ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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7/2/12

Eran ustedes

Me lo manda Santi Cabanas.

Discurso de Alejandro Alvargonzález, embajador en Bosnia Herzegovina, a las tropas españolas por el Día de la Hispanidad


Me piden que les dedique a ustedes unas palabras en el día de hoy, fecha adelantada de la celebración de nuestro día nacional. Lo clásico sería iniciarlo con aquello de "es un honor para mí”... Se trata de una frase más o menos protocolaria, que en el fondo no quiere decir nada si quien la pronuncia no tiene voluntad de que así sea... Les adelanto que este no es el caso. Por eso utilizo la fórmula: "Es un honor para mí", realmente lo es, rendirles mi homenaje desde esta tribuna. Es un honor para mí dirigirle unas palabras a un grupo de españoles, y hoy, en Bosnia y Herzegovina, ante soldados de España. Algunos sin ser de nacionalidad española, pero soldados de España al fin y al cabo, dispuestos a dar su vida por ella, sin grandes alharacas, discretamente, como lo han hecho siempre. Como han hecho a lo largo de toda la historia.
Ustedes son la noble herencia de una historia que pocos, desgraciadamente pocos, conocen. Uno lee "la defensa de las indias", de Julio Albi, y descubre que con un puñado de hombres, que eran ustedes, se defendió -durante varios siglos y con notable éxito -la costa que va de la Florida a la Patagonia, y de esta hasta California. Uno se va al mayor experto de la historia del Pacífico, el australiano Spate, y descubre que su obra más importante la tituló "el lago español", y lo hizo por ustedes. Uno recorre el extremo oriente y descubre la presencia de soldados de España en Camboya y Tailandia ya en el siglo XVI, estudiando mapas de China, tratando con Japón.
Eran ustedes.
Ustedes fueron en buena medida quienes extendieron el español por el mundo. Eran ustedes. Ustedes han protagonizado las casi 60 misiones internacionales que arrancan de los años 80. Recuerdo bien las primeras, en Centroamérica, donde yo estaba destinado entonces. Fui testigo de la mano izquierda para acercarse a cualquier escenario, y de la mano derecha para dar seguridad cuando se demandaba. Vi actuar a médicos de uniforme y a soldados de paisano, y les vi dar un paso al frente siempre. Siempre.
Ustedes son los que caminan las calles de Mostar, de Sarajevo, de Trebinje, de tantos sitios en Bosnia y Herzegovina, donde su uniforme es objeto de respeto, de reconocimiento, sabedores todos de su profesionalidad, de su espíritu de sacrificio. Lugares donde se han ganado el aprecio de sus gentes, donde España -por ustedes -significa algo.
Un día dejarán de ser necesarios en Bosnia y Herzegovina. Se irán. Pero quedarán su recuerdo y la admiración de quienes les conocieron. Quedarán las placas con los nombres de sus compañeros caídos en Mostar, o esa plaza que siendo de España es de ustedes, o ese pinsapo que donaron y seguirá creciendo en algún lugar, o el afecto de esos ancianos a los que surtían de gasolina, de alimentos, de mantas. Y quedará la prueba de su valor. Así me lo han dicho tantas y tantas veces: "ellos llegaron, y empezamos a sentirnos seguros".
Cuentan que los tercios de Flandes, cuando volvían a España gustaban de desfilar en la Plaza mayor de Madrid, y que para esa ocasión recibían la orden de entrar en la plaza "pisando fuerte". Así nació la expresión de "entrar pisando fuerte". Así entraron ustedes, y así deberán salir: "pisando fuerte".
Un día se irán. Se vaciará Camp Butmir, crecerá la hierba entre las grietas del asfalto, se hará el silencio donde estamos, no habrá ni misa de domingo, ni oiré las palmas de un soldado de Cádiz, ni degustaré la paella que uno de ustedes se tomo como un ejercicio a todo o nada, ni recibiré noticias de tal o cual desplazamiento. Me alegraré mucho de que no sean ustedes ya necesarios en Bosnia y Herzegovina Se me llenará la boca cuando diga que España, en su pequeña o gran responsabilidad, cumplió. Pero les aseguro también que cuando despida al último, cuando vea despegar ese avión, empezaré a echarles en falta.
Y ustedes, una vez más, habrán cumplido.
Y me refiero a ustedes con legítimo orgullo porque hablar de ustedes es hablar de mi propia familia. De mis primos y tíos en Infantería de Marina, a los que admiraba en mi infancia y sigo admirando hoy. De mi padre, jurídico de la Armada, de mi abuelo en el Cuerpo de Ingenieros, de mis bisabuelos haciendo la guerra de Marruecos o de Filipinas. Ellos eran ustedes, si acaso ustedes me lo permiten.
Pero también ustedes son ellos. Quiero decir que también en ustedes se verán otros. Los 23 soldados de España fallecidos en Bosnia y Herzegovina son ustedes, porque en ustedes viven. Saben ustedes bien que cuando les miren a ustedes los padres o los hijos de aquellos que fallecieron los verán a ellos, porque ustedes son ellos. Porque tienen ustedes, y solo ustedes, el honor de serlo.
Todo esto era para explicarles porque es un honor para mí poder dirigirles unas palabras a ustedes.
Y porque es un honor dirigirme a ustedes, y porque ustedes son Cristo Ancor Cabello, les ruego que me permitan también que este sea un homenaje a él. Fallecido en Afganistán, pero vivo en cada uno de ustedes.
Que sea él quien a través de ustedes grite conmigo, con nosotros, 
¡VIVA EL REY!
¡VIVA ESPAÑA!
PD: Alejandro Alvargonzález es ahora el Secretario de Política de Defensa.

