ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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6/10/11

DESFILE MILITAR DEL 12 DE OCTUBRE











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El día de la infamia se traslada al desfile militar del 12 de octubre: Habla, pueblo, habla



Redacción/I.M.- Incompetente, cobarde, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo del cambio de recorrido del tradicional desfile militar del 12 de octubre nos ha mentido, como en todo lo demás. Dice la ministra Chacón que es para lograr una mayor afluencia de espectadores en el desfile. ¿Desde cuándo le ha importado a este Gobierno de perillanes y granujas la comunión entre el pueblo y sus fuerzas armadas? 
Lo malo no es que el Gobierno utilice a la institución castrense para esconder el clamor del pueblo contra un presidente tan innoble como Zapatero, sino el silencio de los altos mandos militares, empezando por el funcionario-camarada Rodríguez, jefe de la JUJEM, aunque confiemos que ya por poco tiempo.
Sería como pedirle peras al olmo si pretendiésemos que el señor Rodríguez se plante ante la ministra para decirle que el ejército no puede ser utilizado para ocultarle las vergüenzas a un canalla como el otro Rodríguez; que en su generoso sueldo y en su aún más generosa pensión vitalicia debería residir la exigencia moral de aguantar como un hombre la bronca de sus electores. Y que no hay razón de peso para modificar el trayecto del desfile salvo que se pretenda blindar al Gobierno de las protestas ciudadanas, como suele ocurrir en las repúblicas cocoteras. Pero no. Hace tiempo que renunciamos a la pretensión de que el señor Rodríguez se conduzca militarmente con el sentido del honor y el fervor patriótico de generales como aquel Atarés que, en un solemne acto castrense, llamó “traidor” y “masón” al entonces ministro de Defensa, el señor Gutiérrez Mellado, otro que tal.
El señor Rodríguez calla y traga una vez más. Está en su derecho. El Gobierno modifica el itinerario del desfile. Lo está igualmente. Y el pueblo soberano está también en el suyo para que el día 12 de octubre exteriorice su justificada rabia contra esta casta que, además de convertir España en un el mayor basurero de Europa, no repara en gastos para alejarla de sus oídos.
UN LARGO PROCESO: DE GUTIÉRREZ MELLADO A LA ANTIESPAÑOLA CHACÓN
La sumisión claudicante del señor Rodríguez, el de la JUJEM, es sin embargo la consecuencia lógica de un largo proceso para la aniquilación de los valores que eran consustanciales a nuestros uniformados. Este proceso de desintegración moral de la Fuerzas Armadas lo inició Gutiérrez Mellado, movido por resentimientos propios y acuciados por la exigencia partitocrática de erradicar cualesquiera afecciones franquistas en los cuadros de mando. Los continuos atentados de ETA, de los que eran objetivo preferente militares y guardias civiles, que también lo son todavía, hacían temer una perturbadora reacción castrense. Se puso entonces en práctica un peculiar remedo de la lejana “Ley Azaña”, encaminado a eliminar de los cuadros de mando a los considerados de dudoso “espíritu democrático” y sustituirlos por afines y predispuestos a la obediencia. Un mecanismo que se extremó tras la acción institucional del 23 de febrero de 1981, merced a la cual se lograron tres de los objetivos perseguidos por sus escondidos promotores: depuración y asfixia militar; acceso al poder del partido socialista y consolidación del monarca como salvador de la democracia. Se olvidó que las Fuerzas Armadas, fieles al mandato contenido en el testamento político de Franco, fueron las garantes de la transición hacia el sistema parlamentario de partidos promovido por la Cortes franquistas mediante la Ley de Reforma Política y asumida por la extensa y nueva clase media que creó el régimen constitucionalmente subvertido.
