28/7/18

LA HAZAÑA DE UN GUARDIA CIVIL EN LA GUERRA DE CUBA
















La hazaña del Guardia Civil que retó a 300 rebeldes en la Guerra de Cuba: “Vengan cuando gusten, prefiero mil veces la muerte”

Cándido Santa Eulalia, al mando de once Agentes de la Benemérita, prometió en octubre de 1895 que nunca cometería la “vileza” de entregarse con vida a los enemigos de España.



Bajo el titular de “Un héroe”, la prensa española publicaba dos artículos el 19 de noviembre de 1895, en los que recogía la curiosa hazaña protagonizada por un Guardia Civil en la Guerra de Cuba. Todo comenzó cuando este fue amenazado unos días antes por el jefe de un grupo de rebeldes. “Señor Comandante del Puesto de Dolores —podía leerse en la carta recibida en el Cuartel donde permanecía atrincherado el español—. Por orden de mis superiores, que bajo ningún pretexto puedo dejar de cumplir, tengo que tomar sin falta el Fuerte que usted ocupa, mañana, a las nueve”.


Hacía apenas nueve meses que se había iniciado el último levantamiento de los cubanos contra España, y que, tres años después, significaría la pérdida de sus últimas Colonias en ultramar. Fue impulsado el 24 de febrero por José Martí en una acción conocida como el “Grito de Baire”: varios grupos independentistas del Ejército mambí atacaron simultáneamente a las Tropas españolas en varios puntos de la isla. Comenzaba el principio del camino hacia el “Desastre del 98”.

Por allí andaba nuestro protagonista, Cándido Santa Eulalia. Era parte del Cuerpo de la Guardia Civil que se había creado en Cuba a mediados del siglo XIX. El responsable de aquella fundación en la isla —menos de una década después de que naciera en España— fue el Capitán General José Gutiérrez de la Concha tras tomar posesión de su cargo en 1850. Una medida que formaba parte de su ambicioso plan para reorganizar la presencia española en la Colonia y controlar mejor el territorio, ante la creciente tensión con los autóctonos. Sus objetivos, en aquel periodo inicial, eran simplemente garantizar “la tranquilidad y seguridad pública” para facilitar el desarrollo del Gobierno y terminar con la corrupción de los poderes locales. La primera Compañía contó con 124 agentes. En 1853, el siguiente Capitán General, Juan de la Pezuela, aumentó su número hasta 258. Y no paró de crecer cuando estalló la primera guerra de independencia (1868-1878) y, sobre todo, cuando se acercaba la segunda y definitiva (1895-1898). En 1872, los Agentes llegaban a 3.700; en 1881, a 4.800, y en 1890, a 5.280 hombres, superando después esa cifra para acabar dando apoyo al Ejército en las acciones de combate.

A pesar de este número, Santa Eulalia se encontraba acompañado de tan solo once compañeros cuando recibió aquella advertencia por carta en su Puesto del pueblo de Dolores, en la provincia de Cienfuegos. En ella, el jefe del Destacamento insurrecto, el Capitán José María Rojas Falero, le insistía: “Yo, para no cometer un acto infame y darles una muerte terrible a ustedes, que serán víctimas de su Gobierno, les advierto por si quieren entregarse sin entrar en combate y librarse de perecer. Usted, si se entrega y quiere pasarse a nuestras filas, obtendrá el grado de Sargento Primero. En buena paz y unión le ofrezco la mayor consideración y hermandad. Y si se oponen, el Fuerte será destruido por cuatro bombas de dinamita y 300 hombres que, a las nueve a próximamente, los tendrán ya sitiados a ustedes. Espero enseguida su contestación”.



Una pareja de la Guardia Civil conduce a Santiago de Cuba, en enero de 1895, a varios prisioneros. El grupo está atravesando el río Cauto en una balsa de sirga - ABC



No se sintió muy intimidado el Guardia Civil ante la amenaza del Capitán cubano, al que respondió enseguida: “Señor don José María Rojas Falero. Muy Señor mío: una vez leída su atenta carta, debo manifestarle que yo soy muy español y, sobre todo, que pertenezco a la Guardia Civil. Habiéndome honrado mis dignos jefes con el mando de este Destacamento, prefiero mil veces la muerte que traicionar a mi Patria y olvidar el juramento de fidelidad que presté a la gloriosa Bandera española, en cuya defensa derramaré hasta mi última gota de sangre antes de cometer la vileza de entregarme con vida a los enemigos de España y de mi Rey”.

