ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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28/6/11

No es una Guerra



No es una guerra
27 Junio 11 - - Alfonso Ussía
Lo de Afganistán no es una guerra. Lo dijo Zapatero en el Congreso. «Se trata de una misión bélica, no de una guerra». Cualquier día, ante un plato de jamón, se aventurará a decir: «Se trata de la pata de un cerdo, pero no es un jamón». El problema es que España ha entregado a eso que no es una guerra y que los cejeros han olvidado por completo noventa y seis vidas. Noventa y seis soldados de España caídos en Afganistán en cumplimiento de su deber y en una misión bélica, que de guerra nada. A las guerras van los soldados cuando el Gobierno del Partido Popular los envía a misiones de paz. Entonces se arma la marimorena. Pero esta supuesta «misión bélica» que nos ha costado noventa y seis vidas de noventa y seis héroes no le importa, ni afecta, ni hiere, ni le molesta a ningún farsante paniaguado y pesebrista de la llamada «cultura». Noventa y seis caídos y centenares de heridos, pero no es una guerra, vaya por Dios. ¿Cómo vamos a combatir con nuestros aliados de civilizaciones? Ellos sí luchan contra nosotros, porque no han tenido acceso a la gran idea de Zapatero. La Alianza de Civilizaciones –¿sigue Mayor Zaragoza en el chollito?–, esa descomunal soplapollez de nuestro presidente del Gobierno, no ha tenido respuesta entre los talibanes. Y nos han matado a noventa y seis soldados en medio de la afonía oficial y el silencio de los golfos. Sucede que una buena parte de la izquierda no considera sagrada la vida de los soldados, y menos aún, si quien la ha puesto en riesgo es un Gobierno socialista. Y aquí no tiene sitio ni cabida la polémica. Son nuestros soldados, nuestros militares, los de todos, y su honor es el que salva nuestro deshonor, y su valentía es la que cubre nuestra cobardía, y su sacrificio es el sustento de nuestra comodidad, y su espíritu el contraste de nuestra indolencia. No tengo duda de que por escribir todo esto voy a ser señalado como un fascista peligroso. Si ése es el precio, lo pago honrosísimo. La señora ministra de Defensa nos tendría que explicar desde el Parlamento, con más acierto que su Presidente del Gobierno, la diferencia que se establece en su particular idioma entre una guerra y una misión bélica. Y si insisten, tanto ella como su desvencijado jefe en no reconocer que nuestras Fuerzas Armadas han sido enviadas a Afganistán a combatir contra los talibanes, contra Al Qaeda y contra el terrorismo islámico, tendremos sobradas razones para responsabilizarlos de la muerte de nuestros noventa y seis héroes caídos en esa guerra que no existe aunque se considere una misión bélica, odioso juego de palabras del cinismo buenista y majadero que hoy impera en España. A todo esto, los indignados no se indignan con la muerte de nuestros militares caídos y heridos en una guerra figurada. Les importa un bledo. Y para rizar el rizo de la indignidad y el oportunismo, coincidiendo con la muerte de los últimos dos soldados españoles, «llamadme Alfredo» hace un guiño a la izquierda radical y planea reducir en 40.000 los efectivos de nuestras Fuerzas Armadas, ya ajustadas hasta el límite en su personal. Los ejércitos, le guste o no a «llamadme Alfredo», son fundamentales y no admiten más reducciones de plantilla y presupuestos. No se quejan los militares, porque apechugan con lo que les venga, pero han alcanzado la frontera de la operatividad. No se merecen propuestas demagógicas, sino el reconocimiento a su heroica labor. ¿Por qué en lugar de soldados y marineros no se planea «llamadme Alfredo» reducir en 40.000 el número de sindicalistas liberados que no dan con un palo al agua? No habrá respuesta.
                                                                                                                                           Javier de la Uz    

3 comentarios:

Cristina Fdez. de Valderrama Alonso dijo...

Buenísimo artículo de Ussía en La Razón.

G. uillermo dijo...

Dice Alfonso Ussía:

""«llamadme Alfredo» hace un guiño a la izquierda radical y planea reducir en 40.000 los efectivos de nuestras Fuerzas Armadas, ya ajustadas hasta el límite en su personal. Los ejércitos, le guste o no a «llamadme Alfredo», son fundamentales y no admiten más reducciones de plantilla y presupuestos. No se quejan los militares, porque apechugan con lo que les venga, pero han alcanzado la frontera de la operatividad. No se merecen propuestas demagógicas, sino el reconocimiento a su heroica labor. ¿Por qué en lugar de soldados y marineros no se planea «llamadme Alfredo» reducir en 40.000 el número de sindicalistas liberados que no dan con un palo al agua? No habrá respuesta.""

Supongo que se trata de una pregunta retórica........

el asunto es claro... como el agua clara.

En la fiesta orgiástica izquierdista que se celebraba en España hace unos ochenta años, cuando a la hora de las copas... muchos ya andaban desmadrados , ¿que pasó?, pues la historia dice que a una parte del ejercito se le inflaron.... y se acabó la fiesta.

Unos 70 años despues, deciden reanudar la fiesta orgiástica donde lo dejaron, y con la gran memoria histórica de la izquierda de todo pelaje, para poder estar tranquilos, pues ya se sabe.....sistematicamente... ..el ejército, dividido, pequeñito, inoperativo, mal reconocido, y la sociedad civil... pues de aquella manera..... ¡ no van a tropezar dos veces en la misma piedra!... ¡hay que dormir tranquilos!

Desde esa mentalidad ¿que se quitan.. soldados o sindicalistas? ¿que se castiga.. a los ciudadanos formales o a los indignados? Hay que reconocerles una sibilina lógica.

Otra cosa es que..... ¡NOS TIENEN HARTOS!

Chevi Sr. dijo...

Ussía, brillante como siempre, pero discreto, al revés que Federico; este arremete contra las tragaderas de los militares sin distinción de los que pueden o no tragar, y los que tenemos que tragar por disciplina, y aquel ni arremete. Alguien más que "llamadme Alfredo", y su "secuaza", tendrá la culpa de esto, y me refiero a las tragaderas, que volvemos siempre a lo mismo, la honra y los barcos; ahora solo interesan los barcos, cuando no hay salida al mar por ninguna parte.