No es el momento de explayar un relato minucioso de lo acontecido a partir de entonces. Si acaso, señalar que bajo los gobiernos de González se siguió el camino iniciado por Gutiérrez Mellado de depuración subrepticia de los cuadros de mando, al tiempo que desde el gobierno se amparaban y excitaban los movimientos de objeción de conciencia al cumplimiento del servicio militar y de otros mecanismos antimilitaristas, paso previo a la inexorabilidad de derogación del servicio militar obligatorio y de creación de unas Fuerzas Armadas profesionales, o mercenarias, difícilmente sostenibles en forma acorde con las necesidades objetivas de la defensa nacional a causa de las limitaciones de nuestra economía. El objetivo fue satisfecho bajo el gobierno de Aznar. Queda en el aire la pregunta de si, a tenor de la herencia recibida, no le restaba otra alternativa y de si pudo evitarlo de habérselo propuesto.
El acceso al poder de Rodríguez, mediante un criminal “accidente”, sin duda calculado en sus efectos políticos por quienes lo diseñaron en la sombra, aceleró hasta el paroxismo el proceso que he descrito. Lo emprendió Bono desde el ministerio de Defensa con su habitual doblez y ha alcanzado cotas esperpénticas con el nombramiento de Carmen Chacón para ese departamento crucial. Además de la sumisión de Rodríguez a los dictados disolventes de la Secretaría General de las Naciones Unidas y del Nuevo Orden Mundial, no puede desconocerse el empeño rodríguezco  en romper la unidad de España a través de un cenagosos confederalismo que vulnera frontalmente el concepto unitario de España definido por la Constitución y cuya defensa a ultranza atribuye a las Fuerzas Armadas el Art. 8º.
El nombramiento de Carmen Chacón para sustituir a Bono no respondió al cumplimiento de la monserga de paridad en el gobierno entre el número de varones y de hembras, sino a la estrategia disolvente de convertir en “naciones” a las taifas secesionistas. Si algo distingue a Carmen Chacón es su pertenencia a un expeditivo nacionalismo catalanista, adobado con un enfermizo resentimiento hacia España y sus Fuerzas Armadas, amén de su anclaje en un mostrenco feminismo y en un gaseoso pacifismo a ultranza. Son anecdóticos, aunque significativos, su reluctancia a usar el preceptivo “¡Viva España! en las visitas mediáticas a unidades desplegadas en el extranjero u otro tipo de revanchismo antiespañoles. Lo que importan son las decisiones que afectan a un efectivo diseño estratégico de la defensa nacional. Lo confirman unos mínimos datos sobre las medidas adoptadas durante sus pocos meses de mandato.
* Los efectivos militares en Vascongadas, ya perniciosamente disminuidos en tiempos de Bono, se han reducido hasta el extremo de convertirlos en presencia simbólica y carente de una mínima capacidad operativa. Y a despecho de que, tal y como la concibió Garaicoechea, la policía autónoma vascongada responde a criterios de ejército profesional “gudari”. Se ha debilitado al propio tiempo el despliegue de unidades operativas y logísticas en el entorno de Vascongadas. Decisión nada casual que condiciona una pronta y eficaz respuesta en caso, nada improbable, de subversión separatista. También ha proseguido silenciosamente el debilitamiento del despliegue militar en Cataluña.
* Persiste la supresión de regimientos de arraigada tradición histórica bajo el pretexto de una reordenación y modernización del diseño estratégico de defensa.
* También hemos asistido al desmantelamiento de unidades de la Legión de gran solera, a despecho de que se trata de unidades de reconocida capacidad operativa, una de cuyas misiones prioritarias era la defensa de Ceuta y Melilla.
* La calculada inclinación a desfondar la estructura institucional de las Fuerzas Armadas ha alcanzado también a la Infantería de Marina, innovación española que data de 1537 y que todos los ejércitos modernos, y no sólo el norteamericano, han reproducido y potencian año tras año. Carmen Chacón la ha rebajado de Fuerza con entidad propia en el ámbito de la Marina de Guerra, a Cuerpo deshuesado y manipulable. Pierde así la Infantería de Marina “su carácter orgánico dentro de la Armada y queda desprovista de su entidad institucional”.
