ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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19/5/11

Asedio al Alcázar - 18 de agosto de 1936











Himno del Alcázar


Nº 23.- Martes, 18 de agosto de 1936.

Se suprime la información alcazareña por exceso de original.


Escena inmortalizada en zona roja, impensable en la zona Nacional.

HECHOS RELACIONADOS

José Vicente, si tienes tripas para ir al Museo del Ejército en Toledo, verás que junto a la puerta del despacho del coronel Moscardó, que está en la galería que da al patio de Armas, no hay la menor referencia o letrero que lo indique. Un día, al pasar por delante de esa puerta, sabiendo lo que era, llamé como si pidiera permiso para entrar, y cuando iba a seguir el paseo, se abre la puerta y una empleada, azafata o vigilante la abrió. Le dije: "Este es el despacho del coronel Moscardó ¿podría hablar con él?", la moza que no estaba para bromas, ni siquiera para entenderlas, me dijo que el acceso al despacho estaba por el interior, por el museo. Así que me fui al interior, al museo. Efectivamente, en planta ajena al siglo XX, estaba el despacho de Moscardó que habían vaciado del todo, dejando sólo una colección de cuadritos de anteriores directores de la Academia, y un teléfono al fondo. nada más. Vacío, oscuro, siniestro... En la entrada, se enmarca una explicación del hecho de la conversación, sacado del parte diario que se hacía oficialmente que, como es lógico, no dice nada de que el hijo fuera fusilado. ya que esto ocurrió semanas después junto a otros prisioneros como venganza de un ataque de la aviación que, por cierto, siendo roja, había equivocado los objetivos.
Lo triste es que nuestros compañeros, obligados a callar, permiten estas trapacería.

En otro orden de cosas:
Tengo una "pequeña relación" personal con los heroes del Alcázar. Cuando mi abuelo regresaba en el barco de Cuba después de la pérdida de aquella perla, su amigo el teniente José Rodríguez Valero, le dijo: Baldomero, no estés triste, al fin y al cabo tú regresas a la Paz y yo a la Vicroria. Y es que mi abuela se llamaba Paz y la de su amigo Victoria. Pues este humorista, pese a la derrota, era el padre del teniente de la Guardia Civil José Rodríguez, el primer defensor que sobre las ruinas del Alcázar salió al encuentro del oficial de regulares que, como liberador, trepaba por ellas. Y este José Rodríguez era cuñado del laureado capitán Alba, aquel que trató de enlazar con los nacionales y fue fusilado, porque la hermana de José era su mujer.
J.Flores Thies

Jose V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

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