ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

19/7/16

LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA NAVAL MILITAR












ASÍ SE PREPARAN LAS DAMAS Y CABALLEROS ALUMNOS DE LA ESCUELA NAVAL MILITAR


Tres Siglos formando Oficiales de la Armada

La necesidad de Felipe V de contar con una Armada capaz de garantizar el tráfico marítimo con las posesiones ultramarinas, llevó a Patiño a crear una Academia de Guardias Marinas en 1717 sita en Cádiz, para la formación de la Oficialidad.

Para acceder a la Academia se exigía pertenecer a la nobleza, aunque se abría una vía excepcional de entrada para marinos experimentados que no fuesen de sangre noble. Esta exigencia estuvo vigente hasta 1824. El plan de estudios comprendía una parte teórica y otra práctica que se realizaba en buques.

En 1776 se abrieron nuevas academias en Ferrol y Cartagena, que fueron suprimidas en 1824 por demasiado costosas, permaneciendo solamente la de Cádiz.

Transformada la Academia en Colegio Naval, éste sería clausurado en 1868 por el excesivo número de Guardias Marinas y por las dificultades de Hacienda, estableciéndose en la Fragata Asturias, de pontón en Ferrol, la Escuela Naval Flotante en el año 1869.

En la Ley de Escuadra de 1908 se decidió llevar la Escuela Naval a San Fernando, estableciéndose en el antiguo edificio del Colegio Naval, e inaugurándose en 1913.


Ya en 1938 se proyectó el traslado de la Escuela Naval a Marín, debido principalmente a las excelentes condiciones para las prácticas de navegación que ofrece la ría. Este se efectuaría finalmente en 1943.


Escuela Naval Militar. Marín (Pontevedra)
















Buques de la Armada navegando en formación
















Caballeros Alumnos de Maniobras


Formación de Caballeros Alumnos y revista de SM el Rey Felipe VI



 


























“Formación en el Patio de Aulas” para Leyes Penales / Armada Española



Desfile del Batallón de Alumnos con motivo de las “Leyes Penales” durante la conmemoración de la Batalla de Lepanto / Armada Española


2º Brigada durante ejercicios de tiro en la Base de Figueirido / Armada Española 


Acto de Entrega de Sables durante la lectura de “Leyes Penales“/ Armada Española

















Adiestramiento conjunto en la pista de obstáculos / Armada Española


Adiestramiento de los Alumnos con la 6ºª Escuadrilla de Aeronaves de la FLOAN / Armada Española
















Adiestramiento de Seguridad Interior en el C.A.S.I. de la Escuela / Armada Española


Adiestramiento en la mar de los Guardias Marinas con las Lanchas de Instrucción / Armada Española
















Adiestramiento en la mar de los Guardias Marinas con las Lanchas de Instrucción / Armada Española


Alumnos subiendo a la cofa del palo de la ENM / Armada Española


Caballeros Guardias Marinas en formación durante una Jura de Bandera de personal civil / Armada Española


















Corriendo en la playa de Aguete / Armada Española


Desfilando durante las Leyes Penales / Armada Española


Desfile de los Guardias Marinas (Alférez de Fragata) delante de las autoridades / Armada Española

























Desfile durante el acto de Leyes Penales tras el acto de “Entrega de Sables”/ Armada Española



























Desfile por la explanada de la Escuela tras la Lectura de Leyes Penales / Armada Española

















Ejercicios de contraincendios en el C.A.S.I. de la ENM / Armada Española


Estancia del JS. de Elcano en el muelle de Torpedos de la ENM, para recoger a los Alumnos e iniciar el Crucero de Instrucción / Armada

















Formación de Alumnos en el “Patio de Aulas” de la ENM / Armada Española



Formación de Guardia Marinas en “Presenten Armas” / Armada Española

























Formación de Leyes Penales en el acto de “Entrega de Sables”/ Armada Española



Formación en la explanada / Armada Española



Guardias Marinas corriendo para formar en la explanada de la Escuela / Armada Española


