* La Academia General Militar, ya destripada en buena medida por Bono, trata de convertirla Carmen Chacón en una suerte de escuela de ingenieros militarizada. Y al frente de la Escuela Naval de la Armada tiene decidido colocar a un civil.
* La dotación en armamento de nuestros Ejércitos es casi tercermundista. El presupuesto de mantenimiento de la aviación militar, por ejemplo, condiciona brutalmente su operatividad y el entrenamiento de sus efectivos de vuelo y tierra. Lo absorbe en gran proporción el de la flota destinada al transporte de los miembros de la Casa Real, del presidente del gobierno, de sus ministros, de otros políticos de pacotilla y del nutrido acompañamiento de adláteres y tropa mediática. Condicionamiento que también afecta a la Marina de Guerra. Si se envían unidades a un escenario de conflicto más o menos alejado, apenas si hay disponibilidad económica para que se hagan a la mar otras unidades.
* Se ha politizado al máximo la selección de los altos mandos militares e incluso de escalas inferiores al generalato. Priman para los ascensos la docilidad, las primas económicas, la afección ideológica y también la pertenencia a la masonería. No ha sido casual en este aspecto la iniciativa de equiparación generalizada entre oficialidad procedente de la escala de suboficiales y la oficialidad de carrera.
* El pacifismo de vodevil iluminista que hizo decir al pastelero Bono de nuestros soldados que prefieren morir a matar, lo ha institucionalizo Rodríguez mediante la degradación de la fuerza militar a ONGs uniformadas, en vez de en unidades de combate preparadas para vencer al enemigos y subsidiariamente para proteger a las ONGs civiles en el cumplimiento de misiones de paz y ayuda humanitaria que le son específicas.
* Pese a la escasez de fuertes unidades operativas, se mantiene el despropósito de sustraer a las Fuerzas Armadas los 4.000 efectivos humanos de la Unidad Militar de Emergencia, en realidad una guardia pretoriana para Rodríguez y su gobierno. Y cuya capacidad para intervenir frente a situaciones de catástrofes localizadas se ve condicionada por el consentimiento que para su actuación otorguen las Administraciones taifales afectadas.
ACUSADORAS PLUMAS BLANCAS PARA LOS ALTOS MANDOS QUE BAILAN EL AGUA AL GOBIERNO
Asistimos, en definitiva, al desguace sistemático de nuestra capacidad militar de reacción frente cualquier tipo de insurgencias interiores o de agresiones exteriores.
Una conspiración desmanteladota de las Fuerzas Armadas que, repito, forma parte de la encaminada a destruir la unidad de España. Rodríguez, que se declaró “rojo” sin que nadie se lo pidiera y alardeó de que el concepto de nación es “discutido y discutible”, no se apea del burro aunque ocasionalmente trate de disimularlo mediante declamaciones o decisiones coyunturales carentes de efectos prácticos. La mentira y el engaño son componentes inseparables de una enfermiza irracionalidad.
El malestar comienza a bullir y a manifestarse de nuevo en las escalas militares de mando directo sobre la tropa. No circulan todavía manifiestos como los que menudearon en tiempos de Gutiérrez Mellado. Pero emergen otro tipo de protestas al amparo de la informática y de las posibilidades que ofrece Internet. Los altos mandos que hacen servilmente el juego a la política disgregadora del gobierno están recibiendo mensajes consistentes en el dibujo de una pluma blanca. Su fuente de inspiración, obvio es recordarlo, reside en aquella lejana versión cinematográfica de “Las cuatro plumas”, cada una de las cuales, remitida por tres de los compañeros de regimiento que Harry dejó y por la novia que le abandona, contiene una acusación simbólica de cobardía. Harry reaccionó ante la afrenta y marchó a Sudán para rescatar a los antiguos compañeros y a sus soldados cercados en Jartún
La cuestión que propone este envío simbólico de plumas blancas a los altos mandos militares de nuestras Fuerzas Armadas es si contribuirán, como sucedió con Harry, a que reaccionen, redescubran las exigencias del cuadro castrense de valores y cumplan con su deber que no es el de sumisión complaciente a los caprichos devastadores del poder político. Los más dudan de esa eventual recapacitación