Por si no quedaba claro, Santa Eulalia insistió en la idea de que jamás traicionaría a la Benemérita ni a su país, aun sabiendo que aquel enfrentamiento le traería la muerte a él y a sus hombres con toda seguridad. “El ascenso que me proponen para nada lo necesito, pues estoy orgulloso de vestir el uniforme de la Guardia Civil. Mi mayor gloria sería morir con él. Mis jefes también saben premiar a los que defienden su honra, así que, reunido con mis dignos compañeros, rechazamos con energía todas sus predicaciones y amenazas. Estrechados como buenos hermanos y como defensores de este pedazo de terreno, gritamos muy alto para que ustedes lo oigan: “¡Viva España! ¡Viva nuestro Rey! ¡Viva la Guardia Civil!”. Aquí estamos dispuestos a morir, vengan cuando gusten a tomar el pueblo para que se lleven su merecido. Puesto Dolores, 27 de octubre de 1895. El Guardia Civil de Segunda Cándido Santa Eulalia”.

El gran impacto que debió causar en su enemigo aquella entrega (o acto suicida), llevó al Capitán cubano a cambiar de opinión con respecto a su oponente, al que volvió a enviar una misiva: “Amigo mío: Me gusta tratar siempre con los hombres valientes y caballeros. Yo tengo una orden superior para que hoy, sin falta, tome el Fuerte y cumpla con lo mandado contra ustedes. Sin embargo, al ver hasta dónde llega su educación y valentía, dejo de cumplir con mi deber. Además, haré desistir a mis jefes de cometer este acto infame, porque ustedes, nobles españoles, no harán otra cosa que cumplir como héroes de su Patria. Yo trataré de dar mis excusas y buscar los medios que estén a mi alcance para cuanto pueda por el bien de ustedes. Ruego que me dispense, pero desde hoy, como defensores de una idea, seremos enemigos, pero en lo tocante a nuestra personalidad, puede usted contar con un buen amigo y servidor, el Capitán José María Rojas Falero”.

Ni “La correspondencia de España” ni “El País”, los dos diarios que publicaron este episodio en noviembre de 1895, hicieron mención en los días sucesivos al destino final de Cándido Santa Eulalia ni de su Guarnición. Con los datos disponibles actualmente y publicados en 2018 por los “Anales de la Real Academia de Cultura Valenciana”, el número de Guardias Civiles muertos en la Guerra de Cuba fue de 555. De ellos, 86 lo hicieron en combate o como consecuencia de las heridas, una cifra superior a la media del Ejército.







Imagen de uno de los cinco mil guardias civiles que sirvieron en Cuba – ABC



Francisco Javier de la Uz Jiménez


20/7/18

80 AÑOS DEL CAMPO DE EXTERMINIO DE TURÓN

















80 AÑOS DEL CAMPO DE EXTERMINIO DE TURÓN








JAVIER SORIANO
 Coronel en la Reserva

Se cumplen 80 años del Campo de trabajo activado durante la Guerra Civil por la República en Turón (Granada), aunque lo de "trabajo" no deja de ser una falacia puesto que de un total de 301 presos que componían la primera expedición de internados en el mismo, procedentes de la Prisión del Ingenio (Almería) y la mayor parte de ellos almerienses, en el periodo de tiempo comprendido desde su llegada el 6 de mayo de 1938 hasta el 30 de septiembre del mismo año, cuando fueron trasladados al Campo de trabajo de Albatera (Alicante), 83 (27,5%) habían sido ejecutados y 43 (14,3%) tuvieron que ser ingresados en hospitales ante la imposibilidad de ser trasladados por su estado físico.

El Campo de "trabajo" de Turón debe quedar marcado como un lugar de la Memoria Histórica, puesto que como especifica la Ley 52/2007 en su Exposición de Motivos, "… Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios…. También a quienes perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, confiscación de sus bienes, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración."

