ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
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11/10/11

12 de Octubre



El día de la Virgen del Pilar, Patrona de la Guardia Civil, quería  felicitar a todos sus miembros a través de un comentario en el Blog; pero al ver que me alargaba, pensé que por su extensión, debería hacerlo en  un artículo.
Como todo buen español que se precie, siempre he admirado y respetado al Cuerpo de la Guardia Civil, pero por si eso no fuera suficiente, desde que mi hermano pertenece al Cuerpo (XXXII Promoción de la AGM y 23 Promoción de la Guardia Civil), mi admiración y cariño fue subiendo enteros, quizás también por ir conociéndola más y mejor.
Recuerdo que estando destinado en el Rgto. Numancia nº 9, entonces en Barcelona; conocí en esta ciudad a un gran Sacerdote y por la confianza que tenia con él, un buen día –medio en serio, medio en broma- me soltó: “antes sólo confiaba en los Curas y en la Guardia Civil, ahora sólo en la Guardia Civil”(corrían los primeros meses de 1.981).
Emblema Oficial Guardia Civil


Aunque sabemos que la Historia del Cuerpo está llena de innumerables hechos, servicios, anécdotas y curiosidades, sobre todo, aquellas que están lejos en el tiempo, recordarlas es un argumento más para admirarla.
Su Antigüedad, es debida al grave problema de seguridad pública que existía en el ámbito rural de España tras finalizar la Guerra Carlista contra el pretendiente Borbón, el primer gobierno tras las regencias, de Luis González Bravo, cuyo ministro de la Gobernación era el marqués de Peñaflorida, dispuso en el año 1.844 que se creara una fuerza policial de doble dependencia, al estilo de la gendarmería europea, creándose ésta por decreto de seguridad pública de 26 de enero. En este sentido puede ser considerada sucesora de la antigua Santa Hermandad disuelta poco antes, y que cumplió con funciones similares de 1.476 a 1.835.

El cuerpo de la Guardia Civil se constituyó a iniciativa y bajo el control del Ministro de la Guerra Manuel Mazarredo, mediante un Real Decreto de 28 de marzo de 1844. El 2 de Mayo de ese mismo año el Mariscal de Campo Ramón María Narváez asumió el poder, retomó la idea, encargando su reorganización al de igual empleo Francisco Javier Girón y Ezpeleta las Casas y Enrile, II Duque de Ahumada y V Marqués de Las Amarillas, quien entonces ostentaba el cargo de Inspector General Militar.

Fruto de ello vio la luz el 13 de Mayo un nuevo decreto, el cual debe considerarse como el que verdaderamente dio nacimiento a la Guardia Civil. Conforme se detallaba en la norma fundacional, el nuevo cuerpo de naturaleza militar quedaba sujeto al Ministerio de la Guerra en lo concerniente a organización, personal, disciplina y percibo de haberes, y al de Gobernación en cuanto a servicio y movimientos.

El lema de la Guardia Civil es: «El Honor es mi Divisa», extraído del artículo 1º del Reglamento para el Servicio escrito por su fundador, que literalmente dice: "El Honor es la principal divisa del Guardia Civil. Debe, por consiguiente, conservarse sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás." y que refleja el espíritu que rige al Instituto y la cualidad más valorada por el mismo.

Si bien ya desde sus principios la Guardia Civil fue conocida popularmente como "Benemérita", por sus servicios prestados a la sociedad, esta denominación se convirtió en oficial al otorgársele, por Real Orden de 4 de Octubre de 1.929, la Gran Cruz de la Beneficencia.

Una casa cuartel es una instalación militar donde la tropa allí destinada desarrolla tanto su labor profesional como su vida privada, normalmente junto a sus familias. En España, la Guardia Civil trabajó y vivió durante muchos años en este tipo de instalaciones a las que popularmente se denomina cuartelillos, sobre todo cuando son pequeñas por estar en localidades apartadas. Estas instalaciones han sido tradicionalmente uno de los objetivos "favoritos" de la organización terrorista ETA, que ha atentado contra ellas en 89 ocasiones, causando 33 muertos. Los atentados más graves fueron el de la casa-cuartel de Zaragoza, en 1987, y el de la de Vic, en 1991, que causaron 11 y 9 muertos respectivamente.
En la entrada de estas casas cuartel se puede encontrar la tablilla, grabada en ella o sobre la pared, con la leyenda "Casa Cuartel de la Guardia Civil". Posteriormente, y como en toda instalación militar se incorporó el lema "Todo por la Patria".