 Javier de la Uz

18 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Los grandes males de nuestro Ejército empezaron con Gutiérrez Mellado el "Guti". Por cierto no se enfadaba nada con este apelativo o, si queréis, mote. Ahora nada le cabreaba más leer u oir, General Gutierrez o Sr Gutierrez.
De muchos es conocido un episodio con respecto a la petición del Guti de no sé que medalla en no me acuerdo que año de la Victoria y la contestación del Generalísimo. "A los espías no se les condecora. Se les paga"

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Claro que la Chacón y Julito "el Rojo", al Guti le dejan en pañales.

Chevi Sr. dijo...

Esta ya la he visto: "El silencio de los corderos".

Javier de la Uz dijo...

Hace ya algunos años, oí en una reunión de Mandos, (por su antigüedad ya retirados) el siguiente comentario: reunidos unos compañeros de la Milicia, le preguntaron extrañados a uno de ellos - Oficial de alta graduación- ¿por qué aguantaba tanta humillación de los políticos?
Él contestó: mirar, toda la vida hemos estado viviendo con el mismo sueldo; ahora, tanto a mi familia como a mí, no nos falta de nada, tengo que disfrutarlo. En este caso, la alfombra era de color azul marino. Es humano, pero no digno y mucho menos íntegro.
¿Os recuerda a alguien en particular?

Gonzalo Rodriguez-Colubi Balmaseda dijo...

Hoy mas que nunca es válida aquella frase que, a la salida (por la puerta falsa del Gómez Ulla), de un funeral por dos Policías Nacionales le dijo el Capitán de Navío Camilo Menéndez a Gutiérrez Mellado: "Por encima de la disciplina está el HONOR"

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Por delante de los féretros iba quien hasta muy poco tiempo antes había sido un activo miembro del Sindicato Vertical, un entusiasta miembro del Movimiento,un procurador en Cortes...y en ese momento Ministro del Interior. Al pasar al lado de la mujer del CN Camilo Menéndez (yo estaba junto a ella), ésta le increpó con algunas palabras. Entre otras, traidor. Ni se inmutó Martín Villa. La siguiente palabra fue hortera. Y el ministro se cogió un cabreo de tres pares de cojones. Tanto es así que fue a encararse con la referida señora. A partir de ahí, varios militares, entre los que se encontraba mi padre, "se fueron a por Martín Villa".
Luego, ya sabéis. El Guti increpó: "Los militares en firmes, y el que sepa rezar que rece"

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

El resumen de todo ésto: A Martín Villa le traía al pairo que le llamaran traidor. Ahora no podía consentir, de ninguna de las manersa, que se le llamara hortera. Indica mucho, todo, sobre quien era este elemento.

Javier de la Uz dijo...

Después de ver en los últimos años, como en el Desfile del día de hoy un paracaidista, en este caso del Ejército del Aire, desciende con una gran Bandera Nacional hasta llegar al suelo arrastrando por el asfalto dicha Bandera, no deja de llamarme la atención; porque me pregunto si no se puede hacer de otra manera más respetuosa para con la Bandera (símbolo de todos los españoles).
Recuerdo, que en un acto oficial en el que tuve la oportunidad de participar estando en Barcelona – últimamente, son todo recuerdos, la edad no perdona… - visité un buque portaaeronaves de la USN, (United States Navy) - Marina de EEUU.-. Al contarnos el marino acompañante, que la Bandera izada en la popa del buque, al arriarla, si tenía el más mínimo roce con el suelo, ésta era quemada y sustituida por otra nueva; me impresionó su respeto y amor por sus Símbolos Nacionales.
Las Fuerzas Armadas, siendo la institución que más respeto tiene hacia estos Símbolos, creo que debe dar ejemplo y los eruditos diplomados de E.M. estudiar otro método.
PD.: Es mi apreciación, a lo mejor, estoy equivocado.

José Antonio dijo...

De entrada, digo que en tema tan delicado e importante estoy totalmente de acuerdo con las motivaciones y la conclusión que expone Javier.

Los minutos en los que se puede contemplar el majestuoso descenso de la Bandera son grandiosos. Pero la toma de tierra hace cerrar muchos ojos que sufren una respetable desfavorable impresión.

