ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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8/1/12

BIOGRAFÍA DEL IDIOMA ESPAÑOL


Como punto de arranque notorio para señalar el momento del nacimiento del idioma Español, debería tomarse el mismo punto o momento que se señala como el del nacimiento a la vida pública mundial del ente orgánico o ser viviente colectivo que después sería denominado: España. Dicho punto o momento común para ambos nacimientos, a efectos formales es reconocido de modo unánime como el señalado por la mutua fusión estatal del reino de Aragón y el reino de Castilla, mediante el correspondiente pacto o capitulación firmado por el Rey D. Fernando y por la Reina Dª. Isabel. Ambos recibirían más adelante el sobrenombre de Católicos.

Aquella fusión estatal interreinos, a efectos biológicos necesitaba sustentarse sobre una patria (alma) y sobre una nación (cuerpo). Patria y nación, incipientes ya y que tenían sus raíces primarias situadas milenios atrás, cuando las gentes habitantes en los territorios que después serían los respectivos solares de ambos reinos empezaran a saber unas de otras, cuando empezaran a observarse y a recelar entre sí, y cuando luego empezaran a tomarse como mutua referencia de vida, y cuando empezaran a desear tener pacífica convivencia entre ellas, y cuando aunque muy dificultosamente empezaran a establecer lazos amistosos, matrimoniales, etc.

A juicio de los biólogos, una de las causas más influyentes en el acusado retraso evolutivo de las gentes ibéricas, lo era su constante conducta endogámica procreadora, al formar las parejas procreadoras entre habitantes en los mismos pequeños territorios o terruños; con lo cual, los respectivos aportes genéticos eran muy similares entre sí y, por ello, poco apropiados para la rapidez y la cuantía evolutiva de los descendientes habidos. Luego, tras la fusión de ambos referidos reinos hispanos, ya empezaría a corregirse aquella deficiencia evolutiva biológica, al incrementarse y hacerse más extensas las relaciones sociales y más numerosos los emparejamientos genéticos diferenciados; ventajas que se notarían también en los aspectos culturales de todo orden, entre ellos el lingüístico.

Del modo paulatino que enseña la Historia, a aquella primera fusión interreinos irían incorporándose todos los otros reinos o condados o señoríos ibéricos. La joven futura gran Patria y gran Nación, España, estaba en marcha y se desbordaba ella por el ancho mundo; un mundo, en el que todo eran localismos o regionalismos o incipientes naciones que, sin la fuerza teológico moral que, por una parte, inspiraba y motivaba a los europeos (pero en especial a los españoles) y la similar fuerza que, por otra parte, inspiraba y motivaba a los mahometanos, era un mundo que se mantenía en estados culturales primitivos de estancamiento civilizador.

Y España, controlada y moderada por el poder Papal y la jerarquía eclesial, se lanzó a una empresa civilizadora exterior que se acomodara con la innata inspiración divina de debida sociabilidad humana. Y España consiguió difundir entre multitud de lejanos pueblos el alma española (la Patria) que estaba en constante evolución, cada vez más enriquecida con las aportaciones de los nuevos pueblos incorporados; y, con ello, el cuerpo tangible español (la Nación) se iba engrandeciendo y fortaleciendo. Y así nació y se desarrolló el Imperio español.

La evolución del lenguaje Español corría paralela con la de España; y, correspondiendo a las motivaciones espirituales y morales que predominaban en la colectividad humana española, aquel lenguaje se iba puliendo y enriqueciendo para poder satisfacer mejor los crecientes anhelos trascendentes, teológicos, filosóficos, literarios, poéticos, sentimentales o de simple cortesía interpersonal. Y, así, el Español se iba haciendo más funcional y comprensible y se difundía con rapidez y naturalidad, tanto por todos los ámbitos culturales mundiales con los que se mantenían vínculos, incluidos los europeos que se esforzaban por alcanzar la misma altura lingüística que la de él, como por los ámbitos populares comunicativos; pero…

Pero los poderes centroeuropeos tendían hacia aspectos más materialistas de la vida; tenían más interés en las cuestiones de propio predominio y colonialistas, más interés que en las cuestiones civilizadoras; tenían más interés en las cuestiones pragmáticas utilitarias o de provecho científico físico, más que en las cuestiones humanistas sentimentales, reflexivas e ideológicas trascendentes. Aquello generó una progresiva disgregación del alma europea, aquello fue llevando luego por caminos de confrontación a las naciones o los pueblos europeos; aquello acabaría por resultar en el agotamiento ideológico y fisiológico de todas las naciones y los pueblos europeos. Eso es lo que enseña la Historia.