Inicialmente se establecieron 14 Tercios, integrados a su vez por 39 Compañías de Infantería y 9 Escuadrones de Caballería, estando compuesta su primera plantilla por 14 jefes, 232 oficiales y 5.769 de tropa. En el mes de octubre de ese mismo año se aprobaron los reglamentos militar y de servicio, y el 20 de Diciembre de 1.845 la «Cartilla de la Guardia Civil », definido como el auténtico código moral del Instituto, a cuyos preceptos se sigue aludiendo hoy día.

La primera aparición pública de la Guardia Civil tuvo lugar el día 1 de septiembre de 1844, en las proximidades de la Plaza de Atocha (Madrid), y la formaban 1.500 hombres de Infantería y 370 de Caballería.

En presencia de todo el Gobierno, el Presidente del Gabinete y también Ministro de la Guerra, General Ramón María Narváez pasó revista ante el pueblo madrileño al contingente de guardias civiles. Ese mismo día, don Francisco Javier Girón y Ezpeleta de las Casas y Enrile dejaba de ser Director de la Organización de la Guardia Civil y era nombrado Inspector General del Cuerpo de la Guardia Civil. Es por lo tanto el primer Director del Cuerpo.


Durante la Restauración Borbónica se adscribe a la Guardia Civil y a los Carabineros al Ministerio de Guerra, "para los efectos de organización y disciplina", dándoles carácter militar mediante la Ley Adicional a la Constitutiva del Ejército el 19 de julio de 1.889 que desarrollaba y modificaba aspectos de la Ley Constitutiva del Ejército de 1878 y que era una concreción de las funciones de las Fuerzas Armadas a realizar tras la Constitución 1.876.


           La Guardia Civil cierra por costumbre los desfiles del Día de las Fuerzas Armadas.    
  

Al estallar la Guerra Civil de 1.936, al igual que el resto de los españoles, se divide entre las fuerzas de uno y otro bando casi al 50%, si bien a partir de 1937 deja de existir en la zona republicana, pues por el Decreto de 30 de agosto de 1936 se dispuso el cambio de denominación por el de "Guardia Nacional Republicana".
La contribución en vidas humanas fue muy alta: una estimación aproximada es la de 2.714 muertos (7,83% de la plantilla) y 4.117 heridos. En un muestreo realizado por el Servicio de Estudios Históricos del propio Cuerpo, un 83% aproximadamente de la cifra de muertos corresponde a guardias civiles que estuvieron con la República.


En la guerra, el papel de la Guardia Civil se limitó a combatir en Columnas y en las grandes unidades que fueron apareciendo y a realizar en retaguardia una labor meramente policial, salvo excepciones en las que el Cuerpo tuvo acciones de campaña rememoradas como heroicas: El Asedio del Alcázar en Toledo, Oviedo, cuartel de Tocina (Sevilla) y el Asedio del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, defendido heroicamente por el Capitán Cortés.   

 Laureada de San Fernando

 

Estas cuatro acciones valieron otras tantas Cruces Laureadas de San Fernando (máxima condecoración militar española en tiempos de guerra) a título colectivo.







  
  No cabe duda que de todas las peculiaridades que pueda tener el Cuerpo, la más característica, al menos desde el punto de vista externo, es su singular sombrero, el "tricornio".
Desde la fundación de la Guardia Civil, y con el transcurso de los años, el sombrero ha ido sufriendo variaciones, concretamente la modificación de las medidas. Esto, ha llevado consigo una transformación sustancial del aspecto, forma y material, respecto al primer modelo aprobado.

El origen de este emblemático sombrero de tres picos, característico de la Guardia Civil, hay que buscarlo, cómo no, en el Duque de Ahumada, su fundador; fue su preocupación constante que aquel Cuerpo que estaba creando, tuviera un uniforme con "aspecto severo, elegante, vistoso, única forma de conseguir la representación social que había de darse a sus componentes"; pero también tuvo mucho que ver el General Narváez, el "Espadón de Loja", a la sazón, Presidente del Gobierno.


Y es que el Duque de Ahumada le presentó en Barcelona unos maniquíes con el uniforme que había diseñado, los cuales aceptó, pero objetando que las fuerzas de infantería deberían usar el mismo sombrero que las de caballería, es decir, el sombrero denominado de tres picos o de medio queso.

Éste no es sino un sombrero de alas en el que la posterior y anterior se doblan sobre la copa y se mantienen recogidas mediante una cinta y un botón situado en la pala anterior.