Los 301 presos de la 1ª expedición a Turón perdieron su libertad sin condena previa, se les confiscó todo lo que tenían de valor antes de ser trasladados, se les prohibió expresamente contactar con sus familias o con los habitantes locales, se les obligó a trabajos forzados sin medidas mínimas para su subsistencia (comida, alojamiento, higiene, etc…) y en un porcentaje significativo fueron ejecutados en los desplazamientos desde el lugar de internamiento al de trabajo y regreso.

Sólo la intervención de la Cruz Roja Internacional pudo frenar las ejecuciones sistemáticas de los presos internados en Turón, un Campo cuya orden de activación procedió del Gobernador Civil de Almería y la fuerza de custodia era del propio Ejército regular republicano, es decir, la responsabilidad de la gestión del Campo recaía en la propia estructura de mando republicano en Almería. Pero Turón no fue una excepción, ya que en la Guerra Civil ambos bandos recurrieron a los Campos de trabajo para concentrar a los desafectos quintacolumnistas y prisioneros de guerra. No era la primera vez que se utilizaban en España, puesto que con la Ley de "vagos y maleantes" de 1933, conocida como "la gandula", la misma que luego aplicaría con algunas modificaciones el Régimen Franquista, se empezó a emplear el internamiento en Campos de trabajo como una de las medidas de seguridad, planificándose en 1934 la construcción de 3 en España (en Burgos, Puerto de Santa María y Alcalá de Henares) y 1 en Guinea Ecuatorial (Isla de Annobón).

Los Campos de trabajo empezaron a abrirse en la zona "nacional" en noviembre de 1936, y en la zona “republicana” en abril de 1937, quedando estos últimos regulados por decreto en diciembre de 1936 para internar en ellos a los condenados por los Tribunales Especiales Populares, es decir, a los desafectos al Régimen republicano.

El primer Campo republicano se abrió en Totana (Murcia), luego vendrían los de Albatera, Orihuela, San Juan y Calpe (Alicante), Valmuel (Teruel), Venta de Araoz (Almería) y Rosas (Gerona). Para su gestión se creó un Patronato Nacional bajo la presidencia del Ministro de Justicia y vocales representantes de las principales formaciones políticas y sindicales (Partido Socialista, Izquierda Republicana, Unión Republicana, CNT y UGT).

Además de estos Campos gestionados por el propio Ministerio de Justicia (Dirección General de Prisiones - DGP), existieron otros 6 en Cataluña controlados por el SIM (Servicio de Información Militar), agencia de inteligencia auspiciada por el Ministro de Defensa Indalecio Prieto: el Pueblo Español en Montjuic (Barcelona), Hospital de l´Infant (Tarragona), Omells de Na Gaiga, Concabella y Ogern (Lérida) y Falset (Tarragona).

Y aunque su propósito, como el de los franquistas, era el castigo y la redención a través del trabajo, los índices de mortalidad fueron muy significativos, a causa de desnutrición, malos tratos y ejecuciones. 80 años después, el Campo de trabajo de Turón, al igual que los demás Campos gestionados por la DGP y el SIM, ha quedado en el olvido. Se sabe todo de los Campos franquistas, pero muy poco o nada de los republicanos, aunque en los de ambos bandos se cometieron auténticas atrocidades, para las que no hay justificación alguna.





Francisco Javier de la Uz Jiménez



14/7/18

BOTÓN DE ANCLA Y LENGUAJE DE LA MAR














BOTÓN DE ANCLA Y LENGUAJE DE LA MAR




Diego Quevedo Carmona, Suboficial Mayor del Arma Submarina de la Armada española




El día 9 de julio de 1802 por una Real Orden se empieza a usar el "Botón de Ancla".


BOTÓN DE ANCLA



Lenguaje de la mar

Todo este asunto de como hablábamos en los barcos, si es jerga o lenguaje, nomenclatura, terminología o lo que queramos llamarle, ha hecho que recuerde y vengan a mi mente todo un universo de palabras y expresiones que tenía ya olvidadas de puro desuso.


