ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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16/2/12

EL COLMO DE LA IDIOTEZ

 

Ni La Legión se libra del aquelarre feminista: El “novio de la muerte” pasaría a ser “pareja de hecho de la muerte”

Hace unos  días, la Fundación Mujeres, presidida por Elena Valenciano y dependiente del Instituto Andaluz de la Mujer elaboraba una guía “antisexista”, que introduciría cambios drásticos en las letras de algunas canciones popularizadas en los últimos años. Se trata de evitar la prevalencia de términos considerados masculinos para referirse a hombres y mujeres. Una de las canciones que no resistirían esta “prueba del algodón” feminista sería sin duda la archipopular canción legionaria ‘El novio de la muerte.
Siguiendo las recomendaciones del Instituto Andaluz de la Mujer, los legionarios no podrán desfilar al grito de “Soy el novio de la muerte”, sino que deberían decir, en un lenguaje políticamente correcto y no sexista: “Soy pareja de hecho de la muerte”.
Asimismo, se tendría que modificar todas las alusiones metafóricas relacionadas con el noviazgo del legionario con su “leal compañera”, que pasaría a ser su “leal pareja”.
En una canción de este tipo, actualizada al pensamiento de la maquinaria socialista, el legionario no podría tampoco “estrechar” a su novia “con lazo fuerte”, sino “de igual a igual”, y su amor ya no sería “mi bandera”, dada su peyorativa connotación cuartelera, sino “nuestro proyecto común de vida”.

SUPONGO, ESPERO, DESEO, ME IMAGINO QUE EL NUEVO MINISTRO Y  SU JEMAD Y CÚPULA MILITAR SE REIRÁN, COMO CASI TODOS NOSOTROS, DE ESTAS GILIPOLLECES DE ESTA SERIE DE DESGARRAMANTAS FEMINISTAS. QUE AL FIN Y AL CABO LES FALTA UN POCO DE POLVO MANIOBRERO: ALFA, BETA O GAMMA, SEGÚN CUAL.
MIEDO ME DÁ EL PENSAR QUÉ HUBIERA OCURRIDO HACE MUY POQUITO TIEMPO CON LA CARMA Y CON JULITO.

                                                                                                Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

3 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

El actual Ministro de Defensa Sr. Morenés, en declaraciones recientemente hechas, dijo: las FAS tienes unas tradiciones y deben ser respetadas. De momento confío en su palabra.

Ramón Muñoz dijo...

Por favor, comentar semejantes estupideces ho hace más que darles bombo y platillo. Son tan subnormales que no pueden pensar en cosas importantes y ya está.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

El valor ante la crisis de valores; por Fernando García Sánchez (JEMAD)
Los versos de Calderón resuenan en nuestros oídos: «Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar. Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia; fama, honor y vida son caudal de pobres soldados, que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados». Alguien recuerda aquel artículo 12 de las Ordenanzas de Carlos III, aún vivo: «El militar cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos de las fatigas que le corresponden y el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas». ¿Es esto «lo militar»? SÍ, es «lo militar». Tradición y valores, servidores de sus ciudadanos, así son los militares hoy como antes, poniendo el servicio a sus compatriotas por encima de cualquier otro objetivo hasta el límite de entregar su vida por ellos, por su defensa y seguridad, así lo juramos, y esta decisión, disposición y actitud está enmarcada por los valores que cultivamos y defendemos, valores y tradición, tradición y valores. Tres son los elementos que conforman la espina dorsal de estos valores, caracterizan a las Fuerza Armadas y en nuestras vigentes Reales Ordenanzas, al igual que en las anteriores, constituyen nuestra esencia. Disciplina, obedecer lo mandado. Sólo eso, pero nada menos que eso. La disciplina que en las Fuerzas Armadas se inculca y se practica puede exigirnos el mayor de los sacrificios, obedecer si fuese preciso hasta entregar la propia vida, y eso marca una notable diferencia con la disciplina en otros ámbitos. Pero esa obediencia no es ciega, no se buscan autómatas, se quieren soldados de cuerpo y alma. Esta obediencia obliga a mandar con responsabilidad, con la clara conciencia de que existen límites marcados por la dignidad de la persona, el ordenamiento legal y el derecho internacional de los conflictos armados. Por todo ello, es fácil comprender que si difícil es obedecer, mucho más resulta mandar, pues además de la responsabilidad que conlleva el mando, siempre se obedecen y asumen órdenes o preceptos superiores. En este esquema de mando y obediencia es necesario que cada uno sepa el puesto que ocupa en el seno de las Fuerzas Armadas, y eso lo establece el orden jerárquico. La jerarquía define nuestra situación relativa en cuanto a mando, subordinación y responsabilidad. Sólo falta el tercer elemento, el que hace que en lugar de un murmullo desafinado podamos constituir un coro armónico, la Unidad. Unidad es asumir solidariamente nuestro objetivo en común. Para ello debe importarnos lo que le pase al compañero, lo que le ocurra al superior, lo que le suceda al subordinado. Y nos incumbe y preocupa, pues todos somos uno y porque nuestra fuerza está en el conjunto, no en el individuo, el compañerismo se convierte en objeto de culto entre nosotros, compañerismo hacia los del mismo empleo, pero también una profunda lealtad con nuestros superiores y subordinados, esta última, en ocasiones, más difícil de practicar que la primera, lealtad que obliga a una relación clara, sincera, crítica y siempre sujeta a la disciplina. Disciplina, orden jerárquico y unidad. En estos tres conceptos estriba la diferencia, el valor añadido de unas Fuerzas Armadas como las nuestras, que sirven cada día a todos los españoles. ¡Ya lo decía Calderón!: «Aquí la necesidad no es infamia; y si es honrado, pobre y desnudo un soldado tiene mayor calidad que el más galán y lucido; porque aquí a lo que sospecho, no adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido. Y así, de modestia llenos, a los más viejos verás, tratando de ser lo más, y de parecer lo menos».