No dejo de reconocer que el suelo que recoge la Bandera es suelo de España; el que tantos labios de emigrantes regresados, repatriados y hasta los del Papa y otros generosos amantes de nuestra patria han besado y otros sueñan con poder besar algún día. Pero lo de la toma de tierra de nuestra Bandera en el acto de la referida celebración habría que reestudiarlo.

Aparte del E M, los técnicos paracaidistas también podrían encontrar una adecuada solución al caso.

Ramón Muoz dijo...

Maravilloso comentario, Javier. Estoy de acuerdo contigo en casi todo, pero me parece un poco excesivo lo de quemar la bandera si ha tenido el más mínimo roce con el suelo. Creo que sería suficiente llevarla al tinte y volver a utilizarla. De todos modos, una de las cosas que me maravillan y que envidio de ese gran país que es Estados Unidos, con todos sus defectos ─que, como el país, también son enormes─, es su inalterable respeto a los símbolos patrios.

Javier de la Uz dijo...

Ramón, el sentido de quemar la Bandera, se debe a que no se puede usar más y por lo tanto tampoco arrinconar, no por limpieza.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

He visto el desfile de hoy ya iniciado. Por lo tanto me he perdido lo del salto paracaidista con la Bandera.
Quiero romper una lanza por los que realizan tan bonito salto, sean del Ejército del Aire como de la Brigada Paracaidista. A estos últimos les he visto realizar ese precioso ejercicio unas cuantas veces. La última, en vivo, fue en Mayo de 2007 en Melilla con motivo de la Semana de las Fuerzas Armadas. Lo realizó una pequeña parte (10 ó 12 paracas) del Grupo de lanzamiento de la BRIPAC que mandaba mi hermano Jose. A pesar de tener cerca de mil saltos en distintos métodos o especialidades y en unas cuantas Naciones del mundo, llevaba un tiempo sin saltar, por cuestiones de lesiones una de ellas, saltando en Almagro, grave. Y, por que no siempre se salta en Melilla y además le quedaban unos meses de Mando de Grupo, lo hizo. Me pareció vibrante y emocionante ver bajar por los cielos de Melilla nuestra Bandera. ¡Y claro que gran parte de ella, si no toda, tocó suelo! Besó tierra española en África.
Por otra parte, me imagino la enorme dificultad, si no imposibilidad de que no lo haga.

Javier de la Uz dijo...

La Bandera plegada ante SSMM por tres Cabos y una Soldado del Ejército del Aire, de 54m2 de tela y 58 Kg. de peso, demuestra la dificultad que tiene el Caballero Paracaidista para descender con Ella, sin olvidar el valor de tirarse de un avión desde cerca de mil metros de altura o más.
El Brigada del Ejército de Tierra, D. José Luis Gutiérrez, como asesor nombrado por el Ministerio de Defensa para la retransmisión del Desfile por TVE, comentó al ser recogida la Bandera: “Debemos mencionar que no es exactamente la misma Bandera que lógicamente se va a izar en el mástil de la plaza de Neptuno”. Y sigue “como es lógico la Bandera puede sufrir algún tipo de suciedad o algún tipo de rotura y por eso, ésta, será cambiada por una en condiciones, que será la que se ize y lo hará el personal de la Guardia Real después del traslado de la Bandera de la Guardia Real hasta el pie del mástil” (Palabras textuales, tengo grabado el Desfile).
Luego el propio Estado Mayor, da por hecho el que se deteriore la Bandera.
Sin querer entrar en polémicas, sólo invito a quien corresponda a reflexionar sobre ello.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Pues eso, mi querido Javier. Cerrada la polémica. Por las dimensiones y peso de la BANDERA.

José Antonio dijo...

Me gusta este debate; el día en que se acabe, me quedaré como si me faltase algo en lo que refugiarme “de la que está cayendo”. Creo que nuestro General debe estar ausente en estos días; es decir, debe estar viviendo “como un general”; ya nos contará a su vuelta. Ahora, en su ausencia, me voy a permitir convocar a todos los poetas y asimilados, para que aporten sus puntos de vida sobre este tan interesante tema objeto del debate; además, el exceso de modestia pudiera privarnos de alguna idea importante, y Cajón de Sastre es leído en sitios muy importantes.