No se trata de abundar en tecnicismos, pues todas las ciencias los tienen, la medicina, la arquitectura o el derecho, son pródigos en términos y palabros que nos suenan extraños de específicos que son. Del mismo modo, la construcción naval, la meteorología, la astronomía y otras ciencias que tienen conexión directa con la vida en la mar, obligan igualmente al uso de una terminología técnica específica que no admite más comentario y que encontraríamos en cualquier diccionario. Son lo que significan y punto.

Si decimos palmejar, imbornal o estopor para referirnos a determinadas partes o componentes de un buque o paralaje, alidada o incluso corrección Givry (o semiconvergencia) cuando trabajamos la posición de un buque, sería algo aburrido, así se llaman y punto.

Sin más valoración que la de hacer un mero recopilatorio, sorprenden por ejemplo el uso muy común en los barcos de diminutivos como Saltillo, Atillo, Cacillo, Cabilla o Portillo. O de aumentativos como Timón (que no es un timo muy grande), Botalón o Portalón. Y con otro sufijo también tenemos otros aumentativos como Camarote, Pinzote y Manguerote. Tenemos hasta Calabrote que suena feo y todo.

A la sala de estar le llamamos Cámara y las Bodegas no son precisamente para envejecer el vino. De hecho antiguamente las Bodegas se cubrían con Cuarteles sobre las Galeotas y así cerrábamos la Brazola.

La despensa de la cocina es la Gambuza. A un cuarto o almacén para guardar cosas le llamamos Pañol, el Limpiaparabrisas es el Vistaclara y las escaleras son Escalas. Las hay De Gato y Real, como si los no felinos y los plebeyos no las pudiésemos usar. Ah! por cierto, las cosas que se guardan en el Pañol no son cosas, son Pertrechos.

El Puente no es para cruzar un río y la Cubierta no es lo que nos cubre, en realidad es el suelo.

A la Brújula le llamamos Compás, y al compás……..pues también le llamamos Compás. Los mapas son Cartas, el Horario del lugar no es la hora de un sitio, es un ángulo. La altura de un astro no es la distancia que le separa del suelo, también es un ángulo. Y Azimut sea probablemente la única palabra del diccionario donde se admite la “z” y la “i” juntas.

Pero eso sí, los mástiles del barco, no son mástiles, son simplemente Palos, esa es fácil, pero claro para liarlo cogemos y les damos nombres y así tenemos Bauprés, Trinquete, Mayor, Mesana. En ocasiones hay dos Palos Mayores, en ese caso en un alarde de imaginación les llamamos Proel al de más a proa y Popel al de más a popa.

Perico, Juanete o Cangreja no son un pájaro, una dolencia del píe o la hembra del cangrejo, resulta que son velas. Hay docenas de nombres para las velas, no sorprende que con tantas la imaginación se resienta y la vela situada por encima del Juanete se llame Sobrejuanete y la situada por encima del Perico la llamemos Sobreperico. Y a determinadas Velas pequeñas la llamamos Velachos (Altos si se aparejan por arriba y Bajos si lo hacen más bien por debajo). Imaginación, siempre imaginación.

Y navegar A La Capa no es precisamente hacer la guardia con semejante prenda.

Atracar un barco no es robarle a punta de pistola. Y estos no se amarran con cuerdas, lo hacemos con Cabos (Alambres o Estachas). Al rabo o la punta de una cuerda le decimos Chicote y si se forma un Seno, no es lo que estáis pensando. Además si en un extremo va una Gaza no quiere decir que en el otro vaya Cisjordania.

Para dejarlo más claro aún, si lo que queremos es amarrar un objeto que se encuentra ya a bordo, lo que hacemos es trincarlo. Y tampoco se hace con cuerdas, en este caso se hace con trincas.

Los cubos se llaman Baldes y la cubierta no se riega, aunque lo hagamos con mangueras, la cubierta se Baldea.

Cuaderna y Cuadernal no tienen nada que ver entre sí. Y un Motón no es una moto grande.

