ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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3/11/11

LA ARMADA EN LA GUERRA CIVIL V (Batalla Naval)









OPERACIONES NAVALES DESTACADAS:

BATALLA DEL CABO DE PALOS Y HUNDIMIENTO DEL    «CRUCERO BALEARES»:

En la noche del domingo 6 de marzo de 1938, la Escuadra roja, mandada por Luis González Ubieta, y compuesta por los cruceros “Libertad-buque insignia- y “Méndez Núñez”, y dos flotillas de destructores, zarpa del puerto de Cartagena con el propósito de proteger a unas falúas (embarcaciones ligeras) que pretendían dar un audaz golpe de mano a la Base aeronaval de Palma de Mallorca, y así acabar de un solo golpe con el mayor número de buques nacionales. Esta operación estaba apoyada por Indalecio Prieto y por el comisario general de la flota, Bruno Alonso.


Lancha torpedera rusa de unas 20 toneladas de desplazamiento y un andar de 45 nudos, iba armada con torpedos o con cargas de profundidad.
La República recibió un total aproximado de unas 32 de estas lanchas que montaron guardia frente a los más importantes puertos del Mediterráneo.





Sin embargo, el plan, basado en la infiltración de un cierto número de veloces lanchas torpederas soviéticas en la citada bahía, fracasó antes de empezar, ya que los técnicos rusos alegaron la mala mar para regresar inmediatamente a puerto. González de Ubieta no ocultó que el verdadero motivo, en su opinión, había sido la cobardía de las tripulaciones soviéticas, acusación a la que los rusos respondieron acusándole de derrotista y traidor.
Dispuesto a aprovechar en lo posible los dispositivos acordados, el Jefe de la Flota y Estado Mayor decidió salir a alta mar para tratar de dar caza al crucero “Almirante Cervera”, que se creía navegaba hacia Cádiz para ser sometido a reparaciones de cierta consideración.
Mientras tanto, la flota del Bloque nacional no permanecía inactiva. La división de cruceros abandonaba el puerto en solitario para prestar protección a un convoy de armamento. El Capitán de Navío Francisco Moreno Fernández, -que fue nombrado el 30 de julio de 1936 vocal de la Junta de Defensa Nacional, en representación de la Marina, y que actuó como jefe de la flota nacional prácticamente durante toda la contienda- permaneció en tierra, por considerar la operación como secundaria, por lo que el Estado Mayor de la Flota y la insignia de mando se trasladaron al crucero “Baleares” desde el “Canarias”, al mando del Contralmirante Manuel de Vierna y Belando.

                                                                              “Crucero Baleares”

A las 00:45 del 6 de marzo de 1938, por sorpresa, las dos flotas se encuentran en alta mar, sin sospechar ninguna de ellas la presencia del contrario. Temeroso González Ubieta de salir malparado en caso de una confrontación, ordena la retirada de sus buques, y el regreso de los mismos a sus respectivas bases.
Pero poco después, el destructor rojo “Sánchez Barcaiztegui” avista de nuevo al “Baleares”, que navega acompañado de los cruceros “Canarias” y “Almirante Cervera” y de los destructores “Velasco”, “Huesca” y “Teruel”, lanzando dos torpedos sin éxito contra el “Baleares”, que a la vista del enemigo, sin poder localizar a este debido a la oscuridad, decide rodear el convoy para protegerlo en lugar de elevar la velocidad para evitar los torpedos enemigos.

Mapa de la Batalla del Cabo de Palos:

                            Esquema aproximado del primer encuentro entre las dos flotas que no tuvo consecuencias.






