ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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1/3/11

FRANCO: ZARAGOZA










Mi querido compañero y amigo, Chevi:
En la ronda de descubierta que mandan las Ordenanzas sea hecha antes de proceder a la apertura de las puertas de la plaza, esta mañana he tenido la fortuna de tomar contacto con una formidable fuerza de Caballería leal a nuestra querida patria, España. Tal fuerza está constituida por un nutrido grupo de jinetes que se reúnen en el ámbito del blog Poetas Muertos y su club, y que se hallan presididos por ti.
Tras una exploración del blog, lo más detallada que me ha permitido mi desbocada curiosidad, he quedado ampliamente reconfortado con el ambiente de tradicional milicia y camaradería que emanan todas sus páginas. Mi más efusiva felicitación a todos cuantos lo hacéis posible.
La fotografía del Caudillo presidiendo él el desfile de la Agrupación de alumnos de la Academia, encabezada ésta por la Escuadra de Gastadores de la IV promoción, me ha hecho reverdecer imperecederos recuerdos patrióticos y militares. A ese respecto, me voy a permitir enviarte en archivo adjunto una carta que me publicó el diario A B C, edición de Madrid, en el número de 3 de noviembre de 2006. Por si te parece oportuno reproducirla en alguna sección del blog.
En todo caso, te reitero mi felicitación y agradecimiento,
José Antonio


FRANCO: ZARAGOZA


En torno al conocido hecho de la reciente retirada de la estatua representativa del Capitán General, Excmo., Señor D. Francisco Franco Bahamonde, del recinto de la Academia General Militar, de Zaragoza, a causa ello de ignota exigencia cursada a través del Ministerio de Defensa: opino que, si la estatua fue una donación de la municipalidad zaragozana, la estatua debería quedar en propiedad de la Academia, para su instalación en alguna sala museo o lugar equivalente, toda vez que el citado personaje histórico fue el más sobresaliente de cuantos ilustres Directores ha tenido aquella academia y, además, existen innumerables testimonios escritos, fotográficos, etc., (que no pueden ser borrados) de que la artística estatua estuvo instalada –sin pedir ni rehusar– a la entrada del militar centro académico, durante más de medio siglo.
La estatua presenció durante más de veinte mil días las ceremonias reglamentarias de izar y de arriar la bandera nacional. A una treintena de metros de aquélla se encontraba la garita de guardia que señalaba la localización de uno de los puestos de centinela del perímetro del recinto y que se cubría por turnos de dos horas; luego la estatua presenció más de 250.000 (más de un cuarto de millón) de relevos de centinelas, que se realizaban por cadetes alumnos o por soldados de la Unidad de Tropa. El más destacado de entre todos los centinelas allí habidos lo fue el entonces caballero cadete y ahora, y desde hace treinta y un años, Rey de España, S. M. D. Juan Carlos I.
Suponiendo un promedio de diez servicios por cada uno de quienes allí hicimos guardia, resulta que, al menos, 25.000 españoles estaremos –y de por vida, puesto que fueron muchas las horas en las que nosotros a su vera permanecimos– en disposición de poder percatarnos sobremanera del llamativo hueco que ahora existe en el lugar que ocupaba la estatua, ya que para poder retirar ésta fue necesario llevar a cabo la creación e instalación del usurpador hueco que, por enigmática necesidad, había de sustituirla.
Noviembre 2006
José Antonio Chamorro Manzano
Coronel de Infantería

1 comentario:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

¡Claro que sí mi Coronel!
Claro que, siendo jóvenes cadetes, hicimos guardias al lado de la estatua ecuestre de quien fuera Director de la General. Claro que desfilamos en Juras de Bandera, entregas de sable, vueltas de maniobras o entregas de despacho por delante de la estatua de Franco.
Y claro que, pasados unos años, algunos de esos jóvenes Tenientes llegan a General. Y, como mínimo, olvidan sus raíces castrenses en pos de una fructífera carrera. Para descojono de Ejércitos de otras Naciones. Cuando no desprecio