Instrucción marinera de los Alumnos por la Ría de Pontevedra / Armada Española



Participación de los Alumnos durante la “Regata Guardiamarinas” / Armada Española

















Prácticas con el sextante / Armada Española




Salida de los Caballeros Guardias Marinas en las “Lanchas de Instrucción” / Armada Española


Sección de Honores disparando “Salvas” durante un acto en el “Patio de Aulas” / Armada Española

Así se forjan los nuevos Oficiales a bordo de la Escuela flotante más ilustre de la Armada


El Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano

Hay quien considera que hasta que no hayas cruzado a vela el Atlántico –antiguamente llamado el Mar Tenebroso- no puedes ser un verdadero marino. Hemos conseguido que uno de los Oficiales de la Fragata más moderna de nuestra Armada, la 'Cristóbal Colón' F-105, nos desgrane sus duras experiencias navegando como Guardiamarina en uno de los veleros más grandes y famosos del mundo: el Juan Sebastián de Elcano.

Texto: Jesús Abraham, Teniente de Navío, jefe CIS-Communication & Information Systems- y coordinador INTEL de la Fragata F-105 “Cristóbal Colón”

Durante casi seis meses, el calendario retrocede más de 200 años en el tiempo y, cual Rodolfo Sancho atravesando una de esas puertas de la serie televisiva ‘El Ministerio del Tiempo’, los Guardiamarinas de 4º curso -así se llama a los alumnos de 3º y 4º cursos de la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra, donde se forman los Oficiales de la Armada española. Los Alumnos de 1º y 2º son ‘aspirantes’ y los de 5º son ‘alféreces de fragata alumnos’- aprenden a vivir al ritmo del repique de la campana que marca los cuartos, las medias y las horas, y su vida se regirá por el discurrir de la mar.

Con el Mar Océano como exigente examinador, los Guardiamarinas llevarán al límite los cuatro preceptos en los que se sustenta la formación de sus valores castrenses: Honor, Valor, Disciplina y Lealtad, y que están escritas con letras de bronce en el patio de aulas de la Escuela Naval Militar, tras la estatua del marino más ilustre que ha visto España, D. Álvaro de Bazán (1526-1588), Capitán General del Mar Océano; son valores que en la mar toman vida cotidiana.

Qué saber mucho antes de subir a bordo

Aunque un Guardiamarina que embarca en el Juan Sebastián de Elcano ya ha navegado previamente en unidades operativas de la Armada con motivo de sus períodos de prácticas anuales, no es hasta su embarque en este buque-escuela cuando toma verdadero contacto con la mar.

Durante los años de formación previos ha recibido los conocimientos navales teórico-prácticos y los valores castrenses necesarios para llevar a cabo con éxito esta importante travesía. Como si de una Universidad se tratase, los Guardiamarinas van a compartir a bordo períodos de clases con las labores marineras más exigentes y comprometidas. Así pues, es fácil encadenar más de 48 horas seguidas ‘en planta’ si te coinciden clases con ‘maniobras generales y ‘guardias de mar’.





























100 días antes de zarpar

El Crucero de Instrucción -nombre que recibe la navegación anual del Juan Sebastián de Elcano- empieza con la tradicional Fiesta de El Ciento que se celebra en la Escuela 100 días antes de que el buque-escuela zarpe rumbo a una aventura que durará, aproximadamente, seis meses. En dicha fiesta, los Guardiamarinas que embarcan ese año hacen partícipes a todos sus compañeros, alumnos y profesores de tan importante acontecimiento profesional y personal.