Hundimiento del “Crucero Baleares”


A las 02:05 horas, la Flota nacional decide mantener el rumbo, para evitar acercarse a la Flota roja. Se detecta al enemigo, y el Contralmirante Manuel de Vierna ordena el lanzamiento de proyectiles iluminantes, lo que fue un error ya que se delató al abusar de esa señalización, así como del excesivo uso que se hizo de las señales de los telégrafos luminosos, que fueron vistas por la Flota gubernamental.
Estos errores cometidos no reportaron ninguna ventaja para los artilleros del “Baleares”, y sí, en cambio para los del “Libertad” que rápidamente ahorquillaron al buque nacional, el cual abrió un fuego descoordinado, que solamente consiguió señalar con claridad su posición a los destructores enemigos, los cuales lanzaron 12 torpedos, dos de los cuales hicieron blanco. El impacto fue fulminante, volando el pañol de municiones de proa y el puente. El “Baleares” a las 02:20 horas, se escoró rápidamente y con varios incendios a bordo. El “Canarias”, que le seguía, esquivó los restos, y guió al “Almirante Cervera” fuera de la acción. Por su parte los republicanos abandonaron también el combate.

 Mientras ambas Flotas abandonan el lugar, dos destructores de la ‘Royal Navy’, “Boreas” y “Kempenfelt” ven los proyectiles iluminantes y la explosión, dirigiéndose al lugar del combate a toda máquina. A las 03:50 horas ven el crucero en llamas y a las 04:25 pueden ya ver a los hombres del “Baleares” en el agua. Inician una operación de rescate tan audaz como arriesgada, ya que la Aviación roja, con una formación de 9 Tupolev SB-2 “Katiuska”, trataron de rematar al crucero nacional, que ya estaba hundido, lanzando bombas contra los dos destructores británicos, que se dedicaban al salvamento de los náufragos, llevándose la peor parte el “Boreas” donde hubo un muerto y cuatro heridos. Hacia las 7:00 de la mañana, con el amanecer, la división de cruceros nacionales da media vuelta en busca de sus compañeros, que ya habían sido auxiliados por los marinos británicos.
En el desastre perecieron 788 hombres, entre ellos el Contralmirante Manuel de Vierna Celando, el Comandante Capitán de Navío Isidro Fontenla Maristany, 6 jefes, 15 capitanes, 17 oficiales, 10 maquinistas, 27 auxiliares, 657 marineros, 75 soldados de Infantería de Marina, 9 flechas navales, 1 capellán, etc. Un grupo de tripulantes se hundió cantando, brazo en alto, el himno de la Falange, el “Cara Sol”. Fueron rescatados 435 hombres.
La pérdida del crucero, en cuanto se refiere a la parte material, fue escasamente compensada por la incorporación del “Navarra” (ex República), remozado recientemente en El Ferrol. A partir de marzo, la actividad de la flota nacional no decayó en lo que respecta al ataque a las líneas de comunicación republicanas y, sin embargo, se restringió el empleo de los cruceros en lo referente al apoyo a las operaciones del Ejército durante la batalla de Aragón y corte de la zona roja por Vinaroz, apreciándose un incremento notable de la eficacia de la Aviación nacional contra los mercantes atracados en puertos enemigos
                              El General Franco, desciende del “Destructor Ceuta” en el puerto de Vinaroz.



Pese al éxito gubernamental del hundimiento del “Baleares”, disminuyó la operatividad de la Flota roja, quizá debido a los continuos bombardeos aéreos a que era sometida Cartagena; ello permitió incluso la celebración de una revista naval en Vinaroz, presidida por Franco el 31 de mayo de 1938

A pesar de la pérdida de un tercio de su potencial, la Flota Nacional no cambió su actitud, continuando su dominio del mar - no en vano el "Canarias" era conocido como el "Emperador del Mar" y el "Cervera" como el "Chulo del Cantábrico"- y sustituyendo en la División de Cruceros al "Baleares" por el recién reformado "Navarra".