La Reina Isabel II respaldó la opinión de Narváez, y en el primer real decreto sobre uniformidad, de 15 de junio de 1844, se puede leer "... Su Majestad, a su vista, se ha servido aprobar el primer proyecto, con la sola diferencia de que los guardias de Infantería han de usar el sombrero, como los de Caballería,..."

El diseño del uniforme del entonces nuevo Cuerpo fue todo un acierto, como recogió la prensa del momento, tras la presentación hecha en Madrid el 1 de septiembre de 1844:

"...Atraían las miradas del inmenso gentío que se agolpaba a las calles de su tránsito, y con razón, pues su continente militar, y el uniforme, serio, verdaderamente español que ostentaban infantes y jinetes (sic), debían naturalmente agradar a cuantos presenciaban el desfile".
(Periódico "EL CASTELLANO", Madrid, del 3 de septiembre de 1844).


"Han entrado en esta corte un batallón y un escuadrón de la Guardia Civil vistosamente uniformados..."
(Periódico "EL TIEMPO", Madrid, del 3 de setiembre de 1844).



Emblema vigente hasta 1943 y que hoy sigue formando parte de la identidad corporativa del
Cuerpo.



Instituto, gloria a Ti, por tu honor quiero vivir…
…Benemérito Instituto, Guarda fiel de España entera, que llevas en tu Bandera el Lema de Paz y Honor… Felicidades de todos los españoles de bien que honramos tu Blasón.
¡Viva honrada la Guardia Civil!

Francisco Javier de la Uz Jiménez

 

5 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Siempre estaremos en deuda con tan gloriosa Institución y su permanente Servicio a España.
Los gurdias son acreedores absolutos de aquello de "El HONOR ES MI PRINCIPAL DIVISA"

José Antonio dijo...

Javier, con tus entrañables compases poéticos de fondo a todo lo largo de tu histórico relato, acabas de despertar las más sentimentales y tiernas fibras de mi viejo corazón. Soy hijo de guardia civil; he vivido en pequeñas casas-cuartel; desde que tuve uso de razón y hasta los catorce años, yo me consideraba auxiliar de guardia civil, a veces en el cuartel tan sólo quedaba el agente de servicio “de puerta” y estábamos en época de bandoleros. Entonces, los niños procurábamos que ese agente no estuviese solo; siempre estábamos algunos jugando por sus inmediaciones, por si acaso.

Te felicito; has escrito algo más valioso que un libro gordo (que casi nunca se termina de leer). Tu relato es suficientemente informativo de los primeros tiempos del benemérito Instituto y se lee de un tirón; y está lleno del mejor regalo que se le puede hacer a los guardias civiles: respeto y cariño cívico. Ten por seguro que, tu aprecio demostrado hacia el Cuerpo, es compartido por millones de españoles honrados y es lo que impulsa a los guardias civiles a comportarse con honor en cualesquiera circunstancias, para honra de España y para su mejor servicio al pueblo español.

Gonzalo me ha rejuvenecido hasta hacerme aspirante a caballero legionario. Y tú me has rejuvenecido aún más, hasta mi infantil época de guardia civil auxiliar.

Y con toda mi emoción, respondo a tu ¡Viva honrada la Guardia Civil!
– ¡Viva! Y ¡Viva España!

Muchas gracias y a tus órdenes.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

G. uillermo dijo...

Javier, estupenda entrada.. por el fondo y por la forma.
Felicidades a todos los Guardias Civiles en el día de su Santa Patrona.

Ramón Muoz dijo...

Muchas felicidades, de corazón, a todos y cada uno de los miembros de La Guardia Civil.

José Antonio dijo...

Hoy he tenido muy buen día de celebración de nuestra Fiesta Nacional. He asistido al acto del tradicional desfile; el personal, muy bien, como siempre; los militares, me inspiran la confianza de siempre (ya se sabe, en teniendo buenos mandos, los españoles los mejores, ya que tenemos la mejor motivación espiritual); y los civiles, fenomenales, los de toda la vida (aseados, vestidos con pulcritud, fans de lo militar, alegres y respetuosos entre sí, etc.; los hispanoamericanos totalmente españolizados, pagando dos euros por cada banderita que compraban; y los chinos en vías de españolización, aún no compraban banderitas).

¡Ah!, las autoridades, en un acotado vergonzante y bien alejado del pueblo. Lo malo es que también meten en él al Rey.