ESE EJÉRCITO QUE VES.
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y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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30/10/11

LA ARMADA EN LA GUERRA CIVIL IV (El Estrecho)










OPERACIONES NAVALES DESTACADAS:

El dominio del Estrecho:
En la guerra española de 1936-1939 la estrategia marítima parecía impuesta de antemano al nece­sitar urgentemente los dos bandos en liza el concurso de la Escuadra; los su­blevados para garantizar el paso de tro­pas de Marruecos a la Península; el Go­bierno de la República, precisamente para todo lo contrario, es decir, para impedirlo.
Las circunstancias iniciales de la guerra  harán dueños de la mar a la Flota que ha permanecido leal a la República, pero la falta de mandos idóneos y la indisciplina generalizada tras la euforia revolucionaria de los pri­meros días, no propiciarán el empleo de una estrategia adecuada.
 Los naciona­les, con medios más limitados pero con mejores conocimientos del uso de la guerra marítima, sí supieron aplicarla y sacar fruto de ella, y así sus escasas uni­dades fueron exhaustivamente emplea­das en el bloqueo del Cantábrico y más tarde en el del Mediterráneo, amén de lograr el dominio del Estrecho y mante­ner un continuo ataque a las comunica­ciones marítimas republicanas, elimi­nando prácticamente el tráfico enemigo y protegiendo eficazmente el propio.

El alineamiento de casi toda la Flota en el bando gubernamental parecía garantizar a la Repúbli­ca el dominio del mar al menos en una amplia franja mediterránea de Algeci­ras a Alicante. De aquí que las primeras disposiciones de autodefensa del Go­bierno, fueran la de imponer un duro bloqueo en el estrecho de Gibraltar y aguas adyacentes, situándose de inme­diato los efectivos republicanos en la zona en cuestión, intentando también taponar un posible paso desde Melilla con la cobertura de los puertos de Mála­ga y Almería, también en poder de la República. Con ello la situación podía volverse muy precaria para el General Franco, encargado de dirigir las opera­ciones del Ejército de Marruecos, al verse imposibilitado del envío de fuer­zas al sur de la Península.

Bien es ver­dad que antes de la llegada del grueso de la Escuadra, concentrada en Tánger, los correíllos Ciudad de Algeciras y Cabo Espartel, protegidos por el des­tructor Churruca -e incluso este mismo barco antes de apoderarse de él su dotación-, habían trasladado fuerzas de Regulares a Cádiz y Algeciras, pero Franco no podía arriesgarse de inme­diato a lanzar otros convoyes con sólo tres pequeñas embarcaciones a sus ór­denes y con alrededor de doce barcos de guerra contrarios en Tánger o en alta mar.

Esta primera e importante victoria republicana -dominio del Estrecho - significó un duro frenazo para el alza­miento y es posible pesara e influyera en la indecisión y en resultado del levantamiento en algunas capitales; y lo que el general Mola había previsto como un paseo hacia Madrid, iba a con­vertirse en una lucha dura y prolongada de tres años. El bloqueo republicano del Estrecho tendrá mucho que ver en ello.

El Hidroavión republicano - Dornier Wall -, prestó grandes servicios en la guerra de Marruecos, de los ocho que había en 1936, los nacionales lograron capturar tres.


Los alemanes suministraron los aviones indispensables para el transpor­te de 1.500 hombres de Marruecos a Sevilla, entre el 29 de julio y el 5 de agosto. Este fue el primer «puente aéreo». En total, 10.500 hombres fueron transpor­tados por aire desde África a España en julio y agosto, y 9.700 en septiembre. Después, al ser Franco dueño por completo del mar, ya no fue necesario este género de puente aéreo.
Al mismo tiempo, los cazas italianos escoltaban los navíos mercantes que aseguraban el paso de 2.500 hombres con sus equipos, el 5 de agosto «día de la Virgen de África". Sin embargo, Franco era dueño del Estrecho de Gibraltar.

"Junker 52"

Entre Marruecos y Sevilla, los JUNKERS 52, establecían el primer puente aéreo de la historia. Con 3.700 Kg. de carga útil, velocidad máxima de 290 Km/h y 1.280 Km. de radio de acción, era el más eficaz transporte de la época.
La Flota Republicana, que sus tripulaciones eran incapaces de hacer maniobrar, se refugió  en los puertos de Cartagena y Barcelona, donde pasaría la mayor par­te de la guerra.

El 5 de agosto, el primer convoy franquista cruza el Estrecho de Gibraltar en dirección a la Península; fue conocido de inmediato como el de “la victoria”.

“Convoy de la Victoria”

El error estratégico que más tarde cometió el Gobierno republicano (se ha discutido mucho sobre ello) de desplazar los barcos al Norte, donde los nacionales, con más limitados medios, van a establecer un bloqueo cerrado y perfectamente planteado, fue aprovechado por los cruceros Canarias y Cervera para romper el bloqueo repu­blicano del Estrecho y hacerse con su control. A partir de este momento la Flota Nacional, con la colaboración de los submarinos italianos, está en dispo­sición de atacar las comunicaciones ma­rítimas enemigas en el Mediterráneo y en escala ascendente apropiarse del do­minio del mar.
La posesión del dominio del Estrecho decide al Mando Nacional a mantener un bloqueo cerrado en el Norte y otro abierto en el Mediterráneo, aprove­chando las ventajas de la posición geoestratégica de Palma de Mallorca.­
Pero son muy significativas las fra­ses del escritor republicano Domínguez Benavides -apasionado y demoledor donde los haya- que emite este tre­mendo juicio de valor: «Perdido el do­minio de ese mar por la República, la guerra estaba perdida. Las tropas care­cerán de elementos de combate y la re­taguardia de artículos de primera nece­sidad. Los puertos de Levante se con­vertirán en tumbas de barcos con las bo­degas cargadas de armas y alimentos. La URSS arriesgará la guerra para ayu­darnos. La guerra se perdió en el mar*».