Y por último, como en la mar no hay árboles, pero eso no quiere decir que no nos gusten, al conjunto de Palos, Vergas y Velas de un barco le llamamos Arboladura y cuando la mar es más que Muy Gruesa decimos que está Arbolada. Aunque en esos momentos lo último que se ven son pájaros en sus ramas.




Francisco Javier de la Uz Jiménez

2/7/18

LOS ESPAÑOLES DEL LAGO ILMEN















LOS ESPAÑOLES DEL LAGO ILMEN



Arturo Pérez-Reverte




Hay cosas de las que no se habla mucho. Historias incómodas que, sin embargo, están ahí y forman parte de nuestra memoria. Comentaba eso el otro día con un amigo cuyo abuelo, ex Soldado republicano, se alistó en la División Azul para ayudar a su padre encarcelado tras la Guerra Civil. Ése fue el caso de muchos de los voluntarios para Rusia, en cuyas filas, junto a falangistas y anticomunistas, hubo otros que fueron por necesidad, hambre o deseo de aventura. El caso es que, sin distinción de motivos, y aunque su causa fuese una causa equivocada, todos ellos, compatriotas nuestros, combatieron allí con mucho valor y mucho sufrimiento. Por eso, para recordarlos, voy a contar hoy la historia de los españoles del lago limen.

10 de enero de 1942. Imaginen el paisaje: nieve hasta la cintura, un lago helado, grietas y bloques que cortan el paso, temperatura nocturna de 53° bajo cero. En una orilla, medio millar de Soldados alemanes cercados y a punto de aniquilación por una gigantesca Ofensiva rusa. En la orilla opuesta, a 30 kilómetros, la Compañía de Esquiadores del Capitán José Ordás: 206 extremeños, catalanes, andaluces, gallegos, vascos... La orden, cruzar el lago y socorrer a los alemanes cercados en un lugar llamado Vsvad. La respuesta, muy nuestra: «Se hará lo que se pueda y más de lo que se pueda». El historiador Stanley Payne definió aquella acción en tres escuetas palabras: «Una misión suicida». Y lo fue.

«Nosotros, los españoles, sabemos morir», escribe un joven Teniente a su familia en vísperas de la partida. Apenas se internan en el lago empiezan a cumplirse esas palabras. Arrastrando entre la ventisca los trineos con las ametralladoras -que pronto se llenan de bajas-, la columna de hombres vestidos de blanco avanza por el infierno helado. Veinticuatro horas después, la mitad está fuera de combate: 102 muertos o afectados por congelación. El resto, tras superar seis grandes barreras de hielo y grietas con el agua hasta la cintura, con casi todas las radios y brújulas averiadas, alcanza la otra orilla. Allí, uniéndose a 40 letones de la Wehrmacht, los 104 españoles bordean el limen hacia la guarnición cercada, peleando.

El 12 de enero, los españoles toman la aldea de Sadneje y la defienden de los contraataques soviéticos. A esas alturas sólo quedan 76 hombres en condiciones de luchar. El 17 de enero, 37 de ellos toman varias aldeas necesarias para proteger su avance: Maloye Utschino, Bolchoye Utschino y, atacando a la bayoneta, Shiloy. El contraataque ruso es feroz, y de los 37 sólo sobreviven 14. Dos días más tarde, en Maloye Utschino, otra Sección de 23 españoles y 19 letones encaja el contraataque de una masa de blindados, artillería, aviación e infantes soviéticos, y sólo logran replegarse, tras defender tenazmente sus posiciones, cinco españoles y un letón (mensaje del Capitán Ordás al Cuartel General: «La guarnición no capituló. Murieron con las armas en la mano»). Veinticuatro horas después, otro violento avance de blindados rusos es detenido con cócteles molotov (mensaje de Ordás: «Punta de penetración enemiga frenada. Los rusos se retiran. Dios existe»).

Amaneciendo el 21 de enero, los Divisionarios siguen avanzando hacia Vsvad y se encuentran con una Tropa que al principio creen enemiga, pero que a la luz de bengalas reconocen como la Guarnición alemana a la que han ido a socorrer. Abrazos y lágrimas que se hielan en la cara (mensaje al Mando: «En la madrugada de hoy, restos de la Compañía española y la Guarnición alemana de Vsvad se han abrazado»). Misión cumplida. O, al menos, ésa.