Hacia el comienzo del siglo XVIII, Europa era una potencia histórica agotada, que dejaba un vacío de necesario poder en el mundo. Pero el mundo estaba vivo, y alguien se decidió a ocupar el necesario poder vacante; ese alguien fue un incipiente poder que se estaba gestando en las jóvenes colonias inglesas en América del Norte. Con su vigor juvenil, tal nuevo poder no sólo consiguió su propia emancipación de la metrópoli inglesa; sino que consiguió imponer su dominio y colonizar a esa su antigua metrópoli. Aquello fue el comienzo de un proceso de carácter expansivo, imperialista, colonizador mundial; dicho nuevo poder, mediante la Revolución Francesa, consiguió colonizar Francia; y en su imparable expansión consiguió la fragmentación estatal del Imperio Español; y, mediante las guerras napoleónicas, consiguió el arrollamiento de toda Europa, que quedó inerme ante las falsas y corrosivas filosofías ideológicas inanes, masificadoras, e inerme también ante las llamadas revoluciones burguesas o populares falsas; y luego vendrían la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa 1917-… y la Guerra Civil Española 1931-39 y la II Guerra Mundial y el mundo de hoy.

El problema que condicionaba aquel nuevo (ahora ya trisecular) poder, era que estaba muy influido por su ascendencia británica, que adolecía de falta de una acertada motivación filosófica, teológica, lo cual le llevaba a ese poder, en su gestión rectora, hacia el imperialismo colonialista masificador inane, bajo el cual hoy se encuentra globalizado nuestro perplejo mundo.

Con todo lo cual, el idioma Inglés utilitario se fue imponiendo por el mundo, procurando la reducción de los demás idiomas que pudieran hacerle sombra. En ese sentido, el principal escollo lo encontró en el Español; éste se hallaba sólidamente asentado en todos los pueblos que habían formado parte del Imperio español, él era el aglutinante y el vehículo de toda relación social de la secular alma hispana de los moradores de tales pueblos; y el alma hispana se afirmaba en la más alta motivación espiritual, en la fidelidad a Dios y a la Patria, y, además, esa misma alma vivificaba a la más numerosa comunidad nacional habida en el mundo occidental. Porque, la fragmentación estatal del Imperio Español, no supuso la aniquilación del alma (patria) hispana ni del cuerpo (nación) hispano de los antiguos integrantes del aquel hispano imperio; prueba de ello es la constancia y empeño con que aún hoy en día se combate la patria-nación española e hispanoamericana.

Contra el idioma Español se ha utilizado y se utiliza todo lo que pudiera envilecerlo, para así tratar de aniquilarlo; con ese propósito, se le borró y se le sigue borrando el nombre (se pasó a denominarlo “castellano”); se le marginó y se le margina en foros internacionales y en órganos estatales españoles; se le falseó y se le falsea en la escuela y en los centros superiores de enseñanza y en los medios de difusión (libros, prensa, radio, televisión, internet, etc.); etc., etc. No obstante, los requerimientos culturales y los datos estadísticos dicen que el Español es de complementaria necesidad para con el Inglés, y ello queda demostrado por la creciente demanda mundial de estudio del hispano idioma, (llamativa la numerosa que hay en EE. UU.).

A propósito del “castellano”: El lenguaje castellano era el de uso habitual en el territorio de Castilla; en su vocabulario, en su fonética, gesticularmente y, más aún, en la escritura, ofrecía muchas similitudes con los lenguajes más extendidos por los diversos ámbitos peninsulares ibéricos, pues de hecho todos ellos provenían del latín o de él habían recibido su influencia magistral; y todos esos lenguajes ibéricos participaron en la elaboración del Español. De modo paulatino, el castellano fue siendo desplazado por el Español; pero aún se mantuvo vigente aquél en muchos ámbitos aldeanos y familiares hasta pasada la mitad del siglo XX, cuando se popularizaron las audiencias radio y cinematográficas y televisivas; de igual manera les ocurría a los otros lenguajes regionales españoles, hasta…


Hasta que la irracional política partidista disgregadora empezó a perseguir al Español y a imponer sobremanera el uso de los lenguajes regionales. Con intención o sin ella, el caso es que en España estamos siendo conducidos retrógradamente hacia la arcaica endogamia regional y local.