Conocidos los datos del peso y tamaño de la bandera en descenso, supongo que el riesgo añadido para el portador paracaidista es muy a tener en cuenta; no se le debiera exigir que haga aún mayores filigranas temerarias.

Por otra parte, los riesgos físicos accidentales para la bandera en descenso no son los más preocupantes; otras representaciones de la Bandera nacional han sufrido en combate los efectos que el fuego y el hierro enemigos que se abatían sobre los hombres que las defendían. Una bandera con rasgados y quemaduras recibidas en combate, es más digna de admiración aún; de igual modo que las cicatrices y las mutilaciones bélicas hacen más digno de admiración al militar que las ostente (lease, Millán Astray, por ejemplo).

Luego habrá que ocuparse de los riesgos estéticos en la toma de tierra; quede ello por mi parte para otro, posterior, momento…

Santi Z dijo...

Vayamos por partes, tengo que reconocer que la primera vez que vi descender la Bandera Nacional portada por un Caballero Legionario Paracaidísta tuve sensaciones contradictorias, por una parte la innegable belleza del descenso y por otra un ligero rechazo en el momento en que esta se arrastraba por el suelo. Debe ser que somos del mismo colegio. Pero después de ver uno de estos descensos sobre la playa de la Concha en San Sebastian, la ciudad más bonita de las provincias Vascongadas, y, sobre todo, después de la poética explicación de Gonzalo acerca del salto de un patriota, su hermano y mi amigo José, sobre la muy española ciudad de Melilla disfrutando del honor de su ultimo salto portando la Enseña de la Patria y de como Esta besaba nuestro suelo africano, me doy por sobradamente satisfecho.

José Antonio dijo...

Tras su bonita intervención, nos había cedido el turno Gran Jefe Santi Z, y con esto de la acumulación de trabajo en los últimos días no ha podido ser recogido hasta ahora. Entiendo que la cuestión está bien centrada; a todos nos entusiasma contemplar el majestuoso descenso de la Bandera Nacional, pero a todos nos invade una cierta decepción al ver cómo es arrastrada ella, ya en tierra, por el pie del abanderado que necesita desplazarse con brusquedad para evitarse una peligrosa caída.

Para yo poder decir algo con cierto respaldo especializado, creo que sería interesante que Gran Jefe Chevi, con su reconocida influencia, recabase el parecer de algún especialista, acerca de las posibilidades reales de mejora de la estética del momento de la toma de tierra de la Bandera. Bueno, se me había ido, qué cabeza la mía; si tenemos también a Gran Jefe Gonzalo, cuyo hermano José goza del privilegio de haber sido uno de los abanderados aéreos. Cuánto me gustaría leer aquí su didáctica opinión.

Cedo el turno a otro poeta, ya que el tema merece mucha ayuda colaboradora.

José Antonio dijo...

Me tengo que quitar esta intranquilidad; me gustaría que Cajón de Sastre consiguiera aportar alguna idea útil a quienes tienen la responsabilidad de organizar las ceremonias propias del Desfile anual. Hasta ahora y con los comentarios precedentes, la cosa la teníamos centrada en dos aspectos; el de los riesgos físicos que pudiera sufrir la Bandera, y el de los riesgos estéticos ante una expectación numéricamente millonaria a través de la T V.

Como alguien tiene que dar la cara y recibir los tomatazos (¡ojalá me lleve muchos!), pues digo:

- ¿Sería posible y conveniente el alfombrar el suelo (red, lona o flores) del punto previsto para la toma de tierra? A efectos de evitar los riesgos físicos posibles (suciedad).

- ¿Sería posible y conveniente el delimitar el punto previsto para la toma de tierra, con algún tipo de vallado textil inofensivo para el abanderado y con la única finalidad de que la vista de los espectadores no pueda asistir al inevitable arrastre de la Bandera?

O ¿Sería posible que el indicado vallado estuviese constituido por algún tipo de material fumígeno poco persistente y de poca altura, pero que impidiese la contemplación de dicho arrastre?

Estoy seguro de podrán surgir otras propuestas. ¡Ánimo! A ver si alguna resulta útil.