...y llega la hora de navegar

Cuando llega el día de salir a la mar, en la bahía gaditana se escucha por los altavoces del buque y al son de la banda de música que despide al velero desde el muelle, la ya célebre frase -ver el recuadro arriba- con la que el Comandante da la orden de zarpar ante las miles de personas que se agolpan en tierra y a bordo de pequeños veleros que acompañan la salida. Y así, el Juan Sebastián de Elcano se va perdiendo poco a poco hacia el horizonte con todo el velamen extendido. Comienza la primera singladura de buen cariz rumbo a las Islas Canarias en busca de los alisios -vientos constantes del nordeste- que, como acompañaron a Colón y otros tantos ilustres marinos en su camino a las Américas, el Elcano sabe buscar y encontrar como combustible para navegar.

A bordo, las clases, con horario matutino y vespertino, ocupan la atención principal de la labor del Guardiamarina, solamente interrumpida por la voz de ‘maniobra general’. Esta voz indica a todo miembro de la dotación que tiene que ocupar su puesto pre asignado en el buque para llevar a cabo una maniobra marinera. Por ejemplo, una ‘trasluchada’ -cambiar el rumbo haciendo que el viento te cruce la popa-, puede durar hasta dos horas empleando a más de 200 personas, sobre todo al comienzo del viaje, cuando la destreza de los alumnos aún está por pulir; para comparar, en un velero de diez metros esta maniobra suele durar menos de cinco segundos y la lleva a cabo una sola persona.


Los ‘Caballeros’ y ‘Damas’ -nombres por los que el resto de la dotación se dirige a los Guardiamarinas-, ocupan un puesto preponderante y el de mayor riesgo en la maniobra junto a los gavieros -marineros responsables de las velas-. Todos ellos tienen que subir por la jarcia -las escalas de cuerda- a las vergas –los palos horizontales de los mástiles- para soltar o recoger las velas necesarias, según las directrices que ordene el Comandante del buque, que supervisa la maniobra desde el puente de gobierno. Estas acciones se llevan a cabo según el sonido del chifle –un silbato especial para dar órdenes en el buque- del suboficial Contramaestre de Cargo -el suboficial especialista en Maniobra más antiguo y con mayor experiencia a bordo-. Cada pitada significa una cosa, y va dirigida al personal de una vela determinada de las 20 que conforman el velamen del buque. Así pues, cuando se escucha 'totoi, totoi, totoi, totoi, io, io, roooooo’, el Contramaestre dice al Guardiamarina que cubre el trinquete -la verga más elevada del mástil de proa-, a 50 metros por encima de él, que ha finalizado su parte de la maniobra y que ha de bajar a la cubierta para continuar apoyando la maniobra cobrando del cabo asignado –es decir, tirando de la cuerda asignada-.


Haciendo frente a olas de seis metros

Estas maniobras, que con mar en calma y en climas tropicales son agradables, pueden llegar a complicarse enormemente cuando navegas con bajas temperaturas, lluvia y olas de más de seis metros. Aunque a toro pasado se recuerda con cariño, estar durante varias horas a 50 metros de altura suspendido sobre un cable de acero con sus balances y cabezadas, totalmente empapado y con una sensación térmica que ronda los cero grados no es una experiencia fácil ni placentera. Son la confianza en tus compañeros y la obligación de cumplir con tu misión lo que te ayuda a capear la situación y concluir tu tarea.


Otra labor esencial del Guardiamarina es la de cubrir su puesto en la ‘guardia de mar’. Operativamente, el Juan Sebastián de Elcano se divide en cuatro turnos rotatorios de tres horas en período diurno, de 8 a 20 horas locales, y cuatro horas en período nocturno. Cada Alumno tiene asignado un puesto, bien sea en el ‘puente’ gobernando el buque según la derrota decidida –el rumbo que ha de llevar el buque-, en el ‘cuarto de derrota’ planificando y actualizándola, o en la ‘cubierta’ supervisando que la cabuyería y el velamen –los conjuntos de cabos o cuerdas y de velas- trabajan correctamente.