En cuanto al futuro del idioma Español; pues parece claro, al tratarse de un idioma vivo debe evolucionar (como evolucionan todos los seres que quieren seguir viviendo); el Español seguirá evolucionando en su ámbito de implantación, que es ya mundial. Y en el ámbito mundial hay dos idiomas en plena evolución expansiva, el Español y el Inglés; y la posibilidad de la coexistencia de ambos está más que acreditada, ambos son complementarios entre sí; El Español es el idioma del sentimiento teológico, filosófico, poético, literario, de la relación interpersonal cordial, etc.; y el Inglés es el idioma de la Ciencia moderna, de la diplomacia, del comercio mundial, de la técnica, etc. Puestos a aceptar el riesgo de ser profetas, habríamos de decir que, a largo plazo y sin darse cuenta, quizá lleguen a fundirse ambos idiomas, pero conservándose las esencias naturales de cada cual. Con ello, se habrá creado el necesario y único idioma mundial.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

6 comentarios:

José Antonio dijo...

Miguel de Unamuno. Título: Puerilidades nacionalistas. Octubre de 1933.

- A los que escriben Baskonia con b, como si la v fuera representativa en castellano de un sonido que no hay en vasco. «Y si hoy vuelven mis paisanos a escribir vasco con v se debe –y yo se lo enseñé a Sabino Arana–, a que se han enterado de que proviene de wascon (vascón), como se escribió en tiempos y del que deriva gascón». Hago una referencia a la k: «¿a qué esa puerilidad de firmarse Goikoetxea o Lokuana? ¿Para darse una diferenciación heterográfica?».

- Y no digo agur, aunque sea palabra latina, porque es del saludo romano bonu auguria: «buena suerte» y por tanto pagana. Como son latinas casi todas las palabras eusquéricas que denotan actos o cualidades religiosas, espirituales y aun las de los términos genéricos. Que fue el latín el que le dio mayoridad conceptual al vascuence; fue la civilización latina la que la sacó de la infancia sin historia a mi pueblo, llevándole a la madurez espiritual de la historia española.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

G. uillermo dijo...

……El idioma español es el segundo idioma como lengua materna en el mundo detrás del chino mandarín, con 343 millones de personas, habiendo sobrepasado al inglés que cuenta con 330 millones.

El idioma español es hablado por el 94,6% de la población que vive en países donde es lengua oficial frente al 34,6% del francés o el 27,6% del inglés.

El español es idioma oficial en una veintena de países y una de las tres lenguas que habitualmente se consideran oficiales y de trabajo en múltiples organismos internacionales.

Las estimaciones para el año 2050 sitúan al español con 550 millones de hablantes en los países donde es lengua oficial, sin contar con los hispanos de EE.UU. y aquéllos que lo hablan como segunda o tercera lengua.

Por consiguiente, el español es hoy, dentro de su diversidad, probablemente el idioma más homogéneo de entre todas las grandes lenguas internacionales y, por tanto, corre escasos riesgos de fragmentación.
Es una lengua geográficamente compacta, pues los hablantes se concentran sobre todo en el continente americano, donde residen nueve de cada diez.

Que el español se convierta en una de las dos grandes lenguas de comunicación internacional es el gran reto a afrontar. Hay ya mucho camino andado: el peso demográfico, la homogeneidad lingüística dentro de una extraordinaria y fertilísima diversidad y el que se trate de una gran lengua de cultura constituyen factores decisivos para alcanzar este objetivo.

A pesar de todo lo anterior,hay que reconocer que el mundo académico y científico-técnico a nivel internacional ha desarrollado un vehículo de transferencia de información altamente normalizado que se caracteriza por EL USO CASI EXCLUSIVO DEL INGLÉS.
La internacionalización de la lengua, en general, ha conducido en los últimos años a extremos como el hecho de que numerosas revistas científicas de países como Francia, Italia y España, hayan comenzado a publicar masivamente en inglés, hasta el punto de que incluso sus cabeceras han sido traducidas a esta lengua.
Los científicos e investigadores de estos países parecen haber decidido hace tiempo enviar sus trabajos a revistas anglosajonas, lo que les produce mayor reconocimiento nacional e internacional y factores de impacto más altos.

Entre la fortaleza del español como gran lengua de cultura y sus debilidades como medio de comunicación en el mundo académico y científico-técnico internacional existe una vía intermedia de gran potencialidad y enormes oportunidades para nuestro idioma como es la de transferencia de conocimientos, de nuestro saber hacer en materias como las agrarias y las agroalimentarias en las que nuestras experiencias pasadas y nuestra situación tecnológica actual así lo aconsejan. Por ejemplo, temas como la lucha contra la erosión y la desertificación, la tecnología de regadíos o la industria agroalimentaria podrían aportar conocimientos prácticos de aplicación directa, no solamente en países en desarrollo de Hispanoamérica, africanos, asiáticos, sino también en países en transición como los del centro y este de Europa.
Hoy, la excelente aceptación del idioma español y de lo español, en general, constituye la mejor vía de entrada para alcanzar objetivos de este tipo.