El almirante jefe de la Flota roja, Luis González Ubieta, por su actuación en el hundimiento del crucero “Baleares”, fue condecorado con la Placa Laureada de Madrid. Por sus malas relaciones con el comisario general de la Flota, Bruno Alonso, fueron poco a poco disminuyendo su prestigio, viéndose limitado durante gran parte de la contienda a desempeñar cargos más burocráticos que propiamente militares.
La noticia del hundimiento del crucero “Baleares” la noche del 5 al 6 de marzo de 1938 causó una gran conmoción a la sociedad mallorquina debido a la vinculación que había tenido el crucero con la isla y a la gran magnitud de las bajas. Pero el suceso que más impactó en la opinión pública mallorquina fue la muerte de nueve muchachos que formaban parte de la dotación del crucero y que pertenecían a la escuela de Flechas Navales de Baleares.


Una fotografía emotiva y poco conocida: los Flechas Navales que murieron a bordo del “Baleares”.

Los “Flechas Navales” formaban parte de la “Legión Nacional de Flechas” que era la rama juvenil de la Falange Española de las JONS. La primera escuela de flechas navales de toda España fue creada en Baleares por las Organizaciones Juveniles de Falange Española a finales de 1936, consistía en un programa de estudios para la formación de grumetes dirigido a los miembros de la legión de Flechas con la categoría de “Vanguardistas de Primera” que tuvieran interés por el mar.


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DON JUAN, SE SALVÓ DE MORIR EN EL “BALEARES”
Casualmente, Don Juan podría haber muerto en este ataque al Baleares, pues meses antes había insistido a Franco en alistarse al crucero. El General se lo impidió, salvándole la vida.
Extracto de la correspondencia entre don Juan y Franco:
CARTA DE EL CONDE DE BARCELONA A FRANCO:
Excelentísimo Sr. General don Francisco Franco
“MÍ ESTIMADO GENERAL: …. YO ME INCORPORARÍA DIRECTAMENTE AL BUQUE….”
CARTA DE  FRANCO AL CONDE DE BARCELONA:
A S.A.R. don Juan de Borbón
“ALTEZA: … LA SINGULARIDAD DE VUESTRA PERSONA (…) Y EL LUGAR QUE OCUPA EN EL ORDEN DINÁSTICO (…) IMPONEN SACRIFICAR ANHELOS TAN PATRIÓTICOS…”       
El Alto Mando del Ejército sublevado impidió que el hijo de Alfonso XIII se alistara en la Marina de Franco. El Conde de Barcelona quería combatir con los nacionales, alentado por su padre, y de haber aceptado Franco se hubiera enrolado en el Baleares, ya que tenía el grado de Teniente de Navío por la Royal Navy Británica.
(Documentos Inéditos de La Gaceta)
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Francisco Javier de la Uz Jiménez
Comandante de Caballería


BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:
·         La Guerra Naval Española (1.936 – 1.939), por José Cervera Pery.
·         España en llamas 1.936, por Bernardo Gil Mugarza.
·         La Escuadra la mandan los Cabos, por Manuel  Domínguez Benavides.
·         Marinos de España en Guerra, Tomo III de << La Tragedia Española en el mar>>, por  Mauricio  de Oliveira.

5 comentarios:

José Antonio dijo...

Javier, he venido siguiendo con toda atención este tan interesante trabajo tuyo. No podía faltar en nuestro, terrestre nato, Cajón de Sastre un buen espacio dedicado a la Marina. No sé si lejanos desencuentros motivados por el simple criterio de “cada uno a lo suyo” o por el simple prurito de “hacerse valer más que nadie”, fueron los que llevaron a que el mutuo apoyo (tierra-mar) en los primeros momentos del Alzamiento fuese tan descoordinado e improvisado.

Aparte de ello, pienso yo que la causa fundamental de la falta del necesario mutuo apoyo aludido, residió en la creencia de los que se alzaban de que su acción era cosa terrestre y de simple efecto psicológico, que, en pocos días y con un simple alarde de fuerza en el gubernamental Madrid, se habría conseguido el propósito de que los Poderes del Estado rectificasen el rumbo autoaniquilador que llevaba España. Téngase en cuenta esto que digo yo en solitario, “el único poder que sabía que en España iba a haber una guerra civil era el Imperialismo Totalitario Globalizador (amo absoluto) y sus marionetas del Frente Popular”. Un imperialismo que planificó, organizó y apoyó la creación de los dos bandos bélicos (aunque pronto el bando nacional se le fue de la mano y consiguió éste acabar la guerra antes del comienzo de la II mundial).