El 24 de enero, retirándose ya todos hacia el lago para regresar a sus líneas, los rusos les cortan el paso en Maloye Utschino. Quedan 34 españoles vivos, la mitad heridos. Los que pueden combatir se presentan voluntarios para recuperar la aldea y los cadáveres de sus compañeros muertos cinco días atrás. Apoyados por un blindado alemán, 16 españoles atacan y la toman de nuevo. El termómetro marca 58° bajo cero y el frío hiela los cerrojos de los fusiles. Por fin, tras desandar camino por el lago acompañando a los alemanes rescatados, los españoles regresan a su punto de partida. De los 206 hombres que salieron dos semanas atrás, sólo hay 32 supervivientes entre ilesos y heridos. Todos recibirán la Cruz de Hierro alemana, la Medalla Militar colectiva, y el Capitán Ordás, la individual.

El más exacto resumen de su epopeya lo hace el último intercambio de comunicaciones entre Ordás y el Cuartel General: «Dime cuántos valientes quedáis en pie»... «Quedamos doce».


Descripción ampliada de la batalla en la entrada:

LA COMPAÑIA DE ESQUIADORES 250 Y LA EPOPEYA DEL LAGO ILMEN




Francisco Javier de la Uz Jiménez



11/6/18

AL ATEO PRESIDENTE DEL GOBIERNO














Por mi parte, con este titular, nada más lejos está el insulto o descalificación al Presidente actual del Gobierno de España, solamente me remito a transcribir sus palabras en un programa de Televisión, y a la carta que escribe su colega socialista francés a su hijo sobre el aprendizaje de la Religión. 

En septiembre de 2014, Risto Mejide, popular personaje televisivo con fama de independiente, ha entrevistado en el estreno de su programa de entrevistas televisivas en La Cuatro "Viajando con Chester" a Pedro Sánchez, nuevo líder del Partido Socialista Obrero Español.

Por fin, vamos a sentar en Chester (el sofá de la entrevista) al jefe de la Oposición. Arrancamos con el flamante secretario general del PSOE Pedro Sánchez”:


-¿Tú eres católico? - preguntó en cierto momento el entrevistador.

- No. Yo soy ateo.

- Eres ateo.

-.

-Profundamente ateo.

-Ateo a secas, jajaja...

-Bueno, los hay que son agnósticos, los hay que, bueno, tienen su...

- Soy ateo. Soy ateo y creo que la Religión no debe estar en las aulas, debe estar en las Iglesias. En el aula se tiene que “formar ciudadanía”, no se tiene que formar...pues... gente con creencias religiosas. Eso pertenece al ámbito privado.

El líder socialista no aclaró qué significa "formar ciudadanía". ¿Podría ser lo mismo que "formar socialistas" o "formar laicistas"?

Risto en cierto momento le espeta directamente al político:

- Te escucho hablar y tengo un síndrome del zapaterismo. Estoy escuchando a Zapatero versión 2.0.


Pues bien, en estos tiempos en que todo está en discusión reproducimos esta interesante carta escrita por el socialista Jean Jaurés, líder socialista francés  (1859-1914), diputado del Partido Obrero Francés, fundador del periódico L'Hurnanité, en el que precisamente publicó esta carta dirigida a su hijo. Texto citado por Pildain en las Cortes de la II República.



El socialista francés Jean Jaurés

QUERIDO HIJO, me pides un justificante que te exima de cursar la Religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.


No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la Religión. Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender la historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la Religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Medía y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra, a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabía y más universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau.

Hasta en las ciencias naturales y las matemáticas encontrarás la Religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampère era piadoso; Pasteur, probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas. ¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la Religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización; y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado, es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple «sayo, vivre», hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la Religión; pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anticatólicos conocen por lo menos medianamente la Religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad. 



Líder socialista en un mitin

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación.


(Texto sacado del Diario de Sesiones de las Cortes españolas, 1 de marzo de 1933)





Francisco Javier de la Uz Jiménez