Con todo, la consolidación del idioma español en la vanguardia de la comunicación internacional del siglo XXI sólo se alcanzará con una más destacada presencia en la sociedad de la información y una mayor participación en las grandes redes electrónicas de comunicación...

EL ESPAÑOL EN LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN: PERSPECTIVAS DE FUTURO (Año 2003 - Ernesto Ríos, Representación Permanente de España ante la FAO y el PMA)

José Antonio dijo...

Muy importante el comentario que antecede, aportado por el compañero poeta G.uillermo. Tan importante es él, que si estuviese ahora aquí el ya citado Unamuno (que tampoco era tan mal poeta, como para no haber podido figurar en la buenísima plantilla de Cajón de Sastre); tan importante es el comentario de G.uillermo, que Unamuno hubiese dicho “que daba mayoridad al artículo comentado”.

Aprovecho esta ocasión para saludar y dar la bienvenida a nuestros nuevos lectores del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

(ALFONSO USSÍA, MAYO DE 2010)
Más de cuatrocientos millones de seres humanos hablan el español en el mundo. Un californiano y un argentino se entienden en el mismo idioma. Eso es la cultura. Un español sea vasco, catalán, castellano, gallego o andaluz, encuentra su idioma común en los labios de los indígenas de la isla de Pascua, ese pedazo de Chile desprendido que navega en la inmensa soledad del Pacífico. Colombia discute –con la razón–, con Venezuela –la sinrazón–, en español. Los presos de Cuba lloran en español por lo que España no hace por ellos. No hay lugar en el mundo, por escondido que se halle, en el que no pueda oírse una palabra en español.
Y en España, con esta clase política rotundamente gilipollas que tenemos, nos gastamos el dinero en traductores para que, en el Senado, un andaluz le hable en catalán a otro andaluz, y un vasco en vascuence a un castellano, y un gallego en gallego a un montañés, cuando todos hablan y entienden a la perfección el español. No somos un desastre. Somos un disparate. Lo preocupante es que los políticos no anunciaron a los ciudadanos, los emisores de los votos, sus ridículas intenciones. Y la ruptura entre la sociedad y una amplia mayoría de sus representantes es absoluta. No por mentirosos, no por corruptos, no por meramente inútiles, sino por imbéciles. Las cámaras autonómicas están para hablar en la lengua local y la común. En el Congreso y el Senado no puede usarse otro idioma que el español.
Imbéciles los que pidieron el uso de las lenguas autonómicas en el Senado, y más imbéciles aún los que tragaron con la petición. No cabe en cabeza humana tamaña majadería. Todos se entienden y se traducen. En España, cuna del español, no se habla español. Pongámonos en la piel de los nacionalistas e independentistas más radicales. ¿Qué idioma usan para viajar fuera de España? ¿Qué idioma usan para hacer sus negocios fuera de España? ¿Qué idioma usan para viajar y hacer sus negocios por España? El catalán es un idioma vivo, formidable y local. Es práctico tan sólo en Cataluña. El vascuence es la unión de distintos dialectos enfrentados por las montañas, y cuyo dominio está fuera del alcance de muchos dirigentes nacionalistas. Es relativamente práctico sólo en Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y la zona vascohablante de Navarra. No se puede añadir el País vasco-francés porque no existe. Los franceses nunca han reconocido un departamento vasco. Y el gallego, como el valenciano, como el murciano, como el bable, como el guanche, y como el mallorquín, entra en el saco de las lenguas locales.
Todos ellos, los que hablan el idioma de sus raíces maternas y mantienen la tradición y la riqueza cultural de sus palabras, hablan también el español. Son españoles y es lógico que se entiendan. Y sólo en España, los políticos menosprecian el idioma común, no común solamente con los españoles, sino con cuatrocientos millones de personas esparcidas por el mundo, América principalmente. Y ese disparate, es consecuencia directa de la necedad imperante en la clase política española, que siente complejo hasta de su idioma, el español.
Como si Franco lo hubiera inventado, que algunos lo creen así, porque además de la estupidez colectiva, el mayor defecto de España es la ignorancia, la incultura y la brutalidad mental.
Lo que ha protagonizado Montilla en el Senado no merece otro calificativo que el de gilipollez compartida.
¡¡Nación de locos!!

Ramón Muoz dijo...

No estoy de acuerdo con Alfonso Ussía, aunque sólo sea por esta vez: No somos una Nación de locos. Somos una Nación de imbéciles que elegimos a sinvergüenzas para que nos gobiernen. ¡Qué tragedia!

G. uillermo dijo...

Tanto Ussía como Ramón...superiores, por su claridad y rotundidad.
Mientras...otros 2.000 compatriotas al paro (Spanair).