Hoy ha sido un día de emociones fuertes en Cajón de Sastre; me había propuesto tomarme un descansito, pero la aparición de este capítulo tuyo me hace estar voluntarioso e incondicional a tu lado con este simple comentario.

Y que conste que a mí lo que me gustaría de verdad sería el escribir de poesía alegre de paz y fraternidad (venga, y de libertad e igualdad, no vayan a decir los de la antifrancesa Revolución Francesa que si tal y que si cual); pero los marionetas que quieren medrar a costa de lo que sea nos imponen el hablar de una memoria histórica de España…, de una memoria que ningún español consciente y con sentido común quiere que se repita en la realidad.

Enhorabuena y a tus órdenes,

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Chevi Sr. dijo...

Javi, eres un monstruo. Esto se me está yendo de la mano; para bien, claro.

José Antonio dijo...

Aunque este comentario está referido a un hecho descrito en el capítulo II de este tema, voy a insertarlo aquí por quedar más a la vista.

Al leer la manera en que eran asesinados los oficiales prisioneros en el Sil, haciéndoles subir de a dos a cubierta y golpeándoles con una barra metálica en la nuca, me acordé de un relato de dicho suceso que le oí a un comandante de mi Regimiento, el Saboya 6, en una sobremesa tras una comida en maniobras, hacia finales de los años setenta; el comandante era santanderino, había sido Alférez Provisional y decía conocer el caso de primera mano.

Uno de los oficiales prisioneros tenía una apariencia física más propia de un grumete que de un marino curtido. Muy delgadito, de no mucha estatura, poca barba y, encima, más bien feucho. El carcelero responsable de ir atando los brazos de cada pareja para enviarlos a la escalera de subida a la cubierta, quiso aprovechar aquellas particulares cualidades físicas del oficial para salvarle la vida. Y al llegarle el turno al susodicho, le rechazó con un gesto violento, al tiempo que le gritaba imperioso “¡chaval, tú qué haces aquí, esto es sólo para oficiales!”. Y ofendido el increpado le respondió con toda energía y a voz en grito “¿es que ya no soy oficial?, ¡pues estoy aquí por serlo!”. El amotinado se vio en un peligroso compromiso ante sus compañeros carceleros, y no tuvo más remedio que enviarlo a la muerte.

De ahí, cada quien puede deducir su más satisfactoria moraleja. Pero yo veo evidente que aquel hombre prefería la muerte ya, antes que la deshonra.

svalk dijo...

Visto y leido su articulo sobre los pabellones , que no banderas , enarbolados por los buques de registro español observo, no sin sorpresa, las fotos que lo acompañan y los comentarios que acompañan demuestran un completo desconocimiento sobre el tema.

Me veo en la obligacion de apuntar unas breves observaciones :

Podra recorrer todos los puertos del mundo que jamas vera pabellon alguno en barcos atracados, puesto que los pabellones se izan solamente AL NAVEGAR y desde la salida a la puesta del sol...

Las embarcaciones participantes en regata NO ARBOLARAN su pabellon de registro solamente las banderas del codigo internacional que cada comite de regata considere oportunas

Se puede navegar sin pabellon bajo determinadas circunstancias sin que esto suponga "pirateria" , que por otra parte , puede ser ejercida bajo pabellones perfectamente honrosos

Y como colofon un refran:
A gaita pra o gaiteiro e o tambor pra o tamborileiro

Javier de la Uz dijo...

Anónimo, permītame que le diga que se ha equivocado de artículo, de lectura y de fotos.