé que el Sultán falleció cuatro meses después de la firma del acuerdo y el gobierno español estaba absorto con lo de Cuba y demás. Sería muy de agradecer el que alguien bien enterado nos hiciese una breve reseña de lo ocurrido sobre aquellos lugares.

Amplío con brevedad este comentario, para decir que aquel Sultán, Muley Hassan, se comportó como verdadero amigo de España; era un hombre de estado, había visto las orejas al lobo francés y al lobo inglés y consideraba que el interés de Marruecos estaba en la buena vecindad con España.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

El fuerte de la Purísima,antiguo de Sidi Guariach, hoy es un Centro de Menores. Al menos nos cabe la satisfacción, a quienes respetamos y honramos nuestra Historia, el que se mantenga el escudo de Regulares 2 en el frontal del torreón central bajo la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de nuestra fiel Infantería.