ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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14/6/11

Asedio al Alcázar - 28 de agosto de 1936



La niña que aparece en la foto es la Tía Paqui, Francisca Calleja Páez, que con dos años de edad, sostiene en su mano el tazón donde ella comia. Junto a ella esta uno de los soldados que liberaron el Alcázar de Toledo.



Viernes, 28 de agosto de 1936.
Ayer fué un día dedicado por completo a los “chupinazos” de 15,5 cm., mañana y tarde.
Se llegó a la realización de la salvaje destrucción artística de la incomparable fachada Norte de nuestro Alcázar, la obra cumbre del insigne maestro Covarrubias, joya preciadísima y envidiada por el mundo, de fusión de los estilos plateresco y Renacimiento; de ahora en adelante será dicha fachada mudo testigo del contenido sustancial incivilizador de la doctrina de nuestros enemigos y prueba del tesón que merece la defensa de la España cuya esencia es todo lo contrario de la de aquellos, altos ideales, sentido civilizador universal, espiritualismo, rectores del mundo en las Bellas Artes, desprendimiento y amor a los altos valores humanos.


HECHOS RELACIONADOS

Nenuca Franco Polo, hija única del Generalísimo, monta en su caballo "Chispa", mientras su padre sostiene las bridas.
Junto a las viejas piedras de Salamanca
(Extracto)
Españoles:
Hoy hace un año que junto a las viejas piedras de Salamanca, sede guerrera de mi Cuartel general, os dirigí yo la palabra con motivo del Decreto de Unificación, que fundía en una unidad política nacional los valores hasta entonces disgregados de nuestro Movimiento. Hoy vengo otra vez a ponerme en público contacto con vosotros desde estas tierras de Aragón, columna fundamental de la Fe y de la Patria.
El pueblo, con su fino instinto acogió con aplauso aquella medida, comprendiendo lo que significaba para España esta unidad, algo sustancial, como una inquietud de todos los españoles que podía de otra manera desviarse y frustrarse si no se encauzaba, evitando las disgregaciones individuales a que nuestro carácter es tan propenso. La guerra no se hubiera ganado sin una España unidad y disciplina.
Ante Dios y ante la nación española quisimos entonces dar cima a esta obra unificadora, en aquel momento en que el enemigo, impotente contra la fortaleza y la unidad de nuestros combatientes en el frente derrotaban a las brigadas internacionales con su acopio de tanques y su abundancia de material guerrero de todas clases, puso sus miras en nuestra retaguardia y concibió el atrevido intento de dividirla como un recurso de salvación. Al efecto, envió consignas a nuestra zona, sacó de las cárceles al precio de traición algunos de los presos que allí encerraba, permitiendo la salida a nuestro campo con el compromiso de agitar esta retaguardia.
Consecuencia de ello fue que se multiplicaran los esfuerzos para filtrarse en la vida de nuestras organizaciones. Se intentó sembrar la rivalidad y la división en nuestras filas; se dieron órdenes secretas para producir en ella la laxitud y cansancio; se intentaba minar el prestigio de nuestras más altas jerarquías explotando pequeñas miserias y ambiciones.
A todo ello había que oponer con decisión la unidad política estrecha y fraterna de la España mejor. Así lo hicimos y la guerra del Norte fue terminada con nuestra victoria, y ella produjo como consecuencia podernos emplear en la gran batalla de Teruel, y luego talla del Ebro y más tarde en la del Segre y ahora finalmente en la salida al mar.
Franco
Jose V. Ruiz d Eguílaz y Mondría
Coronel de caballería



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