Navegando como hace cientos de años

Y es que, en el Juan Sebastián de Elcano, la navegación se hace completamente a vela y ‘por estima’, es decir, calculando la situación según las alturas del Sol y las estrellas y calculando la derrota según la velocidad, el rumbo, la deriva –desviación causada por el viento o las corrientes- o el abatimiento –el ángulo que forma el casco con la dirección que realmente sigue el buque-. Todos estos datos se toman cada 30 minutos y se registran en una tablilla para poder hacer una media ponderada que permita situar, con medios manuales, al buque en mitad del Océano con un error inferior a una milla náutica -1.852 m-.

Así, para aquello que la tecnología actual nos permite conocer en los escasos tres segundos que miramos nuestro ‘plotter’ -o carta electrónica digital con la posición y los datos de navegación-, un alumno tarda 45 minutos por la mañana y otros 45 minutos por la tarde para averiguarlo. Es el tiempo que invierte en preparar el ‘mono de observación’ -esquema para el estudio que va a realizar-, tomar las alturas con el sextante –antiguo pero eficaz instrumento naval de medida- y resolver ‘el problema de la recta de altura’ que, efectivamente, permite obtener una situación como si de un GPS se tratase.

El ocio a bordo, lleno de tradiciones

Aquellos que hemos navegado, vivido, aprendido, sufrido y disfrutado a bordo, llamamos cariñosamente 'Juanse' a este velero, porque adquirimos esa regalía -privilegio- después de largos y duros meses 'jugándonos el pescuezo' sobre las vergas de este bergantín-goleta. Pero en el 'Juanse' no todo es trabajo; también hay momentos épicos como el que ofrece cada jueves al ocaso el ‘paseíllo’ al son de Paquito el Chocolatero.

Una tradición heredada de cuando se navegaba con animales vivos a bordo, debido a la inexistencia de cámaras frigoríficas. Así, los animales que iban a ser sacrificados para servir de alimento a los miembros de la dotación, eran paseados por el combés –la cubierta- antes de encontrar su destino. Hoy en día, esta vuelta ya no la dan los animales, sino los miembros de la dotación y para gozo y disfrute de ellos mismos. No menos curiosa es la Ceremonia de Paso del Ecuador, en la que los neófitos en cruzar al hemisferio Sur son recibidos por el dios Neptuno a quien tienen que pagar un tributo.

Una jornada inolvidable en la que se invierten simbólicamente los empleos y los Caballeros baldean cubiertas mientras el Marinero más avispado, con galones de Segundo Comandante, supervisa las limpiezas. Anécdotas cariñosas que hacen de esta jornada algo único e irrepetible.

Al llegar a puertos de Ultramar

En el momento de la llegada a puerto, tanto el buque como la dotación se transforman. El Juan Sebastián de Elcano se engalana y los Caballeros cambian las faenas marineras por las labores diplomáticas y el uniforme de etiqueta. Durante la recepción que el Comandante ofrece a bordo, sobre la casi centenaria cubierta de esta 'embajada flotante', los Caballeros y Damas ejercen de anfitriones de las máximas autoridades y personalidades más distinguidas entre la sociedad del país de acogida.

Visitas a autoridades, actos y honores, y eventos culturales copan las jornadas en puerto. Atenciones bien acogidas y agradecidas tras duras y largas singladuras en la mar. Una formación diplomática para estos jóvenes Oficiales que, en su futuro profesional, les será de gran utilidad como embajadores militares del pabellón español.

El Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano en cifras

Es, según la eslora, el segundo Buque Escuela a vela más grande del mundo que está operativo.

• Tipo: Bergantín goleta

• Dimensiones:

• Eslora -longitud-: 113 metros

• Manga -anchura-: 13 metros

• Botadura: Cádiz, el 5 de marzo de 1927. Su madrina fue Carmen, la hija del entonces presidente del Gobierno, el General Miguel Primo de Rivera.

• Base: El Arsenal de La Carraca, en San Fernando, Cádiz.


 Francisco Javier de la Uz Jiménez


Fuentes consultadas: