ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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23/5/11

Asedio al Alcázar - 20 de agosto de 1936









Mujeres que se acogieron a la protección de los muros y los defensores -sus maridos e hijos- de la Academia Militar del Alcázar de Toledo. Libro El alcázar de Toledo. Final de una polémica.. Autor Alfonso Bullón de Mendoza, Luis E. Togores.

Nº 25.- Jueves, 20 de agosto de 1936.

 

Sigue el optimismo como consecuencia de tener una información más contrastada por las diversas procedencias. El más excelente espíritu y las cábalas sobre los plazos del triunfo definitivo.
Lo esencial es la disposición de todos para los mayores sacrificios en favor de nuestra bendita causa. Esta disposición unánime tiene exponentes de calidad en algunas agrupaciones. Son muchas la que podrían citarse y lo haremos en días sucesivos. Hoy queremos hacer mención especial de los falangistas que figuran en los puestos de honor en el servicio de armas y al mismo tiempo rindiendo esfuerzos extraordinarios en los servicios más penosos; esta agrupación tiene un puesto de honor en la defensa gloriosa del Alcázar toledano.

Depósito.- A disposición de quien acredite ser en dueño se hallan depositados en esta administración unos gemelos prismáticos y una cerillera de metal.

Advertencias.- Se advierte a todos en general que no deben pisar ni tirar los hilos telefónicos que constituyen la red de comunicaciones de este Alcázar, y caso de observar alguna avería, lo comuniquen rápidamente al Gabinete de Radio.
Se ruega a todas las personas que posean gemelos prismáticos los pongan a disposición del servicio de observación de artillería, «Museo Romero Ortiz».

Nota filarmónica.- Cuantos posean la letra del himno titulado «El Sitio del Alcázar Toledano», deben rectificar la frase que dice: «¡Valientes militares!», puesto que debe decir:

“¡Heroicos militares!”.
 
HECHOS RELACIONADOS
 
Enrique Goded

CON 17 AÑOS, EL CAPITAN MAS JOVEN FALLECIDO

30 de julio de 1938.
Los republicanos de la XV Brigada asaltan el Puy de Aliaga (cota 481 en Gandesa, Tarragona). Tras pasar el Ebro, sorprendiendo a las avanzadas nacionales, por primera vez en mucho tiempo tienen fe en la victoria. Frente a ellos, al otro lado de la loma, la VI Bandera de la Legión combate cuerpo a cuerpo sin ceder lo más mínimo. Como último recurso, el general Yagüe ha llamado a los legionarios, quienes deberán sacrificarse para evitar que el frente se derrumbe.
Los camilleros de la Bandera legionaria no dan abasto a recoger heridos. Desde la cima donde se lucha acercan a los soldados que aún respiran a un pequeño barranco donde el médico les hace las primeras curas: oficiales, soldados, sargentos, legionarios...Todos son lo mismo, hombres anónimos que están a punto de morir.De repente, una voz se alza entre los heridos y señalan a uno de los cuerpos sin vida: «¡Le han dado a Goded!, ¡le han dado al joven Goded!», exclama. La noticia de esa muerte, una entre miles de esos días, recorrerá el frente en todas direcciones: las trincheras, el mando, la retaguardia, los periodistas...«¡Ha muerto el joven Goded!», exclamarán.


¿Pero quién era este joven cuya muerte fue tan señalada? ¿A qué se debía su fama? ¿Qué lo distinguía de los otros soldados que en esos mismos momentos caían como moscas en el frente del Ebro? Se llamaba Enrique Goded Alonso, tenía 14 años en 1936 y, apenas dos años más tarde, recién cumplidos los 17, recibiría en la tumba su ascenso a capitán de Infantería. Era el oficial más joven de la guerra.

Enrique era hijo del general Manuel Goded, ejecutado por el Gobierno Republicano el 12 de Agosto de 1936 tras fracasar en la sublevación de Barcelona. Nada más conocer la suerte del general, el pequeño de la familia se intentó alistar para combatir a los que habían fusilado a su padre. Su ingreso en la escuela de oficiales de Lluch (Mallorca), en junio de 1937, no fue fácil. Con 16 años no cumplía los requisitos de la convocatoria (bachiller superior, 20 años cumplidos, luego 18...). Para solventar este inconveniente se recurría a una declaración jurada donde se falseaban los datos que interesaban. También pesó en la decisión de admitirle la postrera influencia de su padre, que había dado su vida por la sublevación. Rápidamente el nuevo y joven Alférez fue trasladado a la península donde se incorporó a una unidad de choque, la Legión. Tras varios traslados, acabaría en la VI Bandera de la Legión, una de las más fogueadas, donde combatiría en primera fila desde su llegada. Goded actuaría siempre en la vanguardia de su agrupación y en los combates más duros de la guerra. Primero en la durísima batalla de Teruel, después en el cruce del río Alfambra y los altos de Celadas. Más tarde iniciaron la Campaña de Aragón que habría de llevar a las fuerzas nacionales hasta el Mediterráneo, dividiendo en dos la zona republicana. Rápidamente vendría la toma de Lérida, hasta que el 25 de Julio el Ejército de la República contraatacó dando lugar al inicio de la Batalla del Ebro.

Artículos y esquelas
Cuando a finales de julio de 1937 los republicanos pasan el Ebro, es la Bandera de Goded la encargada de frenar la avalancha. En uno de estos fortísimos combates en el Puy de Aliaga, en las inmediaciones de Gandesa, el joven y recién ascendido teniente encontrará la muerte. Su Bandera sufrió más del 50% de bajas.Dada su juventud y el apellido que ostentaba, la muerte de Enrique Goded no pasó desapercibida en la retaguardia. Todos los periódicos la recogieron. «Hemos enterrado a Goded de la VI Bandera de la Legión », escribió el famoso cronista Tebib Arrumi. «¡Quince años como aquel capitán de la novela de Julio Verne! Ideal para leer libros de hazañas y aventuras, y soñar que algún día podrá realizarlas y vivirlas Un personaje hasta ayer ficticio (el capitán de 15 años) existe hoy en España», firmó Jeromin un artículo muy comentado en El Heraldo de Aragón. La prensa nacional lo honró publicando una esquela a a finales de agosto.

Goded no fue el único niño que combatió en la guerra civil. Aunque el límite de edad de los 18 años para enrolarse era más o menos respetado, entre los tres millones de españoles que vistieron uniforme hubo numerosos niños en uno y otro bando. Si había algún impedimento burocrático, se falsificaban fechas de nacimiento o lo que hiciera falta. Leonardo Lobato tenía 14 años cuando se alistó en el Banderín de Enganche de la Legión de Zaragoza y participó con 15 recién cumplidos en la batalla del Ebro. Fue herido en dos ocasiones. Manuel Fernando García, alistado a los 15 años, falleció siendo sargento del requeté carlista del Tercio de «Nuestra Señora del Pilar». Quizás sea en el requeté donde se encuentren los voluntarios más jóvenes de la guerra. Entre ellos destacan con sólo 14 años José Luis Hidalgo y José María Zabala. Angelina y Carmen Rodríguez, de 15 y 16 años respectivamente, eran modista y vendedora antes de la guerra. Encuadradas en el batallón Aida Lafuente, cayeron prisioneras en Talavera. La lista podría continuar: Carlos Etayo (15 años), Emilio Herrera (15 años), Antonio García Barón (14 años...).

Ninguno alcanzó la fama de Enrique Goded, ascendido a teniente por su destacado valor en los combates de la Batalla del Ebro.En la Galería Militar Contemporánea del Servicio Histórico Militar, su nombre, foto y méritos son evocados como Enrique Goded Alonso capitán de Infantería. Fue elevado al cargo tras su muerte. Con 17 años, es el capitán más joven de la Guerra Civil.



ENRIQUE GODED

Hijo del general Goded, se alistó con 15 años después de que su padre fuera ejecutado por el Gobierno Republicano.

Participó en los combates más duros, enrolado en la VI Bandera de la Legión.

Murió el 30 de julio de 1938, con 17 años, en la batalla del Ebro.

Héroe. En la tumba fue nombrado capitán y se convirtió en el oficial más joven de la Guerra Civil.







Nunca nos quitarán,
nuestras flores de lis,
¡Dios, Patria y Rey,
hasta vencer o morir!

José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Canballería

2 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Esta es la versión mas moderna del Himno de Oriamendi. El de los requetés, primeros soldados carlistas. ¡¡¡Que fachas!!!

"Por Dios, por la Patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la Patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos
Todos juntos en unión
Defendiendo la Bandera
De la Santa Tradición. (bis)
Cueste lo que cueste
Se ha de conseguir
Venga el rey de España
A la corte de Madrid. (bis)
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también."

Javier de la Uz dijo...

Con los hechos relacionados de ENRIQUE GODED. Qué casualidad; en esa Batalla y en esa cota, se encontraba la Unidad a la que pertenecía mi padre (Alférez Provisional), apoyando la acción y describiéndome en una ocasión él mismo, parte de ella:
“La 6º Bandera de la Legión, perteneciente a la 1ª Agrupación de la 13 División, aprovechando la noche consigue situarse en un profundo barranco y parapetarse en la contrapendiente de la “cota 481”, para al amanecer tomar la posición enemiga. Por error de la aviación Alemana (Legión Cóndor), la Bandera sufre en las primeras pasadas de los bombarderos Yunkers, dos grandes imprecisiones, ocasionándole 90 muertos. A pesar de las bajas tomaron la cota.
La Cia.de Ametralladoras de la 4ª Bandera de la Legión y la Cía. de Ametralladoras del 6º Tabor de Regulares de Melilla, al mando del Alférez Provisional de Infantería José de la Uz González, estaban posicionadas detrás de ésta, en la cresta de la cota anterior, para apoyar y proteger el avance de la 6ª Bandera de la Legión en la toma de terreno ocupado por el enemigo. Tanto la 4ª Bandera, como el 6º Tabor, actuaban como unidades en segundo escalón.”