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*Este duro juicio contrasta con la opinión optimista de las primeras horas de Indalecio Prieto, que expresaba el sentir del Gobierno: «No comprendo lo que buscan los rebeldes. Son unos insensatos, ¿por dónde podría venirle la salvación? Tenemos en nuestro poder las ciudades de mayor im­portancia política, los núcleos industriales, todo el oro del Banco de España, inagotables reservas de hombres, la Escuadra, ¿oyen ustedes? ¡Tenemos la Escuadra!»
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 La operación planteada en síntesis, consistió en asignar a la Aviación dos zonas a banda de la derrota trazada (Ceuta – Algeciras), con la misión de limpiar el Estrecho de submarinos y demás  unidades  republicanas, mantener inmóviles a los buques fondeados en Tánger y no dejar pasar de Estepona  a los  tranquilos en Málaga, protegiendo a toda costa el paso del convoy. La misión de las fuerzas navales  era la de escoltar al convoy  y enfrentarse al enemigo para atraer sobre ellas el fuego y dar tiempo a que los mercantes llega­sen a su destino.
Los efectivos de hombres y material a bordo de los transpor­tes era importante (I Bandera del Ter­cio, Plana Mayor y Sección de Transmi­siones, III Tabor de Regulares de Meli­lla y el personal que quedaba del III Ta­bor de Larache, cuatro morteros, una batería de 105 con 1.200 granadas, dos ambulancias, una estación radio-auto­móvil y dos millones de cartuchos de fu­sil, y un total de dos mil hombres). De aquí que se extremaran las precaucio­nes y se cuidaran todos los detalles. El convoy llegó a su destino sin nove­dad.

                                                          “Crucero Almirante Cervera”


Cuando el Mando Nacional sabe del paso de los buques gubernamentales rumbo al Norte y el despliegue de las unidades que permanecen estableciendo el blo­queo, este considera que es el momento de apoderarse del domi­nio del Estrecho y para el cumplimiento de tal misión, el crucero Canarias, en el que se ha trabajado duro y firme, y acompañado del Cer­vera, llegan al Estrecho al amanecer del 29. Allí sorprenden a los destructo­res que mantenían el bloqueo y el resul­tado no puede ser más favorable para sus propósitos. El Canarias encuentra por su proa al Ferrándiz que no espera­ba verse atacado por el crucero en su primera singladura, y lo hunde con el acierto de los disparos de sus cañones de 203 m/m. Por su parte el Cervera se enfrenta al Gravina y lo deja fuera de combate, aunque con su mayor veloci­dad elude la persecución del crucero y se refugia en el puerto marroquí de Ca­sablanca.

La acción combinada de los dos cruceros nacionales causó estupor y sorpresa, sin que tampoco fuera ajeno al pánico entre las dotaciones atacadas, que desconocían el alta operativa del Canarias y seguían situando al Cervera en el Cantábrico.

Esta importante pero solitaria acción naval, fue suficiente para que el dominio del Es­trecho pasara del bando republicano al nacional y no temporalmente, sino que sería mantenido hasta el fin de la gue­rra.


                                                                                               Francisco Javier de la Uz Jiménez

5 comentarios:

G. uillermo dijo...

¡Ánimo Javier!

Operación del Estrecho (año 1936).

El 6 de septiembre izó en él (Crucero Canarias) su insignia el almirante don Francisco Moreno Fernández y, el 12 era nombrado comandante el capitán de navío don Francisco Bastarreche y Díez de Bulnes.
El día 27 de septiembre, el "Canarias salió de Ferrol con el "Almirante Cervera" rumbo al Estrecho de Gibraltar.

Nota.-
Francisco Moreno Fernández - Jefe de la Flota Nacional.
Salvador Moreno Fernandez - Comandante del "Almirante Cervera".
Francisco Bastarreche y D. de Bulnes - Comandante del "Canarias"

Los hermanos Moreno y su cuñado Basterreche... al mando.

Javier de la Uz dijo...

Guillermo, muchas gracias por colaborar ampliando documentalmente este artículo.

José Antonio dijo...

Javier, te pido perdón por invadir este respetable lugar para anunciar que he puesto el comentario 18, en el tema titulado El Desfile Militar del 12 de Octubre, y al que tú mismo diste entrada el 06-10-2011. Sobre el descenso aéreo de la Bandera.

Muchas gracias y atus órdenes,

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Interesante afirmación,conocida, de Indalecio Prieto "tenemos todo el oro del Banco de España".Hasta que Negrín decidió abrir una gran sucursal en Moscú.
Y yo me pregunto, ahora que estamos en crisis.¿podremos recuperarlo aunque sólo sea para pagar a los moros las indemnizaciones correspondientes a la Campaña del 21?

Joaquín dijo...

Le su interesante artículo y me llama la atención esa foto aérea del Dornier con matricula 6 32, ¿tendría usted la amabilidad de decirme de dónde la ha sacado? tengo una similar pero no sabía en dónde estaba tomada. Gracias