José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
XXX PROMOCIÓN

3 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Emocionante, da gusto leerlo y releerlo cuando se ve y se nota el sentimiento de españolidad que éste señor emana por los cuatro costados y recuerda emocionado la Historia de nuestros Soldados.

El Ministerio de Defensa, con este personal, permite albergar la esperanza de la devolución del sentimiento patrio a nuestra sociedad.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Así da gusto. Por lo desacostumbrados que estamos .Y por que de en vez en cuando los españoles de bien, y los militares en particular, necesitamos que se nos digan cosas así. Aunque las sepamos, las hayamos mamado, necesitamos oírlas. Que se nos recuerde. Estos dos SEÑORES, Alvargonzález y quien le ha nombrado, Morenés, se ganan desde un principio nuestro respeto. Nombran a la Patria, a la Nación, al honor, al espíritu de sacrificio, al compañerismo…
Igualito que esa tía que mas parecía, por su indumentaria y su jerga, que iba de botellón cuando presidía Juras de Bandera, entregas de despacho, tomas de Mando u otros actos solemnes presididos por nuestra gloriosa Enseña Nacional.

José Antonio dijo...

En los años 1962-63, en la plaza de Smara, Sahara Occidental Español, era el Capitán de la Compañía de armas pesadas del Batallón expedicionario del Regimiento de Infantería Castilla 16, D. Rafael Alvargonzález Leste. Como allí solíamos tener tiempo disponible para charlar de todo, pues charlábamos; y así acabábamos conociendo pormenores familiares y personales de todos nosotros. Por eso, los antecedentes genealógicos del Embajador D. Alejandro ya eran conocidos por mí.

Deduzco que este Alejandro (sobre la cincuentena de edad, calculo) tiene vínculos familiares colaterales con aquel Rafael (sobre la mitad de los ochenta, ahora). Como su discurso a los soldados ya ha sido comentado del elogioso modo adecuado que se merece, pues yo me adhiero a esos elogios, y añado un fuerte aplauso, para el autor y los dos poetas comentaristas.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M